Etiqueta: biodiversidad

Salvar las abejas, una prioridad para el futuro

La tarde del 15 de abril de 2019 un voraz incendió arrasó gran parte de la catedral de Notre-Dame de París. Aunque la estructura principal no quedó dañada, las llamas devoraron una de las torres, la cubierta y la icónica aguja de la catedral construida a mediados del siglo XIX por Eugène Viollet-le-Duc. Tras el desastre, todo apuntaba a que las tres colmenas con casi 200.000 abejas que albergaba la sacristía (situada a un costado del templo) desde 2013 como colaboración con un proyecto para recuperar la apicultura urbana, estarían calcinadas. Sin embargo, una vez extinguido el fuego, unas imágenes satelitales confirmaron que las abejas habían sobrevivido al humo y al calor.

Esta suerte de milagro, que inicialmente se difundió como una anécdota, sirvió a la comunidad científica para recordar que millones de abejas en todo el mundo luchan a diario por sobrevivir a las altas temperaturas, aunque no provocadas por un incendio, sino por el cambio climático.  De hecho, son muchos los estudios que apuntan a que las abejas podrían llegar a desaparecer si no logramos frenar el aumento de las temperaturas y acabar con prácticas como la desforestación o la destrucción de hábitats naturales.

La situación de estos polinizadores que, tal y como advierte Naciones Unidas son fundamentales para la supervivencia de los ecosistemas y esenciales para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres, se ha agravado durante la pandemia, ya que el confinamiento ha afectado al sector apícola y, por consiguiente, también a los medios de vida de los apicultores. Por este motivo, la ONU ha aprovechado la nueva normalidad para recordar la importancia de las abejas que, señala, "pueden contribuir de forma significativa a resolver los problemas relacionados con el suministro de alimentos en el mundo y acabar con el hambre en los países en desarrollo".

La abejas son fundamentales para la biodiversidad y la seguridad alimentaria

A priori, puede parecer extraño la importancia que se le da a la supervivencia de estos pequeños insectos más allá del grave problema que supone la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, en el caso de las abejas la situación es especialmente delicada porque, no solo están desapareciendo a velocidades vertiginosas, sino que son fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas.

Esto se debe a que, de la polinización de insectos como las abejas o las mariposas depende la producción de más de una tercera parte de los alimentos a nivel mundial. Sin ir más lejos, se estima que el 84% de los 264 cultivos europeos están sujetos a este tipo de polinización. Y en España, según un estudio publicado por Greenpeace, el 70% de los principales cultivos para consumo humano producidos dependen también de este proceso. Hablamos de cultivos tan importantes para nuestra agricultura como los melocotones, las sandías, los pepinos o las manzanas.

A día de hoy, en todo el mundo existen entre 25.000 y 30.000 especies de abejas, pero el número va en descenso. Según un reciente estudio de la Universidad de Ottawa (Canadá), que utilizó datos recopilados durante un período de 115 años sobre 66 especies de abejorros en América del Norte y Europa, las abejas se encuentran en peligro de extinción masiva por el calentamiento global. Y eso no es todo: la misma investigación concluye que la probabilidad de que una población de abejas sobreviva ha disminuido un 30% en los últimos años. Concretamente, en el transcurso de una sola generación humana: “Descubrimos que las poblaciones estaban desapareciendo en áreas donde las temperaturas habían aumentado. De seguir con los ritmos actuales de pérdida de especies, podríamos encontrarnos con una desaparición total en tan solo unas pocas décadas”, explica uno de los autores del estudio en el documento.

En Europa la situación no es más prometedora. De las 2.500 especies autóctonas, el 9 % del total se encuentran en peligro de extinción y otro 5% se consideran “casi amenazadas”, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En Europa, el 9% de las abejas se encuentran en peligro de extinción

Estos datos explican el porqué en los últimos años se han desarrollado numerosos proyectos para conservar las abejas. En nuestro país, uno de los más destacables es el de la Asociación Apicultura y Biodiversidad que, junto con el Ayuntamiento de Leganés, en Madrid, han puesto en marcha una iniciativa pionera para recuperar y conservar las abejas en el medio urbano. La iniciativa contempla la recuperación de enjambres, la divulgación de información sobre la cultura apícola y la organización de actividades formativas a vecinos y escolares.

Con todo, si bien las abejas tienen un valor incalculable para los ecosistemas, su desaparición también provocaría una fuerte tormenta económica. Actualmente, se calcula que el impacto de la polinización de estas especias supone, a nivel mundial, 265.000 millones de euros al año, y 22.000 millones de euros en Europa. ¿Qué más argumentos se necesitan para frenar el calentamiento global y así, entre otras cosas, garantizar la supervivencia de las abejas?

Cómo salvar la Gran Barrera de Coral

Si uno sobrevuela la costa nordeste de Australia verá cómo el agua adopta diferentes (y maravillosos) colores que invitan a sumergirse en las profundidades de un mar que esconde uno de los ecosistemas marinos más ricos y diversos de todo el planeta: la Gran Barrera de Coral, una joya biológica que está pidiendo auxilio.

Declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en el año 1981, la Gran Barrera de Coral es el mayor arrecife del mundo, con una extensión de 2.600 kilómetros y con más de 400 tipos de corales, 1.500 especies de peces y animales, y 400 tipos de moluscos. Se trata de una maravilla natural que en los últimos años se ha deteriorado notablemente debido al blanqueo de hasta el 60% de sus corales, consecuencia directa del aumento de la temperatura de los océanos.

Una cuarta parte de la biodiversidad marina vive de los arrecifes de coral

Este fenómeno es especialmente preocupante porque los arrecifes de coral tienen un valor incalculable para el planeta: una cuarta parte de toda la biodiversidad marina -potencialmente hasta un millón de especies- viven de ellos. Además, forman “barreras” que sirven de escudos que protegen las costas de las olas, las tormentas y las inundaciones. “Las llamamos células tropicales del mar por su gran riqueza en biodiversidad. Son súper ecosistemas, un activo natural increíble que no estamos tratando con cuidado”, advierte Gabriel Grimsditch miembro de la división de ecosistemas marinos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La última voz de alarma la dio la Autoridad del Parque Marino de la Gran Barrera de Coral (GBRMPA) a finales del pasado marzo, cuando lanzó un comunicado alertando de blanqueos de gran severidad en más de 344.000 kilómetros cuadrados. “Es importante recordar que los corales blanqueados no son corales muertos: en los arrecifes blanqueados de forma leve o moderada hay una alta probabilidad de que se recuperen y sobrevivan en su mayoría”, apuntaba la Autoridad del Parque Marino de Australia en un comunicado esperanzador pero que urgía a la acción: “A día de hoy, el cambio climático es el mayor desafío para la supervivencia del arrecife”, apuntaba el documento.

Soluciones para salvar la Gran Barrera de Coral

Para proteger esta belleza de la naturaleza es necesario un plan de choque. Por eso, el Gobierno Australiano y el de Queensland han puesto en marcha el plan Reef 2050, que contempla una inversión de alrededor de 200 millones de dólares anuales en acciones destinadas a aumentar la resiliencia de este ecosistema marino y asegurar su supervivencia. Esta iniciativa de las administraciones australianas permite aumentar el seguimiento y cuidado de la Gran Barrera de Coral a través de la contratación de personal de vigilancia y la puesta en marcha de un mayor número de programas de monitoreo y control del ecosistema del arrecife. No obstante, además de la activación de esta hoja de ruta, las autoridades nacionales han recordado que para salvar a esta inmensa formación coralina es necesaria la implicación de toda la sociedad. Y el mundo de la ciencia no se ha hecho de rogar: en los últimos años se han activado innovadoras soluciones destinadas a solventar el problema del blanqueamiento de los arrecifes de coral. A continuación mostramos algunas de ellas.

Robots de mar

Era cuestión de tiempo que los robots llegarán también a las profundidades marinas. Un ejemplo de ello es LarvalBot, un autómata ideado por un grupo de universitarios que recolecta larvas de coral de arrecifes vivos para trasladarlas y diseminarlas en arrecifes con problemas de supervivencia

Barreras de protección

 ¿Y si se pudiera proteger una zona concreta de un arrecife en proceso de blanqueamiento mediante el uso de una especie de film transparente? Ese es el objetivo de Sun Shield, un proyecto que está testando una finísima película biodegradable que protege a los corales de la luz solar y, por consiguiente, de aguas con elevadas temperaturas que aceleran su deterioro.

Refrigeradores de agua

Medio grado más o medio grado menos puede ser fundamental para garantizar la supervivencia de los arrecifes de coral. En este sentido, enfriar el agua del mar se presenta como una alternativa para proteger estos ecosistemas. Esta es la línea en la que están trabajando un grupo de científicos de la Southern Cross University, que a través del uso de grandes turbinas están tratando de lanzar al aire cristales de sal que, al mezclarse con nubes de baja altitud, alejen los rayos del sol del agua del océano, permitiendo así enfriar el agua.

Probióticos también para el coral

Si los probióticos pueden ayudar a mejorar la salud de los seres humanos, ¿por qué no la de los corales? Eso es lo que se preguntaron los artífices de Coral probiotics, una iniciativa que pretende mejorar la supervivencia de los corales durante el estrés por el calor mediante la dispensación de probióticos.

Criopreservación

La criopreservación es un proceso por el que se congelan las células a muy bajas temperaturas para mantenerlas en condiciones de vida suspendidas durante mucho tiempo. Esta técnica, que está estudiándose en la especie humana, también se está testando en los arrecifes de coral con el objetivo de preservarlos para el futuro.

Con todo, se trata de soluciones innovadores en fase de prueba y que requerirán años para refrendar su utilidad. Sin embargo, mientras tanto, no hay que olvidar del gran poder que tiene la sociedad en la lucha contra el cambio climático y que permitiría acelerar la protección de la Gran Barrera de Coral.

3.000 millones de árboles en 10 años: así es la nueva estrategia de biodiversidad europea

“Lograr que la naturaleza recupere la salud es fundamental para nuestro bienestar físico y mental y nos ayudará a luchar contra el cambio climático y los brotes de enfermedades. Es un elemento esencial de nuestra estrategia de crecimiento, el Pacto Verde Europeo, y forma parte de la recuperación europea que devuelve al planeta más de lo que le quita”. Con estas palabras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaba el pasado mayo la Estrategia sobre Biodiversidad de la Unión Europea para 2030. Se trata de una legislación europea para detener la rápida pérdida de biodiversidad, una acción que, ahora, a diez años de que las consecuencias del cambio climático sean irreversibles, se presenta más que nunca imprescindible.

La biodiversidad y los ecosistemas no solo nos proporcionan alimento, materiales, medicamentos o bienestar, sino que también purifican las aguas y regulan el clima. Por eso, unos ecosistemas frágiles no resisten a fenómenos extremos y nuevas infecciones que puedan saltar de animales a humanos. Durante casi medio siglo, como consecuencia de la actividad humana, la sobreexplotación de los recursos naturales y la transformación de hábitats naturales en zonas agrícolas, la población mundial de especies silvestres ha descendido en un 60%. A día de hoy, según el informe IPBES, cerca de 1 millón de especies corren el peligro de extinguirse de aquí a una década.

Lo que pretende la Estrategia de Biodiversidad europea consiste precisamente en detener esta dinámica insostenible. Y no solo eso: también busca revertir la degradación de los ecosistemas y traer de vuelta la naturaleza a nuestras vidas. Enmarcada dentro del Pacto Verde, la normativa contempla distintas líneas de actuación como la de plantar al menos 3.000 millones de árboles en territorio europeo para 2030. Eso sin contar con los que ya se plantan habitualmente o de los que nacen espontáneamente en los bosques europeos. Esta actuación se incluye dentro del objetivo de convertir al menos el 30% de la superficie europea terrestre y el 30% de la marina en zonas protegidas. Para ello se partirá de las zonas ya existentes de la Red Natura 2000 y será España, según se anunció desde el Ministerio de Transición Ecológica, la que lidere el desarrollo de las directrices comunes para este plan de revitalización, en parte por su larga experiencia en el campo.

El plan tiene el objetivo de convertir al menos el 30% de la superficie europea terrestre y el 30% de la marina en zonas protegidas


Además, la estrategia contempla otras medidas como la de reducir a la mitad, también antes del 2030, el uso total de pesticidas o plaguicidas peligrosos para la salud y el medio ambiente, y lograr que la agricultura ecológica cubra como mínimo en el 25% de la superficie total cultivada en la UE en el mismo periodo. Para impulsar aún más el cambio, la propuesta europea pone también en marcha un proceso para mejorar la gobernanza de la biodiversidad y velar porque los Estados miembros adopten sus compromisos a las políticas nacionales. Para garantizarlo, se creará un Centro de Conocimiento sobre Biodiversidad y una Asociación sobre Biodiversidad que impulsarán, sobre todo la investigación en recuperación de los ecosistemas.

En el contexto en el que nos encontramos de crisis económica y social derivada del coronavirus, una recuperación verde que también se centre en combatir la otra gran crisis, la climática, se antoja esencial para el futuro. Al menos ese es el propósito del Pacto Verde Europeo, que debe ser el motor de recuperación. Según apuntan desde la Unión Europea, este, no solo aportará beneficios económicos, sino que contribuirá a la mejora de la resiliencia frente a crisis futuras. En este aspecto, cabe destacar que invertir en naturaleza supone, sobre todo, invertir en empleos locales y oportunidades empresariales, así como en recuperación del entorno natural y agricultura ecológica.

Ya el pasado abril, en plena pandemia, 180 personalidades de toda Europa -entre las que estaba la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera- firmaron el conocido como manifiesto de la Alianza Europa para una Recuperación Verde, que busca acelerar las políticas de economía sostenible como vía para salir del hundimiento económico derivado de la crisis sanitaria.

Una estrategia con precedentes

En este sentido, la estrategia de reforestación y revitalización de los entornos naturales se presenta como un faro guía. Sin embargo, no es nueva ni única en el mundo. Desde 2016, más de 20 países de África colaboran en la “Gran Muralla Verde”, que pretende detener el avance del desierto del Sáhara. Este “cinturón de árboles”, que tiene previsto el lago Chad como epicentro, está proyectado en 15 kilómetros de ancho y 7.775 de largo. Cruzará toda África, desde Mauritania y Senegal hasta Djibuti. Su objetivo es frenar el avance del desierto, mejorar la gestión de los recursos naturales y luchar contra la pobreza. Cuando la muralla se termine, en unos 20 años, el nuevo bosque cubrirá unas 11.662.500 hectáreas.

Esta actuación tan directa como ambiciosa también se puso en marcha en China, donde en los 90 ya se detectó el aumento de la aridez del clima y el territorio, hasta el punto de que apenas un 14% del territorio del país era bosque. Entre 2013 y 2017 el gigante asiático gastó 67.200 millones de euros en reforestación, consiguiendo aumentar el territorio de sus bosques en un 7%. En total, la masa forestal pasó de ser del 5% al 12%. No obstante, a día de hoy en el país un tercio del territorio se sigue considerando desierto.

Actualmente, el plan europeo para la biodiversidad es más imprescindible que nunca: durante el confinamiento en España, la deforestación del “pulmón” del planeta -la selva del Amazonas- continuó e incluso se incrementó en un 64% durante el pasado mes de abril. Si a esto se le suman otras catástrofes naturales que han azotado el planeta en los últimos años, como los devastadores incendios en Australia del año pasado, se hace más evidente la necesidad de estrategias de reforestación y mantenimiento de los bosques a nivel global. Al final, cabe recordar que además de ser los ecosistemas de miles de especies, los bosques absorben C02, por lo que favorecen la reducción de gases de efecto invernadero. Así, además, recuperar la barrera natural de biodiversidad ayudará también a prevenir futuras pandemias como la de la COVID-19.

Red Natura 2000, la gran apuesta europea por la biodiversidad

Featured Video Play Icon

Cada 21 de mayo celebramos el Día Europeo de la Red Natura 2000. Gracias a ella se garantiza la supervivencia a largo plazo de una gran cantidad de especies y hábitats presentes en el continente europeo. La Red, formada por más de 27.000 áreas de conservación de la biodiversidad con un gran valor ecológico, se erige como la principal herramienta para proteger la naturaleza en Europa.

En España, el país que más superficie aporta a la Red Natura 2000, el 27% del territorio pertenece a esta, lo que evidencia la gran riqueza medioambiental de nuestro país. Esto en números totales se traduce en que 1.872 espacios en territorio español pertenecen a la Red con un área total de más de 222.000 km2.

La Red Natura 2000, que nació en 1992, persigue que la conservación de la naturaleza y el desarrollo económico y social vayan de la mano. Sin ir más lejos, los espacios que forman la Red aportan servicios vitales como el almacenamiento de carbono o el mantenimiento de la calidad del agua valorados en 300.000 millones de euros al año.

European Green Deal: ambicioso pero realista

green

Convertir a Europa en líder de la lucha contra la emergencia climática. Con este ambicioso objetivo, la Comisión Europea se ha estrenado hoy ante el Parlamento Europeo en su primer acto político. Con mucha expectación, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, acompañada del vicepresidente, Frans Timmermans, ha presentado su prometido European Green Deal. Se trata de una hoja de ruta que pretende guiar a Europa para que dé el salto a la era postcarbono y se convierta en el primer continente neutro en emisiones de carbono en 2050.

 “El objetivo del European Green Deal es reconciliar nuestra economía con el cuidado del planeta, es algo que debemos a nuestros hijos”. Von der Leyen ha iniciado así la presentación de este paquete legislativo al que ha descrito como la nueva estrategia de crecimiento de la Unión Europea. ¿Su objetivo? Transformar la economía europea de manera que garantice un futuro sostenible para la región y el conjunto de sus ciudadanos.

“Con este plan vamos hacia cotas más altas. Los europeos nos están pidiendo un cambio y depende de nosotros responder a ese llamamiento”

Ursula von der leyen

Pero la presidenta ha sido clara: “Este pacto no solo consiste en reducir emisiones. También se trata de impulsar la innovación, modernizar el transporte y promover un estilo de vida saludable”. En concreto, ha anunciado que este pacto verde se articulará a través de ocho ejes de acción principales: incrementar la ambición climática con horizonte 2030 y 2050; garantizar el suministro y la producción de energía limpia, asequible y segura; movilizar a la industria por una economía circular y limpia; fomentar la construcción y la renovación de edificios eficientes; conseguir un medioambiente con polución cero; preservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad; impulsar un modelo agroalimentario justo y saludable; y acelerar el cambio a una movilidad inteligente y sostenible.

Von der Leyen ha afirmado que este plan se concretará en un paquete de medidas que verán la luz en los próximos dos años y para cuya ejecución plantea movilizar 100.000 millones de euros entre 2021 y 2027. Para la presidenta, “se trata de una hoja de ruta ambiciosa pero también prudente y realista”, en cuyo planteamiento han tenido en cuenta el impacto social y económico de cada una de las medidas. En este sentido, la Comisión ha diseñado el European Green Deal que implique a todos de manera justa. “La solidaridad en esta transición es esencial porque todos debemos ser parte del cambio. Por eso pondremos en marcha un Fondo de Transición justa con financiación pública y privada”, ha declarado Von der Leyen.

La presentación de este plan ha sido aplaudida por los europarlamentarios. Mañana será presentado a los líderes en el Consejo Europeo y el vicepresidente Frans Timmermans lo llevará a la COP25 que se celebra hasta este viernes en Madrid.

Conoce el Europea Green Deal en este enlace.

Los principales hitos del European Green Deal

1. Incrementar la ambición climática de la Unión para 2030 y 2050

El objetivo de la Comisión es alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para ello, el órgano ejecutivo de la Unión propondrá una Ley Climática Europea en marzo de 2020. Un poco más tarde, en verano, verá la luz un plan integral para aumentar el objetivo de reducción de emisiones al menos al 50% para 2030. Para ello, antes de junio de 2021 se revisarán todas las políticas que sean relevantes para lograr este plan de acción climática.

2. Garantizar una energía limpia, asequible y segura

La descarbonización del sistema energético es crítica para alcanzar los objetivos climáticos en 2030 y 2050. En este sentido, la Comisión podrá el foco, a través de medidas y directivas concretas, en las siguientes prioridades: interconectar los sistemas energéticos; integrar las fuentes de generación renovable en la red eléctrica; promover tecnologías innovadores e infraestructuras modernas e inteligentes; impulsar la eficiencia energética y el diseño ecológico de productos; descarbonizar el sector del gas; empoderar a los consumidores y reducir la pobreza energética; desarrollar el potencial de energía eólica de Europa. Los Estados miembro tendrán un papel protagonista y deberán actualizar sus planes nacionales de Energía y Clima en 2023 para que reflejen la nueva ambición climática.

3. Movilidad a la industria para lograr una economía circular y limpia

La neutralidad climática solo será posible si el sector industrial se moviliza por completo. Por eso, en marzo de 2020, la Comisión adoptará una estrategia industrial para lograr la descarbonización del modelo productivo, aprovechar el potencial de la transformación digital y lograr una economía circular. En esta línea, la Comisión presentará una política de productos sostenibles, que priorizará la reducción y la reutilización de los materiales.

4. Fomentar la construcción y la renovación eficiente de edificios

La construcción, uso y renovación de edificios requiere de importantes recursos energéticos. Por este motivo, la Comisión propondrá una nueva iniciativa de renovación de edificios públicos y privados en 2020 para promover la eficiencia energética.

5. Conseguir un medioambiente con polución cero

Para proteger a los ciudadanos europeos y a los ecosistemas del continente, el organismo europeo adoptará un plan de acción para acabar con la contaminación y prevenir la contaminación del aire o el agua.

6. Preservar y restaurar los ecosistemas y la biodiversidad

Los ecosistemas ofrecen alimento, agua, aire limpio y cobijo, y ayudan a mitigar los desastres naturales y a regular el clima. Por eso, una de las prioridades de la Comisión es la protección de los ecosistemas. Con este objetivo, en marzo de 2020, el Ejecutivo presentará su Estrategia de Biodiversidad y, meses más tarde, en el marco de la Conferencia de la ONU del mes de octubre, la Unión Europea propondrá un objetivo global de protección de la biodiversidad.

7. Impulsar un modelo agroalimentario justo y saludable

Otra de las prioridades de la presente Comisión es apoyar al sector agroalimentario de la región. Con este fin, en la primavera de 2020, dará a conocer una estrategia que englobe una serie de medidas para garantizar que todos los europeos se alimentan de forma saludable y asequible, al tiempo que se combate el cambo climático, se protege el medioambiente, se preserva la biodiversidad y se incrementan los cultivos orgánicos.

8. Acelerar el cambio a una movilidad inteligente y sostenible

El transporte supone un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea. La Comisión es consciente de que para lograr la neutralidad climática, el sector del transporte debe sufrir una profunda transformación. Para impulsarla de manera justa, el año que viene se activará una estrategia para fomentar la movilidad sostenible e inteligente.

Conoce todas las medidas y la hoja de ruta en este enlace.

Objetivo: proteger las aves

aves

Cierra los ojos. Imagina, por un momento, que vas a comenzar un viaje. ¿Coges el coche? ¿El tren? ¿El avión? ¿Cuántos viajes realizarás a lo largo de tu vida? Nuestra mera existencia es fruto del movimiento y sin este, es imposible entender el planeta ni la flora y fauna que lo pueblan. Al igual que el ser humano se mueve –ya sea trasladándose de un lugar a otro o de una calle a otra, o de un pueblo a la ciudad, o de su país de origen a otro continente–, las aves, instintivamente y desde que salen del cascarón, saben que llegará el momento de emprender el vuelo y viajar en una dirección específica y durante un tiempo determinado. De este modo, emprenden un largo viaje hacia lo desconocido que, como para nosotros, acabará convirtiéndose en conocido.

Desde hace millones de años este programa de viaje perfecto ha ayudado a que la avifauna del planeta se mantenga. Sin embargo, hace casi medio siglo que, desconcertadas, las aves buscan nuevos destinos. El cambio climático –propiciado por la deforestación, el aumento de la población humana, la sobreexplotación de recursos o la contaminación– ha provocado que el itinerario de vuelo diseñado con exactitud de nuestros pájaros cambie. Con ese motivo, cada 12 de octubre se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias con el objetivo de visibilizar el papel de estas especies en la conservación de la biodiversidad.

El Estrecho es el punto de confluencia de las rutas migratorias entre Europa y África, por donde pasan alrededor de 400.000 aves planeadoras y varios millones de aves de pequeño tamaño

Los científicos aseguran que una de cada ocho especies de aves en el planeta está amenazada. El aumento de las temperaturas está provocando que millones de aves estén modificando sus flujos migratorios acortando distancias o desplazando sus movimientos más al norte, haciéndose sedentarias en zonas donde antes no lo hacían, o incluso, desacoplando los calendarios de estos traslados y sus ciclos biológicos, cambios que ponen en peligro su supervivencia y favorecen la disminución de sus poblaciones.

En la mayoría de los casos, es la acción del ser humano –ya sea de manera directa o indirecta– la que pone en peligro a estos animales. Para preservar el futuro de buitres, cigüeñas, alimoches o águilas (entre otros), es imprescindible que los estados, la sociedad y la empresa privada trabajen codo con codo en un compromiso firme de protección. Por eso, en 2011, Red Eléctrica colaboró en la creación del Centro Internacional de Migración de Aves (CIMA), gestionado por la Fundación Migres, una entidad privada sin ánimo de lucro, de carácter científico y cultural, orientada a la conservación y mejora del patrimonio natural.

Con sede en Tarifa, el CIMA se ha consolidado como uno de los centros más relevantes a nivel mundial para el estudio de las migraciones ornitológicas y del cambio climático. Al situarse en el estrecho de Gibraltar, punto estratégico en concentración de aves migratorias, los científicos pueden estudiar el comportamiento de la avifauna en el punto de confluencia de las rutas migratorias entre Europa y África, por donde pasan alrededor de 400.000 aves planeadoras (cigüeñas y rapaces) y varios millones de aves de pequeño tamaño (vencejos, golondrinas y aviones, abejarucos, entre otros).

El centro de estudios de Tarifa cuenta con un centro expositivo y un observatorio desde donde poder contemplar las aves y cetáceos que utilizan el Estrecho como puente entre continentes y mares. Además, el CIMA acoge a científicos y estudiantes que desean profundizar en las migraciones y la capacidad de influencia que el calentamiento global tiene sobre ellas y, a fin de cuentas, sobre todos nosotros.