Categoría: Innovación sostenible

La agricultura urbana se abre paso en las ciudades del futuro

Hay muchas maneras de imaginar las ciudades del futuro: más grandes, más pequeñas, más o menos conectadas o digitalizadas… Pero si hay algo sobre lo que no es necesario elucubrar es sobre la densidad de población que tendrán. Actualmente, el 55% de la población mundial vive en ciudades y, según Naciones Unidas, se espera que ese porcentaje aumente hasta el 68% de cara a 2050. Cómo alimentar a ese creciente número de personas es una de las grandes preocupaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que, en los últimos años, ha empezado a dirigir la atención hacia una actividad en auge: la agricultura urbana.

Para la FAO, el hecho de que los huertos urbanos hayan comenzado a ocupar un espacio cada vez más importante en las ciudades es una buena noticia, ya que benefician al medio ambiente e impulsan la economía circular. Según apuntan desde la organización, podrían llegar incluso a suministrar casi todo el consumo recomendado de verduras para los habitantes de las ciudades del futuro, convirtiéndose así en una pieza fundamental para combatir la inseguridad alimentaria y el hambre. Y aquí no acaba todo.

Los huertos urbanos reducen el efecto isla de calor de las ciudades

Un estudio elaborado por un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Arizona y Google, publicado en la revista Earth's Future, constató que los huertos urbanos –ya sean en las azoteas o los jardines verticales– no solo aumentan la cobertura vegetal, sino que reducen el “efecto de isla de calor urbano”, un fenómeno por el que las ciudades suelen ser varios grados más cálidas que las zonas rurales por el calor que queda atrapado en superficies como las carreteras. Además, según la investigación, esta forma de agricultura urbana no solo es clave para limitar el aumento de las temperaturas, sino que pueden ayudar a reducir el riesgo de inundación durante las lluvias más intensas.

Ya sea por una clara concienciación sobre los beneficios de los huertos urbanos o por el simple placer de labrar la propia tierra, lo cierto es que cada vez son más los que se aventuran a cultivar sus propios alimentos sin abandonar la ciudad. Se calcula que, desde inicios de siglo, han crecido en un 98% hasta alcanzar cerca de los 500 huertos urbanos en nuestro país. Esto se debe a que grandes urbes como Madrid, Barcelona o Sevilla han decidido apostar por estos pequeños oasis verdes y ceder (y acondicionar) solares abandonados y otros terrenos inutilizados para que los ciudadanos puedan trabajar pequeñas parcelas de tierra. A esta práctica vienen asociadas muchas otras actuaciones respetuosas con el medioambiente como, por ejemplo, la apuesta por el reciclaje de los residuos urbanos para utilizarlos como abono para la tierra (el compostaje). Además, según una investigación publicada por el Journal of Culture and Agriculture, estas áreas de cultivo combaten el deterioro urbano y contribuyen a reducir las emisiones netas de CO2 que se producen en las ciudades.

Pero la transformación de suelo público en huertos urbanos no busca solo mejorar la sostenibilidad de las ciudades, reducir la contaminación o mejorar el paisaje de la zona con más espacios verdes; sino que funcionan como una herramienta de sensibilización para proteger el medioambiente. Basta con reflexionar sobre cómo cultivar nuestros propios tomates, pepinos o calabacines para entender el valor nutritivo de los productos hortícolas, dar más valor a lo que ponemos en el plato y, por ende, evitar el desperdicio de los alimentos.

Estos espacios fomentan la integración social de grupos normalmente segregados

Además, estos cuentan con un importante componente social: los bancales comunitarios han demostrado ser una poderosa herramienta para tejer relaciones vecinales y crear redes. De hecho, según una investigación realizada por la comunidad de Melbourne, la agricultura urbana permite reducir las tensiones existentes entre las personas, fomentan la integración social de grupos normalmente segregados y favorecen el compromiso, ya que mantener un huerto, por muy pequeño que sea, requiere de dedicación y paciencia.

Y como hacer una huerta no es cuestión de un día, la FAO, dentro de su Agenda de la Alimentación Urbana, ha publicado un manual de auto-instrucción para crearla. En él se explica desde qué se necesita (como un plan de cultivo, un terreno disponible y ciertas herramientas) hasta cómo hacer la huerta más productiva y emplearla para que nuestra alimentación mejore y sea más saludable en función de la temporalidad de las frutas y verduras.

Más simple y compartida: ¿hacia dónde va la transformación digital en las empresas?

Volátil, incierto, complejo o ambiguo son palabras que describen a la perfección el futuro que nos espera tras la crisis del coronavirus. También a nivel empresarial. Estos cuatro adjetivos no nacen del azar, sino que corresponden al acrónimo inglés VUCA (por las siglas de las palabras en este idioma) y es un término empleado para referirse a un escenario que pone en jaque la rutina estratégica y profesional de las compañías, independientemente de su tamaño o naturaleza.

La extraordinaria situación vivida no solo ha puesto patas arriba el sistema económico y social, sino que ha dejado al descubierto numerosas brechas, entre ellas la tecnológica, tanto entre los alumnos que se han visto obligados a seguir con el curso escolar desde casa como entre los empleados de miles de empresas obligadas a poner a prueba o reforzar su estrategia digital de la noche a la mañana. El confinamiento preventivo, la aplicación del teletrabajo y una mayor presencia de los clientes en el espacio digital no ha dejado alternativa a las compañías: o entran de lleno al mundo del dato, o se quedan atrás.

El reto no es fácil. Las compañías de nuestro país no presumen todavía de ser unas de las más maduras digitalmente. De hecho, según concluía el informe sobre innovación digital de la consultora Minsait, antes de la pandemia más de la mitad de empresas carecía de programas para evolucionar hacia la Data Driven Organization (o DDO), a excepción del sector de las telecomunicaciones y la banca. Precisamente la Agenda 2030, en su ODS 9, hace un llamamiento a impulsar la digitalización para acelerar  la economía circular y  la eficiencia energética.

En este contexto, el escenario que nos deja el coronavirus exige una transformación digital compartida que mejore la tanto la experiencia del cliente como la gestión empresarial, por lo que ya han ido ganando terreno algunas propuestas tecnológicas que responden al famoso mantra repetido por el fundador de Apple, Steve Jobs, durante décadas: “Keep it simple” o, cuanto más simple, mejor.

Herramientas de colaboración

Dentro del entorno empresarial, una de las herramientas que más ha se ha utilizado en los últimos meses han sido las plataformas de colaboración. Estas permiten, no solo que los equipos y los clientes interactúen de manera sencilla y segura entre ellos, sino que facilitan el monitoreo de los procesos de trabajo mejorando así su eficacia. Enviar correos electrónicos, compartir archivos, realizar videoconferencias, editar presentaciones… la lista de las acciones que se pueden realizar a través de estas plataformas es larga, pero para garantizar que su uso mejora realmente el trabajo en equipo y la comunicación entre trabajadores, lo ideal es escoger -de entre las decenas que existen: Slack, Microsoft Teams, Trello…- aquella que más se ajuste a las necesidades de proyecto.

Firma digital

Los trámites burocráticos o administrativos requieren normalmente la presencia física de la persona implicada. Una misión casi imposible de cumplir durante el confinamiento, ya que mientras la rueda burocrática continuaba girando, la población ha tenido que quedarse recluida en sus hogares para protegerse (y proteger a los demás) del virus. Por este motivo, son muchas las empresas que ya han comenzado a implantar soluciones digitales que habiliten la firma electrónica y permitan agilizar la firma de documentos o certificados. Además de facilitar la gestión de algunos procesos durante los momentos más complicados de la pandemia, la firma electrónica presenta beneficios también a largo plazo: permite reducir tiempo y costes, así como gastos de oficina; reduce el impacto medioambiental de la impresión o envío de documentos de papel, y mejora inevitablemente la experiencia del usuario.

Datos en la nube

Otra de las respuestas digitales al coronavirus por parte de las empresas ha sido la apuesta por soluciones en la nube. De hecho, según la consultora Canalys, la inversión en servicios de infraestructura en la nube ha aumentado un 34% a nivel mundial durante el primer trimestre de 2020 por el teletrabajo. Son muchos los analistas que sostienen que ha sido gracias a la ubicuidad, la capacidad ilimitada y la seguridad que presenta la nube lo que ha permitido que el teletrabajo se haya desarrollado tan rápidamente en los últimos meses. Asimismo, ha dado lugar a una dinámica laboral mucho más flexible y productiva, ya que los empleados pueden encontrar, consolidar y compartir rápidamente y de manera sencilla datos e información.

…Y captación del talento a través de LinkedIn

La transformación digital de las empresas también pasa por los trabajadores. Con la pandemia, los procesos de selección han experimentado fuertes cambios estructurales en estos meses y,  las entrevistas virtuales han crecido de forma exponencial. Sin embargo, el miedo a lo nuevo, a no poder  transmitir todo lo que uno desearía o la inseguridad sobre cómo comportarse frente a una webcam puede acabar pasando una mala jugada a los candidatos. Por ello, la red social profesional LinkedIn ha lanzado la plataforma Preparación de Entrevistas para preparar a los futuros empleados de cara a los procesos de selección virtuales con ayuda de la Inteligencia Artificial (IA). La herramienta ofrece respuestas a las preguntas más frecuentes y consejos de expertos de recursos humanos y, en estos momentos, se está testando globalmente.

Seis inventos que la pandemia ha acelerado

Si muchas tecnologías relacionadas con la información y la comunicación se desarrollaron en épocas de guerra o conflicto, o al menos se mejoraron –cabe recordar que le debemos internet a la Guerra Fría y las radiografías a la Primera Guerra Mundial–, esta trágica crisis sanitaria ha permitido dar un impulso al desarrollo de soluciones innovadoras relacionadas con el ámbito sanitario.

La pandemia mundial de COVID-19, la primera registrada que afecta a toda la Humanidad prácticamente al mismo tiempo, ha agudizado el ingenio de los investigadores médicos por la vía de la necesidad y ha impulsado la búsqueda de nuevas aplicaciones a numerosos proyectos ya en marcha. A continuación, seis inventos que han acelerado su desarrollo durante la crisis del coronavirus:

La mascarilla reutilizable con filtro antiviral

Recientemente, un equipo de bioquímicos británicos ha patentado una “redecilla antigérmenes” insertable en una mascarilla lavable y reutilizable: la Virustatic. Así, esta mascarilla se presenta como una solución al exceso de deshechos plásticos asociados al exceso (y necesario) uso de material sanitario. La empresa de biotecnología británica llevaba 10 años trabajando en este proyecto que ha acabado de desarrollarse en los últimos meses y que ya han comprobado que es capaz de atrapar el 96% de los microorganismos suspendidos en el aire. Ahora, la compañía trabaja en la fabricación de una versión más asequible que sea accesible para la mayor parte de la población.

El monitor de respiración en remoto

Imagine que colocando debajo de la cama una tabla semejante a la de la cocina alguien pudiese controlar su respiración en remoto. Aunque parezca fruto de la ficción, esta tecnología ya existe y permite a los sanitarios identificar los cambios en la respiración de los pacientes a través de un análisis de los movimientos del pecho sin necesidad de que haya contacto físico. Se trata de un producto de la compañía israelí EarlySense Ltd. que, aunque de momento solo está disponible en Israel por su alto coste, ya tiene la aprobación para ser comercializado tanto en EE.UU. como en la Unión Europea. El dispositivo registra los signos vitales del paciente 100 veces por minuto y no necesita estar conectado al mismo: basta con colocarse debajo del colchón de la cama, por lo que se considera ideal para personas de riesgo. No obstante, la compañía ha propuesto también su utilización para el monitoreo de portadores asintomáticos en cuarentena.

El llavero antimicrobiano

Se trata de un artilugio en forma de llavero ergonómico que sirve para entrar en contacto con superficies de especial riesgo como los botones de un ascensor, los pomos de las puertas o los frigoríficos. El llavero, creado por la compañía estadounidense Hygiene Hand, pretende sustituir a los dedos en casos en los que no se posible la desinfección y así evitar exposiciones innecesarias en el personal médico. Sus beneficios se basan en algo tan simple como el material: el latón. De uso bastante común ya en hospitales, es un material en el que bacterias y virus difícilmente permanecen. Más allá del uso sanitario, la empresa se atreve a recomendarlo en acciones cotidianas de particulares como lo puede ser acudir al cajero.

El casco inteligente para la fiebre

Este invento supera incluso a la ciencia-ficción. La compañía china KC Wearable ha empezado a comercializar un casco inteligente que puede detectar a personas con fiebre a una distancia de hasta cinco metros, haciendo sonar una alarma cuando alguien con una temperatura elevada se acerca.  A día de hoy, lo está testando la policía de las ciudades chinas de Shenzhen, Chengdu y Shanghái. Este casco cuenta con un detector de temperatura infrarrojo, un visor de realidad aumentada, una cámara que puede leer códigos QR, además de wifi, Bluetooth y 5G. Equipado con tecnología de reconocimiento facial, esta innovadora tecnología también permite ver el nombre del sujeto en la visera y acceder a su historial médico.

Salas de aislamiento impresas en 3D

Ante la escasez de camas hospitalarias, la firma china Winsun ha reconvertido un invento originalmente pensado para la instalación de cabañas en salas de aislamiento. Se trata de unos habitáculos vacacionales que iban a ser impresos en 3D y que fueron reutilizados durante la cuarentena en China, donde se llegaron a fabricar, según la compañía, 15 salas de aislamiento para enfermos de coronavirus en un solo día. Estos pequeños edificios tienen duchas y baños sostenibles, y se imprimieron a través de un proceso de extrusión, con un brazo robótico montado sobre rieles que iba depositando capas de hormigón para construir las paredes. En el proceso se utilizaron escombros de construcción reciclados.

Desinfectador de aire

Este invento de un médico español a finales de marzo lo adquirieron varios hospitales de Wuhan y ya se comercializa en medio mundo. Del tamaño de una mochila, limpia de virus y bacterias el aire de habitaciones cerradas. El doctor catalán Pere Moragas lleva trabajando en él 18 años, pero no ha podido comercializarlo a gran escala hasta la llegada de la pandemia, que lo ha convertido en necesidad. Sirve para proteger espacios y a personas no infectadas y se usa ya en los hospitales de tres continentes.

Economía circular: una oportunidad para construir un futuro sostenible

“El presente modelo económico lineal de ‘extraer, producir, desperdiciar’ está llegando ya al límite de su capacidad física”. Desde la Fundación Ellen MacArthur, una de las principales plataformas defensoras de la economía circular a nivel mundial, se muestran así de tajantes. El aumento de la población y el crecimiento del bienestar ha elevado la demanda de los recursos naturales a niveles insostenibles. Las cifras avalan sus palabras: de seguir con los ritmos actuales de producción y consumo, se calcula que de aquí a diez años necesitaremos lo equivalente a tres planetas para satisfacer a una población mundial en crecimiento. Por eso, la transición ecológica, para ser justa, debe venir de la mano de una profunda transformación del modelo económico que tenga en cuenta la naturaleza finita de los recursos.

En el contexto actual, el impulso de la economía circular –representada en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12, que promueve modalidades de consumo y producción más sostenibles– juega un papel fundamental a la hora de redefinir un nuevo sistema de crecimiento sostenible. Y, aunque todavía falta un buen número de peldaños hasta alcanzar la cima, tanto el sector público como el privado están comenzando a pisar el acelerador.

El Club de Excelencia en Sostenibilidad ha puesto en marcha una serie de jornadas sobre Economía Circular

Con el fin dar a conocer los avances en materia de economía circular, el Club de Excelencia en Sostenibilidad -la asociación empresarial líder en crecimiento sostenible-ha puesto en marcha una serie de jornadas en la que empresas y administraciones públicas compartirán sus buenas prácticas en las regiones de Castilla y León, Aragón, Cataluña, Valencia y Andalucía.
El primer evento se ha celebrado hoy en Valladolid y ha contado con la participación de representantes de Mahou San Miguel, Red Eléctrica, Renault, Placo Saint- Gobain y FCC, que han detallado de qué manera están incorporando la economía circular en sus modelos de negocio.

Reciclar, reutilizar, reducir. Las “3R” sobre las que se sustenta la economía circular han ido ganando peso en las actividades empresariales, aunque cada una ha incluido el modelo circular de una manera particular en sus estrategias de sostenibilidad. En esta línea, el Grupo Red Eléctrica se ha fijado, como parte de su modelo de negocio, el objetivo de ser una empresa líder en economía circular en 2030. Para ello, ha diseñado una hoja de ruta que contempla diferentes acciones que ayudarán a la compañía, desde un enfoque transversal, a impulsar la circularidad internamente y a movilizar al resto de actores clave.

Red Eléctrica ha comenzado ya a implantar un paquete de medidas para avanzar en la integración de la economía circular en sus procesos internos. Estas iniciativas abarcan desde la gestión de agua, suelos o residuos –con el fin de valorar estos últimos al completo– al consumo de recursos naturales y la eficiencia energética en los procesos.

También a lo largo de esta década, Mahou San Miguel enfocará su estrategia hacia una apuesta por la agricultura sostenible, el consumo de energías 100% renovables y la promoción de autogeneración energética. Es más, este año se ha propuesto reducir la huella de carbono en un 10% y otro tanto de su consumo de agua para 2025. La cervecera también espera valorizar el 99,87% de los residuos que genera.

Por su parte, FCC ha orientado sus acciones hacia los cultivos de biocombustible en vertederos como punto de partida para reutilizar, reciclar y apostar por las energías verdes, además de potenciar la movilidad sostenible y cero emisiones gracias a la utilización de vehículos eléctricos e híbridos para la recolección de residuos urbanos.

Red Eléctrica ha comenzado a implantar un paquete de medidas para integrar la economía circular

Renault, en la misma línea, promoverá una movilidad sostenible que reemplace el actual sistema de consumo de combustibles fósiles y sustituya, de paso, la manera en la que entendemos las ciudades. Placo Saint-Gobain apuesta ya por la recuperación de residuos de placa de yeso laminado, que pueden reciclarse al completo y de manera indefinida. Su intención última es clara: reintroducir este material en el proceso productivo y darle una segunda –e, incluso, tercera– vida.

Las alianzas entre empresas y entidades públicas para lograr que de aquí a 2030 todos los materiales y los procesos de producción sean circulares y sostenibles son imprescindibles para la economía del futuro. Porque, parafraseando a Ellen MacArthur, solo así conseguiremos el cambio sistémico que nuestro planeta necesita para sobrevivir.

¿Cómo se construye una 'smart city'?

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Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Para alcanzar esa meta de cara a 2030 es imprescindible rediseñar las urbes y convertirlas en espacios más eficientes energéticamente, con un sistema de movilidad eléctrica más accesible y unas infraestructuras pensadas para todos los ciudadanos.

Cigarrillos circulares: cuando las colillas son un recurso

Tobacco planted at the farm on a bright blue day.

En todo el mundo existen unos 1.100 millones de fumadores adultos que consumen cerca de seis billones de cigarros cada año. Esto se traduce en la generación de cerca de 800.000 millones de toneladas de colillas que, en su mayoría, acaban en las calles, las playas o los mares. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el peso de este tipo de residuo alcanza aproximadamente las 175.200 toneladas anuales. Imaginemos pues, que todas esas colillas pueden rescatarse y reutilizarse para crear un nuevo recurso energético. ¿No contribuiría al desarrollo de la economía circular?

De esta reflexión nació Eco2Logic, una startup genovesa que aprovecha el filtro no biodegradable de los cigarros para obtener carboncillo. Según explica Fabio Corradi, uno de los cuatro impulsores de la iniciativa, la idea surgió en la universidad. “Veíamos los ceniceros de la facultad lleno de colillas. En el grupo fumábamos todos y, casi como un juego, empezamos a plantearnos cómo podíamos resolver el problema”, sostiene.

Eco2Logic utiliza la carbonización hidrotérmica para convertir las colillas en carboncillo

El grupo de jóvenes comenzó entonces a barajar de qué manera podían obtener combustible ‘ecocompatible’. O dicho de otro modo, cómo generar energía a partir de un método de eliminación de desechos de bajo impacto medioambiental que permita transformar las boquillas de los cigarros y la nicotina en carbón.

Encontraron la respuesta en la carbonización hidrotérmica. “Se trata de un proceso químico de pirólisis que funciona en agua caliente -a una temperatura entre 180ºC y 220ºC- y que permite transformar la biomasa en un compuesto químico”, detalla Corradi y añade que, luego, ese carbón se utiliza para obtener pigmentos para la pintura industrial.

Hace un par de años, un grupo de investigadores de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, también exploró las posibilidades de sacar provecho de la cantidad de colillas que producimos. Según expusieron en un estudio, los carbones derivados de las boquillas de los cigarros tienen una gran capacidad de almacenamiento de hidrógeno, lo que las convierte en un elemento potencialmente útil para la transformación de materia orgánica en carbón.

Desde Eco2Logic subrayan que su objetivo no es reemplazar los sistemas tradicionales de eliminación de residuos como, por ejemplo, la incineración. De lo que se trata es de optimizar el proceso para favorecer la reducción de emisiones de sustancias nocivas y gases de efecto invernadero. Por su labor en investigación y su contribución a la economía circular, en 2017, la empresa fue galardonada con la Smartcup Liguria. Y es que a pesar de que todavía no se ha desarrollado un combustible 100% sostenible obtenido a partir de las colillas, las posibilidades que presenta este desecho son prometedoras. Al menos, en un futuro basado en la economía circular.

China, la nueva Silicon Valley de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial tiene su nueva ‘Meca’ y, oh sorpresa, no se encuentra en Estados Unidos, ni en Rusia, ni en Japón, sino en un país que también puede alardear de galones de potencia mundial tecnológica: China.

El Gobierno de Pekín ha afirmado recientemente y de forma pública que en el año 2030 serán sus empresas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial (IA) en el planeta. Entre las razones de esta apuesta, se apunta la necesidad del Gobierno chino de diversificar las fuentes de ingresos de su poderosa economía en nuevos sectores de crecimiento exponencial. La obsesión por la seguridad y el control de la población son, en opinión de ciertos analistas, las otras motivaciones que hay detrás de esta agenda.

La maquinaria ya se ha puesto en marcha. Según datos recopilados por CB Insights, las compañías chinas aglutinaron en 2017 el 48% de los fondos globales destinados a IA, lo que las coloca por encima de sus competidoras norteamericanas. A nivel gubernamental, Pekín ha situado la IA como uno de los puntales estrella de su plan Made in China 2025, y ha anunciado importantes paquetes de ayudas y estímulos fiscales para empresas punteras en inteligencia artificial por todo el país asiático. Así, por ejemplo, Shenyang, la ciudad más poblada del noroeste del país, ha creado un fondo de inversión de 20.000 millones de yuanes (algo más de 2.500 millones de euros), destinado específicamente a desarrollos en el campo de la robótica.

En 2030 serán las empresas chinas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial

Entre las compañías que encabezan el auge de la inteligencia artificial en China hay viejos conocidos de Europa como Alibaba, Huawei o Xaomi, pero también compañías emergentes y startups llamadas a producir un efecto disruptivo en los mercados internacionales.

Uno de estos adelantados es Megvii, la empresa especializada en tecnología de visión por computadora. Fundada hace ocho años por dos estudiantes de ciencias de la computación de la prestigiosa Universidad de Tsinghua, la empresa ya cuenta con una división de I+D en Seattle (USA) y hace unos meses logró levantar una nueva ronda de inversión por valor de 750 millones de dólares, lo que ha situado su valor de mercado por encima de los 3.500 millones de dólares.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face, por cuyos escáneres han pasado ya 100 millones de ciudadanos chinos. La tecnología puntera de esta aplicación promete grandes avances en la resolución de problemas cotidianos como la agilización de trámites administrativos, y también abre un mundo de posibilidades en el terreno de la lucha contra el crimen por su capacidad para identificar delincuentes. Sin embargo, el patente apoyo del gobierno chino a este proyecto también está desatando críticas a nivel internacional por los posible usos fraudulentos o represivos.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face

Otro hito computacional apoyado en tecnología china lo ha alcanzado el motor de búsqueda Baidu. Conocido como el “Google chino”, en 2018 fue la cuarta web más visitada de internet en el mundo. Aunque la empresa opera dentro del ámbito nacional chino, esta no ha pasado desapercibida para los inversores internacionales. De hecho, Google tuvo un pequeño porcentaje de sus acciones durante un breve periodo de tiempo y la empresa mantiene relaciones con inversores de Silicon Valley. Uno de los últimos desarrollos de Baidu es un sistema de traducción automática basado en redes neuronales que presume de lograr una precisión superior a la de los seres humanos en el reconocimiento de voz.

Por otro lado, el gigante de los eSports Tencent se ha convertido en la empresa de su sector más rentable del planeta. Propietaria de juegos icónicos como League of Legends, PUBG o Clash Royale, la compañía china tiene en la IA un pilar fundamental. Recientemente ha creado su propio laboratorio de alto rendimiento en el que medio centenar de científicos, investigadores y programadores trabajan en contenidos y juegos basados también en IA. La inteligencia artificial hablará mandarín en este nuevo milenio. Porque la cuna del dragón se ha lanzado a su conquista y no le faltan capacidad, recursos y determinación .

La Agricultura 4.0 llega a España para quedarse

Hispasat

Las previsiones de Naciones Unidas señalan que en 2050 se espera que la población mundial crezca más de un 33% alcanzando los 9.100 millones de habitantes, lo que implicará un aumento de la demanda de alimentos. Ante tal desafío global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe Perspectivas de Población 2019 aboga por una transformación digital radical del sector agroalimentario en el medio rural en los próximos 5 años.

Con el afán de impulsar la ‘Agricultura 4.0’ en aquellas zonas rurales de nuestro país donde la cobertura de banda ancha es aún deficiente, Hispasat, el operador de satélites de comunicaciones del Grupo Red Eléctrica, y Eurona, la multinacional de telecomunicaciones, se han unido para poner en marcha dos proyectos piloto en explotaciones agrícolas y ganaderas de las empresas Digitanimal y Florette. Gracias al empleo de tecnología satelital, ambas experiencias están logrando la transformación digital de estas explotaciones con el consiguiente incremento de su productividad. Hispasat y Eurona han presentado los dos proyectos en el marco de DATAGRI, el mayor encuentro de digitalización del sector agroalimentario de España, celebrado la semana pasada en Zaragoza.

Digitanimal monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat

El primer proyecto nos traslada hasta una finca de 400 hectáreas de monte de difícil acceso en Ávila de la mano de Digitanimal, fabricante de sistemas de localización y monitorización del ganado. En la actualidad, esta compañía monitoriza 130 vacas mediante una antena orientada a la flota de Hispasat que permite enviar a la central de control los datos emitidos por los sensores (IoT) que portan las reses. Así, la unión del Internet de las Cosas con la innovación del satélite permite a Digitanimal recibir información constante de sus cabezas de ganado sin depender de las telecomunicaciones terrestres.

Con el segundo piloto viajamos hasta el litoral mediterráneo, en concreto a Elche (Alicante), donde asistimos a una gestión inteligente de uno de los campos de cultivo de Florette, la compañía de ensaladas y verduras envasadas. Allí, Hispasat y Eurona han habilitado un punto WiFi satelital que ofrece a la empresa un servicio de banda ancha con el que el personal de la finca transmite en tiempo real y desde sus dispositivos móviles los datos de gestión y estado de los cultivos.

Florette cuenta ahora con una gestión inteligente de su cultivo de Elche

La inmediatez y viabilidad que ofrece la tecnología satelital están rompiendo barreras en la España rural, donde más de 2.000 municipios no disponen de acceso a Internet con una cobertura de banda ancha adecuada. Se trata, así, de conseguir que la falta de conectividad ya no suponga una limitación ni para las empresas como Digitanimal y Florette ni para los demás actores locales de las zonas sin cobertura terrestre.

Al adentrarse en este proceso de gestión agropecuaria inteligente, el coste por hectárea se reduce y el rendimiento se multiplica gracias a la digitalización, automatización y agilización de los procesos. Los agricultores y ganaderos no solo obtienen una imagen más completa y precisa del estado actual de su actividad, sino que pueden acceder a una mayor cuota de mercado sin quedarse atrás respecto a la competencia.

En definitiva, apostar por la Agricultura 4.0 es impulsar la competitividad del sector gracias a una utilización más eficiente de los recursos y un uso más inteligente de los fertilizantes. Al mismo tiempo, esta transformación permite reducir el consumo de agua, vigilar las cosechas, controlar la aparición de enfermedades en los animales y plagas en los cultivos, y garantizar la trazabilidad de los productos.

Las ventajas de la transformación digital del campo y la ganadería son ilimitadas. La propuesta de Hispasat y Eurona son solo un ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar a plantar cara a la despoblación y fomentar el desarrollo rural.

Consumidores responsables, el faro de la transición energética

consumidor

A estas alturas, pocos negarán que estamos ante una emergencia climática que, si verdaderamente queremos detener, nos obliga a actuar de inmediato. Los expertos en la materia calculan que nos quedan 11 años para prevenir que los estragos del calentamiento global sean irreversibles. Con ese margen de tiempo, la solución no es fácil pero tampoco imposible. La transición hacia un modelo energético más sostenible es imprescindible y requiere de la implicación de todos los agentes sociales, incluidos los consumidores. Precisamente son ellos los que tienen el deber de ocupar la posición central en este cambio de paradigma.

Desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) señalan que el ciudadano está llamado a jugar un papel protagonista en la transición energética. No obstante, aunque un estudio publicado por la OCU y NESI sostiene que el 73% de los españoles ya toma decisiones de consumo por motivos sostenibles, el documento también indica que la falta de información sigue siendo la principal barrera que se encuentran los ciudadanos a la hora de tomar decisiones más responsables.

 

 

Precisamente con el objetivo de hacerles llegar las herramientas que tienen en su mano para realizar un consumo responsable, hace nueve años Red Eléctrica de España puso en marcha la exposición itinerante Una autopista detrás del enchufe. La electricidad de la central a tu casa, que este jueves llega hasta A Coruña, donde podrá visitarse en los próximos meses. “Diseñamos esta muestra para abordar el sistema eléctrico desde una perspectiva global, con la certeza de que un consumidor informado es un consumidor responsable. La sostenibilidad nos compete a todos”, afirma Fátima Rojas, directora corporativa de Sostenibilidad y Relaciones Externas del Grupo Red Eléctrica.

Con este propósito, la exposición plantea al visitante un viaje didáctico y ameno centrado en dos grandes pilares: el funcionamiento del sistema eléctrico y las bases del consumo responsable. En el primer caso, detalla cómo se produce, transporta y distribuye la electricidad, es decir, cuál es el camino que recorre la energía desde que se genera hasta que llega a todos los hogares. En este sentido, la exposición da cuenta del rol protagonista que Red Eléctrica juega en este engranaje.

Como operador y transportista del sistema eléctrico español, la compañía actúa como facilitador de la transición energética. ¿Cómo lo hace? A través de grandes líneas de acción como son la integración de energías renovables, la operación del sistema garantizando su seguridad y calidad, el refuerzo de las interconexiones, la promoción de la eficiencia energética a través de medidas de gestión de la demanda y redes inteligentes, el impulso de la movilidad eléctrica y la apuesta por la innovación tecnológica, entre otras.

 

 

Una vez que el visitante ya tiene en su mano el ABC del sistema eléctrico, pasa al siguiente nivel de la exposición, donde se le ofrecen las herramientas necesarias para convertirse en un consumidor responsable. En concreto, la muestra le ilustra sobre cómo la sociedad usa la electricidad y los efectos que tienen sus hábitos de consumo y le ofrece recomendaciones para realizar un uso racional de la energía.

¿Dónde y cómo sumergirse en este viaje energético?

Esta semana, la iniciativa llega a A Coruña después de haber recibido más de un millón de visitas en su paso por 10 ciudades españolas. Buena parte de la culpa de este éxito la tiene el diseño y los materiales que emplea la exposición, caracterizados por el lenguaje sencillo y la interactividad (videos, paneles, gráficos, pantallas táctiles, juegos y espacios multimedia) y… el bajo consumo. La exposición utiliza elementos de iluminación eficientes y realiza una contabilización de su consumo total. No podía ser menos.

En 2014, Red Eléctrica se ganó el reconocimiento de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea que destacó la iniciativa como una de las cinco mejores prácticas de comunicación de los transportistas y operadores de los sistemas europeos.

150 años de Nature, un viaje a las entrañas de la ciencia

Nature

Cuando el ser humano se detuvo a observar las estrellas comenzaron los interrogantes. Hoy en día, todavía no existen respuestas suficientes que satisfagan todas nuestras inquietudes, pero la ciencia y la tecnología han ayudado a allanar el camino. La revista Nature es de las pocas publicaciones que puede enorgullecerse de haber contribuido con sus páginas a responder a algunos de los mayores enigmas de la historia de la Humanidad. El descubrimiento de la estructura del ADN o el deterioro de la capa de ozono son solo algunos de los hitos de esta revista científica que celebra este mes su 150 aniversario.

Fundada en Reino Unido por el científico inglés Joseph Norman Lockyer, más de un siglo y medio después Nature sigue siendo la meca de la ciencia, a cuya puerta llaman investigadores de todo el mundo para dar cuenta de sus mejores hallazgos. Este mes de noviembre Nature conmemora su trayectoria recopilando diez de sus papers más importantes. A continuación, recordamos cómo han cambiado el mundo.

 


1.La doble hélice del ADN

La famosa estructura de doble hélice del ADN apareció por primera vez ilustrada en un artículo de principios de los años 50. Adjunto, un peculiar gráfico en blanco y negro con una misteriosa figura con forma de espiral, una imagen que sentaría los cimientos de la biología moderna y los estudios sobre el genoma humano. Francis Crick y James Watson, los autores de aquel breve estudio de tan solo 120 líneas y peculiar título, “Una estructura para el ácido desoxirribonucleico”, habían descubierto la estructura del ADN humano. Medio siglo después, cuantificar el impacto que ha tenido este descubrimiento en la medicina es tarea difícil y extensa pero basta con mencionar el proyecto GENOMA o la técnica de edición genética CRISPR para saber que no habrían sido posibles sin el descubrimiento de Crick y Watson.

 


2. El agujero de la capa de ozono

En 1985, Joe Farman, Brian Gardiner y Jonathan Shanklin prendieron la mecha del movimiento contra el cambio climático. Los tres investigadores habían descubierto un agujero en la capa de ozono de la Antártida. ¿El motivo? El exceso de clorofluorocarbonados en la atmósfera, una sustancia común en los aerosoles. La también conocida como ozonosfera protege al ser humano de los rayos ultravioleta, de ahí que su deterioro suponga un grave riesgo para la vida. La fragilidad del planeta –y del ser humano– quedó reflejada en aquel artículo de Farman, Gardiner y Shanklin, que movilizó a la comunidad internacional, dio pie a la firma del Protocolo de Montreal dos años después y a los sucesivos acuerdos internacionales, entre ellos el Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París, y sentó las bases de las movilizaciones ecologistas que a día de hoy sacuden todo el mundo.

 


3. Los anticuerpos monoclonales

En 1975, Milstein y Köhler descubrieron una herramienta terapéutica poderosísima: los anticuerpos monoclonales. Su trascendencia fue enorme y se convirtieron en una herramienta esencial para el diagnóstico de laboratorio y para el tratamiento de ciertas enfermedades. La oncología es una de las áreas donde los anticuerpos monoclonales más han contribuido, permitiendo el desarrollo de terapias alternativas. En este caso, los medicamentos con anticuerpos monoclonales son tratamientos oncológicos que aprovechan las funciones del sistema inmunitario natural para combatir el cáncer. Milstein y Köhler descubrieron los anticuerpos monoclonales en un laboratorio de Cambridge y publicaron su trabajo en Nature. Nueve años más tarde, este hallazgo les mereció el premio Nobel.

 



4. El niño de Taung

La increíble conexión que articuló Raymond Dart entre el ser humano y el mono causó un fuerte revuelo social. En 1925 encontró los restos de un cráneo infantil de Australopithecus en Sudáfrica, el primero asociado a esta especie. Lo llamó niño de Taung, nombre con el que aún se le conoce. Dart creía que aquellos huesos pertenecían a un ser humano con rasgos primitivos, lo que sugería que la teoría evolutiva de Darwin estaba en lo cierto. Ciertas corrientes conservadoras consideraron un disparate que Dart relacionase en su artículo estos restos ancestrales de 2,2 millones de años con el ser humano. Sin embargo, hoy, sus descubrimientos, aunque fueron imprecisos, están aceptados por la comunidad científica y forman una pieza más del complejo mosaico explicativo de la evolución del ser humano.

 


5. Pegasi-b, el primer exoplaneta

Dimidio, también conocido como Pegasi-b, fue el primer exoplaneta descubierto. El hallazgo responde a las investigaciones realizadas en 1995 por los científicos Michel Mayor y Didier Queroz (este último recién galardonado con el premio nobel de Física en 2019). A mediados de los noventa no existía ningún otro planeta conocido fuera de nuestro Sistema Solar. Mayor y Queroz detectaron que un enorme planeta pegasiano (llamado así por su masa parecida a la de Júpiter) orbitaba en torno a una estrella a una distancia mucho menor de lo que lo hace Mercurio frente al Sol, algo insólito para los investigadores, que no eran capaces de comprender cómo un planeta tan grande podía tener una órbita tan corta. Su descubrimiento abrió un importante debate sobre la formación planetaria y dio pie al descubrimiento de nuevos planetas fuera del Sistema Solar.

 


6. El Carbón 60

Quizás menos conocido por sus pocas aplicaciones reales pero importante de cara a la venidera revolución nanotecnológica es el Fullereno o Carbón 60, una pequeña molécula formada por carbono que puede adoptar una forma geométrica que recuerda a una esfera. Fue descubierta en 1985 y se trata de un poderoso superconductor y una de las fibras más resistentes. Aunque las aplicaciones del Fullereno aún están por desarrollar, los expertos creen que puede jugar un papel determinante en la formación de los relojes atómicos y los dispositivos electrónicos del futuro, mejorando la potencia de los teléfonos móviles y los GPS.


7. Las células madre

En 2012, los científicos John Gurdon y Shinya Yamanaka recibieron el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones pioneras en células madre. Gurdon y Yamanaka son los llamados padres de la reprogramación celular. Pero la historia se remonta varias décadas atrás, en concreto al año 1958, cuando Gurdon se convirtió en la primera persona en demostrar que las células podían ser reprogramadas. Lo hizo en Nature. Años más tarde, el trabajo conjunto de estos científicos consiguió revolucionar la forma de entender el desarrollo de las células, creando nuevas oportunidades para la investigación de enfermedades y el desarrollo de nuevas terapias. Estas investigaciones fueron determinantes para llevar a cabo las primeras experiencias de clonación, como la famosa oveja Dolly.

 


8. La técnica de patch-champ

Una de las claves para comprender el funcionamiento del cerebro llegó gracias al trabajo de los premios Nobel Bert Sakmann y Erwin Neher en 1976, que desarrollaron el concepto de patch-clamp, una de las técnicas más utilizadas en electrofisiología y que permite detectar las corrientes que fluyen entre los neurotransmisores y, por tanto, investigar las conexiones celulares. Los resultados, que llegaron junto a un Nobel de Medicina en 1991, sentaron precedente para el análisis de las enfermedades neurodegenerativas y permitieron el desarrollo de fármacos contra el Alzhéimer. Según señaló Neher en una entrevista reciente a El País (2018), el 13% de los fármacos actuales actúan sobre los canales iónicos del cerebro que él mismo ayudó a comprender.

 


9. La partícula de la extrañeza

Otro de los grandes papers de Nature fue aquel que desvelaba la existencia de una nueva partícula perteneciente a los mesones –un tipo de bosones– y completamente invisible: el kaón. Su descubrimiento, como otros tantos, fue fortuito: George Rochester y Clifford Butler dieron con él en 1948 mientras realizaban un experimento con su detector de partículas. Esta partícula subatómica introdujo una nueva propiedad de las partículas: la extrañeza.

 


10. Los mesoporosos

Nature también publicó las investigaciones de Charles T. Kresge, quien habló por primera vez de los materiales mesoporosos en una de las piezas más citadas en la historia de los estudios sobre química. Estos materiales se utilizan en el tratamiento de aguas y para el refinamiento de aceite, pero también para la elaboración de nanotubos de carbono.