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Más simple y compartida: ¿hacia dónde va la transformación digital en las empresas?

Volátil, incierto, complejo o ambiguo son palabras que describen a la perfección el futuro que nos espera tras la crisis del coronavirus. También a nivel empresarial. Estos cuatro adjetivos no nacen del azar, sino que corresponden al acrónimo inglés VUCA (por las siglas de las palabras en este idioma) y es un término empleado para referirse a un escenario que pone en jaque la rutina estratégica y profesional de las compañías, independientemente de su tamaño o naturaleza.

La extraordinaria situación vivida no solo ha puesto patas arriba el sistema económico y social, sino que ha dejado al descubierto numerosas brechas, entre ellas la tecnológica, tanto entre los alumnos que se han visto obligados a seguir con el curso escolar desde casa como entre los empleados de miles de empresas obligadas a poner a prueba o reforzar su estrategia digital de la noche a la mañana. El confinamiento preventivo, la aplicación del teletrabajo y una mayor presencia de los clientes en el espacio digital no ha dejado alternativa a las compañías: o entran de lleno al mundo del dato, o se quedan atrás.

El reto no es fácil. Las compañías de nuestro país no presumen todavía de ser unas de las más maduras digitalmente. De hecho, según concluía el informe sobre innovación digital de la consultora Minsait, antes de la pandemia más de la mitad de empresas carecía de programas para evolucionar hacia la Data Driven Organization (o DDO), a excepción del sector de las telecomunicaciones y la banca. Precisamente la Agenda 2030, en su ODS 9, hace un llamamiento a impulsar la digitalización para acelerar  la economía circular y  la eficiencia energética.

En este contexto, el escenario que nos deja el coronavirus exige una transformación digital compartida que mejore la tanto la experiencia del cliente como la gestión empresarial, por lo que ya han ido ganando terreno algunas propuestas tecnológicas que responden al famoso mantra repetido por el fundador de Apple, Steve Jobs, durante décadas: “Keep it simple” o, cuanto más simple, mejor.

Herramientas de colaboración

Dentro del entorno empresarial, una de las herramientas que más ha se ha utilizado en los últimos meses han sido las plataformas de colaboración. Estas permiten, no solo que los equipos y los clientes interactúen de manera sencilla y segura entre ellos, sino que facilitan el monitoreo de los procesos de trabajo mejorando así su eficacia. Enviar correos electrónicos, compartir archivos, realizar videoconferencias, editar presentaciones… la lista de las acciones que se pueden realizar a través de estas plataformas es larga, pero para garantizar que su uso mejora realmente el trabajo en equipo y la comunicación entre trabajadores, lo ideal es escoger -de entre las decenas que existen: Slack, Microsoft Teams, Trello…- aquella que más se ajuste a las necesidades de proyecto.

Firma digital

Los trámites burocráticos o administrativos requieren normalmente la presencia física de la persona implicada. Una misión casi imposible de cumplir durante el confinamiento, ya que mientras la rueda burocrática continuaba girando, la población ha tenido que quedarse recluida en sus hogares para protegerse (y proteger a los demás) del virus. Por este motivo, son muchas las empresas que ya han comenzado a implantar soluciones digitales que habiliten la firma electrónica y permitan agilizar la firma de documentos o certificados. Además de facilitar la gestión de algunos procesos durante los momentos más complicados de la pandemia, la firma electrónica presenta beneficios también a largo plazo: permite reducir tiempo y costes, así como gastos de oficina; reduce el impacto medioambiental de la impresión o envío de documentos de papel, y mejora inevitablemente la experiencia del usuario.

Datos en la nube

Otra de las respuestas digitales al coronavirus por parte de las empresas ha sido la apuesta por soluciones en la nube. De hecho, según la consultora Canalys, la inversión en servicios de infraestructura en la nube ha aumentado un 34% a nivel mundial durante el primer trimestre de 2020 por el teletrabajo. Son muchos los analistas que sostienen que ha sido gracias a la ubicuidad, la capacidad ilimitada y la seguridad que presenta la nube lo que ha permitido que el teletrabajo se haya desarrollado tan rápidamente en los últimos meses. Asimismo, ha dado lugar a una dinámica laboral mucho más flexible y productiva, ya que los empleados pueden encontrar, consolidar y compartir rápidamente y de manera sencilla datos e información.

…Y captación del talento a través de LinkedIn

La transformación digital de las empresas también pasa por los trabajadores. Con la pandemia, los procesos de selección han experimentado fuertes cambios estructurales en estos meses y,  las entrevistas virtuales han crecido de forma exponencial. Sin embargo, el miedo a lo nuevo, a no poder  transmitir todo lo que uno desearía o la inseguridad sobre cómo comportarse frente a una webcam puede acabar pasando una mala jugada a los candidatos. Por ello, la red social profesional LinkedIn ha lanzado la plataforma Preparación de Entrevistas para preparar a los futuros empleados de cara a los procesos de selección virtuales con ayuda de la Inteligencia Artificial (IA). La herramienta ofrece respuestas a las preguntas más frecuentes y consejos de expertos de recursos humanos y, en estos momentos, se está testando globalmente.

La avifauna, aliada de las líneas eléctricas

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Al noreste de Extremadura discurre el gran río Tajo, también una de las principales líneas de alta tensión de Red Eléctrica de España, que lleva la electricidad a todos los rincones del territorio. Hace apenas unas semanas, los vecinos de esta zona fueron testigos de un hecho inédito: en una de las torres eléctricas nació una cría de alimoche. Se trata de la primera vez en España y en toda Europa que esta especie logra reproducirse con éxito en los apoyos de alta tensión, según los registros. Los expertos consideran este hallazgo un avance importante en la convivencia de la avifauna y las infraestructuras eléctricas; una alianza cada vez más frecuente.

Las grandes rapaces y otras especies de aves suelen encontrar en los apoyos de alta tensión –que superan los 40 metros de altura– un refugio seguro y un mirador perfecto para otear el horizonte, advertir la presencia de posibles competidores y ampliar su área de dominio. Sin embargo, lo realmente relevante es que las infraestructuras eléctricas se están convirtiendo en verdaderas aliadas en la conservación y preservación de la avifauna.

Además del caso de la pareja de alimoches que han logrado reproducirse hay otras buenas noticias en este sentido. Desde 2011, Red Eléctrica colabora en un proyecto dirigido por la Fundación Migres y la Junta de Andalucía, cuyo objetivo es recuperar el águila pescadora en Cádiz, que desde los años 80 no se reproducía en la zona. Desde la puesta en marcha de la iniciativa, 30 pollos han logrado volar de estos nidos. Además, recientemente, la asociación conservacionista GREFA ha anunciado el nacimiento de dos pollos de buitre negro en la Sierra de la Demanda, tras tres años de trabajo conjunto entre dicha asociación, Red Eléctrica, la Junta de Castilla y León y otras administraciones de otras comunidades. Gracias al proyecto, tras medio siglo extinguido, el buitre negro ha vuelto a criar en el Sistema Ibérico.

Seis inventos que la pandemia ha acelerado

Si muchas tecnologías relacionadas con la información y la comunicación se desarrollaron en épocas de guerra o conflicto, o al menos se mejoraron –cabe recordar que le debemos internet a la Guerra Fría y las radiografías a la Primera Guerra Mundial–, esta trágica crisis sanitaria ha permitido dar un impulso al desarrollo de soluciones innovadoras relacionadas con el ámbito sanitario.

La pandemia mundial de COVID-19, la primera registrada que afecta a toda la Humanidad prácticamente al mismo tiempo, ha agudizado el ingenio de los investigadores médicos por la vía de la necesidad y ha impulsado la búsqueda de nuevas aplicaciones a numerosos proyectos ya en marcha. A continuación, seis inventos que han acelerado su desarrollo durante la crisis del coronavirus:

La mascarilla reutilizable con filtro antiviral

Recientemente, un equipo de bioquímicos británicos ha patentado una “redecilla antigérmenes” insertable en una mascarilla lavable y reutilizable: la Virustatic. Así, esta mascarilla se presenta como una solución al exceso de deshechos plásticos asociados al exceso (y necesario) uso de material sanitario. La empresa de biotecnología británica llevaba 10 años trabajando en este proyecto que ha acabado de desarrollarse en los últimos meses y que ya han comprobado que es capaz de atrapar el 96% de los microorganismos suspendidos en el aire. Ahora, la compañía trabaja en la fabricación de una versión más asequible que sea accesible para la mayor parte de la población.

El monitor de respiración en remoto

Imagine que colocando debajo de la cama una tabla semejante a la de la cocina alguien pudiese controlar su respiración en remoto. Aunque parezca fruto de la ficción, esta tecnología ya existe y permite a los sanitarios identificar los cambios en la respiración de los pacientes a través de un análisis de los movimientos del pecho sin necesidad de que haya contacto físico. Se trata de un producto de la compañía israelí EarlySense Ltd. que, aunque de momento solo está disponible en Israel por su alto coste, ya tiene la aprobación para ser comercializado tanto en EE.UU. como en la Unión Europea. El dispositivo registra los signos vitales del paciente 100 veces por minuto y no necesita estar conectado al mismo: basta con colocarse debajo del colchón de la cama, por lo que se considera ideal para personas de riesgo. No obstante, la compañía ha propuesto también su utilización para el monitoreo de portadores asintomáticos en cuarentena.

El llavero antimicrobiano

Se trata de un artilugio en forma de llavero ergonómico que sirve para entrar en contacto con superficies de especial riesgo como los botones de un ascensor, los pomos de las puertas o los frigoríficos. El llavero, creado por la compañía estadounidense Hygiene Hand, pretende sustituir a los dedos en casos en los que no se posible la desinfección y así evitar exposiciones innecesarias en el personal médico. Sus beneficios se basan en algo tan simple como el material: el latón. De uso bastante común ya en hospitales, es un material en el que bacterias y virus difícilmente permanecen. Más allá del uso sanitario, la empresa se atreve a recomendarlo en acciones cotidianas de particulares como lo puede ser acudir al cajero.

El casco inteligente para la fiebre

Este invento supera incluso a la ciencia-ficción. La compañía china KC Wearable ha empezado a comercializar un casco inteligente que puede detectar a personas con fiebre a una distancia de hasta cinco metros, haciendo sonar una alarma cuando alguien con una temperatura elevada se acerca.  A día de hoy, lo está testando la policía de las ciudades chinas de Shenzhen, Chengdu y Shanghái. Este casco cuenta con un detector de temperatura infrarrojo, un visor de realidad aumentada, una cámara que puede leer códigos QR, además de wifi, Bluetooth y 5G. Equipado con tecnología de reconocimiento facial, esta innovadora tecnología también permite ver el nombre del sujeto en la visera y acceder a su historial médico.

Salas de aislamiento impresas en 3D

Ante la escasez de camas hospitalarias, la firma china Winsun ha reconvertido un invento originalmente pensado para la instalación de cabañas en salas de aislamiento. Se trata de unos habitáculos vacacionales que iban a ser impresos en 3D y que fueron reutilizados durante la cuarentena en China, donde se llegaron a fabricar, según la compañía, 15 salas de aislamiento para enfermos de coronavirus en un solo día. Estos pequeños edificios tienen duchas y baños sostenibles, y se imprimieron a través de un proceso de extrusión, con un brazo robótico montado sobre rieles que iba depositando capas de hormigón para construir las paredes. En el proceso se utilizaron escombros de construcción reciclados.

Desinfectador de aire

Este invento de un médico español a finales de marzo lo adquirieron varios hospitales de Wuhan y ya se comercializa en medio mundo. Del tamaño de una mochila, limpia de virus y bacterias el aire de habitaciones cerradas. El doctor catalán Pere Moragas lleva trabajando en él 18 años, pero no ha podido comercializarlo a gran escala hasta la llegada de la pandemia, que lo ha convertido en necesidad. Sirve para proteger espacios y a personas no infectadas y se usa ya en los hospitales de tres continentes.

#Coronavirus y solidaridad: los ciudadanos se vuelcan en iniciativas sociales

Es probable que al ir a comprar alimentos o a tirar la basura hayas observado algún que otro anuncio en el ascensor o cartel colgado de un balcón que recoja frases como “Todo irá bien”, “Venceremos” o “Gracias sanitarios”. O quizá no los hayas visto estas pancartas, pero seguramente cada día al atardecer te unes a ese aplauso colectivo que resuena en todo el país como muestra de agradecimiento al personal sanitario. Al final, ambos son pequeños gestos humanos que llaman a la esperanza en una situación tan extraordinaria como esta crisis sanitaria. En tiempos en los que la vida se ha vuelto una exigencia en sí misma, la solidaridad vecinal se ha abierto paso hacia una convivencia más amable.

Cada gesto suma

Desde que se decretó el estado de alarma, son muchas las iniciativas solidarias que han aparecido a pequeña escala, en comunidades o bloques de vecinos. En numerosos puntos de España, por ejemplo, se han creado redes de vecinos que se ofrecen a ir a hacer la compra para que aquellos que más lo necesitan, como los mayores y las personas con patologías previas, no tengan que salir a la calle y exponerse al contagio. Una muestra de ello es la aplicación TeAyudo, un proyecto de colaboración vecinal que funciona como una suerte de tablón de anuncios en el que unos publican sus necesidades específicas y otros se ofrecen a ayudar para sacar al perro, ir a la farmacia o cuidar a los niños.

Asimismo, en los últimos días se han popularizado plataformas o apps que sirven para intercambiar objetos o solicitar ayuda a los que se encuentran cerca.  Aplicaciones como Tienes sal o Nextdoor se han convertido en una herramienta eficaz para compartir información entre vecinos, antes desconocidos, y que ahora se presentan (aunque en la distancia) como un punto de apoyo.

Muchas personas se han lanzado a fabricar material de protección como mascarillas

También la tecnología se ha puesto al servicio de la sociedad. Muchos medios de comunicación muestran cómo algunos sanitarios se han ofrecido a convertirse en el nexo entre familiares y pacientes ingresados que se encuentran aislados en el hospital a través de videollamadas. Se trata, sin duda, de una manera de humanizar los cuidados en un momento en que médicos y enfermeros deben cubrirse totalmente por seguridad. ‘Acortando distancias’ es una de esas iniciativas. Puesta en marcha por una enfermera y apoyada por el Ayuntamiento de Madrid, gestiona la recogida de dispositivos móviles, tabletas u ordenadores para facilitar el contacto virtual entre los familiares que se encuentran confinados en sus hogares y las personas ingresadas.

Por otro lado, la falta de escasez de material sanitario está siendo uno de los grandes problemas en la gestión de la crisis del coronavirus en todo el mundo. Por eso, emprendedores, particulares y pequeñas empresas se han puesto manos a la obra para crear equipos de protección para sanitarios e incluso válvulas respiratorias para hospitales, siempre siguiendo los estándares de seguridad necesarios para que sean válidas y cumplan su función de proteger al personal sanitario. Es el caso del ingeniero colombiano Andrés Calderón quien, según explican desde la agencia EFE, dejó de utilizar su máquina para imprimirle juguetes a su hijo y se lanzó a producir productos sanitarios para regalar a los hospitales de la zona.

Por su parte, los estudiantes de toda España también han dado muestras sobradas de solidaridad y responsabilidad. La suspensión temporal de las clases de todos los niveles educativos desde hace más de un mes ha creado una brecha digital entre los alumnos, ya que los más desfavorecidos no cuentan en muchos casos con la tecnología necesaria en sus hogares para seguir las clases de forma online. Por ello, han surgido iniciativas destinadas a paliar estas desigualdades. Una de ellas, Universitarios Contra la Pandemia, tiene como objetivo ayudar de forma gratuita a alumnos de primaria y secundaria con clases online y material de refuerzo para que no se queden atrás. Además, el grupo llamado Vengadores UCM, formados por alumnos de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense atiende a los alumnos que no cuentan con los conocimientos tecnológicos necesarios para seguir el curso por Internet.

La cultura se hace notar

Conciertos, festivales, obras de teatro, presentaciones de libros… Debido a la situación de emergencia, la actividad del mundo de la cultura se ha paralizado. Sin embargo, los artistas no han dudado en utilizar las redes sociales para amenizar estos días. Músicos y cantautores también han querido poner su granito de arena y han encontrado en las diferentes plataformas online una oportunidad para hacer llegar su música a todas las casas con conciertos en directo a través de Instagram, Facebook o Youtube. Sin ir más lejos, a inicios de mes, la cantante estadounidense Lady Gaga anunciaba un festival benéfico a través de internet para recaudar fondos para la lucha contra el coronavirus.

En nuestro país, han sido varias las iniciativas en este sentido. El #YoMeQuedoEnCasaFestival ya ha celebrado tres ediciones en el mes de confinamiento que llevamos a nuestras espaldas. Numerosos artistas, algunos conocidos para el gran público como Beret o Sidecars, y otros con menos nombre y que se están abriendo camino en el mundo de la música han amenizado algunos de estos largos días que vivimos en la actualidad. Los números hablan por sí solos de la generosidad de los participantes: 163 artistas y 83 horas de música en apenas un mes y tres ediciones.

Más de 163 artistas han realizado conciertos virtuales en estos días de confinamiento

Otro de los sectores que se está volcando estos días para hacer el paso de las horas más llevadero es el de la gastronomía. Un claro ejemplo es el #15Días15KilosFest, una iniciativa de diferentes personas que aportan recetas con un toque personal en Instagram para endulzarnos los días y las noches con platos como las milhojas de burrata y tomate raf, las virutas de alcachofa con jamón o la torrija a su estilo.

Hoy hablamos de esas historias de solidaridad que tejen vínculos, refuerzan el sentimiento de grupo y nos hacen más llevaderos los días. Salimos a nuestras ventanas y balcones para disfrutar de un concierto improvisado, de una obra de teatro o para aplaudir junto a ese vecino con el que quizás nunca hemos hablado. Porque en esto estamos todos estamos juntos. Si la pandemia tiene alguna parte positiva, es que ha primado la solidaridad y la empatía. Hemos abandonado el yo para acoger el nosotros.

#Coronavirus: innovación por el bien común

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La historia nos ha enseñado siglo tras siglo que el ser humano hace acopio de todas sus fuerzas en situaciones límites. Y ante la imparable expansión del coronavirus lo ha vuelto a hacer. La ciencia y la tecnología se han aliado para ofrecer soluciones innovadoras que permitan afrontar la lucha contra esta pandemia con las máximas garantías.

En España, la respuesta social y empresarial ha sido extraordinaria: fabricación de respiradores artificiales de bajo coste, uso de impresoras 3D para crear material sanitaria básico como son las mascarillas, ensayos clínicos acelerados para desarrollar una vacuna eficaz, etc.

El resto del mundo tampoco se ha quedado atrás. Los países asiáticos aprovecharon su posición privilegiada como gigantes tecnológicos para desarrollar apps que ayudasen a frenar la expansión del virus, y otros países han seguido esta línea de trabajo: científicos del MIT y Harvard han creado una aplicación que mediante el rastreo del usuario es capaz de trazar un mapa de contagios del coronavirus, mientras que Microsoft ha liderado el desarrollo de un 'chat bot' que mediante la inteligencia artificial es capaz de detectar los síntomas del COVID-19.

Dos cabezas piensan mejor que una, pero solo si tienen el mismo objetivo en mente. Y ahora mismo, el objetivo es claro: frenar el contagio por coronavirus lo antes posible.

Madrid, capital de la moda sostenible

La primera edición de la Semana de la Moda Sostenible de Madrid llega pisando fuerte. Enmarcada dentro del festival Madrid Es Moda, la alfombra roja de la sostenibilidad se desplegará mañana y hasta el próximo 9 de febrero en la capital. El evento contará con desfiles de más de 30 diseñadores nacionales e internacionales, que se servirán de las pasarelas para reivindicar una manera de crear más respetuosa con el medioambiente. Muchas de las propuestas que se verán en los próximos días ya hicieron su aparición en el off de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM), la gran muestra de la moda española que se celebró a finales de enero.

Respetar el medioambiente es el gran desafío al que se enfrenta la industria de la moda. El reto es complicado: redefinir el modelo de negocio por completo hasta convertirlo en uno más sostenible sin que esto signifique renunciar a la creatividad. No hay que olvidar que se trata de la segunda industria más contaminante del mundo: es responsable directa del 10% de las emisiones globales de CO2 y del 20% de los vertidos tóxicos en las aguas. Pese a estos datos, la producción de ropa aumenta exponencialmente año tras año, y con ella, suben también las emisiones y los residuos.

Ante este escenario, la propia industria se presenta como un motor esencial para el cambio. Pero no es la única: el papel de los consumidores se antoja crucial para garantizar el futuro de la moda y del planeta. "La sociedad vive en una contradicción: quiere preservar el medioambiente, pero consume de manera irresponsable", sostiene Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España. Por eso, son muchos los diseñadores que aprovechan sus creaciones para lanzar un mensaje a los ciudadanos e instarlos a adoptar unos hábitos de consumo más responsables.

Diseños para el planeta

Una de las diseñadoras “de moda” en el sector es María Lafuente, la primera en crear un vestido fabricado íntegramente en fibra de carbono en 2016. Durante la Fashion Week de este año, Lafuente presentó una colección fabricada con materiales reciclados, entre los que se encontraban las lonas que decoraron la fachada del Museo del Prado durante la celebración de su bicentenario. A esta revolucionaria propuesta se le une la del peletero Jesús Lorenzo, que refuerza la apuesta por la economía circular, dando a las pieles de colecciones pasadas una segunda vida. "Lo necesario lo hacemos práctico, con diseño y buscando la forma de ser respetuosos con el medioambiente", explica el diseñador.

Casi el 73% de los españoles tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de comprar

La firma Otrura comparte ese mismo espíritu. Sus creadores, Verónica Abián y Sergio de Lázaro, defienden una moda conceptual y arquitectónica, pero sobre todo, "modesta, sostenible y artesana". Con su nueva línea ‘Potencia’, los diseñadores buscan recuperar la esencia de las casas de costura de antaño que mimaban todo hasta el último detalle. "Es un ejercicio de conciencia para hacer comprender la importancia de una prenda, lo que es y lo que puede llegar a ser tanto estética como conceptualmente", comenta Lázaro sobre su trabajo.

Afortunadamente, ya son muchos los que apuestan por la moda sostenible. Según el último informe elaborado por OCU y NESI, casi el 73% de los españoles tienen en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de hacer sus compras. Estos datos reflejan un número cada vez más elevado de personas que se alzan frente a la sobreproducción y el hiperconsumismo que representa la industria de la fast fashion. Quizá un modelo más sostenible de consumo en el mundo de la moda se está acabando de confeccionar, pero a día de hoy, las advertencias son claras: el tiempo corre en contra y el planeta no puede esperar más.

La industria de la moda se viste de verde

moda

Se necesitan cerca de 2.000 litros de agua para producir una camiseta de algodón, más de 4.000 para unas zapatillas y 10.000 para unos pantalones. Los cálculos de la Water Footprint Network solo ratifican los datos repetidos una y otra vez por Naciones Unidas que indican que la industria textil es el segundo sector más contaminante del mundo, solo superado por el petrolífero. Consciente de la gran huella ecológica que supone su desarrollo, el sector de la moda ha comenzado a movilizarse para cumplir con la Agenda 2030 y garantizar así la supervivencia del planeta.

A día de hoy, Prada se ha convertido en el baluarte de la moda sostenible. Hace apenas unos días, la firma italiana anunciaba que había suscrito un préstamo a cinco años por valor de 50 millones de euros con la entidad bancaria francesa Crédit Agricole Group. En él se definen los intereses y las cláusulas en base a factores de sostenibilidad. Es decir, a medida que la empresa alcance objetivos vinculados con la innovación y el desarrollo sostenible verá reducida su tasa de interés.

Con este pacto, la marca que lidera Miuccia Prada se ha convertido en la primera del sector de lujo en comprometerse con el medio ambiente a través de un acuerdo económico vinculante. Lejos de ser un salto radical, la empresa llevaba ya años transitando hacia un modelo de negocio más sostenible. Hace unos meses anunció que emplearía materiales reciclados y dejaría de utilizar pieles de animales de cara a 2020. Se trata de una decisión que en los últimos años cada vez más compañías han ido abrazando para adaptarse a las exigencias del sector y, también, de los clientes. La toma de conciencia de la necesidad de una industria más sostenible se refleja en las decisiones de compra de personalidades tan influyentes como la monarca británica Isabel II, que ha decidido poner fin a la tradición de usar pieles. No obstante, los esfuerzos realizados hasta ahora por el mundo de la moda no han sido suficientes.

El sector de la moda representa el 10% de las emisiones globales de CO2

Por eso, el pasado agosto, grandes marcas de lujo como Saint Laurent, Gucci, Balenciaga o Salvatore Ferragamo se comprometieron durante la cumbre del G7, celebrada en Biarritz, a impulsar el cambio hacia un modelo más sostenible. Este pacto verde se ha convertido en un punto de inflexión para un sector que representa el 10% de las emisiones globales de CO2 y el 20% de los vertidos tóxicos en las aguas. Sin embargo, para frenar el calentamiento global y evitar que los efectos del cambio climático sean irreversibles, se necesita no solo un cambio radical en el sistema de producción, sino también en los hábitos de consumo.

Según un estudio de la Fundación Ellen MacArthur, institución enfocada a acelerar la transición hacia una economía circular, la industria mundial de ropa ha pasado de producir 50.000 millones de prendas en el año 2000 a 100.000 millones en 2015. En esos quince años, el consumidor medio ha pasado a comprar un 60% de prendas más y a utilizarlas la mitad de tiempo.

Afortunadamente, frente a la cultura del usar y tirar, cada vez más jóvenes se lanzan a la reutilización y el intercambio de prendas, una práctica que podría hacer tambalear los cimientos del sector y acelerar su transformación. El auge de las compras de ropa de segunda mano y las apps de compra-venta son un buen indicio de ello.

El último informe elaborado por ThreUp señala que en los últimos años ha aumentado hasta 21 veces más rápido la adquisición de artículos de ocasión que en los últimos cinco años. Pero el estudio va más allá: con la progresiva toma de conciencia de los jóvenes sobre el cambio climático –que suponen el mayor grueso de compradores– se espera que esta tendencia llegue a superar la moda rápida (o fast fashion) en 2028 a menos que esta cambie de rumbo hacia un modelo más sostenible.

China, la nueva Silicon Valley de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial tiene su nueva ‘Meca’ y, oh sorpresa, no se encuentra en Estados Unidos, ni en Rusia, ni en Japón, sino en un país que también puede alardear de galones de potencia mundial tecnológica: China.

El Gobierno de Pekín ha afirmado recientemente y de forma pública que en el año 2030 serán sus empresas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial (IA) en el planeta. Entre las razones de esta apuesta, se apunta la necesidad del Gobierno chino de diversificar las fuentes de ingresos de su poderosa economía en nuevos sectores de crecimiento exponencial. La obsesión por la seguridad y el control de la población son, en opinión de ciertos analistas, las otras motivaciones que hay detrás de esta agenda.

La maquinaria ya se ha puesto en marcha. Según datos recopilados por CB Insights, las compañías chinas aglutinaron en 2017 el 48% de los fondos globales destinados a IA, lo que las coloca por encima de sus competidoras norteamericanas. A nivel gubernamental, Pekín ha situado la IA como uno de los puntales estrella de su plan Made in China 2025, y ha anunciado importantes paquetes de ayudas y estímulos fiscales para empresas punteras en inteligencia artificial por todo el país asiático. Así, por ejemplo, Shenyang, la ciudad más poblada del noroeste del país, ha creado un fondo de inversión de 20.000 millones de yuanes (algo más de 2.500 millones de euros), destinado específicamente a desarrollos en el campo de la robótica.

En 2030 serán las empresas chinas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial

Entre las compañías que encabezan el auge de la inteligencia artificial en China hay viejos conocidos de Europa como Alibaba, Huawei o Xaomi, pero también compañías emergentes y startups llamadas a producir un efecto disruptivo en los mercados internacionales.

Uno de estos adelantados es Megvii, la empresa especializada en tecnología de visión por computadora. Fundada hace ocho años por dos estudiantes de ciencias de la computación de la prestigiosa Universidad de Tsinghua, la empresa ya cuenta con una división de I+D en Seattle (USA) y hace unos meses logró levantar una nueva ronda de inversión por valor de 750 millones de dólares, lo que ha situado su valor de mercado por encima de los 3.500 millones de dólares.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face, por cuyos escáneres han pasado ya 100 millones de ciudadanos chinos. La tecnología puntera de esta aplicación promete grandes avances en la resolución de problemas cotidianos como la agilización de trámites administrativos, y también abre un mundo de posibilidades en el terreno de la lucha contra el crimen por su capacidad para identificar delincuentes. Sin embargo, el patente apoyo del gobierno chino a este proyecto también está desatando críticas a nivel internacional por los posible usos fraudulentos o represivos.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face

Otro hito computacional apoyado en tecnología china lo ha alcanzado el motor de búsqueda Baidu. Conocido como el “Google chino”, en 2018 fue la cuarta web más visitada de internet en el mundo. Aunque la empresa opera dentro del ámbito nacional chino, esta no ha pasado desapercibida para los inversores internacionales. De hecho, Google tuvo un pequeño porcentaje de sus acciones durante un breve periodo de tiempo y la empresa mantiene relaciones con inversores de Silicon Valley. Uno de los últimos desarrollos de Baidu es un sistema de traducción automática basado en redes neuronales que presume de lograr una precisión superior a la de los seres humanos en el reconocimiento de voz.

Por otro lado, el gigante de los eSports Tencent se ha convertido en la empresa de su sector más rentable del planeta. Propietaria de juegos icónicos como League of Legends, PUBG o Clash Royale, la compañía china tiene en la IA un pilar fundamental. Recientemente ha creado su propio laboratorio de alto rendimiento en el que medio centenar de científicos, investigadores y programadores trabajan en contenidos y juegos basados también en IA. La inteligencia artificial hablará mandarín en este nuevo milenio. Porque la cuna del dragón se ha lanzado a su conquista y no le faltan capacidad, recursos y determinación .

La Agricultura 4.0 llega a España para quedarse

Hispasat

Las previsiones de Naciones Unidas señalan que en 2050 se espera que la población mundial crezca más de un 33% alcanzando los 9.100 millones de habitantes, lo que implicará un aumento de la demanda de alimentos. Ante tal desafío global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Perspectivas de Población 2019 aboga por una transformación digital radical del sector agroalimentario en el medio rural en los próximos 5 años.

Con el afán de impulsar la ‘Agricultura 4.0’ en aquellas zonas rurales de nuestro país donde la cobertura de banda ancha es aún deficiente, Hispasat, el operador de satélites de comunicaciones del Grupo Red Eléctrica, y Eurona, la multinacional de telecomunicaciones, se han unido para poner en marcha dos proyectos piloto en explotaciones agrícolas y ganaderas de las empresas Digitanimal y Florette. Gracias al empleo de tecnología satelital, ambas experiencias están logrando la transformación digital de estas explotaciones con el consiguiente incremento de su productividad. Hispasat y Eurona han presentado los dos proyectos en el marco de DATAGRI, el mayor encuentro de digitalización del sector agroalimentario de España, celebrado la semana pasada en Zaragoza.

Digitanimal monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat

El primer proyecto nos traslada hasta una finca de 400 hectáreas de monte de difícil acceso en Ávila de la mano de Digitanimal, fabricante de sistemas de localización y monitorización del ganado. En la actualidad, esta compañía monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat que permite enviar a la central de control los datos emitidos por los sensores (IoT) que portan las reses. Así, la unión del Internet de las Cosas con la innovación del satélite permite a Digitanimal recibir información constante de sus cabezas de ganado sin depender de las telecomunicaciones terrestres.

Con el segundo piloto viajamos hasta el litoral mediterráneo, en concreto a Elche (Alicante), donde asistimos a una gestión inteligente de uno de los campos de cultivo de Florette, la compañía de ensaladas y verduras envasadas. Allí, Hispasat y Eurona han habilitado un punto WiFi satelital que ofrece a la empresa un servicio de banda ancha con el que el personal de la finca transmite en tiempo real y desde sus dispositivos móviles los datos de gestión y estado de los cultivos.

Florette cuenta ahora con una gestión inteligente de su cultivo de Elche

La inmediatez y viabilidad que ofrece la tecnología satelital están rompiendo barreras en la España rural, donde más de 2.000 municipios no disponen de acceso a Internet con una cobertura de banda ancha adecuada. Se trata, así, de conseguir que la falta de conectividad ya no suponga una limitación ni para las empresas como Digitanimal y Florette ni para los demás actores locales de las zonas sin cobertura terrestre.

Al adentrarse en este proceso de gestión agropecuaria inteligente, el coste por hectárea se reduce y el rendimiento se multiplica gracias a la digitalización, automatización y agilización de los procesos. Los agricultores y ganaderos no solo obtienen una imagen más completa y precisa del estado actual de su actividad, sino que pueden acceder a una mayor cuota de mercado sin quedarse atrás respecto a la competencia.

En definitiva, apostar por la Agricultura 4.0 es impulsar la competitividad del sector gracias a una utilización más eficiente de los recursos y un uso más inteligente de los fertilizantes. Al mismo tiempo, esta transformación permite reducir el consumo de agua, vigilar las cosechas, controlar la aparición de enfermedades en los animales y plagas en los cultivos, y garantizar la trazabilidad de los productos.

Las ventajas de la transformación digital del campo y la ganadería son ilimitadas. La propuesta de Hispasat y Eurona son solo un ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar a plantar cara a la despoblación y fomentar el desarrollo rural.

Cómo utilizar la tecnología 5G para implementar la Agenda 2030

En 2024, cerca del 40% de la población mundial tendrá conexión 5G. Al menos así lo recoge la última edición del Ericsson Mobility Report, un estudio que estima que en los próximos cuatro años esta tecnología permitirá crear una gigantesca red de entre 1.000 y 1.900 millones de conexiones de telefonía de quinta generación desplegada por todo el planeta. Estas previsiones hacen que, ante su inminente llegada, el debate acerca de la nueva tecnología masiva esté servido. Ventajas, prestaciones, oportunidades o recursos y costes aparejados al gigantesco negocio de la red universal son los ítems estrella que concentran el discurso de los expertos. En cambio, otros como su aplicación e implicaciones en cuestiones sociales, sostenibles o medioambientales parecen discurrir en un discreto segundo plano.

Pero basta cruzar el advenimiento de la tecnología 5G con otro de los asuntos mainstream del momento como es la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para darse cuenta de que ambos tienen mucho territorio por delante para explorar juntos. De hecho, en todos y cada uno de los 17 ODS, sin excepción, los desarrollos 5G se presentan como un acelerador de esos compromisos. Veamos algunos ejemplos de por qué no faltan razones para apoyar esa hipotética joint venture.

La universalidad de conexión, la velocidad de transmisión y la baja latencia son las grandes promesas de la nueva cobertura móvil. O, dicho de un modo más sencillo: la transmisión de datos a través de esta red se hará a tal velocidad que hará que nuestros actuales dispositivos parezcan carros tirados por bueyes. Son precisamente estas características las que convierten a la tecnología 5G en una herramienta capaz de acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Salud y bienestar

El campo de la salud es uno de los que más se puede beneficiar de esta revolución. La posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas en remoto, en las que un cirujano experto guíe la operación realizada por un equipo médico local a un paciente situado a miles de kilómetros, ha dejado de ser una quimera. La versatilidad y la ultra definición de los nuevos dispositivos 5G, capaces de transmitir en streaming imágenes de alta definición desde múltiples ángulos, y el gran ancho de banda que posibilita una transmisión en tiempo real y sin desfases de estas imágenes fuera del quirófano, lo hacen posible.

El desarrollo de esta tecnología permitiría no solo optimizar los sistemas de telemedicina ya existentes, sino que contribuiría a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria de los habitantes de lugares en situaciones de conflicto o países en vías de desarrollo. Actualmente, según datos de la ONU, 5 millones de niños mueren cada año antes de cumplir cinco años de vida por falta de vacunas, medicinas y una insuficiente cobertura médica. Uno de los motivos es que, frecuentemente, los sanitarios no pueden acudir hasta el lugar donde se encuentran los pacientes por la inseguridad o el mal estado de las infraestructuras. Así, una sanidad ‘digitalizada’ contribuiría al cumplimiento del Objetivo (número 3) de garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Una educación de calidad para todos

La educación es otro de los ámbitos en los que la aplicación del 5G puede provocar profundas transformaciones. Sin ir más lejos, un estudio realizado por la organización británica Jisc ha analizado de qué manera esta tecnología impactará en la educación. Los resultados son sorprendentes: se espera que esta hiperconectividad impulse la utilización de la realidad virtual y aumentada que, irremediablemente, cambiará el modelo de aprendizaje hacia uno más inmediato, visual e interactivo. Pero eso no es todo.

La creación de entornos digitales facilitará el camino hacia el cumplimiento del ODS 4, orientado a garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos. Actualmente, según datos de la ONU, 57 millones de niños en edad de escolarización primaria siguen sin asistir a la escuela. Más de la mitad de ellos viven en el África Subsahariana, una de las regiones más empobrecidas del mundo y donde el acceso a las zonas rurales supone un gran desafío. Aunque en algunos lugares la educación en remoto ya es una realidad, el 5G mejoraría la calidad del aprendizaje gracias a su velocidad de conexión que permitirá un intercambio de información instantánea. Esta permitiría a los niños aprender a través de clases en vivo y no únicamente con vídeos.

Creación de ciudades inteligentes

Aunque el Internet de las Cosas (IoT) y el relato futurista de sus múltiples aplicaciones ya lleva un tiempo entre nosotros, todo parece indicar que será con la tecnología 5G cuando alcance su máximo potencial. Uno de los campos que más posibilidades ofrece en este terreno es de las ciudades inteligentes y sostenibles (ODS 11), para las que contar con el soporte vital de una red de alcance verdaderamente global supondrá un punto de inflexión.

La ventana global que supone la tecnología 5G aumentará las posibilidades de gestión de los entornos urbanos. La gestión del agua, del transporte y de los residuos podrían optimizarse con un control inteligente que retransmitiese información en directo. Se mejorarían así proyectos como el puesto en marcha por el Ayuntamiento de Girona, que este año ha desplegado un sistema de contenedores de basura inteligente con la intención de fomentar y aumentar la recogida selectiva de residuos.

Una agricultura más sostenible

La transformación digital que supone el 5G no es exclusivo de los entornos metropolitanos. Las zonas rurales también pueden verse ‘reconectadas’, visibilizadas y reivindicadas gracias a la hiperconectividad. El acceso a medicinas o productos transportados vía drones, o el impulso de proyectos de emprendimiento de carácter medioambiental son otras derivadas de la nueva era 5G.

Pero hay más. En alimentación, la posibilidad de monitorizar cultivos y explotaciones ganaderas a través del Internet de las Cosas puede racionalizar enormemente la producción agrícola. Algo que no solo tendría un efecto beneficioso en términos de ahorro de costes o de acercar la producción al consumo local. También reduciría el impacto medioambiental de estas explotaciones, lo que contribuiría a combatir el cambio climático y sus efectos (ODS 13).

El acceso de los agricultores y ganaderos a redes informadas, en las que compartir información y mejores prácticas con otros profesionales y agentes del sector, también puede mejorar sensiblemente su capacidad de reacción ante amenazas como plagas, enfermedades animales o cambios en el mercado. O, dicho de otro modo: la posibilidad de compartir información sobre el ganado o los cultivos optimizaría el rendimiento, ralentizaría la degradación de la tierra y contribuir así con el Objetivo 15 de preservar la vida en la tierra.