Convertido en un auténtico laboratorio natural extremo, el Valle de la Muerte sirve como reflejo de los efectos del cambio climático: el aumento de las temperaturas globales bate récords de forma recurrente y supera con frecuencia los 50°C.
Convertido en un auténtico laboratorio natural extremo, el Valle de la Muerte sirve como reflejo de los efectos del cambio climático: el aumento de las temperaturas globales bate récords de forma recurrente y supera con frecuencia los 50°C.