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Madrid, capital de la moda sostenible

La primera edición de la Semana de la Moda Sostenible de Madrid llega pisando fuerte. Enmarcada dentro del festival Madrid Es Moda, la alfombra roja de la sostenibilidad se desplegará mañana y hasta el próximo 9 de febrero en la capital. El evento contará con desfiles de más de 30 diseñadores nacionales e internacionales, que se servirán de las pasarelas para reivindicar una manera de crear más respetuosa con el medioambiente. Muchas de las propuestas que se verán en los próximos días ya hicieron su aparición en el off de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM), la gran muestra de la moda española que se celebró a finales de enero.

Respetar el medioambiente es el gran desafío al que se enfrenta la industria de la moda. El reto es complicado: redefinir el modelo de negocio por completo hasta convertirlo en uno más sostenible sin que esto signifique renunciar a la creatividad. No hay que olvidar que se trata de la segunda industria más contaminante del mundo: es responsable directa del 10% de las emisiones globales de CO2 y del 20% de los vertidos tóxicos en las aguas. Pese a estos datos, la producción de ropa aumenta exponencialmente año tras año, y con ella, suben también las emisiones y los residuos.

Ante este escenario, la propia industria se presenta como un motor esencial para el cambio. Pero no es la única: el papel de los consumidores se antoja crucial para garantizar el futuro de la moda y del planeta. "La sociedad vive en una contradicción: quiere preservar el medioambiente, pero consume de manera irresponsable", sostiene Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España. Por eso, son muchos los diseñadores que aprovechan sus creaciones para lanzar un mensaje a los ciudadanos e instarlos a adoptar unos hábitos de consumo más responsables.

Diseños para el planeta

Una de las diseñadoras “de moda” en el sector es María Lafuente, la primera en crear un vestido fabricado íntegramente en fibra de carbono en 2016. Durante la Fashion Week de este año, Lafuente presentó una colección fabricada con materiales reciclados, entre los que se encontraban las lonas que decoraron la fachada del Museo del Prado durante la celebración de su bicentenario. A esta revolucionaria propuesta se le une la del peletero Jesús Lorenzo, que refuerza la apuesta por la economía circular, dando a las pieles de colecciones pasadas una segunda vida. "Lo necesario lo hacemos práctico, con diseño y buscando la forma de ser respetuosos con el medioambiente", explica el diseñador.

Casi el 73% de los españoles tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de comprar

La firma Otrura comparte ese mismo espíritu. Sus creadores, Verónica Abián y Sergio de Lázaro, defienden una moda conceptual y arquitectónica, pero sobre todo, "modesta, sostenible y artesana". Con su nueva línea ‘Potencia’, los diseñadores buscan recuperar la esencia de las casas de costura de antaño que mimaban todo hasta el último detalle. "Es un ejercicio de conciencia para hacer comprender la importancia de una prenda, lo que es y lo que puede llegar a ser tanto estética como conceptualmente", comenta Lázaro sobre su trabajo.

Afortunadamente, ya son muchos los que apuestan por la moda sostenible. Según el último informe elaborado por OCU y NESI, casi el 73% de los españoles tienen en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de hacer sus compras. Estos datos reflejan un número cada vez más elevado de personas que se alzan frente a la sobreproducción y el hiperconsumismo que representa la industria de la fast fashion. Quizá un modelo más sostenible de consumo en el mundo de la moda se está acabando de confeccionar, pero a día de hoy, las advertencias son claras: el tiempo corre en contra y el planeta no puede esperar más.

China, la nueva Silicon Valley de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial tiene su nueva ‘Meca’ y, oh sorpresa, no se encuentra en Estados Unidos, ni en Rusia, ni en Japón, sino en un país que también puede alardear de galones de potencia mundial tecnológica: China.

El Gobierno de Pekín ha afirmado recientemente y de forma pública que en el año 2030 serán sus empresas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial (IA) en el planeta. Entre las razones de esta apuesta, se apunta la necesidad del Gobierno chino de diversificar las fuentes de ingresos de su poderosa economía en nuevos sectores de crecimiento exponencial. La obsesión por la seguridad y el control de la población son, en opinión de ciertos analistas, las otras motivaciones que hay detrás de esta agenda.

La maquinaria ya se ha puesto en marcha. Según datos recopilados por CB Insights, las compañías chinas aglutinaron en 2017 el 48% de los fondos globales destinados a IA, lo que las coloca por encima de sus competidoras norteamericanas. A nivel gubernamental, Pekín ha situado la IA como uno de los puntales estrella de su plan Made in China 2025, y ha anunciado importantes paquetes de ayudas y estímulos fiscales para empresas punteras en inteligencia artificial por todo el país asiático. Así, por ejemplo, Shenyang, la ciudad más poblada del noroeste del país, ha creado un fondo de inversión de 20.000 millones de yuanes (algo más de 2.500 millones de euros), destinado específicamente a desarrollos en el campo de la robótica.

En 2030 serán las empresas chinas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial

Entre las compañías que encabezan el auge de la inteligencia artificial en China hay viejos conocidos de Europa como Alibaba, Huawei o Xaomi, pero también compañías emergentes y startups llamadas a producir un efecto disruptivo en los mercados internacionales.

Uno de estos adelantados es Megvii, la empresa especializada en tecnología de visión por computadora. Fundada hace ocho años por dos estudiantes de ciencias de la computación de la prestigiosa Universidad de Tsinghua, la empresa ya cuenta con una división de I+D en Seattle (USA) y hace unos meses logró levantar una nueva ronda de inversión por valor de 750 millones de dólares, lo que ha situado su valor de mercado por encima de los 3.500 millones de dólares.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face, por cuyos escáneres han pasado ya 100 millones de ciudadanos chinos. La tecnología puntera de esta aplicación promete grandes avances en la resolución de problemas cotidianos como la agilización de trámites administrativos, y también abre un mundo de posibilidades en el terreno de la lucha contra el crimen por su capacidad para identificar delincuentes. Sin embargo, el patente apoyo del gobierno chino a este proyecto también está desatando críticas a nivel internacional por los posible usos fraudulentos o represivos.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face

Otro hito computacional apoyado en tecnología china lo ha alcanzado el motor de búsqueda Baidu. Conocido como el “Google chino”, en 2018 fue la cuarta web más visitada de internet en el mundo. Aunque la empresa opera dentro del ámbito nacional chino, esta no ha pasado desapercibida para los inversores internacionales. De hecho, Google tuvo un pequeño porcentaje de sus acciones durante un breve periodo de tiempo y la empresa mantiene relaciones con inversores de Silicon Valley. Uno de los últimos desarrollos de Baidu es un sistema de traducción automática basado en redes neuronales que presume de lograr una precisión superior a la de los seres humanos en el reconocimiento de voz.

Por otro lado, el gigante de los eSports Tencent se ha convertido en la empresa de su sector más rentable del planeta. Propietaria de juegos icónicos como League of Legends, PUBG o Clash Royale, la compañía china tiene en la IA un pilar fundamental. Recientemente ha creado su propio laboratorio de alto rendimiento en el que medio centenar de científicos, investigadores y programadores trabajan en contenidos y juegos basados también en IA. La inteligencia artificial hablará mandarín en este nuevo milenio. Porque la cuna del dragón se ha lanzado a su conquista y no le faltan capacidad, recursos y determinación .

La Agricultura 4.0 llega a España para quedarse

Hispasat

Las previsiones de Naciones Unidas señalan que en 2050 se espera que la población mundial crezca más de un 33% alcanzando los 9.100 millones de habitantes, lo que implicará un aumento de la demanda de alimentos. Ante tal desafío global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Perspectivas de Población 2019 aboga por una transformación digital radical del sector agroalimentario en el medio rural en los próximos 5 años.

Con el afán de impulsar la ‘Agricultura 4.0’ en aquellas zonas rurales de nuestro país donde la cobertura de banda ancha es aún deficiente, Hispasat, el operador de satélites de comunicaciones del Grupo Red Eléctrica, y Eurona, la multinacional de telecomunicaciones, se han unido para poner en marcha dos proyectos piloto en explotaciones agrícolas y ganaderas de las empresas Digitanimal y Florette. Gracias al empleo de tecnología satelital, ambas experiencias están logrando la transformación digital de estas explotaciones con el consiguiente incremento de su productividad. Hispasat y Eurona han presentado los dos proyectos en el marco de DATAGRI, el mayor encuentro de digitalización del sector agroalimentario de España, celebrado la semana pasada en Zaragoza.

Digitanimal monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat

El primer proyecto nos traslada hasta una finca de 400 hectáreas de monte de difícil acceso en Ávila de la mano de Digitanimal, fabricante de sistemas de localización y monitorización del ganado. En la actualidad, esta compañía monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat que permite enviar a la central de control los datos emitidos por los sensores (IoT) que portan las reses. Así, la unión del Internet de las Cosas con la innovación del satélite permite a Digitanimal recibir información constante de sus cabezas de ganado sin depender de las telecomunicaciones terrestres.

Con el segundo piloto viajamos hasta el litoral mediterráneo, en concreto a Elche (Alicante), donde asistimos a una gestión inteligente de uno de los campos de cultivo de Florette, la compañía de ensaladas y verduras envasadas. Allí, Hispasat y Eurona han habilitado un punto WiFi satelital que ofrece a la empresa un servicio de banda ancha con el que el personal de la finca transmite en tiempo real y desde sus dispositivos móviles los datos de gestión y estado de los cultivos.

Florette cuenta ahora con una gestión inteligente de su cultivo de Elche

La inmediatez y viabilidad que ofrece la tecnología satelital están rompiendo barreras en la España rural, donde más de 2.000 municipios no disponen de acceso a Internet con una cobertura de banda ancha adecuada. Se trata, así, de conseguir que la falta de conectividad ya no suponga una limitación ni para las empresas como Digitanimal y Florette ni para los demás actores locales de las zonas sin cobertura terrestre.

Al adentrarse en este proceso de gestión agropecuaria inteligente, el coste por hectárea se reduce y el rendimiento se multiplica gracias a la digitalización, automatización y agilización de los procesos. Los agricultores y ganaderos no solo obtienen una imagen más completa y precisa del estado actual de su actividad, sino que pueden acceder a una mayor cuota de mercado sin quedarse atrás respecto a la competencia.

En definitiva, apostar por la Agricultura 4.0 es impulsar la competitividad del sector gracias a una utilización más eficiente de los recursos y un uso más inteligente de los fertilizantes. Al mismo tiempo, esta transformación permite reducir el consumo de agua, vigilar las cosechas, controlar la aparición de enfermedades en los animales y plagas en los cultivos, y garantizar la trazabilidad de los productos.

Las ventajas de la transformación digital del campo y la ganadería son ilimitadas. La propuesta de Hispasat y Eurona son solo un ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar a plantar cara a la despoblación y fomentar el desarrollo rural.

Cómo utilizar la tecnología 5G para implementar la Agenda 2030

En 2024, cerca del 40% de la población mundial tendrá conexión 5G. Al menos así lo recoge la última edición del Ericsson Mobility Report, un estudio que estima que en los próximos cuatro años esta tecnología permitirá crear una gigantesca red de entre 1.000 y 1.900 millones de conexiones de telefonía de quinta generación desplegada por todo el planeta. Estas previsiones hacen que, ante su inminente llegada, el debate acerca de la nueva tecnología masiva esté servido. Ventajas, prestaciones, oportunidades o recursos y costes aparejados al gigantesco negocio de la red universal son los ítems estrella que concentran el discurso de los expertos. En cambio, otros como su aplicación e implicaciones en cuestiones sociales, sostenibles o medioambientales parecen discurrir en un discreto segundo plano.

Pero basta cruzar el advenimiento de la tecnología 5G con otro de los asuntos mainstream del momento como es la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para darse cuenta de que ambos tienen mucho territorio por delante para explorar juntos. De hecho, en todos y cada uno de los 17 ODS, sin excepción, los desarrollos 5G se presentan como un acelerador de esos compromisos. Veamos algunos ejemplos de por qué no faltan razones para apoyar esa hipotética joint venture.

La universalidad de conexión, la velocidad de transmisión y la baja latencia son las grandes promesas de la nueva cobertura móvil. O, dicho de un modo más sencillo: la transmisión de datos a través de esta red se hará a tal velocidad que hará que nuestros actuales dispositivos parezcan carros tirados por bueyes. Son precisamente estas características las que convierten a la tecnología 5G en una herramienta capaz de acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Salud y bienestar

El campo de la salud es uno de los que más se puede beneficiar de esta revolución. La posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas en remoto, en las que un cirujano experto guíe la operación realizada por un equipo médico local a un paciente situado a miles de kilómetros, ha dejado de ser una quimera. La versatilidad y la ultra definición de los nuevos dispositivos 5G, capaces de transmitir en streaming imágenes de alta definición desde múltiples ángulos, y el gran ancho de banda que posibilita una transmisión en tiempo real y sin desfases de estas imágenes fuera del quirófano, lo hacen posible.

El desarrollo de esta tecnología permitiría no solo optimizar los sistemas de telemedicina ya existentes, sino que contribuiría a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria de los habitantes de lugares en situaciones de conflicto o países en vías de desarrollo. Actualmente, según datos de la ONU, 5 millones de niños mueren cada año antes de cumplir cinco años de vida por falta de vacunas, medicinas y una insuficiente cobertura médica. Uno de los motivos es que, frecuentemente, los sanitarios no pueden acudir hasta el lugar donde se encuentran los pacientes por la inseguridad o el mal estado de las infraestructuras. Así, una sanidad ‘digitalizada’ contribuiría al cumplimiento del Objetivo (número 3) de garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Una educación de calidad para todos

La educación es otro de los ámbitos en los que la aplicación del 5G puede provocar profundas transformaciones. Sin ir más lejos, un estudio realizado por la organización británica Jisc ha analizado de qué manera esta tecnología impactará en la educación. Los resultados son sorprendentes: se espera que esta hiperconectividad impulse la utilización de la realidad virtual y aumentada que, irremediablemente, cambiará el modelo de aprendizaje hacia uno más inmediato, visual e interactivo. Pero eso no es todo.

La creación de entornos digitales facilitará el camino hacia el cumplimiento del ODS 4, orientado a garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos. Actualmente, según datos de la ONU, 57 millones de niños en edad de escolarización primaria siguen sin asistir a la escuela. Más de la mitad de ellos viven en el África Subsahariana, una de las regiones más empobrecidas del mundo y donde el acceso a las zonas rurales supone un gran desafío. Aunque en algunos lugares la educación en remoto ya es una realidad, el 5G mejoraría la calidad del aprendizaje gracias a su velocidad de conexión que permitirá un intercambio de información instantánea. Esta permitiría a los niños aprender a través de clases en vivo y no únicamente con vídeos.

Creación de ciudades inteligentes

Aunque el Internet de las Cosas (IoT) y el relato futurista de sus múltiples aplicaciones ya lleva un tiempo entre nosotros, todo parece indicar que será con la tecnología 5G cuando alcance su máximo potencial. Uno de los campos que más posibilidades ofrece en este terreno es de las ciudades inteligentes y sostenibles (ODS 11), para las que contar con el soporte vital de una red de alcance verdaderamente global supondrá un punto de inflexión.

La ventana global que supone la tecnología 5G aumentará las posibilidades de gestión de los entornos urbanos. La gestión del agua, del transporte y de los residuos podrían optimizarse con un control inteligente que retransmitiese información en directo. Se mejorarían así proyectos como el puesto en marcha por el Ayuntamiento de Girona, que este año ha desplegado un sistema de contenedores de basura inteligente con la intención de fomentar y aumentar la recogida selectiva de residuos.

Una agricultura más sostenible

La transformación digital que supone el 5G no es exclusivo de los entornos metropolitanos. Las zonas rurales también pueden verse ‘reconectadas’, visibilizadas y reivindicadas gracias a la hiperconectividad. El acceso a medicinas o productos transportados vía drones, o el impulso de proyectos de emprendimiento de carácter medioambiental son otras derivadas de la nueva era 5G.

Pero hay más. En alimentación, la posibilidad de monitorizar cultivos y explotaciones ganaderas a través del Internet de las Cosas puede racionalizar enormemente la producción agrícola. Algo que no solo tendría un efecto beneficioso en términos de ahorro de costes o de acercar la producción al consumo local. También reduciría el impacto medioambiental de estas explotaciones, lo que contribuiría a combatir el cambio climático y sus efectos (ODS 13).

El acceso de los agricultores y ganaderos a redes informadas, en las que compartir información y mejores prácticas con otros profesionales y agentes del sector, también puede mejorar sensiblemente su capacidad de reacción ante amenazas como plagas, enfermedades animales o cambios en el mercado. O, dicho de otro modo: la posibilidad de compartir información sobre el ganado o los cultivos optimizaría el rendimiento, ralentizaría la degradación de la tierra y contribuir así con el Objetivo 15 de preservar la vida en la tierra.

150 años de Nature, un viaje a las entrañas de la ciencia

Nature

Cuando el ser humano se detuvo a observar las estrellas comenzaron los interrogantes. Hoy en día, todavía no existen respuestas suficientes que satisfagan todas nuestras inquietudes, pero la ciencia y la tecnología han ayudado a allanar el camino. La revista Nature es de las pocas publicaciones que puede enorgullecerse de haber contribuido con sus páginas a responder a algunos de los mayores enigmas de la historia de la Humanidad. El descubrimiento de la estructura del ADN o el deterioro de la capa de ozono son solo algunos de los hitos de esta revista científica que celebra este mes su 150 aniversario.

Fundada en Reino Unido por el científico inglés Joseph Norman Lockyer, más de un siglo y medio después Nature sigue siendo la meca de la ciencia, a cuya puerta llaman investigadores de todo el mundo para dar cuenta de sus mejores hallazgos. Este mes de noviembre Nature conmemora su trayectoria recopilando diez de sus papers más importantes. A continuación, recordamos cómo han cambiado el mundo.

 


1.La doble hélice del ADN

La famosa estructura de doble hélice del ADN apareció por primera vez ilustrada en un artículo de principios de los años 50. Adjunto, un peculiar gráfico en blanco y negro con una misteriosa figura con forma de espiral, una imagen que sentaría los cimientos de la biología moderna y los estudios sobre el genoma humano. Francis Crick y James Watson, los autores de aquel breve estudio de tan solo 120 líneas y peculiar título, “Una estructura para el ácido desoxirribonucleico”, habían descubierto la estructura del ADN humano. Medio siglo después, cuantificar el impacto que ha tenido este descubrimiento en la medicina es tarea difícil y extensa pero basta con mencionar el proyecto GENOMA o la técnica de edición genética CRISPR para saber que no habrían sido posibles sin el descubrimiento de Crick y Watson.

 


2. El agujero de la capa de ozono

En 1985, Joe Farman, Brian Gardiner y Jonathan Shanklin prendieron la mecha del movimiento contra el cambio climático. Los tres investigadores habían descubierto un agujero en la capa de ozono de la Antártida. ¿El motivo? El exceso de clorofluorocarbonados en la atmósfera, una sustancia común en los aerosoles. La también conocida como ozonosfera protege al ser humano de los rayos ultravioleta, de ahí que su deterioro suponga un grave riesgo para la vida. La fragilidad del planeta –y del ser humano– quedó reflejada en aquel artículo de Farman, Gardiner y Shanklin, que movilizó a la comunidad internacional, dio pie a la firma del Protocolo de Montreal dos años después y a los sucesivos acuerdos internacionales, entre ellos el Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París, y sentó las bases de las movilizaciones ecologistas que a día de hoy sacuden todo el mundo.

 


3. Los anticuerpos monoclonales

En 1975, Milstein y Köhler descubrieron una herramienta terapéutica poderosísima: los anticuerpos monoclonales. Su trascendencia fue enorme y se convirtieron en una herramienta esencial para el diagnóstico de laboratorio y para el tratamiento de ciertas enfermedades. La oncología es una de las áreas donde los anticuerpos monoclonales más han contribuido, permitiendo el desarrollo de terapias alternativas. En este caso, los medicamentos con anticuerpos monoclonales son tratamientos oncológicos que aprovechan las funciones del sistema inmunitario natural para combatir el cáncer. Milstein y Köhler descubrieron los anticuerpos monoclonales en un laboratorio de Cambridge y publicaron su trabajo en Nature. Nueve años más tarde, este hallazgo les mereció el premio Nobel.

 



4. El niño de Taung

La increíble conexión que articuló Raymond Dart entre el ser humano y el mono causó un fuerte revuelo social. En 1925 encontró los restos de un cráneo infantil de Australopithecus en Sudáfrica, el primero asociado a esta especie. Lo llamó niño de Taung, nombre con el que aún se le conoce. Dart creía que aquellos huesos pertenecían a un ser humano con rasgos primitivos, lo que sugería que la teoría evolutiva de Darwin estaba en lo cierto. Ciertas corrientes conservadoras consideraron un disparate que Dart relacionase en su artículo estos restos ancestrales de 2,2 millones de años con el ser humano. Sin embargo, hoy, sus descubrimientos, aunque fueron imprecisos, están aceptados por la comunidad científica y forman una pieza más del complejo mosaico explicativo de la evolución del ser humano.

 


5. Pegasi-b, el primer exoplaneta

Dimidio, también conocido como Pegasi-b, fue el primer exoplaneta descubierto. El hallazgo responde a las investigaciones realizadas en 1995 por los científicos Michel Mayor y Didier Queroz (este último recién galardonado con el premio nobel de Física en 2019). A mediados de los noventa no existía ningún otro planeta conocido fuera de nuestro Sistema Solar. Mayor y Queroz detectaron que un enorme planeta pegasiano (llamado así por su masa parecida a la de Júpiter) orbitaba en torno a una estrella a una distancia mucho menor de lo que lo hace Mercurio frente al Sol, algo insólito para los investigadores, que no eran capaces de comprender cómo un planeta tan grande podía tener una órbita tan corta. Su descubrimiento abrió un importante debate sobre la formación planetaria y dio pie al descubrimiento de nuevos planetas fuera del Sistema Solar.

 


6. El Carbón 60

Quizás menos conocido por sus pocas aplicaciones reales pero importante de cara a la venidera revolución nanotecnológica es el Fullereno o Carbón 60, una pequeña molécula formada por carbono que puede adoptar una forma geométrica que recuerda a una esfera. Fue descubierta en 1985 y se trata de un poderoso superconductor y una de las fibras más resistentes. Aunque las aplicaciones del Fullereno aún están por desarrollar, los expertos creen que puede jugar un papel determinante en la formación de los relojes atómicos y los dispositivos electrónicos del futuro, mejorando la potencia de los teléfonos móviles y los GPS.


7. Las células madre

En 2012, los científicos John Gurdon y Shinya Yamanaka recibieron el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones pioneras en células madre. Gurdon y Yamanaka son los llamados padres de la reprogramación celular. Pero la historia se remonta varias décadas atrás, en concreto al año 1958, cuando Gurdon se convirtió en la primera persona en demostrar que las células podían ser reprogramadas. Lo hizo en Nature. Años más tarde, el trabajo conjunto de estos científicos consiguió revolucionar la forma de entender el desarrollo de las células, creando nuevas oportunidades para la investigación de enfermedades y el desarrollo de nuevas terapias. Estas investigaciones fueron determinantes para llevar a cabo las primeras experiencias de clonación, como la famosa oveja Dolly.

 


8. La técnica de patch-champ

Una de las claves para comprender el funcionamiento del cerebro llegó gracias al trabajo de los premios Nobel Bert Sakmann y Erwin Neher en 1976, que desarrollaron el concepto de patch-clamp, una de las técnicas más utilizadas en electrofisiología y que permite detectar las corrientes que fluyen entre los neurotransmisores y, por tanto, investigar las conexiones celulares. Los resultados, que llegaron junto a un Nobel de Medicina en 1991, sentaron precedente para el análisis de las enfermedades neurodegenerativas y permitieron el desarrollo de fármacos contra el Alzhéimer. Según señaló Neher en una entrevista reciente a El País (2018), el 13% de los fármacos actuales actúan sobre los canales iónicos del cerebro que él mismo ayudó a comprender.

 


9. La partícula de la extrañeza

Otro de los grandes papers de Nature fue aquel que desvelaba la existencia de una nueva partícula perteneciente a los mesones –un tipo de bosones– y completamente invisible: el kaón. Su descubrimiento, como otros tantos, fue fortuito: George Rochester y Clifford Butler dieron con él en 1948 mientras realizaban un experimento con su detector de partículas. Esta partícula subatómica introdujo una nueva propiedad de las partículas: la extrañeza.

 


10. Los mesoporosos

Nature también publicó las investigaciones de Charles T. Kresge, quien habló por primera vez de los materiales mesoporosos en una de las piezas más citadas en la historia de los estudios sobre química. Estos materiales se utilizan en el tratamiento de aguas y para el refinamiento de aceite, pero también para la elaboración de nanotubos de carbono.

Jardines verticales: ¿cambiarán la fisonomía de las ciudades?

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Una de las propuestas más repetidas por Gobiernos e instituciones para mitigar la contaminación atmosférica, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) causa alrededor de siete millones de muertes al año, es la de reverdecer las ciudades, donde en comparación con las zonas rurales, se concentran las mayores tasas de polución. La idea consiste en acondicionar nuevos espacios en los que se puedan plantar árboles y plantas que absorban el dióxido de carbono al mismo tiempo que emiten oxígeno. Sin embargo, llevar esta idea en la práctica en lugares con altos índices de población es complicado por la falta de terreno disponible, ya que con frecuencia no hay ni sitio para la construcción de nuevos edificios. Así, la respuesta contra la contaminación de las zonas urbanas parece cada vez más clara: la creación de jardines verticales que escalen los inmuebles ya existentes.

Si bien los jardines verticales se han popularizado mucho en las últimas dos décadas, la idea la patentó el botánico francés Patrick Blanc en 1988. En su origen, Blanc se inspiró en las paredes de las montañas y en las cortezas de los árboles para diseñar un sistema revolucionario que permitiera cultivar plantas en las fachadas de los edificios sin que sus raíces dañaran el interior de los muros. Para él, según expone en su página web, un jardín vertical es “como una segunda piel del edificio, siempre que las raíces de las plantas sólo se extiendan en la superficie de la estructura vertical y dejen intacta la pared interna”.

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Jardín vertical del Caixa Fórum de Madrid. Obra de Patrick Blanc

 

La clave de los todavía atípicos jardines es dejar un espacio entre la parte exterior y la base donde van a estar las plantas. “Se trata, cuentan, de una estructura metálica auxiliar que se caracteriza por su ligereza, dado que no tendrá que soportar tierras pesadas, sino tan solo las plantas, lo cual permite que pueda ser anclada a cualquier tipo de soporte”, subraya Blanc.

Estos jardines verticales, también conocidos como paredes de cultivo o muros verdes, se están extendiendo por las grandes ciudades de todo mundo. Hay creaciones de Blanc desde en Nueva York hasta Sídney, pasando por Bangkok o París. Sin ir más lejos, el Caixa Forum de Madrid cuenta con una de las obras del padre de la arquitectura verde quien, según han anunciado desde su compañía, ya tiene entre manos al menos diez proyectos internacionales más.

 

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Jardín vertical Bosco verticale de Milán / Estudio de arquitectura Stefano Boeri

 

El arquitecto Stefano Boeri es otro de los referentes en la construcción de estas soluciones y cuenta ya con instalaciones en casi 30 ciudades distintas; entre ellas, Barcelona. A nivel nacional, la universidad de Sevilla también ha decidido apostar por esta alternativa y ha creado el proyecto Terapia urbana y el sistema patentado Fytotextile® con proyectos en sitios tan dispares como Nueva Zelanda y la propia ciudad andaluza.

Con la proliferación actual de profesionales dedicados a los jardines verticales y la cada vez más apremiante necesidad de combatir la contaminación, es cuestión de tiempo que las actuales “junglas de asfalto” se conviertan en auténticas ciudades verdes.