Categoría: Agenda 2030

Antonio Calvo: “Las empresas debemos asumir que la sostenibilidad es una condición sine qua non”

Antonio Calvo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible cumplen cinco años en un contexto de máximo compromiso institucional y empresarial, en el que la Agenda 2030 marca el rumbo. Hablamos con Antonio Calvo Roy, director de Sostenibilidad del Grupo Red Eléctrica sobre cómo se integra esta hoja de ruta verde en la compañía con motivo del primer aniversario del blog Red 2030. Para Calvo Roy, la creación de este espacio que da voz a la sostenibilidad dentro y fuera de la empresa, “fue muy relevante porque no solo es importante hacer cosas sino contarlas. Hace ya tiempo que el buen paño no se vende en ningún arca”.

Este año iba a ser el comienzo de la Década de Acción para los ODS. Sin embargo, la irrupción de la COVID-19 ha hecho saltar por los aires todas las certezas. ¿Cuál es el impacto de la crisis sanitaria y económica en la consecución de la agenda para el desarrollo sostenible?

Todos estamos, primero, tratando de encajar el golpe que supuso la pandemia y el cierre de la sociedad en su conjunto, de buena parte de la economía … con la necesidad de tener que aprender a trabajar de otra manera, desde lejos, con sus ventajas e inconvenientes. Como poco, supondrá un retraso notable y distraerá de muchos objetivos. Nos va a pasar como siempre: que lo urgente no deja paso a lo importante. Desde luego es urgente e importante combatir esta pandemia y sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas, pero si eso hace que se retrase, por ejemplo, el combate contra el cambio climático –que es imprescindible– o algún otro aspecto de los ODS –también esenciales–, tendrá consecuencias negativas a futuro.

¿Crees que llegaremos a tiempo de cumplir con esa agenda global con horizonte 2030?

Soy optimista, pero no creo que, en su conjunto, lleguemos a la Agenda 2030. Pero sí en algunas cuestiones concretas. Algunas empresas llegarán más que otras, algunas lo harán en unos aspectos y otras, en otros. Lo importante no es tanto llegar como recorrer el camino marcado y no dar pasos hacia atrás. El problema de la crisis puede ser no solo que nos desviemos del camino, sino que retrocedamos en algunas exigencias, porque pensemos que no es el momento o que hay otras prioridades. Ese es el gran riesgo. Tenemos que tratar de seguir pensando que lo vamos a cumplir y que tenemos que hacerlo. Luego, cuando lleguemos al 2030, ya veremos de lo que hemos sido capaces, celebraremos aquello que hayamos conseguido y deberemos ser más exigentes en lo que no. Porque lo que probablemente nos ocurra es que algunos de esos objetivos se cumplan con creces y, por lo tanto, a mitad de camino –en 2025 o 2026– haya que hacer una revisión para ser más exigentes con ellos.

“Todas las empresas deberían pensar que la sostenibilidad es una condición sine qua non

¿Qué papel deben ejercer las empresas para contribuir a la consecución de la Agenda 2030 en estos momentos?

Las empresas no podemos olvidar qué es lo importante, ni los objetivos que nos habíamos marcado. Probablemente habrá que hacer algo más de trabajo, porque tampoco podemos dejar de estar en guardia contra la pandemia y llevar a cabo todas las medidas necesarias para erradicar y controlar la enfermedad. Pero eso tenemos que hacerlo sin descuidar todo lo demás. Ese es el papel de las empresas ahora: no desviarnos del camino que nos habíamos marcado y asumir que la sostenibilidad es una condición sine qua non. Y En Red Eléctrica estamos verdaderamente convencidos de ello, no es una pose.

¿En qué ámbitos de los ODS se enfoca el Grupo Red Eléctrica? ¿Cuáles son sus prioridades? 

En Red Eléctrica hemos hecho el ejercicio de analizar en qué ODS impactamos más. Es un ejercicio muy sano y que se debería extender, porque es evidente que todos tenemos que tratar de favorecer los 17 objetivos en su conjunto. Pero también parece claro que una empresa como Red Eléctrica puede hacer mucho más en el ámbito de la energía sostenible que en cualquier otro, porque es su principal área de trabajo y ahí tendrá una repercusión social muchísimo más importante. Por eso, destacamos una serie de objetivos en los que nuestro impulso iba a ser más eficaz. Eso no quiere decir que no debamos trabajar en los demás, sino que los esfuerzos que hagamos en esos objetivos en concreto, para la sociedad en su conjunto, van a ser mucho más rentables. Y, por lo tanto, si cada empresa hace el mismo ejercicio, entre todas cubriremos todos los ODS de una manera mucho más eficaz que si todos dedicamos el mismo esfuerzo a los 17.

"Nos hemos propuesto en una década alcanzar el vertido cero o eliminar la brecha digital"

¿Cuál es la hoja de ruta del Grupo en materia de sostenibilidad y cómo mide sus avances y el cumplimiento del camino trazado? 

Nosotros hemos dedicado esfuerzos a encontrar métricas, para medir de una manera eficaz lo que hacemos. Y el pasado año presentamos una lista de once objetivos con horizonte 2030 que concretan las cuatro prioridades de sostenibilidad del Grupo: descarbonización de la economía, cadena de valor responsable, contribución al desarrollo del entorno y anticipación y acción para el cambio. En cada una de estas áreas a su vez hemos definido dos o tres metas concretas de forma que podremos fiscalizarlas, medirlas, podremos ver si avanzamos correctamente. Por ejemplo, nos hemos propuesto en una década alcanzar el vertido cero o eliminar la brecha digital en el entorno de nuestras instalaciones. Estos 11 objetivos y las métricas asociadas nos permitirán analizar si estamos en el camino correcto y si nuestros esfuerzos están obteniendo los resultados esperados.

A la hora de hablar de la salida de la crisis se habla de dos mega tendencias: sostenibilidad y digitalización. ¿Por qué?

La digitalización ayuda mucho a la sostenibilidad porque evita derroches y facilita nuestro día a día. Lo hemos visto durante el confinamiento. Gracias a la digitalización entendida en sentido amplio, incluyendo las telecomunicaciones, hemos podido trabajar en remoto. Aunque ha sido el efecto de una situación trágica, quizás sirva para empezar a tomarnos esta nueva forma de trabajo que hace que haya menos desplazamientos, menos tráfico, menos contaminación. Y esto es solo un ejemplo. Hay que aprender de la digitalización y hay que sacarle todo el jugo que se pueda porque es una gran aliada de la sostenibilidad. 

Hace no tanto, hablábamos de responsabilidad social corporativa (RSC). Ahora, lo hacemos de sostenibilidad y el término está en boca de todos. ¿A qué se debe este cambio? ¿Hay algo de moda en este renovado impulso?

En su momento la responsabilidad social fue un buen avance con el que las empresas se dieron cuenta de que no bastaba con cumplir la ley, que había que ir un poquito más allá. El concepto de sostenibilidad es mucho más amplio que el de RSC porque incluye todos los factores que tienen que ver con el desarrollo de la empresa y de la sociedad en su conjunto. Es una mirada más aguda, que lleva más lejos, y que al mismo tiempo está más atenta a los detalles próximos. Pero hay que tener cuidado porque hay un riesgo grande de sucumbir a esa tendencia de ‘pintarse de verde’. Por eso, es importante que haya índices y escrutinios y que las empresas se sometan a ellos para demostrar que es verdad lo que dicen y que todos sus comportamientos son sostenibles. De hecho, los inversores ya se están tomando muy en serio estos estándares.

5º Aniversario de los ODS: “17 dedos sobre 17 llagas”

Como cada 25 de septiembre desde 2015, los ODS celebran su aniversario, este año el quinto. Para Antonio Calvo Roy, se ha avanzado mucho en los últimos tres en su visibilidad, “pero hace falta que se conozcan mejor, por lo que significan como toma de conciencia personal de la finitud del planeta y la necesidad que tenemos todos de hacer cosas y de trabajar para poder seguir viviendo como hasta ahora”.  Y añade: “los ODS ponen 17 dedos en 17 llagas y en todas ellas hay que trabajar de la manera más eficaz posible. En este sentido, lo que falta es que se haga todavía más conocidos, más populares y nos responsabilicemos todos empresarialmente, pero también personalmente, del cumplimiento de un comportamiento acorde a lo que reflejan”.

Cinco años caminando hacia el futuro

Hace algo más de un año, la película Campeones arrasaba en la gala de los premios Goya. Sus protagonistas subían al escenario a recoger sus galardones con unos coloridos pines circulares en las solapas. En Twitter, miles de personas preguntaban qué era aquello. ¿Una manera de reclamar la diversidad y la inclusión? En cierto modo, así era: se trataba de la insignia circular que representa la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) firmados en septiembre de 2015 en París. 

Esta semana se cumplen cinco años desde que los países miembro de las Naciones Unidas se adhirieron a ese gran pacto global para continuar la hoja de ruta ya trazada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio: conseguir que en 2030 el planeta sea un lugar más próspero, más igualitario y más justo para todos sus habitantes. En su informe anual sobre los avances en el cumplimiento de los objetivos, este año Naciones Unidas destaca los progresos que se han logrado en algunos ámbitos como la salud maternoinfantil, el acceso a la energía eléctrica o el aumento de la representación de mujeres en los gobiernos. Del otro lado, los principales obstáculos se han encontrado en el incremento de la seguridad alimentaria y la desigualdad y el daño a los ecosistemas. 

2020, un año para reforzar los esfuerzos en sostenibilidad

Hace ahora un año, en septiembre de 2019, los firmantes de París solicitaron declarar un decenio de la acción para movilizar más recursos y mejorar la aplicación de las medidas a nivel nacional para cumplir los objetivos a tiempo sin dejar a nadie atrás. Entonces, ninguno de ellos imaginaba el futuro: 2020 marcaba el inicio de una década crucial para impulsar el ritmo y redoblar los esfuerzos. Sin embargo, tras la llegada de la pandemia, el último documento presentado por la ONU el pasado mes de julio reconoce que el coronavirus ha sido una lastre en los sistemas de salud, la economía y el acceso a la educación. António Guterres, secretario general del organismo, incide en que las poblaciones más vulnerables han sido de nuevo quienes más han sufrido el azote de la covid-19, y que el número de personas que padecerán hambre y pobreza extrema se medirá por millones. 

El secretario general de Naciones Unidas alerta de los nuevos riesgos que se suman a unos problemas ya existentes

«No voy a decirles que todo está bien. Necesitamos ser honestos», reconocía Guterres a los participantes del Foro Político de Alto Nivel que revisa los avances en el cumplimiento de la Agenda. En esa reunión, recriminaba a los gobernantes por «no tomarse en serio los Objetivos de Desarrollo Sostenible», por ejemplo en materia de solidaridad o cooperación internacional. Así, el secretario general alertaba de los nuevos riesgos que se suman a unos problemas que ya existían antes, como la pobreza, el cambio climático, la desigualdad de género y el déficit de financiamiento al desarrollo. 

Entre las conclusiones del informe, las más preocupantes son algunas de las que se refieren a esos objetivos. Según los cálculos del organismo, 71 millones de personas volverán a caer en la pobreza extrema debido a la crisis económica y laboral generada por la pandemia, lo que revertiría la tendencia a la mejora que venía produciéndose desde 1998. La falta de recursos sanitarios, el cierre de instalaciones médicas y la reducción en el acceso a servicios de nutrición y alimentación se traducirán en un incremento en los fallecimientos de mujeres y niños menores de cinco años. Además, el organismo alerta de los perjuicios  para los habitantes de los barrios marginales de las ciudades –especialmente vulnerables a la escasez de luz o agua corriente– y de los escolares, ya que el cierre de escuelas ha afectado al 90% de los estudiantes de todo el mundo y ha propiciado que más de 370 millones de niños pierdan las comidas escolares de las que dependen. 

Sin las sinergias público-privadas y el compromiso social no conseguiremos alcanzar las metas dibujadas

En el documento se subraya asimismo que el cambio climático continúa avanzando imparable: el año pasado fue el segundo más cálido desde que existen datos, y supuso la culminación de la década con las temperaturas más altas jamás registradas. La degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y la acidificación de los océanos agravan aún más uno de los objetivos clave para cumplir con la Agenda 2030. «En un momento en el que necesitamos desesperadamente ir hacia adelante, el coronavirus nos puede atrasar años, incluso décadas, dejando a los países con retos fiscales masivos y crecientes. La crisis nos aleja aún más de los ODS», advertía Guterres.

Si antes de la irrupción del coronavirus en nuestras vidas cumplir con los ODS era imprescindible para garantizar un planeta habitable y justo para las próximas generaciones, la pandemia ha hecho el reto más difícil, pero aún más necesario: sin las sinergias público-privadas y el compromiso social no conseguiremos alcanzar las metas dibujadas en esa gran hoja de ruta de la sostenibilidad global. Un año y medio más tarde de la gala de la que hablábamos al inicio, esos colores que pintaban la solapa de los actores de Campeones son más reconocibles que entonces por los ciudadanos. Aunque aún queda mucho por hacer, el mundo es hoy mejor que hace un lustro y, en medio de la tormenta del coronavirus, la Agenda 2030 es el timón que conseguirá llevar a buen puerto el barco en el que viajamos todos.

Red 2030 celebra su primer aniversario

Por las mismas fechas en las que los líderes mundiales se comprometían a acelerar la acción veía la luz Red 2030, el proyecto de Red Eléctrica de España en torno a la transición energética y los ODS. Un espacio que nace para divulgar contenidos relacionados con la implementación de esta gran agenda global que aborda de forma transversal los grandes retos a los que se enfrenta el ser humano. 

Red Eléctrica de España tiene marcados once objetivos para implementar la Agenda 2030

Se trata de una iniciativa que se suma a la estrategia transversal de la organización en su compromiso con la Agenda 2030. Como daban a conocer el pasado mes de octubre, la entidad tiene marcados once objetivos para implementarla, en una tarea que abarca desde reducir el 40% de sus emisiones antes de diez años a integrar el 100% de las energías renovables en el sistema eléctrico, pasando por lograr la paridad de género en el equipo directivo, entre otros.

En estos doce meses, la revista se ha convertido en un espacio de debate en el que se han abordado temas que van desde la economía a la despoblación, así como una amplia cobertura medioambiental, incluida la de la COP 25, celebrada en Madrid en diciembre del pasado año. Así, el propósito final de Red 2030 se alinea con el compromiso de sostenibilidad de la compañía y contribuye a crear un espacio de alianzas que, más allá de ser el objetivo número 17 de la lista, es necesario para conseguir cumplir todos los demás. 

¿Cómo afecta la alfabetización a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU?

alfabetización

Más allá de consistir en la enseñanza de la lectura y la escritura, la alfabetización es una fuerza motriz del desarrollo sostenible. No solo beneficia a la sociedad que apuesta por ella, sino que constituye una pieza fundamental en el progreso de la humanidad, y ayuda a erradicar la pobreza y el abuso infantil. Con esta idea en el horizonte, la UNESCO, la rama de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, lleva desde 1946 luchando contra el analfabetismo, que se presenta como un obstáculo en el camino para garantizar el derecho universal a la educación. Por eso, cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, un recordatorio para que todos los actores de la sociedad reflexionen sobre el gran reto que supone acabar con este problema.

A grandes rasgos, el proceso de alfabetización hace principalmente referencia a la adquisición de competencias básicas de lectura y escritura: dos capacidades que facilitan no solo la integración social, sino que favorecen una mejor calidad de vida. Sin embargo, el término abarca mucho más que la lectura, el cálculo y la escritura, y se presenta como un medio a través del cual identificar, comprender, interpretar, crear y comunicar sobre la realidad. Es precisamente por eso que la alfabetización permite una mayor participación en el mercado laboral, lo que, a su vez, mejora la salud y la alimentación, reduce la pobreza, y amplía las oportunidades de desarrollo personal durante la vida. En definitiva, permite el empoderamiento de las personas.

Cerca de mil millones de personas de todas las edades carecen de las capacidades básicas de lectura, escritura y cálculo

En las últimas décadas se ha producido un avance significativo en este sentido: la analfabetización se redujo en un 25% en los jóvenes entre 1990 y 2015, según la UNESCO. Sin embargo, todavía hoy, cerca de mil millones de personas de todas las edades carecen de las capacidades básicas de lectura, escritura y cálculo. Por este motivo, el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 de la Agenda 2030 de la ONU busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Se trata, cuando menos, de un objetivo ambicioso cuya consecución se ha visto ralentizada con la irrupción del coronavirus.

Si bien a inicios de año más de la mitad de los niños y adolescentes del planeta no alcanzaban los estándares mínimos de ciertas competencias, la pandemia ha nublado cualquier esperanza a corto plazo, ya que ha dificultado el acceso a la educación básica. Durante este año, según datos de la UNESCO, el 91% de los estudiantes alrededor del mundo se han visto afectados de una u otra manera a causa de la COVID-19. En el mes de abril, de hecho, se han llegado a contabilizar hasta 1.600 millones de niños y jóvenes de todo el mundo que no han ido a la escuela y más de 369 millones de niños que dependían de los comedores escolares se han visto afectados por el cierre de las instituciones. Además, durante estos meses ha quedado al descubierto la existencia de una barrera digital que ha impedido que muchos jóvenes puedan seguir con su educación a distancia.

El 91% de los estudiantes del mundo se han visto afectados por la COVID-19

Aunque la incertidumbre se cierne todavía sobre el próximo curso escolar, desde la UNESCO han puesto ya en marcha una serie de acciones para contrarrestar el efecto del coronavirus en la educación. Además de supervisar globalmente los cierres de las escuelas a nivel nacional y local, se ha creado la “Coalición Mundial para la Educación COVID-19”, una alianza multisectorial entre Naciones Unidas, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil diseñada para la creación de soluciones —y alternativas— innovadoras orientadas, en gran parte, a reducir la brecha digital.

Según han anunciado desde la organización, el objetivo es corregir el preocupante rumbo adquirido durante los últimos meses a través de distintas metas: ayudar a los estados a movilizar recursos e implementar soluciones innovadoras y adecuadas, buscar soluciones equitativas para un acceso universal, garantizar respuestas coordinadas y evitar un solapamiento de esfuerzos (o derroche de los mismos) y facilitar la vuelta de los estudiantes a las escuelas para reducir las tasas de abandono escolar.

En este sentido, la alfabetización es una de las principales metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y su impulso también ayudará a una recuperación justa tras la pandemia: contribuirá a garantizar el desarrollo sostenible, pero también un mundo más justo, democrático y en paz.

Brecha digital de género: ¿una tarea pendiente en España?

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Las mujeres tienen cada vez más presencia en el ámbito de las tecnologías, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para que la brecha digital de género forme parte del pasado. Así lo aseguran dos nuevos informes de la serie Mujeres, tecnología y sociedad digital del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, que analizan todas aquellas variables que están condicionando la participación femenina en el mundo de las TIC o las STEM: las opciones y logros educativos, las relaciones familiares, la formación de la familia o los patrones de movilidad geográfica.

La Agenda 2030 tiene nombre de mujer

Este septiembre se cumplirán cinco años desde la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la materialización de una ambiciosa agenda global que pretende conseguir un mundo más sostenible, igualitario e inclusivo antes de 2030. Queda menos de una década y todavía son muchos los compromisos que hay pendientes en materia de cambio climático y justicia social.

Con un camino largo y accidentado en el que cada vez se hace más necesario apretar el paso para lograr cumplir los tiempos acordados en París, el papel que en ello juegan las mujeres para cumplir los diecisiete puntos definidos por Naciones Unidas es fundamental. Estos son algunos de los nombres imprescindibles en cada página de la Agenda 2030.

Fin de la pobreza

Esther Duflo

Hace menos de un año se convirtió en la segunda mujer de la historia en ganar un Premio Nobel de Economía por sus aportaciones sobre la Economía del Desarrollo, un nuevo enfoque para obtener respuestas fiables sobre cuáles son las formas para combatir la pobreza en todo el mundo. Esther Duflo, junto a sus colegas Abhijit Banerjee y Michael Kremer, consiguió el prestigioso galardón tras décadas de investigación sobre los aspectos microeconómicos de los países más vulnerables. Duflo –que ya se había llevado en 2015 el Premio Princesa de Asturias en Ciencias Sociales– es, además, directora del Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) y profesora de Reducción de la Pobreza y Economía del Desarrollo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Hambre cero

Inés Lezama

Aún queda mucho trabajo por hacer para conseguir el segundo de los ODS porque, de continuar las tendencias actuales, se calcula que en 2030 más de 840 millones de personas estarán afectadas por el hambre. Inés Lezama, responsable de Nutrición en Unicef, trabaja sobre el terreno en la República Democrática del Congo desde hace más de cuatro años –antes había estado en otras zonas de África como Mauritania o Camerún–, donde ha comprobado además los peores efectos del ébola en una población ya suficientemente vulnerable: según sus propios cálculos, el 45% de las muertes infantiles están relacionadas con la desnutrición.

Salud y bienestar

Françoise Barré-Sinoussi

Ganadora del Nobel de Medicina en el año 2008 ex aequo con Luc Montaigner y Harald zur Hausen, la bioquímica francesa Françoise Barré-Sinoussi es una de las mayores eminencias mundiales en investigación sobre el VIH-Sida. El galardón lo obtuvo precisamente por sus descubrimientos en este campo y sus contribuciones en el análisis de la transmisión del virus. Ya desde los años ochenta, Barré-Sinoussi colabora con los países en desarrollo, en los que ha dirigido redes de cooperación multidisciplinares para fomentar la prevención y el tratamiento de una enfermedad que, aunque está en retroceso en los países más ricos, continúa afectando gravemente a las zonas más vulnerables del planeta, sobre todo en África.

Educación de calidad

Muzoon Almellehan

En 2013, cuando tuvo que dejar su hogar para escapar de la guerra que devastaba Siria, su país natal, lo único que Muzoon Almellehan decidió llevar consigo fueron sus libros de texto. Antes de recalar en Newcastle, pasó tres años junto a su familia en un campo de refugiados de Jordania en el que no había electricidad ni internet y en el que los recursos escaseaban para ellos y para millones de personas en su misma situación. Cuando apenas tenía dieciocho años fue nombrada embajadora de Buena Voluntad, la más joven de Unicef y la primera refugiada en alcanzar ese cargo. Desde entonces, lleva a cabo una lucha incansable para intentar garantizar el acceso a la educación de los menores, especialmente de las niñas.

Igualdad de género

Chimamanda Ngozi

La activista y escritora nigeriana Chimamanda Ngozi es una de las voces más reconocidas de la lucha por la igualdad de género en todo el mundo, especialmente en África. Es autora de libros que han vendido millones de copias en todo el mundo, como Todos deberíamos ser feministas o Cómo educar en el feminismo, en los que intenta desmontar los estereotipos y roles de género.

Agua limpia y saneamiento

Josefina Maestu

La vida gira en torno al agua, el recurso que hace posible la vida en el planeta. Sin embargo, su acceso a él es desigual, sobre todo en las zonas más vulnerables: una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre y dos de cada cinco no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón. Además de formar parte del consejo asesor de la Red Española de Desarrollo Sostenible, Josefina Maestu fue directora de la Oficina de ONU-Agua durante seis años, secretaria general de la Red Mediterránea del Agua y consultora para la Comisión Europea de diferentes organizaciones del sistema de Naciones Unidas como el Banco Mundial.

Energía asequible y no contaminante

Bahijjahtu Abubakar

Al hablar de energías renovables y desarrollo, su nombre es uno de los más destacados. La ingeniera ambiental nigeriana Bahijjahtu Abubakar ha intentado llevar el sol como fuente de energía a las áreas rurales de su país. Allí ha instalado más de un millón de lámparas solares y cocinas que utilizan energía limpia para su funcionamiento y que reducen la contaminación, pero también mejoran la salud de las personas que dejan de respirar el aire sucio procedente de la leña y el carbón. Además, es la fundadora de RUWES (Rural Women Energy Security), una entidad que busca garantizar la seguridad de las mujeres rurales.

Trabajo decente y crecimiento económico

Kate Raworth

¿Y si el crecimiento de un país dejase de medirse solamente por su PIB? La economista Kate Raworth es la principal impulsora de la conocida como “economía rosquilla”, que perfila una transición hacia un modelo que tiene en cuenta o relaciona las necesidades humanas con el impacto ambiental, por ejemplo. Así, el índice lineal y finito sería sustituido por un anillo con un agujero en el centro: fuera están los excesos, la contaminación o la pérdida de biodiversidad; dentro las carencias en igualdad, energía o agua, y en el hueco de la rosquilla el punto de equilibrio que hace prosperar a las sociedades.

Industria, innovación e infraestructura

María Blasco

Según Naciones Unidas, solo el 30% de los profesionales que se dedican a las ciencias en el mundo son mujeres y solo uno de cada cinco países ha alcanzado la paridad en este área. En España, uno de los mayores referentes es María Blasco, directora desde hace más de una década del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y una de las mayores defensoras de la ciencia como una materia colaborativa y transparente que contribuye al desarrollo sostenible del planeta y mejora la vida de sus habitantes.

Reducción de las desigualdades

Anna Ferrer

Anna Ferrer, periodista de formación y cooperante de vocación, preside actualmente la Fundación Vicente Ferrer, que continúa la labor del que fuera su marido en la India. Allí, la entidad centra su labor en sacar de la pobreza al mayor número posible de personas mediante el desarrollo sostenible e inclusivo.

Ciudades y comunidades sostenibles

Saskia Sassen

En 2030, el 60% de la población del mundo vivirá en ciudades. La socióloga holandesa Saskia Sassen fue una pionera investigadora en la materia y la creadora del término “ciudad global”, que acuñó en el año 1991. Sassen, que investiga desde los algoritmos matemáticos al papel de la vivienda social o la ética urbana, defiende que los bancos o las grandes corporaciones tienen un papel fundamental en la construcción de la ciudad global.

Producción y consumo responsables

Brenda Chávez

El progreso económico y social conseguido durante los últimos cien años va ligado a una degradación medioambiental que pone en riesgo nuestra supervivencia en el planeta. Luchar contra el despilfarro alimentario y energético es un primer paso para reducir nuestra huella ecológica y, en ese cambio, la divulgación juega un papel fundamental. La periodista especializada en sostenibilidad y consumo consciente Brenda Chávez lleva años participando en debates y escribiendo en medios generalistas sobre el tema. Además es la autora de Tu consumo puede cambiar el mundo y Al borde de un ataque de compras, en los que aborda cómo transformar nuestra manera de adquirir productos y cambiar el sistema desde la cesta de la compra.

Acción por el clima

Greta Thunberg

Es una de las caras más reconocibles de la lucha climática. En octubre de 2018, Greta Thunberg comenzó una huelga estudiantil que pronto secundaron millones de adolescentes de todo el mundo que se negaban a ir a clase los viernes hasta que los políticos pusieran de verdad en marcha medidas para proteger el planeta. Desde entonces, la líder del movimiento #FridaysForFuture se ha convertido en un referente dentro del ecologismo con sus carismáticos discursos en defensa del medio ambiente que no ha dudado en pronunciar delante de los más poderosos e influyentes líderes de todo el mundo.

Vida submarina

Sylvia Earle

Los océanos cubren las tres cuartas partes de la superficie terrestre y contienen el 97% del agua del planeta. Sin embargo, la contaminación y la actividad humana llevan décadas poniéndolos en peligro. La bióloga marina Sylvia Earle obtuvo el Premio Princesa de Asturias de la Concordia en 2018 por su labor de investigación de los océanos, a los que ha dedicado toda su vida, elaborando documentales para National Geographic o estudiando los vertidos de petróleo en las últimas décadas. Además, fue nombrada por la revista Time como el primer Héroe del planeta en el año 1998.

Vida de ecosistemas terrestres

Sandra Myrna Díaz

La pérdida de biodiversidad, la desertificación o el impacto de la agricultura en los ecosistemas son cuestiones determinantes en la supervivencia de la especie humana en las próximas décadas. La bióloga argentina Sandra Myrna Díaz ganó el año pasado el Premio Princesa de Asturias a la Investigación -compartido con la estadounidense Joanne Chory- por sus aportaciones en el área de la ecología vegetal y la biodiversidad, también por la incidencia del cambio climático en ellas. Además, forma parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas.

Paz, justicia e instituciones sólidas

Shirin Ebadi

Entre las metas del penúltimo de los ODS se encuentran el reducir significativamente todas las formas de violencia y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos. La abogada y activista por el cumplimiento de los derechos humanos Shirin Ebadi es una de las principales voces defensoras de la democracia en Oriente Medio. Ebadi Fue la primera iraní y la primera mujer musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz en el año 2003 en reconocimiento a su labor en la defensa de los derechos humanos, especialmente en lo referido a mujeres y niños.

Alianzas para lograr los objetivos

Ursula von der Leyen

Fortalecer la movilización de recursos internos, incluso mediante la prestación de apoyo internacional a los países en desarrollo es uno de los principales retos para lograr que todos los países cumplan con los ODS. La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ha hecho de ello uno de los buques insignia de las políticas de su programa para la Europa de los próximos años, en las que promete cooperación entre países y alianzas en todas las materias para lograr un desarrollo más sostenible.

Los hitos sostenibles de la primera mitad de 2020

Este año iba a ser el pistoletazo de salida hacia una década más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Por un lado, Naciones Unidas había marcado como objetivo proteger, al menos, el 30% de la biodiversidad en la Tierra y el océano de cara a 2030. Por otro, se habían organizado múltiples convenciones internacionales para abordar la pérdida acelerada de riqueza natural a escala global: la 15ª Conferencia del Convenio de Naciones Unidas de Diversidad Biológica (CBD), el Foro Mundial de la Biodiversidad en Davos (Suiza), las reuniones preparatorias de la COP26… La llegada del coronavirus congeló gran parte de los planes, pero no del todo. A continuación, recogemos los principales hitos sobre sostenibilidad que han marcado el primer semestre de este año tan insólito.

Aterriza el Pacto Verde Europeo

Enero comenzó con la llegada del Green Deal, la hoja de ruta más ambiciosa de la Unión Europea que busca convertir el continente en el primero climáticamente neutro en el año 2050. Para ello, la comisión ha consolidado siete pilares fundamentales: impulso de fuentes de energía alternativa más limpia, una industria sostenible basada en la economía circular, renovación de edificios, fomento de la movilidad sostenible, aumento de la biodiversidad en ciudades, pesca y agricultura respetuosas con el medio ambiente y prevención de la polución del aire, el agua y el suelo.

El Pacto Verde Europeo tenía previsto movilizar un billón de euros hasta 2027-2030 –el mayor porcentaje de la historia de gasto público en acción por el clima– y se vio acelerado por la pandemia global del coronavirus que, además de afectar a nuestro sistema económico y social, ha reafirmado la necesidad de una economía más limpia y sostenible para proteger los ecosistemas y, por ende, a nosotros mismos. Así lo aseguraba Teresa Ribera, vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, en una entrevista realizada en plena crisis sanitaria: “Del mismo modo que hay quien pone de manifiesto que esta crisis sanitaria tendrá salida una vez que tengamos vacunas y capacidad diagnóstica, sabemos cuál es el tratamiento que requiere nuestro medio ambiente. Eso sí, si avanzamos en su destrucción hasta el punto de no retorno, ni las vacunas ni el tratamiento funcionarán”.

Uno de los objetivos principales del Green Deal frenar el daño a la biodiversidad y garantizar así nuestra supervivencia en las próximas décadas. Porque, como subrayaba en los primeros meses de la pandemia Fernando Valladares, doctor en Biología del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el papel protector de la biodiversidad es fundamental para reducir la zoonosis (o propagación de infecciones de una especie animal al hombre) que supone ya el 70% de las enfermedades emergentes en el mundo.


Davos: del blanco de la nieve al verde de su reestrenado manifiesto

2020 comenzó también con una edición del Foro Económico Mundial que, además de celebrar medio siglo de estos encuentros entre políticos, empresarios y representantes de organizaciones sociales y culturales, afianzó el compromiso y la concienciación corporativa con la protección del medio ambiente. Durante las jornadas celebradas en enero, el fundador y presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, recordó que “nuestros esfuerzos para mantener el calentamiento global limitado a 1,5°C se están quedando peligrosamente cortos. Con el mundo en una encrucijada tan crítica, este año debemos desarrollar un Manifiesto de Davos 2020 para reimaginar el propósito y los cuadros de mando para las empresas y los gobiernos”.

España aprueba el anteproyecto de Ley del Cambio Climático

En nuestro país, los primeros meses de 2020 han gestado uno de los mayores hitos sostenibles de la historia española reciente: el anteproyecto de Ley del Cambio Climático, un texto legal que sitúa a España en el camino hacia la neutralidad en emisiones de carbono en 2050 para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. El documento, cuya presentación en las cortes se retrasó hasta mayo por el coronavirus, permite que España fije por ley sus objetivos nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 con un descenso del 20% respecto a niveles de 1990. Además de implicar a todos los sectores económicos en el reto de una reindustrialización más sostenible y una reducción drástica de emisiones, esta nueva Ley destaca especialmente por situar la educación ambiental en el centro del debate, una asignatura pendiente en nuestras aulas que el Gobierno considera de “especial importancia” para implicar a la sociedad española en todas las respuestas frente al cambio climático y la promoción de transición energética.

Caen drásticamente las emisiones… por el coronavirus

En el primer trimestre de 2020 hemos sido testigos de otro hecho insólito: la drástica reducción de emisiones a nivel mundial. A finales de marzo, el satélite Copericus Sentinel-5P mostraba la reducción de la contaminación atmosférica provocada por el dióxido de nitrógeno en ciudades tan contaminantes como Madrid, París o Milán entre el 15 y el 25 de marzo de 2020, coincidiendo con el inicio del confinamiento en España. Las emisiones diarias de dióxido de carbono también cayeron un 17% a nivel mundial y un 32% en España durante el mes de abril.

No obstante, una reducción tan llamativa no implica la minimización del impacto del cambio climático, tal y como argumentó la autora principal de la investigación, Corinne Le Quére: “Es probable que estas disminuciones extremas sean temporales, ya que no reflejan los cambios estructurales de los sistemas económicos, de transporte o de energía. La medida en que los líderes mundiales consideren el cambio climático al planificar sus respuestas económicas posteriores al coronavirus influirá en las trayectorias de las emisiones mundiales durante las próximas décadas”.


La economía circular: una realidad cada vez más cercana en España

El pasado junio se aprobaba en el Consejo de Ministros la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), denominada España Circular 2030, que nace con la intención de “superar la economía lineal e impulsar un nuevo modelo en el que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible”. La puesta en marcha de este ambicioso plan de acción tiene una traducción clara en cifras y objetivos: reducir en un 30% el consumo nacional de materiales, mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua y recortar un 15% la generación de residuos respecto a 2010.

Para que la circularidad de nuestro sistema económico y productivo sea una realidad dentro de una década, el plan del Gobierno se centra en impulsar normativas para avanzar en este sentido las políticas económicas, de fiscalidad, de empleo, de I+D+i, de consumo, industrial, del agua, agraria y de desarrollo de áreas rurales. Además, según el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, las líneas de actuación principales sobre las que se centrarán las políticas de la EEEC se dividen en ocho pilares, cinco de ellos relacionados con el cierre del círculo (producción, consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias y reutilización del agua) y tres de carácter más transversal (sensibilización y participación, investigación, innovación y competitividad, y empleo y formación).  

El sistema energético, más verde que nunca

El mix energético español es cada vez más verde. A la luz de los datos publicados en el Informe del Sistema Eléctrico de Red Eléctrica este mes de junio, en 2019 España incorporó a su parque de generación de electricidad más de 6,4 GW de nuevos megavatios de energía renovable. Así, España alcanzaba un máximo de capacidad de generación histórico: 110 GW de potencia instalada. Y, por primera vez en la historia, del total de la potencia instalada nacional, el 50,1 % correspondía a instalaciones de energía renovable, que superaban así a las tecnologías no renovables. Un avance necesario para la transformación del modelo energético de nuestro país.

Tras más de tres meses de pandemia global podemos decir que el coronavirus nos ha abierto los ojos de cara a nuestra convivencia con la Tierra. Los retos que se suman al calendario post-COVID19 implican ciudades más sostenibles y eficientes, una movilidad más verde y la transformación de nuestra economía y de los sistemas energético y productivo hacia un modelo más circular y verde. Todavía tenemos tiempo para cerrar 2020 como uno de los años más fructíferos contra el cambio climático.

Consejos para un verano sostenible (y responsable)

Durante los duros meses de confinamiento, millones de personas soñaban desde sus hogares con un verano como los de siempre, de esos en los que el reloj se queda en casa y el sol lo baña todo para darnos la oportunidad de recargar pilas. Y, aunque nos encontremos en una imprevista nueva normalidad, el verano sigue siendo para desconectar y disfrutar.  Sin embargo, no debemos olvidar todas esas pautas que seguimos durante el resto del año para proteger y conservar el medio ambiente.

A continuación, recogemos algunos consejos para que este verano sea lo más sostenible posible sin dejar de lado la responsabilidad ciudadana frente a la propagación del coronavirus.

Evita utilizar plásticos innecesarios

Vivimos un momento de la historia en el que el plástico, justo cuando estaba a punto de convertirse en material tabú, se ha vuelto imprescindible para los equipos de protección individual hospitalarios, las mascarillas de la población, las gafas y viseras, pantallas protectoras, respiradores, guantes de supermercado y otros tantos objetos. Pero, aunque necesario, el plástico sigue siendo una amenaza para la salud de nuestros ecosistemas, por lo que su correcto tratamiento es ahora más esencial que nunca.

Utilizar bolsas reutilizables que tienes en casa en lugar de carros y cestas es un pequeño acto que, además de evitar adquirir bolsas de plástico de un solo uso, también garantiza una mayor seguridad para protegerse contra la COVID-19. En este sentido, lo ideal es evitar, en la medida de lo posible, el exceso de envoltorios –como por ejemplo las bandejas para carnes y pescados– y comprar de manera local y a granel, gesto que además permite escoger la cantidad que realmente necesitas. Otra manera de reducir la huella de plástico es escoger aquellos establecimientos que más apuestan por la sostenibilidad. Para facilitar esta elección, Greenpeace ha elaborado un ránking de supermercados según su huella plástica.

Deja el paisaje como lo encontraste y no tires las mascarillas al mar

En estos meses, disfrutar de un picnic en la playa o en la montaña es un plan muy atractivo. Sin embargo, cabe recordar que los espacios naturales no son basureros. Intenta siempre dejarlos tal y como los encontraste, recogiendo todos los residuos que hayas dejado a tu paso. Lleva contigo unas bolsas de basura –si son de plástico reciclado, mejor- para recoger todos tus deshechos.

Las mascarillas se han convertido en el principal accesorio de nuestra vestimenta diaria y la principal herramienta para luchar contra la pandemia. Sin embargo, la organización sin ánimo de lucro Opération Mer Propre (Operación Mar Limpio, en español) denunció hace unas semanas que las mascarillas y los guantes ya han llegado al fondo del mar Mediterráneo. Tirar nuestros equipos de protección al mar o dejarlos olvidados en cualquier espacio exterior es una irresponsabilidad a nivel medioambiental y sanitario: lo correcto es echarlos al contenedor de los restos, el de la basura doméstica habitual (color gris). Si provienen de personas enfermas, deben ir en dos bolsas de basura cerradas, según las indicaciones de las autoridades sanitarias.

Opta por protectores y prendas de baño sostenibles

Usar crema solar es imprescindible para proteger nuestra piel de posibles quemaduras. Sin embargo, hay estudios, como el elaborado por la organización Haereticus Environmental Laboratory, que demuestran que, con el contacto con el agua, los protectores desprenden ciertos productos tóxicos que son perjudiciales para los ecosistemas marinos. Por ello, cada vez hay más opciones sostenibles en los supermercados y algunas se fabrican sin Oxibenzona, un químico que resulta dañino para algunas especies marinas.

También en la moda de baño podemos apostar por la economía circular. En concreto, la firma española Venus emplea materiales reciclados en sus colecciones con un doble objetivo: reintroducirlos para darles una segunda vida y evitar que se conviertan en residuos.

Evita hacer viajes cortos en avión

El avión es uno de los medios de transportes que más contaminantes del mundo: se calcula que emite 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro. Por eso, tal y como llevan tiempo aconsejando gobiernos e instituciones, lo mejor es evitar volar si hay una alternativa como el tren o el autobús, que ya están en pleno funcionamiento con nuevas medidas de seguridad y ocupación.  

Muévete de forma sostenible

Aunque durante las semanas más duras de la pandemia se primó el uso del transporte privado sobre el público, no debemos abandonar este medio de movilidad que nos ayuda a cuidar nuestro entorno.

Y entre toda la oferta disponible, para recorridos más largos y desplazamientos en las urbes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda utilizar la bicicleta porque “proporciona la distancia física necesaria mientras ayuda a cumplir con el requisito mínimo para la actividad física diaria, que puede ser más difícil debido al aumento del teletrabajo”.

3.000 millones de árboles en 10 años: así es la nueva estrategia de biodiversidad europea

“Lograr que la naturaleza recupere la salud es fundamental para nuestro bienestar físico y mental y nos ayudará a luchar contra el cambio climático y los brotes de enfermedades. Es un elemento esencial de nuestra estrategia de crecimiento, el Pacto Verde Europeo, y forma parte de la recuperación europea que devuelve al planeta más de lo que le quita”. Con estas palabras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaba el pasado mayo la Estrategia sobre Biodiversidad de la Unión Europea para 2030. Se trata de una legislación europea para detener la rápida pérdida de biodiversidad, una acción que, ahora, a diez años de que las consecuencias del cambio climático sean irreversibles, se presenta más que nunca imprescindible.

La biodiversidad y los ecosistemas no solo nos proporcionan alimento, materiales, medicamentos o bienestar, sino que también purifican las aguas y regulan el clima. Por eso, unos ecosistemas frágiles no resisten a fenómenos extremos y nuevas infecciones que puedan saltar de animales a humanos. Durante casi medio siglo, como consecuencia de la actividad humana, la sobreexplotación de los recursos naturales y la transformación de hábitats naturales en zonas agrícolas, la población mundial de especies silvestres ha descendido en un 60%. A día de hoy, según el informe IPBES, cerca de 1 millón de especies corren el peligro de extinguirse de aquí a una década.

Lo que pretende la Estrategia de Biodiversidad europea consiste precisamente en detener esta dinámica insostenible. Y no solo eso: también busca revertir la degradación de los ecosistemas y traer de vuelta la naturaleza a nuestras vidas. Enmarcada dentro del Pacto Verde, la normativa contempla distintas líneas de actuación como la de plantar al menos 3.000 millones de árboles en territorio europeo para 2030. Eso sin contar con los que ya se plantan habitualmente o de los que nacen espontáneamente en los bosques europeos. Esta actuación se incluye dentro del objetivo de convertir al menos el 30% de la superficie europea terrestre y el 30% de la marina en zonas protegidas. Para ello se partirá de las zonas ya existentes de la Red Natura 2000 y será España, según se anunció desde el Ministerio de Transición Ecológica, la que lidere el desarrollo de las directrices comunes para este plan de revitalización, en parte por su larga experiencia en el campo.

El plan tiene el objetivo de convertir al menos el 30% de la superficie europea terrestre y el 30% de la marina en zonas protegidas


Además, la estrategia contempla otras medidas como la de reducir a la mitad, también antes del 2030, el uso total de pesticidas o plaguicidas peligrosos para la salud y el medio ambiente, y lograr que la agricultura ecológica cubra como mínimo en el 25% de la superficie total cultivada en la UE en el mismo periodo. Para impulsar aún más el cambio, la propuesta europea pone también en marcha un proceso para mejorar la gobernanza de la biodiversidad y velar porque los Estados miembros adopten sus compromisos a las políticas nacionales. Para garantizarlo, se creará un Centro de Conocimiento sobre Biodiversidad y una Asociación sobre Biodiversidad que impulsarán, sobre todo la investigación en recuperación de los ecosistemas.

En el contexto en el que nos encontramos de crisis económica y social derivada del coronavirus, una recuperación verde que también se centre en combatir la otra gran crisis, la climática, se antoja esencial para el futuro. Al menos ese es el propósito del Pacto Verde Europeo, que debe ser el motor de recuperación. Según apuntan desde la Unión Europea, este, no solo aportará beneficios económicos, sino que contribuirá a la mejora de la resiliencia frente a crisis futuras. En este aspecto, cabe destacar que invertir en naturaleza supone, sobre todo, invertir en empleos locales y oportunidades empresariales, así como en recuperación del entorno natural y agricultura ecológica.

Ya el pasado abril, en plena pandemia, 180 personalidades de toda Europa -entre las que estaba la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera- firmaron el conocido como manifiesto de la Alianza Europa para una Recuperación Verde, que busca acelerar las políticas de economía sostenible como vía para salir del hundimiento económico derivado de la crisis sanitaria.

Una estrategia con precedentes

En este sentido, la estrategia de reforestación y revitalización de los entornos naturales se presenta como un faro guía. Sin embargo, no es nueva ni única en el mundo. Desde 2016, más de 20 países de África colaboran en la “Gran Muralla Verde”, que pretende detener el avance del desierto del Sáhara. Este “cinturón de árboles”, que tiene previsto el lago Chad como epicentro, está proyectado en 15 kilómetros de ancho y 7.775 de largo. Cruzará toda África, desde Mauritania y Senegal hasta Djibuti. Su objetivo es frenar el avance del desierto, mejorar la gestión de los recursos naturales y luchar contra la pobreza. Cuando la muralla se termine, en unos 20 años, el nuevo bosque cubrirá unas 11.662.500 hectáreas.

Esta actuación tan directa como ambiciosa también se puso en marcha en China, donde en los 90 ya se detectó el aumento de la aridez del clima y el territorio, hasta el punto de que apenas un 14% del territorio del país era bosque. Entre 2013 y 2017 el gigante asiático gastó 67.200 millones de euros en reforestación, consiguiendo aumentar el territorio de sus bosques en un 7%. En total, la masa forestal pasó de ser del 5% al 12%. No obstante, a día de hoy en el país un tercio del territorio se sigue considerando desierto.

Actualmente, el plan europeo para la biodiversidad es más imprescindible que nunca: durante el confinamiento en España, la deforestación del “pulmón” del planeta -la selva del Amazonas- continuó e incluso se incrementó en un 64% durante el pasado mes de abril. Si a esto se le suman otras catástrofes naturales que han azotado el planeta en los últimos años, como los devastadores incendios en Australia del año pasado, se hace más evidente la necesidad de estrategias de reforestación y mantenimiento de los bosques a nivel global. Al final, cabe recordar que además de ser los ecosistemas de miles de especies, los bosques absorben C02, por lo que favorecen la reducción de gases de efecto invernadero. Así, además, recuperar la barrera natural de biodiversidad ayudará también a prevenir futuras pandemias como la de la COVID-19.

Estrategia Española de Economía Circular 2030: ¿quién más se sube al barco?

En una nueva apuesta por la construcción de una sociedad fundada, ante todo, en los principios del desarrollo sostenible, el Consejo de Ministros aprobó a comienzos de junio la Estrategia de Economía Circular y el anteproyecto de Ley de Residuos. Este plan pretende convertirse en la hoja de ruta que impulse un nuevo esquema de producción y consumo de larga duración, en el que el valor de los productos, los materiales y los recursos empleados se mantengan dentro de la economía durante el mayor tiempo posible. Se trata de un plan dirigido hacia una mínima generación de residuos y a la mayor valorización de aquellos residuos cuya generación no se puede evitar.

Al igual que otros proyectos de ámbito continental o internacional, como el European Green Deal y la Agenda 2030, la Estrategia de Economía Circular se enfoca de cara al año 2030 a través de sucesivos planes de acción trienales que, aún por desarrollar de manera específica, permitirán ejercer los ajustes necesarios para culminar la finalización de los objetivos propuestos. Entre estos se encuentran, por ejemplo, la reducción de emisión de gases de efecto invernadero por debajo de las 10 millones de toneladas de CO2 equivalente, el aumento de la eficiencia en el uso de agua alrededor de un 10% o la reducción de residuos en un 15% respecto de lo generado durante el año 2010.

De este modo, los seis sectores prioritarios de actividad económica en los que se centra esta estrategia son: la construcción, el sector agroalimentario, el pesquero y forestal, la industria, los bienes de consumo, el turismo y, por último, el textil. En esencia, se trata de lograr una economía sostenible, descarbonizada, que sea eficiente en el uso de los recursos y mantenga la competitividad.

La Estrategia de Economía Circular y sus reflejos globales

La dirección tomada por el gobierno de España en materia de sostenibilidad y desarrollo ecológico no representa, desde luego, un salto al vacío. Más bien al contario: se enmarca dentro de un contexto internacional lleno de propuestas —y ambiciones— similares.

Uno de los ejemplos más evidentes surge de las tierras nórdicas europeas, en Noruega, cuya Ley del Cambio Climático establece como objetivo el convertirse en el año 2050 en un país que cuente con una huella de carbono neutra. Asimismo, otra de las metas noruegas es la reducción de gases de efecto invernadero en 2030 hasta en un 40% respecto a los números base analizados en 1990. En este sentido, el Estado noruego se ha adelantado a la mayoría de países, habiendo establecido estas medidas ya en 2017. Además de esta pieza legislativa, Noruega ha tomado también otras medidas similares, como el Acuerdo NOx relativo al límite impuesto a empresas privadas para las emisiones de óxido de nitrógeno, o la creación de Enova SF, una empresa perteneciente al Ministerio del Clima y Medio Ambiente que contribuye no solo a la reducción de emisiones de gases invernadero, sino también al desarrollo de tecnología relacionada con el clima y el uso responsable de energía. La Ley de Control de Contaminación, que establecía una férrea gestión de los residuos, fue aprobada ya en 1998 (si bien su última enmienda, de hecho, tuvo lugar en 2017).

Noruega, Reino Unido o Japón también han puesto en marcha estrategias similares

Otros países del entorno europeo, como Reino Unido, han empezado también a desarrollar sus propias sendas de acción. Es el caso de lo que se conoce como Environment Bill, una propuesta legislativa aún no aprobada —si bien se espera que lo sea— debido a las excepcionales circunstancias creadas por el Brexit y la pandemia del coronavirus, pero cuyas propuestas se enmarcan dentro del enfoque verde adoptado por algunos países de la zona. Entre las más ambiciosas propuestas se encuentran la de mejorar la calidad del aire, encontrar un nuevo acercamiento más efectivo en relación al reciclaje y los residuos producidos y, sobre todo, el alcance de cero emisiones en el 2050.

Fuera de Europa, uno de los ejemplos en los que cabe fijarse es la Ley de Adaptación al Cambio Climático de Japón. En términos legislativos, su aprobación en 2018 supuso para el gobierno nacional la obligación de establecer contramedidas para frenar el calentamiento global. Entre estas, como en el resto de estrategias, se encuentra la de eliminar la emisión de gases de efecto invernadero. A pesar de ello, el plan ha recibido numerosas críticas debido a su supuesta “poca ambición”, ya que parte de las medidas recaerían en manos de gobiernos locales o en el “esfuerzo” de empresarios privados.  Sin embargo, no es la única actuación en este ámbito: ejemplo de ello es, sin duda, la Ley de Promoción de Contramedidas del Calentamiento Global. Esta legislación, aprobada previamente, señala que la meta de este país también es la de caminar hacia un planeta más sostenible. Afortunadamente, parece que esta tendencia dada día es más global.

La hora de las empresas

Pero si hace falta algún apoyo más para impulsar este nuevo modelo económico circular más sostenible, competitivo y respetuoso con el planeta, es el de las empresas. De todas las grandes corporaciones españolas que cotizan en el IBEX 35, hay varios ejemplos que demuestran que esta tendencia también está presente desde hace años en el mundo empresarial.

Uno de estos ejemplos es Red Eléctrica, que como parte de su modelo de negocio sostenible se ha marcado el objetivo de ser una empresa referente en el nuevo paradigma de la economía circular en 2030. Para ello, ha diseñado una hoja de ruta que, desde un enfoque transversal, ayudará a la compañía a impulsar la circularidad de manera interna y externa, movilizando a los actores claves para este proceso. Esta estrategia comprende diferentes áreas de actuación como pueden ser desde la gestión de agua, suelos o residuos –a fin de conseguir eliminar al completo la eliminación en vertedero de los mismos– al consumo de recursos naturales y la eficiencia energética en los procesos.

Red Eléctrica se ha marcado el objetivo de ser una empresa referente en economía circular

Otra empresa líder en su sector que también está comprometida con todo el proceso de la economía circular es Inditex. La textil española mantiene este enfoque en todo el proceso de creación de su ropa: diseño, producción y eficiencia energética en las tiendas. Por ello, su estrategia prima el uso de materias primas sostenibles, la elección de proveedores preferentes basados en su índice de sostenibilidad, el compromiso con las energías renovables y la vida útil del producto, al que se le intenta dar una nueva vida.

En Telefónica tienen el mismo enfoque: la economía circular es el futuro. Para ellos, el principal objetivo es reducir el consumo y llegar a ser 100 % renovables a medio plazo, por lo que necesitan el apoyo de proveedores y clientes para llevar a cabo medidas como la digitalización de la gestión los de residuos y el potenciar aún más el reciclaje. Además, esta nueva realidad permitirá aumentar el PIB nacional en un 7 %.  

Y el éxito de apostar por la economía circular es palpable. Un ejemplo claro de este triunfo es el de Ecoalf, que apuesta por utilizar la basura marina como materia prima. A través del proyecto ‘Upcycling the Oceans’’, que desarrolla en España (junto a Ecoembes) y en Tailandia (con el Ministerio de Turismo de Tailandia), ha limpiado los océanos durante los últimos años de desechos que posteriormente se reutilizan. Algunos ejemplos de esta segunda vida que se le da a la basura marina son la colección exclusiva con Apple de fundas sostenibles o los uniformes de la relojera Swatch hechos con botellas de plástico recicladas. La tendencia, como se apuntaba anteriormente, es imparable.

Feria Presura: Hoy, lo rural es vanguardia

“La cultura se crea en los pueblos …” El escritor Miguel Delibes describía con estas palabras la realidad que percibía tras esas migraciones, muchas casi forzosas, que se producían (y todavía se producen) del campo a las grandes urbes. Durante la última década, esta dinámica ha sido el día a día de tres de cada cuatro municipios de nuestro país que han perdido población. Muchos de esos territorios siguen todavía desangrándose.

La recuperación de las zonas despobladas empieza por reconocer que los pueblos son cuna de arte, cultura y, sobre todo, de calidad de vida. Como si fuera un movimiento vanguardista, el mundo rural se alza como mucho más que ese lugar olvidado durante el año al que uno se escapa en verano para huir de la vida tumultuosa de la ciudad: “Lo rural es a menudo un espacio privilegiado para la experimentación y el desarrollo de prácticas culturales innovadoras, capaces de inducir dinámicas de cambio más amplias a nivel social. Se puede posicionar, en determinados contextos y circunstancias, como vanguardia”, explican los organizadores de Presura20, la Feria Nacional para la Repoblación de la España Rural, que ha arrancado hoy en el Museo Reina Sofía de Madrid.

En su cuarta edición, la feria pretende reivindicar la gran capacidad de creación artística que tienen los pueblos. “Si el año pasado transmitimos un mensaje de Orgullo Rural, este 2020 damos un paso más y decimos claramente y, con orgullo, que LO RURAL ES VANGUARDIA”, explica Joaquín Alcalde, director de la feria.

El año pasado, la Gira del Autobús de la Repoblación que también se presentó en el Museo Reina Sofía, recorrió más de 40 pueblos de 17 provincias de la España rural poco poblada, unos 10.000 kilómetros de carretera para llevar a cabo su misión: reconocer, visibilizar y mostrar al mundo el potencial de innovación social que poseen los habitantes de esa España a la que llaman ‘vaciada’.

Joaquín Alcalde (Presura): “Este 2020 decimos claramente y, con orgullo, que lo rural es vanguardia”

Este año 2020 ese viejo autobús volverá a recorrer el país proclamando que LO RURAL ES LA VANGUARDIA. Según los organizadores, este vehículo será “transmisor de cultura e innovación en el espacio rural, de manera que artistas, intelectuales, periodistas, músicos, cineastas, actores y escritores de todo el país puedan descubrir en este viaje una cultura rural que tal vez desconocen (o no), que luego puedan incorporar a su visión artística, y a su visión de la vida en general”.

Para llevar a cabo este despliegue, el Grupo Red Eléctrica se une, por segundo año consecutivo, al colectivo El Hueco en el patrocinio de Presura20. Juan Ávila, jefe de departamento de Innovación Social de Red Eléctrica explica que “apostamos por la innovación social como la mejor herramienta para conseguir repoblar el mundo rural, hasta el punto de convertirnos en una empresa de referencia en este ámbito. Nuestro compromiso de sostenibilidad se extiende hasta la generación de valor compartido con la sociedad allí donde hace más falta”.

Luces, cámara… ¡repoblación!

Una de las novedades de esta edición girará en torno a la necesidad cada vez más acuciante de impulsar la conectividad en el mundo rural. Por este motivo, este año, el Autobús de la Repoblación de Presura20 contará con una característica muy especial: “La gran novedad de la Gira del Autobús de la Repoblación de este año es que el vehículo se convierte en una plataforma de televisión sobre ruedas que retransmitirá en directo desde las localidades en las que recale. PresuraTV será posible gracias a la empresa Hispasat. El operador español de satélites del Grupo Red Eléctrica ha facilitado la instalación en el autobús de un terminal satelital para comunicaciones en movilidad con sus equipos técnicos correspondientes y le prestará capacidad espacial de su satélite Hispasat 30W-6, ubicado en 30º Oeste, y un servicio de conectividad gestionado a través de su plataforma de banda ancha de iDirect”, detalla Alcalde.

Reconciliar la España rural y la urbana

Ávila recuerda que se debe poner fin a los desequilibrios actuales entre lo rural y lo urbano: “No puede hablarse propiamente de un modelo de desarrollo sostenible sin una corrección de los desequilibrios entre los dos escenarios”, sostiene. Precisamente, esta es la dirección en la que lleva tiempo trabajando Red Eléctrica, que ha impulsado múltiples iniciativas para mejorar la calidad de vida de aquellas personas que nunca se fueron del mundo rural –o que han decidido volver–.

Recientemente, por ejemplo, la compañía ha impulsado una plataforma para ayudar a pequeños agricultores a comercializar sus productos y ‘hacer llegar a los consumidores productos de máxima calidad disminuyendo la huella de carbono del transporte por carretera” informa Juan Ávila. Además, en el contexto de la pandemia, que afectó de forma significativa al sector primario, la compañía se alió con la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) con la que puso en marcha el proyecto #Alimentos_Solidarios para colaborar con pequeñas explotaciones agropecuarias del mundo rural y donar su producción a entidades que ayudan a quienes más lo necesitan como Cáritas, Mensajeros de la Paz y bancos de alimentos de toda España.

Juan Ávila (Grupo Red Eléctrica): “Apostamos por la innovación social como la mejor herramienta para repoblar el mundo rural”

También, la compañía apuesta por la implantación de la movilidad eléctrica en el mundo rural, y el pasado publicó la Guía de movilidad eléctrica para entidades locales junto con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Esta guía informa a las localidades de cuestiones como las pautas para la instalación de puntos de recarga, costes de la recarga y la proyección a futuro del modelo de movilidad y transporte sostenible. Para impulsarlo, este año, entre otros proyectos, la compañía promoverá junto a El Hueco un programa de car sharing en el mundo rural, que incluirá los automóviles de personas mayores que ya no conducen.

Otra de las líneas es la conectividad del mundo rural, una de las grandes lacras. Junto a Hispasat y Reintel, Red Eléctrica está buscando soluciones para disminuir la brecha digital del mundo rural en aquellos lugares donde se necesita, del entorno rural inmediato a las instalaciones del Grupo.

Con todo, el mundo rural aún tiene mucho que aportar al desarrollo de nuestro país. Según expone Alcalde, todavía quedan retos que superar: “queremos seguir creciendo de una manera sostenible y contribuir a que nunca más se olvide a la España rural”. Por eso, este año, con la cultura y la innovación como hilo conductor, la feria Presura20 se presenta como una fuente de repoblación para la España vaciada.