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Siete 'imprescindibles' que no pueden faltar este 2020 en el armario de la sostenibilidad

Ilustración: Valeria Cafagna

El Año Nuevo trae consigo un cambio de década. Acabamos de estrenar los flamantes –¿y felices?– años 20 del siglo XXI, una época marcada, sin duda, por la lucha contra la emergencia climática. Aunque los negacionistas se siguen empeñando en disfrazar la realidad, las empresas tienen que adquirir responsabilidades. No importa su tamaño o su localización, es tarea de todos ponernos manos a la obra para ganar la partida y hacer posible el reto de la transición ecológica.

Por eso, empezamos 2020 recordando siete ‘imprescindibles’ que no pueden faltar en el ‘armario’ de las compañías que quieran liderar la batalla contra el calentamiento global. Estos son nuestros must have de 2020? ¿Te apuntas?

1. Pon en marcha la calculadora que mide tu huella ecológica (y sé ecoeficiente)

A todos se nos da muy bien definir metas. Dejar de fumar, acudir al gimnasio, cambiar el estilo de vida… Sin embargo, ¿quién las cumple? Algo similar ocurre en el mundo empresarial. Por eso, más allá de incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al capítulo de estrategias anuales, es imperativo que las compañías midan sus compromisos, para que todos conozcamos hasta qué punto son capaces de cumplirlos.

Un primer paso para conseguir alcanzar los objetivos de sostenibilidad pasa porque todos los empleados sean conscientes del rastro que deja la huella de carbono en la actividad diaria. Para ello, el Ministerio de Transición Ecológica ofrece una herramienta que ayuda a estimar las emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero de una organización.

De esta manera, resulta mucho más sencillo elaborar un plan de acción que reduzca el impacto medioambiental de la actividad económica y marque la senda para ser más eficientes y ecológicos.

2. Apuesta por la tecnología sostenible y garantiza el mejor futuro para el progreso

Vivimos en la era de la digitalización y la cuarta revolución industrial avanzará con brío durante este 2020. Por eso, no podemos olvidarnos del motor que mueve (y moverá) el mundo: la tecnología –y si es sostenible, mucho mejor–.

Las tecnologías serán sostenibles si son capaces de emplear menos energía y consumir menos recursos para ejecutar las mismas labores. Además, deberán poder reciclarse, o reutilizarse, una vez concluido su ciclo de vida.
Digitalización, sí, pero respetuosa con el medio ambiente. Como aconseja la Organización de Estados Iberoamericanos "potenciemos tecnologías básicas susceptibles de favorecer un desarrollo sostenible que tenga en cuenta, a la vez, la dimensión local y global de los problemas".

3. Cuida el capital natural, la naturaleza es ese bien propiedad de todos

El capital natural es el ecosistema que sustenta una economía sostenible y respetuosa con el hombre. Su protección marca, o debería marcar, la viabilidad de una empresa o negocio.

Sin embargo, tal y como asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el actual modelo económico descuida nuestro entorno, olvida la naturaleza y muchas veces relega a un segundo plano el cuidado de los medios naturales buscando solo el éxito o la rentabilidad inmediata. Por suerte, cada vez son más las organizaciones que entienden lo limitados que son los recursos de la Tierra. Para tomar cartas en el asunto, la FAO ha creado un protocolo de capital natural como herramienta para que las empresas tomen conciencia de la repercusión de su actividad en el entorno. ¿Serán capaces todas ellas de incorporarlo y marcar la diferencia?

4. Dale una vuelta de tuerca a la economía circular

La mentalidad de usar y tirar está en peligro de extinción. Los jóvenes ya han empezado a apostar por una cultura de la reutilización que está permeando todas las actividades de la sociedad y, cada vez más, la de las empresas. La verdad es que las señales que nos envía el planeta son claras: necesitamos reciclar y reutilizar, dejar de desechar todo aquello a lo que aún se le puede dar vida y frenar el consumismo voraz que ha caracterizado las últimas décadas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación atmosférica —derivada de la actividad humana— provoca siete millones de muertes anuales, lo que corresponde al 12% de los fallecimientos en todo el mundo. Además, la ONU estima que la población mundial seguirá creciendo hasta los 8.600 millones durante los próximos diez años. La lógica utilizada hasta ahora nos dice que a más población, más contaminación, lo que provocará que los estragos del cambio climático sean mayores y, por tanto, el número de refugiados y desplazados climáticos podría aumentar hasta los 200 millones de individuos en los próximos 30 años.

Si analizamos fríamente esta cifra, parece adecuado afirmar que repensar la economía circular podría ser una manera de darle un respiro a un planeta cada vez más asfixiado por nuestro comportamiento consumista. Lo vintage, lo slow (sea fashion, arquitectura o vida), el reciclaje y la reutilización serán clave en el desarrollo de las empresas y de nuestro día a día en 2020.

5. Apúntate a la moda ecofriendly: aunque no lo parezca, hay vida más allá del plástico

2020 es el año en el que toca aprender a ser eficientes ecológicamente hablando. Como individuos, nuestro paso por el planeta deja una huella similar a la que trazan nuestras pisadas sobre la nieve, el barro o la arena mojada, pero más devastadora. Por eso, llevar una vida ecofriendly tiene que convertirse en nuestro principal propósito tanto en el ámbito personal como en el laboral.

Para ello, Oxfam Intermón aconseja que se empiece por reducir el desperdicio de comida y el derroche de electricidad con gestos tan sencillos como apagar la luz al salir de una habitación, tener en cuenta las fechas de caducidad a la hora de hacer la compra o aprovechar al máximo los alimentos a la hora de cocinar. Además, el reciclado de los envases y la reducción del uso de los mismos son clave a la hora de adquirir hábitos sostenibles.

Estos tips también se aplican al lugar de trabajo: optar por transporte poco contaminante o público, reutilizar los tuppers y cubiertos, adecuar la vestimenta a la época del año para evitar subir las temperaturas de calefacciones y aires acondicionados y prolongar la vida de los aparatos electrónicos con un uso y cuidado adecuados son acciones sencillas y mucho más eficaces de lo que pudieran parecer a simple vista. Es más, si tienes hijos, recuerda que eres su modelo a seguir: lo que tú hagas será lo que ellos repliquen. Así que es esencial apostar por un ocio familiar sostenible, enseñar a amar la naturaleza y fomentar la donación de juguetes que ya no se van a utilizar.

6. Pon tu capital al servicio de los proyectos más sociales de la comunidad

Los bonos verdes y las inversiones con impacto social están cada vez más de moda. Muchos grandes inversores ya buscan que su dinero se ponga al servicio de proyectos socialmente relevantes. Según la agencia Moody’s este tipo de bonos apenas representaba el 0,4% sobre el total de emisiones globales a principios de 2015, mientras que en 2019 ascendieron al 4%. Es más, en el primer trimestre del año pasado la emisión mundial de bonos verdes fue de 47.200 millones, un 40% más que en el mismo periodo del año anterior.

Además, España ocupa ya un honroso séptimo lugar en el mundo como país emisor de este tipo de activos. Está claro que las inversiones socialmente responsables son el futuro, pero ¿en qué consisten? En realidad, se parecen mucho a las inversiones de toda la vida, pero con un objetivo que va más allá del lucro del inversor: exigen que los proyectos que se financien estén alineados con los ODS y generen un impacto positivo en la comunidad. Lo más habitual es que se trate de proyectos de energías renovables, eficiencia energética, transporte verde o limpio, prevención o lucha contra la contaminación o gestión sostenible de recursos. Hay mejor manera de invertir el dinero?

7. Hablar en “verde”, porque el lenguaje también importa

La manera en que hablamos y escribimos sobre asuntos tan relevantes como la emergencia climática condiciona (y determina) nuestra manera de afrontar la crisis. Por eso, son muchos los medios de comunicación, instituciones académicas y empresas que reivindican una nueva narrativa medioambiental.

Diarios tan relevantes como el británico The Guardian han hecho un alto en el camino de la actualidad para reflexionar y repensar cómo tratar e ilustrar las noticias relacionadas con la crisis climática. Y no son los únicos. 2019 se despidió con una nueva narrativa en la que ya no se habla de cambio climático sino de emergencia o crisis, y los negacionistas son eso, y no escépticos o críticos con el problema medioambiental.

Además, el arte y la ficción se asocian al movimiento ciudadano para concienciarnos, con su propio lenguaje, en la lucha climática. Un ejemplo lo tenemos muy cerca. En España, el Instituto Mutante de Narrativas Ambientales de Matadero (Madrid) impulsa proyectos sobre la crisis planetaria desde un punto de vista artístico, argumentando que “los actuales retos planetarios requieren saberes basados en la inteligencia colectiva que exceden las disciplinas, capaces de provocar y acompañar transformaciones culturales y políticas”. Ciencia, innovación tecnológica y arte unen sus manos con el storytelling y las humanidades para crear soluciones creativas a la emergencia a la que nos enfrentamos.

¿Son posibles unas Navidades razonables?

Ilustración: Valeria Cafagna

Tenemos tan interiorizado que las Navidades son una época de excesos que ya apenas nos cuestionamos otras posibilidades. Es como si el final del puente de la Constitución marcara el pistoletazo de salida de un periodo de gracia en el que se permite casi todo. Según el último informe de Deloitte sobre consumo navideño, los españoles gastaremos una media de 554 euros durante estas fiestas, un 2,4% más que el año pasado. Una cifra que se sitúa bastante por encima de los 461 euros que sacarán de su cartera nuestros vecinos europeos. ¿En qué nos gastamos la paga extra? Según los datos de esta consultora, los regalos se llevan la palma con una media de 238 euros. Comida (173 €), ocio (79 €) y viajes (64 €) completan la lista.

Los españoles gastaremos una media de 554 euros durante estas fiestas

La expresión “un día es un día” es probablemente una de las más escuchadas durante el tiempo que separa la segunda semana de diciembre y el último bocado al roscón de Reyes, que marca el final de las vacaciones. Pero los excesos navideños no se circunscriben a la alegría con la que los españoles sacamos a pasear la tarjeta de crédito. Las comidas abundantes y calóricas, el consumo de energía o la generación de desperdicios también se disparan en estas fechas. El exceso también pasa factura a nuestro planeta. Para evitar este daño y el posterior arrepentimiento, a continuación, presentamos una serie de consejos que nos pueden ayudar a pasar unas Navidades más “eco-friendly”.


1) Diseña un presupuesto navideño. Prever y planificar los gastos que vamos a tener durante este periodo puede ayudarnos a consumir de manera responsable y a dejarnos llevar por los excesos. Una vez marcados los límites, trata de ajustarte a ellos y, si hay algún imprevisto, inclúyelo en el presupuesto y vuelve a hacer la prueba del algodón.

2) Regala con mesura. Comprar por comprar es uno de los hábitos que habría que desterrar con más urgencia. En su lugar, lo mejor es dedicar tiempo a investigar y pensar en un obsequio que realmente pueda gustarle a esa persona. De esta forma, no solo gastarás tu dinero más a gusto, sino que de manera indirecta, contribuirás a reducir el gasto de esos recursos que se han empleado en la fabricación y el transporte del objeto en cuestión.

3) Explora el comercio justo. Ya que gastar dinero es casi inevitable, siempre puedes ampliar tu espectro de opciones hacia empresas con valores similares a los tuyos. Porque sus materias primas son naturales o autóctonas de una determinada parte del mundo; porque sus procesos de producción son respetuosos con el medio ambiente y con los trabajadores; porque sus productos o servicios tienen una trazabilidad contrastada, poseen un componente educativo o solidario, o por cualquier otra cuestión con la que te sientas identificado.

4) Reduce los homenajes gastronómicos. Nótese que esto no significa “eliminar”, solo “reducir”. En este tiempo es inevitable evitar los tradicionales dulces y alguna comida copiosa pero las citas navideñas se multiplican y la ingesta es imparable. Al margen del factor económico, esa dieta hipercalórica no conduce a nada bueno. Según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) durante las Navidades, los españoles engordamos de media entre 3 y 5 kg.

5) Aprovecha las sobras. Según datos de la FAO, en España se tiran al año se tiran cerca de 7,7 millones de toneladas de alimentos. Y la Navidad es la época del año en la que se compra un mayor volumen de comida y más se desperdicia. Apostar por la comida de aprovechamiento y utilizar la comida sobrante para elaborar nuevos platos no solo es una manera de dar alas a la imaginación culinaria, sino también de reducir el despilfarro de comida.

6) Recicla. Si algo tienen las Navidades es que son cíclicas. Ocurrirán el año que viene con total seguridad, de forma que hay muchos elementos navideños que podemos reutilizar, sin necesidad de incurrir en más gastos ni en un mayor desperdicio. Desde el árbol hasta los adornos o el Belén, pasando por las botellas de vino sin abrir que nos esperan desde la cesta pasada. Y qué decir de esas ingentes cantidades de papel de regalo hecho trizas que tiramos a la basura tras la visita de Papa Noel o los Reyes Magos. ¡Reutiliza!

7) Sé solidario. Es un tópico y más en estas fechas pero si sirve para remover conciencias y hacer algo útil por los demás, bienvenido sea. Practicar la solidaridad, prestando nuestro tiempo o recursos a alguna causa justa y a quien más lo necesita es un favor que, más que a los demás, nos hacemos a nosotros mismos. Nos permite respirar, coger perspectiva y salir de la inercia de la rutina.

Bienvenidos a 2030: creando juntos un futuro sostenible

red

Pulsar un interruptor y que se encienda la luz es, posiblemente, uno de los gestos que mejor simbolizan el progreso. Pero de la misma manera que esa energía que flota en el vacío llega a nuestros hogares gracias a un sofisticado y coordinado sistema eléctrico, el desarrollo sostenible solo será posible gracias a una sofisticada y coordinada agenda global. Nos ha llevado varios siglos entenderlo, pero los límites planetarios y la fragilidad de nuestras sociedades parecen haber alterado nuestra escala de valores.

El Grupo Red Eléctrica reducirá un 40% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030

«Ahora sabemos que el modelo de desarrollo propio del pasado no es algo escrito en las tablas de la ley. Y que, por tanto, podemos mejorarlo». Con estas palabras, el presidente del Grupo Red Eléctrica, Jordi Sevilla, abría la jornada Creando juntos un futuro sostenible. El reto de los ODS.

«Los vectores de transformación no siempre han tenido en cuenta la prioridad del impacto sobre la cohesión social y sobre nuestro planeta, y ha llegado la hora. Hay suficientes personas e instituciones como para hacer creíble que esto va en serio. Se trata, sencillamente, de vivir de manera compatible con nuestro entorno natural y con nosotros mismos», ha explicado el presidente de la compañía durante el encuentro, celebrado en su sede de Madrid.

Jordi Sevilla: «Las empresas son de sus accionistas, pero estas no se deben solo a sus intereses»

Con la resaca de la última Cumbre del Clima celebrada en Nueva York, del cuarto aniversario de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y de la histórica huelga estudiantil que ha movilizado a jóvenes de todo el mundo, la compañía ha querido poner en valor su compromiso y reflexionar, de la mano de expertos de primer nivel, sobre la consecución de la Agenda 2030 de forma eficiente desde el sector privado, las administraciones y la ciudadanía.

Jordi Sevilla ha incidido en el papel de las empresas del siglo XXI. «Los accionistas son muy importantes para una compañía, pero deben ser responsables para con sus stakeholders, agentes afectados por la acción de la empresa y que a su influyen sobre ella. Las empresas son de sus accionistas, pero éstas no se deben solo al servicio de los intereses de los accionistas».

Cristina Gallach: «La Agenda 2030 nos compromete con las próximas generaciones. Es un pacto intergeneracional»

En este sentido, la compañía se ha fijado once objetivos con horizonte 2030 para luchar contra los retos globales, como la emergencia climática o la desigualdad, en el marco de su Compromiso de Sostenibilidad y en línea con su Plan Estratégico 2018-2022. Entre ellos, se ha marcado el reto de reducir un 40% sus emisiones de gases de efecto invernadero, así como de integrar el 100% de las energías renovables en el sistema eléctrico y trabajar para lograr la paridad de género en el equipo directivo.

El acto también ha contado con la participación de la Alta Comisionada para la Agenda 2030, Cristina Gallach, y el director del Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid, Carlos Mataix.

Gallach ha puesto de relieve el avance de España en este campo. «En el último año, hemos dado pasos significativos en el campo de las políticas públicas, la divulgación y el tejido empresarial». «Mirar el mundo a través de las gafas de los ODS nos da energía, nos empodera, nos hace ser conscientes y nos compromete con las próximas generaciones, por eso creemos, además, que es un pacto intergeneracional», ha añadido.

Carlos Mataix: «Los ODS son tan importantes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos»

Por su parte, Mataix ha manifestado que «la Agenda 2030 es el gran plan de nuestra civilización para llegar en diez años a un escenario de vida mucho mejor». Y ha subrayado el poder de las alianzas: «Aisladamente, no lo vamos a conseguir. La Agenda nos ofrece un lenguaje común y acelera las posibilidades de ponernos de acuerdo».

La ciencia nos lo está recordando una y otra vez: nos acercamos a un punto de no retorno. «Podemos considerar los ODS como un tratamiento médico para una civilización que está dando síntomas preocupantes de que puede enfermar», ha explicado Mataix. «El fabricante de este medicamento es de toda confianza: Naciones Unidas. Y es que los ODS son tan importantes como la Declaración Universal de los Derechos Humanos». Para el profesor, esta Agenda es, sin duda, una «fuente de esperanza ante un mensaje de urgencia». ¿Nos anticiparemos al colapso?