El Bosque de Monteverde en Costa Rica, la Sierra de las Minas en Guatemala o los bosques andinos en Ecuador son algunos ejemplos de montes nubosos. Unos ecosistemas caracterizados por su alta humedad constante, la neblina persistente y una inmensa biodiversidad, que deben ser protegidos por su aporte al equilibrio ecológico.
Etiqueta: biodiversidad
Cuando la protección de la fauna ve la luz
Vallas y barreras de luz y sonido son la nueva esperanza de la conservación de la diversidad biológica animal. Frente a las devastadoras cifras de atropellos, estos elementos innovadores parecen ser fundamentales en la protección de la fauna silvestre.
En 2009, un grupo de científicos propuso el concepto de los nueve límites planetarios para transmitir a la sociedad, de manera sencilla y accesible, el estado en el que se encuentra la Tierra y cómo evolucionan sus procesos naturales. Entre ellos, destaca la pérdida de biodiversidad por su situación especialmente crítica, lo que la convierte en una prioridad absoluta.
Entre las múltiples causas que explican las gravedad de este fenómeno, una de las más importantes es la fragmentación de los hábitats. La expansión urbanística y la proliferación de infraestructuras lineales que lo vertebran, como las carreteras y las vías férreas, junto con el aumento de vehículos a motor y de desplazamientos a lo largo del territorio, dividen los ecosistemas y se convierten en trampas mortales para la fauna.
Uno de los ejemplos más conocidos en España es el del lince ibérico (Lynx pardinus), entre cuyas principales causas de muerte se encuentran los atropellos, en un 44% de los casos.
Entre las múltiples causas que explican las elevadas cifras de pérdida de diversidad biológica, destaca la fragmentación de los hábitats, debido a la expansión urbanística y la proliferación de infraestructuras lineales
Para hacer frente a esta problemática, se está contemplando una medida innovadora, todavía en fase experimental: las vallas o barreras de luz y sonido en carreteras. Este sistema consiste en la instalación de balizas a lo largo de un tramo determinado, a ambos lados de la vía, y con una separación entre sí de intervalos regulares.
Las balizas detectan la luz de los faros de los vehículos, lo que activa señales luminosas y acústicas destinadas a alertar a la fauna de la inminente llegada del automóvil. El sistema reacciona cuando el vehículo se encuentra aproximadamente a 75 o 100 metros de distancia, favoreciendo la huida de los animales y reduciendo el riesgo de colisión.
En el estado australiano de Victoria se desarrolló un proyecto piloto entre 2022 y 2025 en dos zonas de estudio que, a pesar de los resultados desiguales, en una de ellas se ha logrado un éxito de supervivencia del 99,71% de las aves susceptibles de ser atropelladas.
Estas balizas detectan la luz de los faros de los vehículos, lo que activa señales luminosas y acústicas destinadas a alertar a la fauna de la inminente llegada del automóvil
En Europa encontramos otro ejemplo pionero, el proyecto LIFE Safe-Crossing (2018-2023). Esta iniciativa colocó barreras en España para proteger el lince ibérico, en Grecia y Rumanía para el oso pardo (Ursus arctos) e Italia para el lobo (Canis lupus). Los resultados en este caso son aún más prometedores: en algunas áreas de actuación se consiguió hasta el 100% de la reducción de colisiones con fauna silvestre.
Apostar por proyectos que combinen la colocación de balizas y la construcción de pasos de fauna con campañas de conducción responsable y educación ambiental es clave para abordar una de las principales causas de mortalidad de nuestras especies más emblemáticas y vulnerables, y así hacer frente a uno de los problemas socioambientales más urgentes de nuestro tiempo.
Félix Romero: «La pérdida de biodiversidad y el cambio climático son dos caras de la misma moneda»
Cuál es la importancia del capital natural o qué beneficios nos aportan los bosques. A estas y otras cuestiones da respuesta en esta entrevista Félix Romero, director de la Fundación Biodiversidad (MITECO).
Desde la Fundación Biodiversidad habéis mejorado el estado de conservación de especies emblemáticas como el lince ibérico, el oso pardo, el águila imperial, la tortuga boba o la posidonia. ¿Qué acciones clave habéis llevado a cabo para alcanzar esta mejora?
Entre las acciones clave destacaría la restauración y conservación de hábitats y ecosistemas para estas especies. También es esencial contar con el mejor conocimiento científico disponible, por lo que las acciones de investigación y seguimiento han tenido una gran relevancia, con monitorización de las poblaciones y estudios sobre diferentes variables para ajustar las estrategias de conservación. También se han llevado a cabo diferentes medidas para la vigilancia y el control de amenazas como la contaminación o la caza furtiva. Todo ello complementado con campañas de educación ambiental y sensibilización de los actores más implicados, así como de la ciudadanía general. La alianza con administraciones, tercer sector ambiental, sector científico y socioeconómico y la sociedad civil ha sido clave para la recuperación de estas especies. Y no habríamos podido conseguirlo sin el apoyo de fondos europeos como el Programa LIFE o, más recientemente, los fondos Next Generation.
¿Qué valor tienen los bosques como activos estratégicos en la lucha contra el cambio climático?
Los bosques cubren aproximadamente un 30 % de la superficie terrestre, pero su impacto en la biodiversidad y la vida humana es inmenso. Actúan como sumideros al absorber grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera (alrededor de un tercio de las emisiones de CO₂ generadas por las actividades humanas cada año), lo que los convierte en una herramienta clave para mitigar el calentamiento global. Asimismo, los bosques influyen en los ciclos del agua y en la temperatura, mantienen la humedad y protegen los suelos de la erosión. Por último, desde una perspectiva económica, los bosques representan un activo natural, pues nos proveen de recursos, como madera, alimentos o medicinas, y generan empleo verde en el mundo rural.
¿Por qué es importante poner en valor el capital natural? ¿Qué cree que hace falta para que en España se valore igual que el capital financiero o tecnológico?
La naturaleza nos proporciona bienes y servicios esenciales para nuestra propia existencia y para llevar a cabo cualquier actividad económica. Regula el clima y los ciclos hidrológicos, purifica el agua y el aire, protege y fertiliza el suelo y poliniza cultivos, entre otras funciones. Dependemos de la naturaleza para obtener alimentos, medicamentos o fibras, activos todos ellos críticos para grandes sectores económicos. La naturaleza es una fuente de soluciones clave en la transición ecológica. Sin embargo, en las últimas décadas la degradación de la naturaleza avanza a un ritmo sin precedentes, lo que conlleva consecuencias ambientales, económicas y sociales.
Poner todos esos aspectos en valor significa reconocer que los servicios que ofrece la naturaleza son esenciales y medibles, al igual que los activos financieros o tecnológicos. Para ello, necesitamos impulsar una cultura ambiental que muestre la dependencia de nuestro sistema económico de la naturaleza y crear incentivos financieros que premien la conservación, como los pagos por servicios ambientales. Todo ello acompañado de ciencia que respalde las decisiones y políticas públicas y gobernanza efectiva.
Aunque a muchos les parece que la sostenibilidad y la economía son conceptos contradictorios, desde la Fundación habéis impulsado la economía verde, gestionando fondos estructurales europeos. ¿Cómo pueden la economía y el cuidado del medio ambiente estar alineados?
Durante décadas se pensó que el crecimiento económico y la conservación de la naturaleza eran objetivos opuestos. Sin embargo, hoy sabemos que la sostenibilidad ambiental es una condición necesaria para la prosperidad económica a largo plazo y que ambas pueden alinearse si se integran los límites ecológicos dentro de los modelos de desarrollo y producción.
La Fundación Biodiversidad, mediante la plataforma de Iniciativa Española Empresa y Biodiversidad (IEEB), establece una alianza estratégica con empresas y entidades financieras que quieran contribuir a los objetivos de restauración y conservación de la naturaleza. Busca promover un modelo económico que valore y preserve los servicios ecosistémicos de los que depende más del 50% del PIB mundial, como la regulación del clima, la purificación del agua o la polinización.
Una hectárea de bosque perdida representa una pérdida económica, ambiental y social irrecuperable
Por otro lado, también impulsamos el Programa Empleaverde+, cofinanciado por el Fondo Social Europeo+, y gestionamos la Red Emprendeverde, ambas con el objetivo de capacitar a las personas y promover el empleo y el emprendimiento verde.
Además, contamos con más de 70 proyectos en marcha de tres convocatorias de ayudas para el fomento de la bioeconomía y la bioeconomía forestal, dotadas con más de 140 millones de euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
En la Fundación tenemos una línea de trabajo centrada en el sector forestal para la puesta en valor y gestión sostenible de los recursos forestales. Con ella no solo generamos nuevas capacidades laborales y empleo verde, sino que contribuimos a la conservación de nuestros ecosistemas forestales, para que nuestras masas forestales sean más resilientes a los impactos del cambio climático. Con nuestras ayudas se financian proyectos que fomentan la industria de la madera; se apoya el emprendimiento y se identifican otros productos forestales de alto valor añadido, como la resina, el corcho, los frutos, las setas, el biochar o los aceites esenciales. La bioeconomía y las SbN asociadas contribuyen a la fijación de población en entornos rurales mediante el fomento del emprendimiento y la generación de empleo, así como al empoderamientodel tejido social.
¿Cómo se pueden monetizar los servicios ecosistémicos de los bosques? ¿Cuál es el valor en euros de una hectárea de bosque?
Los beneficios que los bosques proporcionan a la sociedad son muy variados. Por un lado, hay productos tangibles como madera, resinas, frutos o setas, cuyo valor se calcula a precio de mercado. Pero hay muchos otros servicios intangibles, como la regulación del clima o el papel como sumideros de carbono. En estos casos, su monetización se realiza a través de mercados de carbono con créditos que se compran y venden y de pagos por servicios ambientales, con los que los propietarios reciben compensaciones económicas por mantener los bosques en un buen estado.
Poner un valor en euros a una hectárea de bosque es complicado, pues son muchos los factores a tener en cuenta. Lo que sí podemos afirmar es que una hectárea de bosque perdida representa una pérdida económica, ambiental y social irrecuperable.
¿Qué lecciones nos deja esta reciente campaña de incendios que ha superado con creces las peores cifras de las últimas décadas?
La ola de incendios que asoló nuestro país el pasado verano nos dejó varias lecciones importantes y nos recuerda que no se trata de eventos aislados, sino de una tendencia creciente vinculada al cambio climático. Una de ellas es la importancia de la prevención, de impulsar una gestión forestal durante todo el año que reduzca la probabilidad de incendios o la intensidad y la propagación del fuego en caso de producirse.
Los ecosistemas sanos nos proporcionan respuestas para abordar los retos ambientales.
Los ecosistemas sanos nos proporcionan respuestas para abordar los retos ambientales. En este sentido, las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) son eficaces y costo efectivas. Por ejemplo, los bosques juegan un papel crucial en la purificación del aire y del agua, en la protección contra la erosión y los deslizamientos de tierra y en la absorción de carbono. Mantener o restaurar la cubierta vegetal de las cabeceras de las cuencas puede ser una medida de adaptación ante la sequía, que permita aumentar la infiltración y disminuir la escorrentía del agua de lluvia. Es urgente trabajar para mitigar estos efectos porque la salud y la integridad nos va en ello.
Trabajáis en torno a seis líneas de actuación: ecosistemas terrestres, ecosistemas marinos, entornos urbanos, generación y gestión del conocimiento, causas de pérdida de la biodiversidad y participación del sector privado en la transición ecológica. ¿Cuál de ellas considera la más complicada de abordar y por qué? ¿Hay alguna que sea especialmente estratégica para los próximos años?
Cada una de las líneas de actuación en las que trabajamos tiene sus oportunidades y sus retos. Lo más urgente para la Fundación Biodiversidad en la actualidad es ejecutar con éxito los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y la intervención en proyectos estratégicos como Doñana o el Mar Menor, promoviendo el uso sostenible del territorio.
Pero, sin duda, uno de los campos más innovadores en los que trabajará la Fundación Biodiversidad en los próximos años es en la valoración de los servicios ecosistémicos, cuantificando beneficios como la captación de CO2, la regulación hídrica o la prevención de la erosión. Este enfoque permite diseñar mecanismos económicos que compensen a quienes gestionan el territorio de manera sostenible. Ya estamos trabajando en proyectos piloto en esta línea y esperamos consolidar modelos escalables en colaboración con el sector privado y la ciencia.
Otros focos incluyen la interacción del sector empresarial en la conservación, la contribución al desarrollo de herramientas como el Sistema Integrado de Información de la Biodiversidad, la bioeconomía o la gestión sostenible de los bosques.
¿Qué relación existe entre el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad? ¿Es una de sus principales causas? ¿Cuáles son las otras?
La pérdida de biodiversidad y el cambio climático son dos caras de la misma moneda y tienen origen común en un modelo económico que no respeta los límites de la naturaleza. El cambio climático acelera la pérdida de biodiversidad al aumentar las temperaturas, y al alterar los patrones de lluvias y la frecuencia de fenómenos extremos. Todo ello modifica los hábitats y pone en peligro la supervivencia de muchas especies. La pérdida de biodiversidad, a su vez, agrava el cambio climático porque reduce la capacidad de los ecosistemas de absorber CO₂ y regular el clima.
Según la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), el cambio climático es la tercera causa de pérdida de biodiversidad, pero no la única. Se añaden el cambio en los usos del suelo, la sobreexplotación de recursos, la contaminación y las especies exóticas invasoras.
En el contexto de la transición energética, ¿qué se debe tener en cuenta en los proyectos renovables para no dañar la biodiversidad o los ecosistemas?
En primer lugar, dejemos claro que la descarbonización de nuestro sistema energético es necesaria, aunque es imprescindible hacer bien las cosas desde el punto de vista ambiental y territorial. Los proyectos renovables deben partir de una planificación adecuada para evitar ubicaciones en zonas de alto valor ecológico o corredores de biodiversidad.
Por ello, es clave realizar evaluaciones de impacto ambiental que tengan en cuenta los efectos acumulativos y sinérgicos de varios proyectos en una misma zona. Además, hay que priorizar el uso de espacios ya antropizados —como zonas ya afectadas por infraestructuras, cubiertas de edificios o suelos degradados— frente a la ocupación de ecosistemas bien conservados.
Otro aspecto fundamental es el diseño de los proyectos, incorporando medidas de evitación, corrección y compensación realistas: adaptación del trazado, protección de fauna, restauración de hábitats y seguimiento ambiental a largo plazo.
En definitiva, la transición energética debe ser también una transición ecológica y social: actuar frente al cambio climático de la mano de la conservación de la biodiversidad y del respeto al territorio.
El potencial oculto de los pastizales
El manejo sostenible de los pastizales puede derivar en notables beneficios gracias al impacto de estos ecosistemas en la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima o la protección del suelo.
Corredores ecológicos, un puente a la biodiversidad
Diseñados para conectar áreas naturales que comparten características ambientales similares, el objetivo de estas rutas es preservar la biodiversidad, prevenir la fragmentación de hábitats y favorecer la migración, dispersión e interrelación de poblaciones de flora y fauna silvestres.
Rewilding, o cómo renaturalizar el planeta
Este término, acuñado en los años 90 por Dave Foreman y refinado por biólogos como Michael Soulé y Reed Noss, se refiere a una estrategia de conservación ambiental que busca restaurar ecosistemas degradados para devolverles su equilibrio natural y biodiversidad, reduciendo al mínimo la intervención humana.
Lombrices de tierra, ingenieras de ecosistemas
Las lombrices de tierra aportan múltiples beneficios para la biodiversidad y la estructura del suelo a la vez que sirven de alimento para especies como aves, topos, tejones y zorros. Son algunos de los motivos por los cuales Charles Darwin señaló que «es dudoso que existan otros animales que hayan jugado un papel más importante en la historia del mundo».
¿Qué perderíamos si se extinguiera el pastoreo?
El aumento de la biodiversidad entre ecosistemas o la reducción del peligro de incendio son algunos beneficios que el pastoreo aporta al medio ambiente, aunque el número de ganaderos y de animales que se dedican a ello no deje de bajar en España.
La pérdida acuciante de ganaderos en España es una realidad que parece pasar desapercibida. En cambio, tras este fenómeno se encuentran consecuencias fatales para el medio ambiente y la propia naturaleza. A pesar de que mucha gente lo desconoce, la ganadería extensiva y el pastoreo son factores importantes a la hora de controlar los ecosistemas y no perder ese conocimiento sobre el monte que siempre ha existido.
Los sistemas ganaderos de bajo impacto en carbono, por ejemplo, permiten presentar balances de carbono neutros o positivos, sobre todo aquellos que favorecen la dispersión de excrementos y orina animales y su reincorporación, lo cual se suma al ciclo del carbono. Entre los impactos ambientales positivos del pastoreo también está la mejora de la biodiversidad gracias al ganado: la trashumancia favorece la dispersión de semillas y permite conectar áreas biodiversas situadas en distintas regiones.
La gestión de ecosistemas abiertos es otro de los aspectos en los que el pastoreo juega un papel determinante. En ecosistemas cambiantes con dinámicas complejas los animales son clave para regular la presencia de especies vegetales que puedan coexistir.
Los animales pastando son una de las mejores formas de desbroce ecológico
Sin ir más lejos, un proyecto de Red Eléctrica y Enagás llevado a cabo en la montaña de León ha demostrado cómo las zonas pastoreadas registraron mayores tasas de biodiversidad y menos biomasa combustible. «Si se hacen bien las cosas, la simbiosis entre pastoreo y biodiversidad es positiva. Hay que tener cuidado de no sobreexplotar la zona, por eso también es importante retener el conocimiento de quien sí ha trabajado el monte tantos años», defiende Zuriñe Iglesias, pastora y bióloga.
Por otro lado, la ganadería extensiva es crucial a la hora de evitar incendios. «Antes, cuando todavía vivía mucha gente en lo rural y el monte se explotaba mucho más, se hacían quemas controladas. Ahora ya no. Por eso, la naturaleza sigue su curso y los matorrales se desarrollan», comenta esta experta. Ella conoce bien cómo los animales pastando son una de las mejores formas de desbroce ecológico. «Aprovechamos a los rumiantes para eliminar esa biomasa y producir proteína de calidad en carne, leche y derivados», añade.
Iglesias: «Si se hacen bien las cosas, la simbiosis entre pastoreo y biodiversidad es positiva»
Además, la denominada «conservación colaborativa» apuesta porque sea la población local la que también participe de la explotación del paisaje. Si se involucra a los ganaderos en la conservación colaborativa, los pastores podrán actuar como protectores de la naturaleza, revalorizando así los paisajes silvestres.
Iglesias todavía añadiría un impacto positivo más del pastoreo: «Cualquier persona que salga todos los días al monte con sus animales acaba conociéndolo casi a la perfección. Sabrá si ha cambiado el río, si se encuentran nuevos animales silvestres o deja de verlos… Los pastores y las pastoras no dejamos de ser observadores de la fauna y de los ecosistemas, lo que nos proporciona un conocimiento muy grande del medio que no se debería perder», concluye.
Marina Palacios: «Los arrecifes de coral ocupan el 1% del planeta y albergan el 25% de la vida marina»

Jose Salido - Coral Soul
Marina Palacios Miñambres es una científica marina y ambientóloga que cofundó y dirige Coral Soul, asociación que trabaja por la recuperación de los arrecifes de coral del Mediterráneo y que cuenta con un proyecto pionero para la restauración y protección de los mismos. Este programa ha sido financiado durante 3 años por Coral Guardian y en los próximos 18 meses será cofinanciado por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura) dentro de la Convocatoria Pleamar de la Fundación Biodiversidad. Hablamos con ella de dicha iniciativa y de la importancia de los arrecifes de coral para la conservación de la biodiversidad marina.
Además de científica marina y ambientóloga, eres una experta buceadora. ¿Tu fascinación por los ecosistemas marinos comenzó a través de dicha actividad o venía de antes?
La verdad es que mi amor hacia el mar comienza desde pequeñita. Mis primeros recuerdos son en la playa, con mis padres, que también son grandes amantes del mar. Y siempre tuve claro que quería trabajar protegiéndolo. En cuanto cumplí 17 años me fui a estudiar a Cádiz, y desde entonces todos los pasos de mi carrera profesional se han orientado hacia la conservación de la biodiversidad marina, y especialmente de los corales.
Desde Coral Soul trabajáis por la conservación marina a través de la restauración de arrecifes de coral que se encuentran amenazados. ¿Qué papel juegan dichos arrecifes en la protección de la biodiversidad marina?
Los arrecifes son elementos fundamentales en la vida marina porque nos dan una serie de servicios ecosistémicos. Son generadores de vida por su capacidad de concentración de especies, que hace que cientos de ellas dependan de los corales. Si los corales desaparecen, también lo harían muchas especies marinas. Además, actúan como sumideros de CO2, por lo que ayudan a combatir el cambio climático. Y no podemos olvidar que son bioindicadores que registran cualquier cambio que se produce en el ecosistema, por lo que monitorizarlos permite controlar los cambios de nuestros ecosistemas marinos. Por último, son motores socioeconómicos de numerosas poblaciones, tanto a nivel pesquero como turístico.
¿Cuáles son los principales riesgos que corren los arrecifes de coral?
Los principales riesgos son el estrés térmico por el aumento de la temperatura de las aguas, la sobrepesca, la acumulación incontrolada de todo tipo de residuos, físicos y químicos, e incluso el coleccionismo, que en algunas zonas está acabando con los arrecifes.
«Los proyectos de Coral Soul se basan en tres pilares básicos: la investigación científica, la acción directa de recuperación de arrecifes y la sensibilización»
En 2021, desde Coral Soul lanzasteis Deep Core Project, un plan pionero en la recuperación de arrecifes. ¿En qué consiste el proyecto?
En Coral Soul trabajamos con los denominados arrecifes profundos, en este caso los que se sitúan a entre 30 y 60 metros de profundidad. El proyecto Deep Core Project surge como una necesidad imperativa de actuar ante la desaparición de un ecosistema dominado por una población única de coral candelabro en los arrecifes profundos de la Zona de Especial Conservación de los acantilados y fondos marinos de la Punta de la Mona en la costa de Almuñécar, Granada. A pesar de ser una zona protegida, no se le ha otorgado ningún plan de ordenación de los recursos y sufre un impacto de años por el abandono accidental de elementos propios de la pesca y el fondeo de embarcaciones como redes, anclas y cadenas. Lo primero que hicimos fue crear una red científica, junto con diversas instituciones públicas y privadas, para estudiar el ecosistema desde todos los puntos posibles. Desarrollamos desde estudios genéticos y de ADN hasta otros poblacionales de las especies que vivían en los arrecifes, pasando por investigar la hidrodinámica de las corrientes y los parámetros ambientales y, sobre todo, un estudio geomorfológico. A partir de ahí arranca un programa de saneamiento para retirar todos los residuos, y aquellos corales fracturados y, por tanto, heridos, se trasladan a las guarderías de corales.
¿Qué es exactamente una guardería de corales?
Cuando el coral se parte o fisura se produce una herida que es colonizada por parásitos. Estos les provocan enfermedades que, poco a poco, acaban con su vida. Es imprescindible, para que puedan repoblarse, someterlos a un tratamiento previo que pueda curar las patologías que tienen. Hemos logrado detectar hasta ocho patologías distintas. Una vez el coral está totalmente curado se devuelve de nuevo al arrecife, insertándolo en zonas estratégicas previamente estudiadas donde tiene asegurada su total recuperación. En eso consisten las guarderías de coral, en espacios habilitados en la misma profundidad en que estos habitan para poder tratarlos y curarlos. El proyecto cuenta con tres, cada una para un rango de profundidad.
¿Los resultados de las acciones desarrolladas hasta la fecha dentro de Deep Core Project son positivos?
Desde que arrancamos el proyecto la abundancia de peces en la zona ha aumentado en un 75%, la de invertebrados y fauna asociada en un 42% y, tras tres años de seguimiento, hay un 91% de supervivencia de los corales tratados.
¿Es extrapolable este proyecto a otros territorios marinos, a nivel global?
Sí, hemos comprobado que las técnicas empleadas son replicables e incluso adaptables a otros tipos de corales. Concretamente, tras el éxito de Deep Core Project, arrancamos un proyecto con el apoyo de la Unión Europea en Cerdeña para recuperar corales sometidos a estrés térmico, y otro conjuntamente con la Universidad del Algarve, en Portugal, para recuperar corales de sus costas.
Sin duda, para facilitar la conservación de los arrecifes de coral, son imprescindibles las labores de conservación e investigación que realizáis. Pero, ¿qué importancia tiene en dicha conservación la sensibilización social?
Muchísima. Los proyectos que desarrollamos se basan en tres pilares básicos: la investigación científica, la acción directa de recuperación de arrecifes y la sensibilización. Trabajamos para involucrar a la población local, al sector pesquero, con el que realizamos sesiones de trabajo para transmisión de conocimientos horizontales, a las administraciones y a la ciudadanía en general, incluso con programas de sensibilización para menores de edad que desarrollamos en toda España, no sólo en poblaciones costeras.
«Los principales riesgos que corren los arrecifes de coral son el estrés térmico, la sobrepesca, la acumulación de residuos, e incluso el coleccionismo»
¿Cómo puede contribuir un ciudadano de a pie a la conservación y la recuperación de corales? ¿Qué actividades ciudadanas generan más impacto sobre ellos?
Lo primero es el apoyo y la colaboración con entidades y proyectos de recuperación. Lo segundo es la sensibilización, ser conscientes del valor que tienen los arrecifes de coral y el peligro que corren, por desgracia. Y, por último, el conocimiento de la importancia de las pequeñas acciones. Tenemos que tener siempre presente el poder que tenemos cada uno de nosotros. Algunas actividades que podemos realizar son apostar por un consumo adecuado de los recursos marinos, una correcta gestión del agua, el reciclaje o la disminución del uso de cualquier tipo de residuos. Y por supuesto, impulsar planes de gestión para que áreas marinas protegidas sirvan como zonas resilientes y como el corazón para recuperar y para mantener los ecosistemas.
Entiendo que también es importante la participación de las administraciones públicas. ¿Existe normativa legal orientada a la protección de los arrecifes de coral?
Sí, nuestros arrecifes forman parte de zonas catalogadas como Hábitat de Interés Comunitario (HIC) para los que la Unión Europea quiere garantizar la conservación, o ya a nivel estatal como Zona de Especial Conservación (ZEC) o Parque Natural. El problema surge cuando, a pesar de pertenecer a zonas protegidas, no se desarrollan planes de gestión adecuados para asegurar tal protección.
Por último, ¿podrías facilitarnos algún dato que confirme la aportación a la biodiversidad marina de los arrecifes de coral restaurados?
El dato más relevante es la constatación de que los arrecifes de coral tan solo ocupan el 1% de la superficie del planeta, pero albergan el 25% de la vida marina. A día de hoy, hemos perdido casi la mitad de los arrecifes de coral a nivel global. De continuar así, en 2050 habremos perdido más del 70%, por lo que es vital para la vida en nuestro planeta el seguir trabajando en su conservación.
Jardín de pulpos, ¿por qué miles de cefalópodos anidan en este lugar?
En 2018 investigadores estadounidenses descubrieron miles de pulpos que anidaban en un lecho marino profundo cerca de la costa de California. Un exótico hallazgo que fue denominado con el nombre de “Jardín de Pulpos”. Tras varios años de investigación se han descubierto las razones por las que este lugar es tan atractivo para los cefalópodos.