Etiqueta: Green New Deal

El nuevo capitalismo ¿verde?

green new deal

Enero de 2007, Estados Unidos. Una crisis financiera comenzaba a cocinarse en el gran continente. Pocos meses después, un déficit de capital se extendería como la pólvora por los bancos estadounidenses hasta explotar con la quiebra del gigante financiero Lehman Brothers en verano de 2008. Un acontecimiento que marcaría el origen de una crisis económica y financiera de repercusión mundial.

Ese enero, antes de la precipitación de tan desafortunados acontecimientos, el columnista de The New York Times, Thomas L. Friedman, acuñó el término Green New Deal para referirse -en una clara alusión a la reforma que llevó a cabo el presidente Roosevelt para paliar los efectos de la Gran Depresión en los años 30- a un amplio programa con el objetivo de revitalizar la economía americana que girase en torno a las energías verdes. La idea cayó en el olvido durante los últimos meses de presidencia de George W. Bush, y aunque Barack Obama retomó el plan durante su primera campaña electoral, el Green New Deal quedó camuflado en medio de la feroz crisis. La idea nunca llegó a enterrarse.

En 2007 el columnista Thomas L. Friedman ya acuñó el término Green New Deal


En 2012 la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) reabría la puerta al debate: ¿es posible un capitalismo respetuoso con el planeta y sus recursos naturales? ¿Puede la economía verde ser la alternativa al modelo de producción y consumo actual? Desde esa cumbre, numerosos economistas y expertos han analizado la posibilidad de un nuevo capitalismo verde o ecocapitalismo que reinvente el sistema económico mundial. Ahora, con la celebración de la Cumbre del Clima (COP25) que se ha celebrado en Madrid a inicios de diciembre, se ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de una maquinaria basada en un beneficio que sea compatible con la protección de los ecosistemas y la lucha contra el cambio climático.

Sin embargo, si hubiese que datar el verdadero impulso del Green New Deal, al menos como propuesta tenida en real consideración, sería en 2018 con la llegada a la política de Alexandria Ocasio-Cortez. La congresista demócrata, apoyada por el ala más izquierdista del partido Demócrata de Estados Unidos, entre los que se encuentran el senador Bernie Sanders y la senadora Elisabeth Warren, propone la creación de una serie de medidas económicas y sociales. Todas ellas orientadas hacia la transformación de la economía estadounidense y sustentadas en una transición ecológica justa y generadora de empleo sostenible. Puesto sobre papel y presentado ante el órgano legislativo, el proyecto tiene todavía sus detractores pero ha sido la punta de lanza para teóricos económicos y sociólogos. También para movimientos juveniles, como el Sunrise Movement en Estados Unidos, que están dispuestos a trasladar de manera pacífica la intención política de combatir el cambio climático a las calles.

El economista y sociólogo estadounidense Jeremy Rifkin es también uno de los abanderados de este Pacto Verde. Según explica en su último libro El Green New Deal Global, la descarbonización de la economía -que, según sostiene, sucederá de una manera casi natural cuando la sociedad de los combustibles fósiles colapse entorno a 2028-, permitirá que la transición ecológica sea rentable y justa a la vez.


Hacia una Europa verde y sostenible


El Pacto Verde también ha echado raíces en Europa. La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció hace unos días un ambicioso pero realista Europen Green Deal, una hoja de ruta que pretende transformar el continente en el primero neutro para 2050. Para ello, el Ejecutivo ha desplegado un plan que desplegará un paquete legislativo que revolucionará de forma integral la economía europea para hacer frente al cambio climático. Los principales ejes de este plan serán: incrementar la ambición climática con horizonte 2030 y 2050; garantizar el suministro y la producción de energía limpia, asequible y segura; movilizar a la industria por una economía circular y limpia; fomentar la construcción y la renovación de edificios eficientes; conseguir un medioambiente con polución cero; preservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad; impulsar un modelo agroalimentario justo y saludable; y acelerar el cambio a una movilidad inteligente y sostenible.

La estrategia europea 20-20-20 fue el germen del Green New Deal en el continente


Pero el Green New Deal no es una política nueva en Europa. En 2007 ya nacieron los primeros brotes con la puesta en marcha de la Estrategia Energética de la Unión Europea, conocida como 20-20-20, que pretendía, según el documento, “provocar una nueva revolución industrial y crear una economía de alta eficiencia energética y baja emisión de CO2”. El plan ambiciona reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero, en un 20% el consumo de energía y garantizar que en otro 20% la energía provenga de fuentes renovables. Ese mismo año, en Reino Unido nació Green New Deal Group, un grupo de activistas ecologistas que publicaron un manifiesto con el mismo nombre que marcaba unas pautas para iniciar una transición hacia un nuevo sistema económico orientado a frenar el cambio climático.


El Green New Deal, a examen


Sin embargo, no todos los autores son favorables a una alteración radical del sistema económico que afecte a todas las piezas del engranaje, incluidas la industria, el transporte o el sector de la energía. Es el caso de la escritora Naomi Klein, que alerta de los posibles peligros de un sistema económico verde basado en el capitalismo. “No necesitamos un New Deal pintado de verde, sino una doctrina de choque”, señala Klein en su libro On Fire: The Burning Case for a Green New Deal (2019). A su juicio, las políticas hasta ahora definidas no están lo suficientemente orientadas a solventar todos desafíos interconectados con la crisis climática, como el de acabar con la pobreza, la desigualdad o el hambre. “Necesitamos estar en guardia contra la posibilidad de que el estado de emergencia se convierta en un estado de excepción, en el que poderosos intereses explotan el miedo y el pánico del público para revertir derechos ganados con dificultad, o forzar soluciones tan falsas como rentables para ellos”, sostiene.

Y frente a este amplio abanico de perspectivas de teóricos y políticos, jóvenes en todo el mundo se manifiesta desde el 2018 con más ímpetu que nunca. Más allá de planteamientos económicos, exigen un cambio radical y democrático que permita abordar la cuestión climática. La joven activista sueca Greta Thunberg -que en el último año se ha convertido en el estandarte de la lucha contra el cambio climático- es un claro ejemplo de la demanda de las nuevas generaciones. "Millones de personas alrededor del mundo marcharon y demandaron acciones reales contra el cambio climático. Mostramos que estamos unidos y que los jóvenes somos imparables". Con estas palabras, Thunberg hace una llamada a todos los ciudadanos para que dejen de lado sus intereses y diferencias y aúnen fuerzas para luchar contra la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad.

European Green Deal: ambicioso pero realista

green

Convertir a Europa en líder de la lucha contra la emergencia climática. Con este ambicioso objetivo, la Comisión Europea se ha estrenado hoy ante el Parlamento Europeo en su primer acto político. Con mucha expectación, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, acompañada del vicepresidente, Frans Timmermans, ha presentado su prometido European Green Deal. Se trata de una hoja de ruta que pretende guiar a Europa para que dé el salto a la era postcarbono y se convierta en el primer continente neutro en emisiones de carbono en 2050.

 “El objetivo del European Green Deal es reconciliar nuestra economía con el cuidado del planeta, es algo que debemos a nuestros hijos”. Von der Leyen ha iniciado así la presentación de este paquete legislativo al que ha descrito como la nueva estrategia de crecimiento de la Unión Europea. ¿Su objetivo? Transformar la economía europea de manera que garantice un futuro sostenible para la región y el conjunto de sus ciudadanos.

“Con este plan vamos hacia cotas más altas. Los europeos nos están pidiendo un cambio y depende de nosotros responder a ese llamamiento”

Ursula von der leyen

Pero la presidenta ha sido clara: “Este pacto no solo consiste en reducir emisiones. También se trata de impulsar la innovación, modernizar el transporte y promover un estilo de vida saludable”. En concreto, ha anunciado que este pacto verde se articulará a través de ocho ejes de acción principales: incrementar la ambición climática con horizonte 2030 y 2050; garantizar el suministro y la producción de energía limpia, asequible y segura; movilizar a la industria por una economía circular y limpia; fomentar la construcción y la renovación de edificios eficientes; conseguir un medioambiente con polución cero; preservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad; impulsar un modelo agroalimentario justo y saludable; y acelerar el cambio a una movilidad inteligente y sostenible.

Von der Leyen ha afirmado que este plan se concretará en un paquete de medidas que verán la luz en los próximos dos años y para cuya ejecución plantea movilizar 100.000 millones de euros entre 2021 y 2027. Para la presidenta, “se trata de una hoja de ruta ambiciosa pero también prudente y realista”, en cuyo planteamiento han tenido en cuenta el impacto social y económico de cada una de las medidas. En este sentido, la Comisión ha diseñado el European Green Deal que implique a todos de manera justa. “La solidaridad en esta transición es esencial porque todos debemos ser parte del cambio. Por eso pondremos en marcha un Fondo de Transición justa con financiación pública y privada”, ha declarado Von der Leyen.

La presentación de este plan ha sido aplaudida por los europarlamentarios. Mañana será presentado a los líderes en el Consejo Europeo y el vicepresidente Frans Timmermans lo llevará a la COP25 que se celebra hasta este viernes en Madrid.

Conoce el Europea Green Deal en este enlace.

Los principales hitos del European Green Deal

1. Incrementar la ambición climática de la Unión para 2030 y 2050

El objetivo de la Comisión es alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para ello, el órgano ejecutivo de la Unión propondrá una Ley Climática Europea en marzo de 2020. Un poco más tarde, en verano, verá la luz un plan integral para aumentar el objetivo de reducción de emisiones al menos al 50% para 2030. Para ello, antes de junio de 2021 se revisarán todas las políticas que sean relevantes para lograr este plan de acción climática.

2. Garantizar una energía limpia, asequible y segura

La descarbonización del sistema energético es crítica para alcanzar los objetivos climáticos en 2030 y 2050. En este sentido, la Comisión podrá el foco, a través de medidas y directivas concretas, en las siguientes prioridades: interconectar los sistemas energéticos; integrar las fuentes de generación renovable en la red eléctrica; promover tecnologías innovadores e infraestructuras modernas e inteligentes; impulsar la eficiencia energética y el diseño ecológico de productos; descarbonizar el sector del gas; empoderar a los consumidores y reducir la pobreza energética; desarrollar el potencial de energía eólica de Europa. Los Estados miembro tendrán un papel protagonista y deberán actualizar sus planes nacionales de Energía y Clima en 2023 para que reflejen la nueva ambición climática.

3. Movilidad a la industria para lograr una economía circular y limpia

La neutralidad climática solo será posible si el sector industrial se moviliza por completo. Por eso, en marzo de 2020, la Comisión adoptará una estrategia industrial para lograr la descarbonización del modelo productivo, aprovechar el potencial de la transformación digital y lograr una economía circular. En esta línea, la Comisión presentará una política de productos sostenibles, que priorizará la reducción y la reutilización de los materiales.

4. Fomentar la construcción y la renovación eficiente de edificios

La construcción, uso y renovación de edificios requiere de importantes recursos energéticos. Por este motivo, la Comisión propondrá una nueva iniciativa de renovación de edificios públicos y privados en 2020 para promover la eficiencia energética.

5. Conseguir un medioambiente con polución cero

Para proteger a los ciudadanos europeos y a los ecosistemas del continente, el organismo europeo adoptará un plan de acción para acabar con la contaminación y prevenir la contaminación del aire o el agua.

6. Preservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad

Los ecosistemas ofrecen alimento, agua, aire limpio y cobijo, y ayudan a mitigar los desastres naturales y a regular el clima. Por eso, una de las prioridades de la Comisión es la protección de los ecosistemas. Con este objetivo, en marzo de 2020, el Ejecutivo presentará su Estrategia de Biodiversidad y, meses más tarde, en el marco de la Conferencia de la ONU del mes de octubre, la Unión Europea propondrá un objetivo global de protección de la biodiversidad.

7. Impulsar un modelo agroalimentario justo y saludable

Otra de las prioridades de la presente Comisión es apoyar al sector agroalimentario de la región. Con este fin, en la primavera de 2020, dará a conocer una estrategia que englobe una serie de medidas para garantizar que todos los europeos se alimentan de forma saludable y asequible, al tiempo que se combate el cambo climático, se protege el medioambiente, se preserva la biodiversidad y se incrementan los cultivos orgánicos.

8. Acelerar el cambio a una movilidad inteligente y sostenible

El transporte supone un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea. La Comisión es consciente de que para lograr la neutralidad climática, el sector del transporte debe sufrir una profunda transformación. Para impulsarla de manera justa, el año que viene se activará una estrategia para fomentar la movilidad sostenible e inteligente.

Conoce todas las medidas y la hoja de ruta en este enlace.

Las grandes propuestas de Alexandria Ocasio-Cortez para combatir el cambio climático

green new deal

Si alguien ha logrado escapar de los cánones clásicos que definen el establishment norteamericano y hacerse un hueco en la esfera política, esa es, sin duda, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. De raíces puertorriqueñas y familia humilde, la joven de 28 años triunfó en las primarias demócratas del distrito de Nueva York de 2018. Desde entonces, su carrera no ha hecho más que coger velocidad, guiada por la defensa de la sanidad universal, de los derechos de los inmigrantes, de las mujeres y de la comunidad LGTBI+. Además, Ocasio-Cortez ha estampado su sello en una iniciativa que promete marcar no solo el futuro de la icónica ciudad, sino del país entero. Esta es, la puesta en marcha de un New Deal medioambiental que plantea soluciones a corto plazo para revertir los efectos del cambio climático, que hoy celebra su efeméride más negra: la del día Internacional contra el Cambio Climático.

El conocido como nuevo Green New Deal —nombre que evoca los planes del presidente Roosevelt para luchar contra las consecuencias económicas de la Gran Depresión — tiene un objetivo claro: reducir considerablemente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en una década. Para alcanzar esa meta, la congresista ha propuesto algunas medidas concretas que lleven a la descarbonización total de la economía y la protección de los derechos de la población.

En primer lugar, el plan defiende la necesidad de que haya una inversión gubernamental en proyectos y estrategias para resistir los desastres naturales y las temperaturas extremas provocadas por el cambio climático. Asimismo, exige la financiación estatal en investigación para el desarrollo de nuevos sistemas de prevención.

El pacto propone que de aquí una década, el 100% de la electricidad sea renovable

En segundo lugar, la hoja de ruta definida por la congresista más joven del Capitolio propone que de aquí a 10 años casi el 100% de la electricidad del país provenga de energías renovables. Para ello, se detalla en el pacto que es preciso digitalizar la red eléctrica del país, mejorar los edificios para que sean más eficientes energéticamente, revisar el sistema de transporte nacional a través de una fuerte inversión en los vehículos eléctricos y los trenes de alta velocidad, y minimizar el número de viajes en avión, el medio de transporte más contaminante.

Además de la carrera por reducir las emisiones en la industria y en las ciudades, el Green New Deal también dirige el foco hacia las zonas rurales y propone, según se cita en el documento, “colaborar estrechamente con los granjeros para eliminar la polución y los gases de efecto invernadero del sector de la agricultura y la ganadería”. En este caso en concreto no se detalla la línea de actuación a seguir, lo que ha favorecido que políticos como el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, un férreo negacionista del cambio climático, lo interprete a su manera. Sin ir más lejos, días después de la publicación del pacto verde, Trump utilizó las redes sociales para criticar “la brillante idea” del partido demócrata de reducir la huella de carbono a base de “eliminar los aviones, el petróleo y las vacas (que generan gas metano)”. No obstante, estas no son las únicas medidas que el presidente republicano ha afeado al Green New Deal de Alexandria Ocasio-Cortez.

Otra de las propuestas que ha levantado la polvareda entre las sillas del Congreso es la de hacer de la lucha contra el cambio climático una oportunidad para acabar con las desigualdades. Para combatir las injusticias sociales, el documento recuerda que el Gobierno debe implantar normas de comercio internacional y ajustes legislativos que garanticen una fuerte protección de los derechos laborales y unos salarios dignos, la creación de empleo y el impulso de la fabricación local. En palabras de Alexandra Ocasio-Cortez, “la crisis climática requiere de una movilización federal y local masiva e inmediata que beneficie al planeta y al conjunto de su población”.

Los Ángeles, capital del Green New Deal

Los Ángeles (California), la segunda ciudad más importante de Estados Unidos después de Nueva York –al menos en cuanto a superficie y población– acaba de aprobar un Green New Deal, un plan que busca mejorar la eficiencia de las infraestructuras, transformar las tradicionales fuentes de energía en unas más limpias y regenerar los sistemas de protección social para que sean más justos. Así, la capital de la fama pretende convertirse en el centro de la vanguardia mundial en la lucha contra el cambio climático.

La expresión que da nombre al paquete de medidas administrativas no es casual, sino una adaptación del New Deal económico que impulsó el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt entre 1933 y 1938 para sacar al país de la Gran Depresión del 29. Con el tiempo, el concepto se ha convertido en todo un símbolo y, ahora, las nuevas propuestas políticas se lo han apropiado, redirigiéndolo hacia la sostenibilidad.

Los Ángeles aspira a tener un 80% de coches con cero emisiones en menos de dos décadas

Según el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, L.A (como se conoce popularmente a la ciudad) aspira a tener un 80% de coches con cero emisiones en menos de dos décadas. “No se trata de eliminar los automóviles, pero sí de que no sean contaminantes”, ha repetido en múltiples ocasiones el político norteamericano. Al final, el propósito es que de cara a 2045, el 100% de la electricidad provenga de fuentes renovables.

Lejos de ser una propuesta deliberada, esta decisión nace como remedio a las malas prácticas en las que ha venido incurriendo hasta ahora la ciudad de Los Ángeles: es todavía el paradigma de transporte contaminante e ineficiente y la zona con peor calidad de aire de toda norteamérica. Durante las décadas de los 80 y los 90, el problema se acentuó incluso hasta el punto de que los ciudadanos tuvieron que reducir sus actividades al aire libre por la constante presencia de smog, esa oscura y densa niebla contaminante, causante de algunos de los problemas respiratorios más graves.

Con la llegada de Garcetti a la Administración municipal, las líneas políticas han dado un brusco giro. El alcalde demócrata considera que para que L.A. sea una ciudad sostenible hay que tomar decisiones radicales y rápidas: el Green New Deal obligará a que los nuevos edificios de propiedad de la ciudad, así como las renovaciones de mayor calado, sean completamente eléctricos. Asimismo, se exigirá que la totalidad de los edificios sean netos en carbono para 2050 y se eliminará de manera paulatina la espuma de poliestireno, las pajitas de plástico y los envases de un solo uso para 2028.

Según se recoge en el programa, se espera también reducir el número de viajes por carretera de vehículos personales y, por contra, fomentar el uso del transporte público, las bicicletas o los traslados a pie. Se incluye además la intención de reciclar el 100% de las aguas residuales para 2035 y construir una red eléctrica con cero emisiones de carbono que permita un suministro de energía renovable del 80% en 2036.

Los cálculos de la repercusión de las medidas son optimistas: se salvarán 1.600 vidas, se evitarán más de seiscientos ingresos hospitalarios, se ahorrarán dieciséis mil millones de dólares en atención médica. Por no mencionar, que está programada la plantación de no menos de noventa mil árboles para 2021 y la creación de cerca de cuatrocientos mil empleos verdes para 2050.

California se coloca al lado de Nueva York en la resistencia contra Donald Trump

De esta manera, junto con estados como Washington o Hawái, California se sitúa en la resistencia frente a un Gobierno federal, capitaneado por Donald Trump, escéptico sobre el cambio climático, que retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París en 2017. Los Ángeles compite con Nueva York para ser la gran esperanza demócrata y medioambiental. Esto es Hollywood, pero en versión ecológicamente real.