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La Agricultura 4.0 llega a España para quedarse

Hispasat

Las previsiones de Naciones Unidas señalan que en 2050 se espera que la población mundial crezca más de un 33% alcanzando los 9.100 millones de habitantes, lo que implicará un aumento de la demanda de alimentos. Ante tal desafío global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Perspectivas de Población 2019 aboga por una transformación digital radical del sector agroalimentario en el medio rural en los próximos 5 años.

Con el afán de impulsar la ‘Agricultura 4.0’ en aquellas zonas rurales de nuestro país donde la cobertura de banda ancha es aún deficiente, Hispasat, el operador de satélites de comunicaciones del Grupo Red Eléctrica, y Eurona, la multinacional de telecomunicaciones, se han unido para poner en marcha dos proyectos piloto en explotaciones agrícolas y ganaderas de las empresas Digitanimal y Florette. Gracias al empleo de tecnología satelital, ambas experiencias están logrando la transformación digital de estas explotaciones con el consiguiente incremento de su productividad. Hispasat y Eurona han presentado los dos proyectos en el marco de DATAGRI, el mayor encuentro de digitalización del sector agroalimentario de España, celebrado la semana pasada en Zaragoza.

Digitanimal monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat

El primer proyecto nos traslada hasta una finca de 400 hectáreas de monte de difícil acceso en Ávila de la mano de Digitanimal, fabricante de sistemas de localización y monitorización del ganado. En la actualidad, esta compañía monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat que permite enviar a la central de control los datos emitidos por los sensores (IoT) que portan las reses. Así, la unión del Internet de las Cosas con la innovación del satélite permite a Digitanimal recibir información constante de sus cabezas de ganado sin depender de las telecomunicaciones terrestres.

Con el segundo piloto viajamos hasta el litoral mediterráneo, en concreto a Elche (Alicante), donde asistimos a una gestión inteligente de uno de los campos de cultivo de Florette, la compañía de ensaladas y verduras envasadas. Allí, Hispasat y Eurona han habilitado un punto WiFi satelital que ofrece a la empresa un servicio de banda ancha con el que el personal de la finca transmite en tiempo real y desde sus dispositivos móviles los datos de gestión y estado de los cultivos.

Florette cuenta ahora con una gestión inteligente de su cultivo de Elche

La inmediatez y viabilidad que ofrece la tecnología satelital están rompiendo barreras en la España rural, donde más de 2.000 municipios no disponen de acceso a Internet con una cobertura de banda ancha adecuada. Se trata, así, de conseguir que la falta de conectividad ya no suponga una limitación ni para las empresas como Digitanimal y Florette ni para los demás actores locales de las zonas sin cobertura terrestre.

Al adentrarse en este proceso de gestión agropecuaria inteligente, el coste por hectárea se reduce y el rendimiento se multiplica gracias a la digitalización, automatización y agilización de los procesos. Los agricultores y ganaderos no solo obtienen una imagen más completa y precisa del estado actual de su actividad, sino que pueden acceder a una mayor cuota de mercado sin quedarse atrás respecto a la competencia.

En definitiva, apostar por la Agricultura 4.0 es impulsar la competitividad del sector gracias a una utilización más eficiente de los recursos y un uso más inteligente de los fertilizantes. Al mismo tiempo, esta transformación permite reducir el consumo de agua, vigilar las cosechas, controlar la aparición de enfermedades en los animales y plagas en los cultivos, y garantizar la trazabilidad de los productos.

Las ventajas de la transformación digital del campo y la ganadería son ilimitadas. La propuesta de Hispasat y Eurona son solo un ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar a plantar cara a la despoblación y fomentar el desarrollo rural.

Cómo utilizar la tecnología 5G para implementar la Agenda 2030

En 2024, cerca del 40% de la población mundial tendrá conexión 5G. Al menos así lo recoge la última edición del Ericsson Mobility Report, un estudio que estima que en los próximos cuatro años esta tecnología permitirá crear una gigantesca red de entre 1.000 y 1.900 millones de conexiones de telefonía de quinta generación desplegada por todo el planeta. Estas previsiones hacen que, ante su inminente llegada, el debate acerca de la nueva tecnología masiva esté servido. Ventajas, prestaciones, oportunidades o recursos y costes aparejados al gigantesco negocio de la red universal son los ítems estrella que concentran el discurso de los expertos. En cambio, otros como su aplicación e implicaciones en cuestiones sociales, sostenibles o medioambientales parecen discurrir en un discreto segundo plano.

Pero basta cruzar el advenimiento de la tecnología 5G con otro de los asuntos mainstream del momento como es la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para darse cuenta de que ambos tienen mucho territorio por delante para explorar juntos. De hecho, en todos y cada uno de los 17 ODS, sin excepción, los desarrollos 5G se presentan como un acelerador de esos compromisos. Veamos algunos ejemplos de por qué no faltan razones para apoyar esa hipotética joint venture.

La universalidad de conexión, la velocidad de transmisión y la baja latencia son las grandes promesas de la nueva cobertura móvil. O, dicho de un modo más sencillo: la transmisión de datos a través de esta red se hará a tal velocidad que hará que nuestros actuales dispositivos parezcan carros tirados por bueyes. Son precisamente estas características las que convierten a la tecnología 5G en una herramienta capaz de acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Salud y bienestar

El campo de la salud es uno de los que más se puede beneficiar de esta revolución. La posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas en remoto, en las que un cirujano experto guíe la operación realizada por un equipo médico local a un paciente situado a miles de kilómetros, ha dejado de ser una quimera. La versatilidad y la ultra definición de los nuevos dispositivos 5G, capaces de transmitir en streaming imágenes de alta definición desde múltiples ángulos, y el gran ancho de banda que posibilita una transmisión en tiempo real y sin desfases de estas imágenes fuera del quirófano, lo hacen posible.

El desarrollo de esta tecnología permitiría no solo optimizar los sistemas de telemedicina ya existentes, sino que contribuiría a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria de los habitantes de lugares en situaciones de conflicto o países en vías de desarrollo. Actualmente, según datos de la ONU, 5 millones de niños mueren cada año antes de cumplir cinco años de vida por falta de vacunas, medicinas y una insuficiente cobertura médica. Uno de los motivos es que, frecuentemente, los sanitarios no pueden acudir hasta el lugar donde se encuentran los pacientes por la inseguridad o el mal estado de las infraestructuras. Así, una sanidad ‘digitalizada’ contribuiría al cumplimiento del Objetivo (número 3) de garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Una educación de calidad para todos

La educación es otro de los ámbitos en los que la aplicación del 5G puede provocar profundas transformaciones. Sin ir más lejos, un estudio realizado por la organización británica Jisc ha analizado de qué manera esta tecnología impactará en la educación. Los resultados son sorprendentes: se espera que esta hiperconectividad impulse la utilización de la realidad virtual y aumentada que, irremediablemente, cambiará el modelo de aprendizaje hacia uno más inmediato, visual e interactivo. Pero eso no es todo.

La creación de entornos digitales facilitará el camino hacia el cumplimiento del ODS 4, orientado a garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos. Actualmente, según datos de la ONU, 57 millones de niños en edad de escolarización primaria siguen sin asistir a la escuela. Más de la mitad de ellos viven en el África Subsahariana, una de las regiones más empobrecidas del mundo y donde el acceso a las zonas rurales supone un gran desafío. Aunque en algunos lugares la educación en remoto ya es una realidad, el 5G mejoraría la calidad del aprendizaje gracias a su velocidad de conexión que permitirá un intercambio de información instantánea. Esta permitiría a los niños aprender a través de clases en vivo y no únicamente con vídeos.

Creación de ciudades inteligentes

Aunque el Internet de las Cosas (IoT) y el relato futurista de sus múltiples aplicaciones ya lleva un tiempo entre nosotros, todo parece indicar que será con la tecnología 5G cuando alcance su máximo potencial. Uno de los campos que más posibilidades ofrece en este terreno es de las ciudades inteligentes y sostenibles (ODS 11), para las que contar con el soporte vital de una red de alcance verdaderamente global supondrá un punto de inflexión.

La ventana global que supone la tecnología 5G aumentará las posibilidades de gestión de los entornos urbanos. La gestión del agua, del transporte y de los residuos podrían optimizarse con un control inteligente que retransmitiese información en directo. Se mejorarían así proyectos como el puesto en marcha por el Ayuntamiento de Girona, que este año ha desplegado un sistema de contenedores de basura inteligente con la intención de fomentar y aumentar la recogida selectiva de residuos.

Una agricultura más sostenible

La transformación digital que supone el 5G no es exclusivo de los entornos metropolitanos. Las zonas rurales también pueden verse ‘reconectadas’, visibilizadas y reivindicadas gracias a la hiperconectividad. El acceso a medicinas o productos transportados vía drones, o el impulso de proyectos de emprendimiento de carácter medioambiental son otras derivadas de la nueva era 5G.

Pero hay más. En alimentación, la posibilidad de monitorizar cultivos y explotaciones ganaderas a través del Internet de las Cosas puede racionalizar enormemente la producción agrícola. Algo que no solo tendría un efecto beneficioso en términos de ahorro de costes o de acercar la producción al consumo local. También reduciría el impacto medioambiental de estas explotaciones, lo que contribuiría a combatir el cambio climático y sus efectos (ODS 13).

El acceso de los agricultores y ganaderos a redes informadas, en las que compartir información y mejores prácticas con otros profesionales y agentes del sector, también puede mejorar sensiblemente su capacidad de reacción ante amenazas como plagas, enfermedades animales o cambios en el mercado. O, dicho de otro modo: la posibilidad de compartir información sobre el ganado o los cultivos optimizaría el rendimiento, ralentizaría la degradación de la tierra y contribuir así con el Objetivo 15 de preservar la vida en la tierra.

150 años de Nature, un viaje a las entrañas de la ciencia

Nature

Cuando el ser humano se detuvo a observar las estrellas comenzaron los interrogantes. Hoy en día, todavía no existen respuestas suficientes que satisfagan todas nuestras inquietudes, pero la ciencia y la tecnología han ayudado a allanar el camino. La revista Nature es de las pocas publicaciones que puede enorgullecerse de haber contribuido con sus páginas a responder a algunos de los mayores enigmas de la historia de la Humanidad. El descubrimiento de la estructura del ADN o el deterioro de la capa de ozono son solo algunos de los hitos de esta revista científica que celebra este mes su 150 aniversario.

Fundada en Reino Unido por el científico inglés Joseph Norman Lockyer, más de un siglo y medio después Nature sigue siendo la meca de la ciencia, a cuya puerta llaman investigadores de todo el mundo para dar cuenta de sus mejores hallazgos. Este mes de noviembre Nature conmemora su trayectoria recopilando diez de sus papers más importantes. A continuación, recordamos cómo han cambiado el mundo.

 


1.La doble hélice del ADN

La famosa estructura de doble hélice del ADN apareció por primera vez ilustrada en un artículo de principios de los años 50. Adjunto, un peculiar gráfico en blanco y negro con una misteriosa figura con forma de espiral, una imagen que sentaría los cimientos de la biología moderna y los estudios sobre el genoma humano. Francis Crick y James Watson, los autores de aquel breve estudio de tan solo 120 líneas y peculiar título, “Una estructura para el ácido desoxirribonucleico”, habían descubierto la estructura del ADN humano. Medio siglo después, cuantificar el impacto que ha tenido este descubrimiento en la medicina es tarea difícil y extensa pero basta con mencionar el proyecto GENOMA o la técnica de edición genética CRISPR para saber que no habrían sido posibles sin el descubrimiento de Crick y Watson.

 


2. El agujero de la capa de ozono

En 1985, Joe Farman, Brian Gardiner y Jonathan Shanklin prendieron la mecha del movimiento contra el cambio climático. Los tres investigadores habían descubierto un agujero en la capa de ozono de la Antártida. ¿El motivo? El exceso de clorofluorocarbonados en la atmósfera, una sustancia común en los aerosoles. La también conocida como ozonosfera protege al ser humano de los rayos ultravioleta, de ahí que su deterioro suponga un grave riesgo para la vida. La fragilidad del planeta –y del ser humano– quedó reflejada en aquel artículo de Farman, Gardiner y Shanklin, que movilizó a la comunidad internacional, dio pie a la firma del Protocolo de Montreal dos años después y a los sucesivos acuerdos internacionales, entre ellos el Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París, y sentó las bases de las movilizaciones ecologistas que a día de hoy sacuden todo el mundo.

 


3. Los anticuerpos monoclonales

En 1975, Milstein y Köhler descubrieron una herramienta terapéutica poderosísima: los anticuerpos monoclonales. Su trascendencia fue enorme y se convirtieron en una herramienta esencial para el diagnóstico de laboratorio y para el tratamiento de ciertas enfermedades. La oncología es una de las áreas donde los anticuerpos monoclonales más han contribuido, permitiendo el desarrollo de terapias alternativas. En este caso, los medicamentos con anticuerpos monoclonales son tratamientos oncológicos que aprovechan las funciones del sistema inmunitario natural para combatir el cáncer. Milstein y Köhler descubrieron los anticuerpos monoclonales en un laboratorio de Cambridge y publicaron su trabajo en Nature. Nueve años más tarde, este hallazgo les mereció el premio Nobel.

 



4. El niño de Taung

La increíble conexión que articuló Raymond Dart entre el ser humano y el mono causó un fuerte revuelo social. En 1925 encontró los restos de un cráneo infantil de Australopithecus en Sudáfrica, el primero asociado a esta especie. Lo llamó niño de Taung, nombre con el que aún se le conoce. Dart creía que aquellos huesos pertenecían a un ser humano con rasgos primitivos, lo que sugería que la teoría evolutiva de Darwin estaba en lo cierto. Ciertas corrientes conservadoras consideraron un disparate que Dart relacionase en su artículo estos restos ancestrales de 2,2 millones de años con el ser humano. Sin embargo, hoy, sus descubrimientos, aunque fueron imprecisos, están aceptados por la comunidad científica y forman una pieza más del complejo mosaico explicativo de la evolución del ser humano.

 


5. Pegasi-b, el primer exoplaneta

Dimidio, también conocido como Pegasi-b, fue el primer exoplaneta descubierto. El hallazgo responde a las investigaciones realizadas en 1995 por los científicos Michel Mayor y Didier Queroz (este último recién galardonado con el premio nobel de Física en 2019). A mediados de los noventa no existía ningún otro planeta conocido fuera de nuestro Sistema Solar. Mayor y Queroz detectaron que un enorme planeta pegasiano (llamado así por su masa parecida a la de Júpiter) orbitaba en torno a una estrella a una distancia mucho menor de lo que lo hace Mercurio frente al Sol, algo insólito para los investigadores, que no eran capaces de comprender cómo un planeta tan grande podía tener una órbita tan corta. Su descubrimiento abrió un importante debate sobre la formación planetaria y dio pie al descubrimiento de nuevos planetas fuera del Sistema Solar.

 


6. El Carbón 60

Quizás menos conocido por sus pocas aplicaciones reales pero importante de cara a la venidera revolución nanotecnológica es el Fullereno o Carbón 60, una pequeña molécula formada por carbono que puede adoptar una forma geométrica que recuerda a una esfera. Fue descubierta en 1985 y se trata de un poderoso superconductor y una de las fibras más resistentes. Aunque las aplicaciones del Fullereno aún están por desarrollar, los expertos creen que puede jugar un papel determinante en la formación de los relojes atómicos y los dispositivos electrónicos del futuro, mejorando la potencia de los teléfonos móviles y los GPS.


7. Las células madre

En 2012, los científicos John Gurdon y Shinya Yamanaka recibieron el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones pioneras en células madre. Gurdon y Yamanaka son los llamados padres de la reprogramación celular. Pero la historia se remonta varias décadas atrás, en concreto al año 1958, cuando Gurdon se convirtió en la primera persona en demostrar que las células podían ser reprogramadas. Lo hizo en Nature. Años más tarde, el trabajo conjunto de estos científicos consiguió revolucionar la forma de entender el desarrollo de las células, creando nuevas oportunidades para la investigación de enfermedades y el desarrollo de nuevas terapias. Estas investigaciones fueron determinantes para llevar a cabo las primeras experiencias de clonación, como la famosa oveja Dolly.

 


8. La técnica de patch-champ

Una de las claves para comprender el funcionamiento del cerebro llegó gracias al trabajo de los premios Nobel Bert Sakmann y Erwin Neher en 1976, que desarrollaron el concepto de patch-clamp, una de las técnicas más utilizadas en electrofisiología y que permite detectar las corrientes que fluyen entre los neurotransmisores y, por tanto, investigar las conexiones celulares. Los resultados, que llegaron junto a un Nobel de Medicina en 1991, sentaron precedente para el análisis de las enfermedades neurodegenerativas y permitieron el desarrollo de fármacos contra el Alzhéimer. Según señaló Neher en una entrevista reciente a El País (2018), el 13% de los fármacos actuales actúan sobre los canales iónicos del cerebro que él mismo ayudó a comprender.

 


9. La partícula de la extrañeza

Otro de los grandes papers de Nature fue aquel que desvelaba la existencia de una nueva partícula perteneciente a los mesones –un tipo de bosones– y completamente invisible: el kaón. Su descubrimiento, como otros tantos, fue fortuito: George Rochester y Clifford Butler dieron con él en 1948 mientras realizaban un experimento con su detector de partículas. Esta partícula subatómica introdujo una nueva propiedad de las partículas: la extrañeza.

 


10. Los mesoporosos

Nature también publicó las investigaciones de Charles T. Kresge, quien habló por primera vez de los materiales mesoporosos en una de las piezas más citadas en la historia de los estudios sobre química. Estos materiales se utilizan en el tratamiento de aguas y para el refinamiento de aceite, pero también para la elaboración de nanotubos de carbono.