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Mamá, quiero un juguete inclusivo

A la hora de socializar y desarrollarse, el juego desempeña un papel esencial en la vida de los niños, pero ¿pueden los juguetes impulsar también la integración social y la diversidad?


Los juguetes que hemos tenido en nuestra infancia nos han dejado una huella que va mucho más allá de los momentos de ocio, aunque quizá no seamos del todo conscientes de ello. Su papel es clave en el desarrollo de todo ser humano, ya que contribuyen a adquirir habilidades sociales y emocionales desde las primeras etapas de la infancia. 

Ya a principios del siglo XX, con el surgimiento de nuevas corrientes educativas como Montessori o Waldorf, comenzó a cambiar la concepción del juego, que empezó a entenderse como un espacio para la creatividad, la imaginación y la libre expresión, convirtiendo los juguetes en nuevas herramientas de aprendizaje. Tal es su importancia que en 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas elevó el «juego» a la categoría de derecho de la infancia y estableció el deber de los adultos de protegerlo. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos aspectos como la inclusión o la diversidad quedan relegados a un segundo plano en los juguetes que encontramos en el mercado, pese a su relevancia a la hora de que los niños construyan su identidad social.

¿Qué es un juguete inclusivo?

Ana Mata, coordinadora de la Guía de AIJU Instituto Tecnológico de Producto Infantil y de Ocio, define los juguetes inclusivos como «aquellos accesibles, adaptativos y que permiten una interrelación entre los niños sin los prejuicios de la discriminación, mostrando la diversidad como algo natural».

El juguete inclusivo es accesible, adaptativo y permite establecer relaciones en la infancia sin los prejuicios de la discriminación

Los primeros esfuerzos de los fabricantes de juguetes para poder ofrecer juguetes inclusivos se dirigieron a reducir los sesgos de género. Así, compañías como Moltó, El Corte Inglés o incluso la empresa de productos de limpieza y del hogar Vileda incorporan desde hace varios años la imagen tanto de niños como de niñas en sus campañas publicitarias de juguetes simbólicos como cocinitas, planchas, supermercados o sets de limpieza, desvinculando así estos productos de los estereotipos de género.

La diversidad racial también es cada vez más habitual en los estantes de las jugueterías. Un ejemplo de ello es Mattel con su muñeca Barbie, que ya cuenta con 22 versiones de diferentes etnias, 35 tonos de piel y nueve tipos de cuerpo distintos. Otra línea de muñecas de este fabricante, Monster High, pone el foco en la diversidad de sus personajes con el «objetivo de crear un mundo en el que todos y todas puedan sentirse orgullosos de ser ellos mismos». Una misión que refuerzan mediante iniciativas como el Proyecto Pertenencia, que proporciona ayuda a los niños y niñas para conectar con sus comunidades y crear vínculos, o su asociación con organizaciones como la Fundación Anar, que busca educar a niños y niñas en la tolerancia y el respeto.

La diversidad más allá del género y la raza

Han transcurrido ya más de diez años desde que la empresa Famosa lanzara al mercado «La Consulta Médica de Nenuco», que consistía en un muñeco con ambliopía (ojo vago) al que había que tratar con un parche y gafas correctoras. Con el tiempo, este juguete evolucionó, dando lugar a nuevas versiones, como bebés con implantes cocleares o con síndrome de Down. 

A pesar de la mayor presencia de juguetes inclusivos en el mercado, todavía no existe una adecuada representatividad de la diversidad social

Pero no es la única compañía que ha incorporado diversidades funcionales y sanitarias en sus muñecos a lo largo de los años. Marcas como Miniland cuentan con juguetes en los que los más pequeños pueden ver reflejadas realidades como el vitíligo, la discapacidad motora —con muñecos en silla de ruedas— o la discapacidad visual. Otros fabricantes también han lanzado al mercado ediciones de su muñeca con diferentes patologías, como la diabetes.

Aunque estos juguetes inclusivos han ayudado a normalizar la diversidad y fomentar la empatía, a día de hoy aún hay niños y niñas que se ven excluidos de los juguetes que existen en el mercado. Así lo afirma un estudio de 2024 de la Confederación de Organizaciones Familiares de la Unión Europea (COFACE Families Europe), que pone de manifiesto que los juguetes inclusivos no son lo suficientemente accesibles y que todavía no existe una adecuada representatividad de la diversidad social. 

Este hecho demuestra que, pese a los pasos dados por la industria hacia la diversidad y la inclusión, aún son casos minoritarios que requieren mayor presencia y protagonismo para integrarse plenamente en la realidad social que representan. Solo así conseguiremos que algún día la etiqueta de «juguete inclusivo» desaparezca para convertirse simplemente en lo que siempre debieron ser: juguetes.

La hora «silenciosa» en la que todos somos iguales

Hay momentos del día en los que el mundo baja el volumen. Algunos comercios y espacios públicos reducen luces, música y avisos sonoros para crear un entorno accesible para todos. 


Para muchas personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), el exceso de estímulos no es una molestia puntual, sino una barrera real. Sonidos inesperados, luces intensas o entornos visualmente saturados pueden generar ansiedad, desorientación o incluso dolor físico. Según Autismo España, las personas dentro del espectro autista presentan algún tipo de alteración en el procesamiento sensorial. Reducir estímulos se convierte en una medida de accesibilidad que permite participar en actividades tan básicas como hacer la compra, pasear o disfrutar del ocio en igualdad de condiciones. «La Hora Silenciosa», por ejemplo, es una iniciativa que nació con el objetivo de adaptar temporalmente los entornos comerciales y públicos, apagando la megafonía, reduciendo la intensidad lumínica y minimizando ruidos, para que personas con Trastorno del Espectro Autista o con hipersensibilidad sensorial puedan desenvolverse con mayor autonomía y tranquilidad, sin tener que renunciar a espacios pensados, en teoría, para todos.

Formar parte de todo(s)

Todas las personas, independientemente de su condición, tienen derecho a vivir experiencias agradables y cotidianas como hacer la compra, desplazarse en transporte público o disfrutar de una actividad cultural sin que el entorno se convierta en una fuente de estrés. Cuando hablamos de inclusión en el ocio es imprescindible ir más allá de las barreras físicas y atender a otras menos visibles, como las sensoriales, que siguen dejando fuera a muchas personas. Con este contexto, Autismo España impulsó la «Guía de Ocio Inclusivo para personas autistas», un documento que invita a repensar cómo se diseñan las propuestas culturales y recreativas para que sean más accesibles, flexibles y respetuosas con la diversidad sensorial. La clave no está en crear actividades paralelas, sino en introducir ajustes razonables en las que ya existen (horarios tranquilos, reducción de estímulos, información anticipada o espacios de descanso), que amplíen las posibilidades de participación para incluir a todas las personas.

La clave no está en crear actividades paralelas, sino en introducir ajustes razonables que amplíen las posibilidades de participación

Algunas iniciativas ya están marcando el camino, como es el caso de las fiestas silenciosas (silent disco), uno de los ejemplos más conocidos donde todos los asistentes escuchan la misma música a través de auriculares inalámbricos, pero cada persona regula el volumen o incluso el canal según su sensibilidad. Desde fuera, el espacio parece calmado pero dentro, la experiencia es personalizable, sin imponer una única forma de disfrutar. Este enfoque se está extendiendo a otros ámbitos culturales, como los museos que programan visitas con aforo reducido, iluminación estable y sin estímulos sonoros inesperados. También los cines que apuestan por pases adaptados con volumen más bajo, luces tenues encendidas y libertad de movimiento. Y las bibliotecas o centros culturales que amplían zonas de silencio o crean franjas horarias de baja estimulación. El impacto de estas medidas es significativo, pues según Autismo Europa, más del 80% de las personas con TEA afirma que evitaría menos actividades sociales si los entornos fueran sensorialmente accesibles. 

Diseñar el mundo desde la diversidad es entender la inclusión como la manera más justa de construir espacios donde quepamos todos

Pensar desde los sentidos

Diseñar el mundo desde la diversidad es entender la inclusión como la manera más justa de construir espacios donde quepamos todos. La pregunta es: ¿cuántos espacios de nuestro día a día están diseñados teniendo en cuenta cómo los percibimos sensorialmente? Tanto «La Hora Silenciosa» como el resto de iniciativas son medidas creadas para repensar cómo diseñamos tiendas, calles, transportes o eventos. A veces, cuando bajan el volumen o reducen la iluminación, nos recuerda que no existe una única forma de habitar el mundo y que la verdadera igualdad pasa por ofrecer condiciones que permitan a cada persona participar como todos los demás.

Cuando la arquitectura es hostil

No siempre es visible: a veces son pinchos o bancos incómodos; otras, la simple imposibilidad de sentarse sin pagar. La arquitectura hostil se cuela en nuestras calles para expulsar a quienes no entran en moldes herméticos y termina erosionando el derecho a la ciudad. 

En una escena de la miniserie noruega Architekten (2023), una sátira sobre la crisis de vivienda y el urbanismo excluyente, el personaje interpretado por Ingrid Giæver destruye una barra de un banco público que impide que la gente se tumbe. Autodenominada «activista contra la arquitectura hostil», la joven tiene una motivación personal: conseguir que su padre, un hombre sin hogar, encuentre un sitio donde dormir en la ciudad. 

A la arquitectura hostil o defensiva solemos asociarla con este tipo de bancos diseñados para dificultar o incomodar su uso original –el de ofrecer asiento– para impedir que pernocten o descansen en ellos las personas sin hogar. Ese urbanismo ideado para «ahuyentar» puede manifestarse de varias formas: alféizares inclinados, formas extremas, vallas, púas, triángulos metálicos o asientos donde solo cabe una persona. El banco Candem es el diseño antisocial más reconocido. Parece que casi cualquier idea sirve para repeler a los colectivos indeseados: llegó a comercializarse en Reino Unido un dispositivo de «mosquito» cuyo sonido ahuyentaba a los jóvenes, aunque fue prohibido en 2010 por el Consejo de Europa.

Este tipo de urbanismo incluye la sensación de que el entorno urbano está diseñado para el consumo y el turismo y no para los residentes

Sin embargo, este tipo de urbanismo excluyente también incluye aspectos que no vemos, como la sensación de que el entorno urbano está diseñado para el consumo y el turismo y no para los residentes. Cuando se animó a un grupo de jóvenes madrileños a fotografiar lo que resultara «hostil» en sus barrios para un informe, no solo identificaron los mencionados bancos anti-homeless; también elementos como el exceso de tráfico, la falta de espacios verdes, la carencia de sombras o fuentes y un espacio público invadido por el uso comercial. Todo esto les generaba malestar, limitaba su ocio saludable y promovía un estilo de vida individualista. 

¿Por qué diseñar una ciudad así? Según J. Petty, la motivación está en explotar la rentabilidad de los espacios. Esta lógica neoliberal obliga a restringir el acceso a todas aquellas personas que no puedan aportar económicamente. Además, añadir a los espacios públicos elementos que dificulten su uso favorece el consumo en establecimientos privados porque reorienta a las personas hacia este tipo de lugares, limitando el ocio y forzando a permanecer en casa si no se gasta dinero, además de funcionar como método de control social

La arquitectura hostil perjudica a unos colectivos más que a otros. Tiene un impacto negativo en la gente joven, que ve limitada su autonomía y su capacidad de participación en la vida pública. Un estudio realizado en Nueva York mostró una reducción en el acceso de los jóvenes al espacio público por culpa de la comercialización y la privatización de las actividades de ocio. 

Los más afectados por la arquitectura hostil son la gente sin hogar y las personas con discapacidad

Análisis realizados en España revelan que a menudo se usan estos elementos para evitar que los jóvenes se agrupen en el espacio público y lleven a cabo actividades de ocio y sociabilidad que se alejen de las pautas del consumo. Sin embargo, las más afectadas son las personas sin hogar y las personas con discapacidad. Las personas con movilidad reducida (por ejemplo, aquellas que usan silla de ruedas) no solo se encuentran con obstáculos físicos que les impiden el paso, sino también con un entorno inhóspito que afecta a su bienestar mental. 

En última instancia, no obstante, este tipo de arquitectura nos afecta a todos: socava nuestro derecho a la ciudad, un concepto de Henri Lefebvre que implica la posibilidad de participar plenamente en la vida urbana y de acceder a los espacios públicos de manera equitativa. Para garantizar o recuperar este derecho debemos replantear el diseño urbano para priorizar la habitabilidad, la inclusión y la interacción social, en lugar de la mercantilización y la turistificación. Y para ello hacen falta la participación y propuestas de todos los ciudadanos.  

Helen Keller, la mujer sordociega que promovió la acción social aislada del mundo

A pesar de no poder ver ni oír casi desde su nacimiento, Helen Keller desafió los contratiempos de ser mujer, universitaria y con discapacidad en los Estados Unidos de principios del siglo XX, convirtiéndose en la persona sordociega más conocida de la historia. 


Que el 27 de junio sea el Día de las Personas Sordociegas no es casualidad, sino un reconocimiento a Helen Keller, una activista, escritora y oradora de Alabama (Estados Unidos) que demostró ser un ejemplo de superación personal y de lucha continua frente a las adversidades. La vida de Helen Keller parecía condenada a la marginación, pues, con dos años recién cumplidos, una enfermedad la dejó sorda y ciega. Crecer sin poder oír ni ver limitó gravemente su capacidad para comunicarse, generando frustración tanto en su entorno como en ella misma, y obligándola a reconocer el mundo a través del tacto. Todo cambió en 1887, cuando conoció a Anne Sullivan, una joven maestra que empleó el método manual del alfabeto en palma, una técnica basada en deletrear palabras en la mano. A partir de aquí, Keller aprendió el sistema braille, la escritura dactilográfica, y finalmente a hablar, dominando el francés, el alemán, el latín y el griego. Se graduó cum laude en la Universidad de Radcliffe en 1904, lo que la convirtió en la primera persona sordociega en obtener un título universitario.

La capacidad de superación y el activismo

Más allá de su desarrollo personal, Keller no se conformó con ser un ejemplo de superación antes de las adversidades, sino que se implicó activamente en causas como el derecho al voto femenino, la abolición de la segregación racial y, sobre todo, la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Entendió que las discapacidades no eran únicamente una cuestión médica, sino también una cuestión de derechos, lo que la llevó a implicarse activamente en la defensa del acceso a la educación, al trabajo y a una vida digna para las personas ciegas, sordas y sordociegas. Trabajó para la American Foundation for the Blind durante más de 40 años y fue una de las principales impulsoras de leyes que ampliaron el acceso a la educación y al trabajo para personas sordas y ciegas. 

Helen Keller contribuyó a sembrar las bases de lo que hoy conocemos como educación especial moderna, que promueve la personalización del aprendizaje para todos los estudiantes, sin importar sus capacidades

Su lucha contribuyó a sembrar las bases de lo que hoy conocemos como educación especial moderna, que promueve la personalización del aprendizaje para todos los estudiantes, sin importar sus capacidades. En 1915 Keller fundó la organización Helen Keller International (HKI), centrada en un principio en la ceguera, pero que comenzó a desarrollar programas nutricionales al actuar contra uno de los desencadenantes de esta, la falta de vitamina A. Actualmente, lleva a cabo más de 120 programas basados en la evidencia científica y en la investigación actual en visión, salud y nutrición. Pero su compromiso no se detuvo ahí, ya que Keller fue sufragista, pacifista, socialista y defensora de los derechos civiles. Denunció las condiciones laborales injustas y apoyó a huelguistas y presos políticos mientras participaba en movimientos que luchaban por la erradicación de la pobreza y la segregación racial. 

Un reconocimiento a su determinación

Con el paso del tiempo Helen Keller se convirtió en un referente y visitó más de 35 países como embajadora de la American Foundation for the Blind. Además, escribió más de una docena de libros, incluyendo su famosa autobiografía La historia de mi vida, cientos de artículos, y también ofreció infinidad de conferencias y pronunció discursos que conmovieron a miles de personas. Según el National Women's History Museum, sus intervenciones ayudaron a cambiar la percepción pública sobre las personas con discapacidad, que pasaron de ser vistas como sujetos pasivos de caridad a ser reconocidas como ciudadanos con derechos. 

Fundó la organización Helen Keller International, donde actualmente se llevan a cabo más de 120 programas basados en la evidencia científica y en la investigación en visión, salud y nutrición

Tal fue la repercusión de su vida y su obra que Keller recibió numerosos reconocimientos a nivel internacional, incluyendo títulos honoríficos de prestigiosas universidades extranjeras. En 1964, fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil otorgado en Estados Unidos, de manos del presidente Lyndon B. Johnson. Un año más tarde, en 1965, fue elegida para formar parte del Salón de la Fama de la Mujer durante la Feria Mundial de Nueva York, consolidando su legado como una de las figuras más admiradas del siglo XX. Estos homenajes reflejan el impacto global de su lucha y de su inquebrantable convicción de que el verdadero progreso se mide por la inclusión y la dignidad de todas las personas.

¿Cómo se vive el autismo en el medio rural?

Aunque es un entorno más amigable para ellos, el medio rural puede ser un hándicap para las personas con Trastorno del Espector Autista que habitan en él debido a la escasez de recursos como profesionales especialistas, buenas comunicaciones o la dependencia del transporte en su día a día. 


El escaso nivel de ruido y el bajo nivel de estímulos, entre otros factores, pueden hacer pensar en un primer momento que el medio rural es el entorno ideal en el que vivir para una persona con TEA (Trastorno del Espectro Autista).

No obstante, a pesar de las ventajas que un entorno tranquilo como lo son las zonas rurales puede proporcionar a las personas con autismo, vivir alejado de la ciudad también implica dificultades.

La falta de recursos especializados cercanos, la necesidad de desplazamiento para su atención y la accesibilidad limitada del transporte son algunos de los retos que deben enfrentar a diario las personas con TEA que viven en un medio rural. Además de limitar su calidad de vida, estas circunstancias pueden llegar a suponer un riesgo de exclusión. 

Según estimaciones de la Confederación Autismo España, alrededor de 74.700 personas con TEA podrían estar viviendo en zonas rurales de nuestro país

La presidenta de la asociación TEA Zamora, Maribel Ramos, hace hincapié en que lo que «más sufren» las personas con autismo en una provincia eminentemente rural son los desplazamientos  –sobre todo, para aquellos que viven en poblaciones pequeñas–, ya que en la ciudad es donde todos los servicios se encuentran centralizados: psicólogo, apoyo escolar, fisioterapeuta… Además, la presidenta añade que sería «muy costoso» que los servicios se desplacen hasta estas poblaciones porque habría que poner profesionales itinerantes y hay zonas muy lejanas y que no disponen de muy buenas comunicaciones con la capital.

Esta escasez de recursos que conllevan desafíos significativos diarios para las personas con TEA suele venir dada por la dispersión de la población y por las características físicas o de orografía de los entornos del medio rural, lo que puede dificultar el acceso a esos ya de por sí mencionados escasos servicios, como ejemplifica Maribel Ramos.

A estas características intrínsecas al lugar se suman en no pocas ocasiones la falta de profesionales especializados y la escasez de figuras de cuidado no profesionales que se deben, generalmente, a la dispersión de las familias y a los gastos extra que aquellas suponen.

Las personas con Trastorno del Espectro Autista que viven en las áreas rurales suelen tener un nivel educativo inferior en comparación con las que viven en las áreas urbanas, lo que puede reducir sus posibilidades de lograr un empleo

Asimismo, y en relación con este último factor, las personas con esta condición del espectro autista que viven en las áreas rurales suelen tener un nivel educativo inferior en comparación con las que viven en las áreas urbanas, lo que puede llegar a reducir sus posibilidades de lograr un empleo, según la Asociación Autismo España.

La AAE expone que los datos muestran que la ruralidad pueden ser un factor que multiplica las situaciones de discriminación. Por ello, la Confederación Autismo España, con el apoyo del Fondo Social Europeo Plus y  junto con otras entidades, puso en marcha la iniciativa +RuralTEA, con el objetivo de marcar un cambio significativo en la vida de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que residen en la España rural.

Según estimaciones de la Confederación Autismo España, alrededor de 74.700 personas con TEA podrían estar viviendo en zonas rurales de nuestro país. Este proyecto se enfoca en brindar soluciones personalizadas para superar las barreras que enfrentan estas personas en municipios alejados de los servicios especializados.

El proyecto +RuralTEA también busca como objetivo prioritario cambiar esta realidad de las personas con autismo, a través de un enfoque integral que incluye la detección de necesidades, la implementación de acciones concretas y el acompañamiento continuo a las familias, de manera que factores como carecer de infraestructuras adecuadas y servicios de transporte no supongan una diferencia en la calidad de vida con respecto a aquellas personas con la misma condición que habitan en un entorno urbano para que, así, las zonas rurales puedan seguir siendo un entorno amigable para ellas.

En este sentido, destaca también Redeia que, en el marco de su compromiso con la lucha contra la desigualdad y la mitigación de los desequilibrios territoriales, ha apoyado la iniciativa social de la asociación El Remós (Huesca). Esta entidad atiende a 22 usuarios, a quienes proporciona formación y la oportunidad de un proyecto laboral, favoreciendo su inclusión activa en la comunidad.

Mediante el acondicionamiento y asfaltado del camino que lleva hasta el centro, la compañía promueve la relación y la integración de las personas con discapacidad en su entorno social.

Iniciativas como estas, que contribuyen a reducir los desequilibrios urbano-rurales, son necesarias para que las personas con TEA puedan adaptarse a su entorno sin tener que abandonarlo por falta de recursos. Garantizar una atención inclusiva en cualquier punto del territorio no solo mejora su calidad de vida, sino que también fortalece el tejido social de las zonas rurales.

Asa Philip Randolph, a la vanguardia de los derechos laborales

En una época donde se separaba a las personas por el color de su piel, la incansable labor de Asa Philip Randolph como activista y su habilidad para unir movimientos sindicales con demandas de justicia social dejaron una huella imborrable en la historia.


En 1925, Asa Philip Randolph tomó una decisión que marcaría un antes y un después en la historia laboral y social de Estados Unidos: fundó el Sindicato de Trabajadores de los Ferrocarriles (Brotherhood of Sleeping Car Porters), el primer sindicato afroamericano reconocido oficialmente en el país. Randolph fue testigo, durante su estancia en Nueva York, de las duras condiciones laborales que sufrían los afroamericanos. La explotación y la discriminación eran parte de la vida cotidiana, especialmente en el trabajo.

Randolph creía profundamente en la fuerza de los sindicatos para cambiar realidades

Inspirado por el poder de la organización colectiva, Randolph creía profundamente en la fuerza de los sindicatos para cambiar realidades y veía en la unidad de los trabajadores la clave para derribar barreras consideradas infranqueables durante generaciones. Consideraba que la igualdad racial y la justicia económica estaban entrelazadas y que la clase trabajadora afroamericana podía lograr avances significativos a través de la organización sindical. Este pensamiento le llevó a convertirse en una de las voces más influyentes de su tiempo, tanto en el ámbito laboral como en la esfera de los derechos civiles. 

La marcha sobre Washington: un punto de inflexión

Uno de los momentos más destacados en la carrera de Randolph fue su participación en la organización de la histórica Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad en 1963. Este evento reunió a más de 250.000 personas en la capital del país y fue la plataforma en la que Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso «I Have a Dream». La marcha fue clave para la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derechos Electorales de 1965.

Su visión de un país donde las oportunidades laborales estuvieran abiertas para todos, sin importar el color de su piel, sigue siendo relevante en la lucha por la equidad en el trabajo y en la sociedad

Randolph, con su habitual discreción, prefirió dejar el protagonismo de la jornada a los jóvenes líderes emergentes del movimiento, pero su influencia fue innegable. Su trabajo contribuyó a la integración racial en el ámbito laboral y a la consolidación de los derechos civiles en Estados Unidos. Y es que el sindicalista soñaba con un país donde las oportunidades laborales estuvieran abiertas para todos, sin importar el color de su piel. Randolph fue un visionario que comprendió que la justicia social es un esfuerzo colectivo, que requiere tanto la voz de la protesta pacífica como la organización sindical para construir un futuro más justo.

¿El cambio climático es una cuestión de género?

género

Según la Organización de Naciones Unidas, el 80% de las personas desplazadas por desastres relacionados con el clima son mujeres, quienes también enfrentan mayores riesgos y cargas debido al cambio climático. Adoptar una perspectiva de género puede transformar a las mujeres de víctimas a agentes de cambio, acelerando una transición no solo verde, sino también socialmente justa.


El cambio climático es una amenaza global, aunque no afecta a todos por igual: exacerba desigualdades estructurales preexistentes y afecta desproporcionadamente a los grupos más vulnerables. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), las mujeres, junto con los niños, tienen 14 veces más probabilidades de morir que los hombres cuando se dan desastres climáticos extremos. De las 230.000 personas que murieron en el tsunami del Océano Índico en 2004, el 70% eran mujeres. Además, la violencia de genero se agrava en el contexto del cambio climático, y la vulnerabilidad en aspectos de salud y seguridad impide a muchas mujeres escapar de situaciones adversas. El UNFPA descubrió que, por ejemplo, la trata sexual se disparó después de que ciclones y tifones azotaran la región de Asia y el Pacífico, y que la violencia de pareja aumentó durante la sequía en África oriental.

Las mujeres no solo sufren mayores riesgos, sino también más cargas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático. Una de ellas, procede de los roles tradicionales que desempeñan, como la recolección de agua y alimentos. En el Sur Global desempeñan el 60% del trabajo agrícola, produciendo el 80% de los alimentos

Las mujeres trabajan en las tierras más pequeñas, menos productivas, sin ser propietarias de ellas y sin acceso a recursos esenciales para la agricultura

No obstante, las mujeres trabajan en las tierras más pequeñas y menos productivas, sin ser propietarias y sin acceso a recursos esenciales para la agricultura. Además, encargadas de ir a por agua en el 80% de los hogares donde hace falta, se enfrentan a los efectos de su escasez, con un 30% más de trabajo, caminando cada vez más lejos. Por otro lado, en situaciones desesperadas, pueden llegar a recurrir a la prostitución, para sobrevivir. Este círculo vicioso de exigencias contrapuestas y falta de acceso a recursos perpetúa su vulnerabilidad e impide el acceso a oportunidades que podrían mejorar su situación.

La adaptación al cambio climático requiere más que tecnología y medidas verdes. Las mujeres desempeñan roles cruciales en sus comunidades, como cuidadoras, gestionan recursos naturales y aseguran la supervivencia de sus familias frente a las adversidades. Como expertas productoras de alimentos poseen un conocimiento valioso que puede enriquecer las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Sin embargo, su conocimiento y experiencia suelen ser ignorados en las políticas y estrategias climáticas: solo 55 países tienen medidas específicas de adaptación que hacen referencia a la igualdad de género y únicamente 23 países reconocen a las mujeres como agentes de cambio para acelerar el progreso en los compromisos climáticos.

Tal y como declaró Nisreen Elsaim, presidenta del UN Secretary General’s Youth Advisory Group on Climate Change, se debe cambiar el discurso de «no dejar a nadie atrás» a «poner a las personas al frente». La participación femenina en el liderazgo climático y en la financiación es un agente de cambio crucial.

Enfocar la acción climática desde una perspectiva de género, lejos de limitar, amplía el alcance y la profundidad de las políticas climáticas

Tal y como remarca la organización She Changes Climate, las mujeres representan la mitad de la población mundial y, aun así, siguen estando infrarrepresentadas en las negociaciones dirigidas a combatir el cambio climático, enfrentándose a obstáculos como el techo de cristal o las barreras de financiación. De las 28 presidencias de la Conferencia de las Partes de Cambio Climático de la ONU (COP), solo 5 han sido mujeres, la participación femenina en delegaciones se ha mantenido alrededor 30% en los últimos 10 años, según WEDO, y el acceso a financiación climática se limita a un 1% de organizaciones lideradas por mujeres.

Enfocar la acción climática desde una perspectiva de género, lejos de limitar, amplía el alcance y la profundidad de las políticas climáticas.

Medidas como el sistema de cuotas o la copresidencia son a veces percibidas como inclusión artificial. Sin embargo, en el ámbito político, se ha demostrado que el liderazgo femenino está relacionado con medidas más efectivas contra el cambio climático

Por ejemplo, los países con mayorías parlamentarias de mujeres tienden a ratificar más tratados ambientales, crear áreas protegidas y adoptar políticas climáticas estrictas. La inclusión de mujeres en estos espacios no solo es justa, sino también estratégica para enfrentar el cambio climático de manera integral. Según la Guía Práctica: Igualdad de género e inclusión para una transición justa en la acción climática de la OMT, en 2021, por cada 100 hombres considerados como «talento verde» entre más de 800 millones de usuarios, solo había 62 mujeres. Mantener una posición neutral de género puede excluir a las mujeres de oportunidades económicas también en el futuro, en sectores emergentes, más estables y lucrativos, como la transición energética. 

Como el resto de formas de desigualdad social, el género y el cambio climático son cuestiones inseparables. Reconocer y abordar estas intersecciones, desde la evaluación de necesidades y el diseño de soluciones, hasta la medida de impacto, es fundamental para asegurar que las políticas climáticas beneficien a todos, especialmente a los más vulnerables. Al hacerlo, no solo se promueve la igualdad de género, sino que también se fortalece la capacidad global para enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, apostando por una acción climática verdaderamente efectiva y justa.

Estos son los países más megadiversos de la Tierra

El cambio climático y la destrucción de los hábitats naturales a causa de la acción humana pueden tener graves consecuencias para muchas especies de plantas y animales. Para hacer frente a este problema, el Grupo de los Países Megadiversos Afines promueve la conservación de la diversidad biológica en territorios clave.


¿Sabías que el 70% de toda la fauna y flora mundial está concentrada en menos del 10% del territorio? Con esta premisa, el biólogo Russell Mittermeier introdujo en 1997 el concepto de «países megadiversos», para identificar aquellos territorios con una extraordinaria cantidad de especies y conseguir que se prestara más atención a su conservación.

El nombre funcionó, pues el Centro de Seguimiento de la Conservación Mundial (WCMC, por sus siglas en inglés), que pertenece al Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, ha designado 17 países megadiversos. Su objetivo era el mismo que perseguía Mittermeier: crear conciencia social y promover la necesidad de implementar estrategias de conservación en estos lugares. Los elegidos fueron Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú, Venezuela, Estados Unidos, Madagascar, India, Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Australia, China, República Democrática del Congo y Sudáfrica. 

A menudo se debate sobre un posible ranking que ofrezca detalles de la situación de cada país. En este sentido, quizá se podría colocar en primer lugar a Brasil, ya que es el hogar de una cantidad excepcionalmente alta de primates, anfibios, plantas y mariposas. Se estima que entre el 15% y el 20% de todas las especies conocidas en el mundo se encuentran en Brasil. No obstante, es complicado derivar conclusiones sólidas debido a las diferentes formas de medir la biodiversidad y la falta de datos completos en algunos territorios.

El Centro de Seguimiento de la Conservación Mundial reconoció 17 países como «megadiversos» para promover la necesidad de implementar estrategias de conservación.

Sea como sea, los 17 países comparten características que facilitan la alta concentración de especies, como por ejemplo que muchos de ellos están ubicados en los trópicos, donde las condiciones climáticas son ideales para la vida vegetal y animal. Asimismo, la abundancia de luz solar y agua favorece la fotosíntesis, lo que promueve una mayor productividad primaria y, en consecuencia, una mayor diversidad biológica. Además, la estabilidad climática de estas áreas, con menos variaciones estacionales extremas, permite a las especies desarrollarse y evolucionar durante largos períodos sin interrupciones drásticas. 

Ahora bien, el clima favorable no es condición suficiente para ser reconocida como zona megadiversa. En realidad, se deben cumplir dos requisitos inapelables: tener al menos 5.000 plantas endémicas y poseer un ecosistema marino dentro de sus fronteras. Además, hay otros factores que se tienen en cuenta, como la diversidad de paisajes, el aislamiento geográfico, la extensión territorial y la historia evolutiva de la región.

Actualmente, se estima que entre el 15% y el 20% de todas las especies conocidas en el mundo se encuentran en Brasil.

Hoy por hoy, casi 30 años después de la invención de la «megadiversidad», la acción sigue en marcha gracias al Grupo de Países Megadiversos Afines, un mecanismo de consulta y cooperación que se formó en 2002 para promover los intereses relacionados con la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, así como la participación justa y equitativa en la utilización de recursos genéticos. 

En conclusión, la noción de «megadiversidad» defiende que la conservación de ecosistemas extraordinarios no solo es vital para la supervivencia de numerosas especies, sino también para la salud y el bienestar humanos. Por lo tanto, con la vista puesta en el futuro, la acción concertada a nivel local, nacional e internacional será imprescindible para seguir enfrentándonos a los desafíos ambientales y garantizar un futuro sostenible para el planeta.

La biología sintética, ¿clave para conservar las especies en peligro de extinción?

La biología sintética abre un futuro esperanzador en la conservación y recuperación de la biodiversidad, aunque su uso aún está sujeto a debate ético. 


Nos resultaría imposible imaginarnos un mundo sin bosques, mares, ríos y las innumerables especies que los habitan. La biodiversidad es uno de los tesoros más valiosos de nuestro planeta y mantiene el equilibrio entre todos los seres vivos. 

No obstante, la contaminación, la sobreexplotación de los medios naturales, el cambio climático y la introducción de especies invasoras han causado gran preocupación en el ámbito científico respecto a la conservación de la biodiversidad. Esto ha llevado a varios organismos nacionales e internacionales a regular su aprovechamiento y buscar soluciones efectivas para garantizar la sostenibilidad de nuestro entorno.

España creó el Banco de Germoplasma (BanGES) para desarrollar trabajos de conservación de especies críticamente amenazadas en la península Ibérica

En esta línea, y conscientes de la pérdida de especies que se estaba produciendo en los entornos naturales, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) creó en 1964 la Lista Roja de Especies Amenazadas, el inventario más completo del estado de conservación de especies animales y vegetales a nivel mundial. Tres décadas después, el 29 de diciembre de 1993, entró en vigor el Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional casi universal con tres objetivos principales: la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes y el reparto justo y equitativo de los beneficios de los recursos genéticos. 

España se sumó a esta preocupación y, en el año 2003, creó el Banco de Germoplasma (BanGES) que desarrolla trabajos de conservación de especies críticamente amenazadas en la península Ibérica. Con especial foco en el lince ibérico y el visón europeo, este servicio de investigación se dedica a obtener y preservar germoplasma animal y tejidos somáticos de especies en peligro de extinción.

Quince años más tarde, la ONU presentó el informe Fronteras 2018/19. Nuevos temas de interés ambiental, donde expuso la edición genética como solución a la pérdida de biodiversidad. Esta técnica se llegó a considerar como una de las herramientas más precisas en la modificación de organismos individuales, sistemas biológicos y genomas completos gracias a que permitía restaurar los hábitats naturales, eliminar especies invasoras de ecosistemas en peligro o «resucitar» especies extintas con beneficios ecológicos. Además, también era útil para fortalecer especies como los corales, debilitados como consecuencia del cambio climático.

La UICN define esta herramienta, conocida como biología sintética o ingeniería genética, como «un desarrollo de la biotecnología que combina ciencia, tecnología e ingeniería para facilitar y acelerar el diseño, la fabricación y/o la modificación de materiales genéticos, organismos vivos y sistemas biológicos». 

Andersen: «La comunidad mundial de la conservación debe contribuir al desarrollo responsable de las aplicaciones de la biología sintética»

Para llevar a cabo esta labor, el ADN se copia digitalmente, se reordena, se convierte en forma orgánica y se inserta nuevamente en las células vivas con el objetivo de mejorar este organismo. El uso de este tipo de tecnología para la conservación de especies fue incitado por Inger Andersen, directora general de la UICN en 2019: «La comunidad mundial de la conservación debe contribuir al desarrollo responsable de las aplicaciones de la biología sintética». 

A día de hoy, esta tecnología se utiliza sobre todo en los campos de la agricultura y la medicina, ya que su potencial para la conservación de las especies no está exento de riesgos.

La falta de límites claros sobre el uso de esta técnica podría degenerar en cambios imprevistos en los genes modificados, efectos negativos para las futuras generaciones, el uso de esta técnica para fines no médicos y, en consecuencia, un impacto negativo en la percepción social de la ingeniería genética.

A esto se suma el debate ético que suscita su uso, ya que puede que los marcos éticos actuales no sean capaces de seguir el ritmo a los rápidos y complejos avances de la biología sintética. Por ello, la ONU establece que «es esencial que los foros de deliberación orienten el ámbito de la biología sintética y velen por que sus aplicaciones ambientales beneficien a todos los que compartimos este planeta».

Las desigualdades en la ingeniería frenan el desarrollo sostenible

Se necesitan más profesionales de la ingeniería para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y hacer frente a la crisis climática. En 2019, la Unesco designó el 4 de marzo como el Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible con el objetivo de concienciar sobre la importancia de esta profesión para nuestra sociedad y animar a más jóvenes, sobre todo mujeres, a estudiar ingeniería. 


La educación y el empleo son derechos humanos básicos, pero las desigualdades de género siguen siendo muy significativas en carreras y profesiones de alta cualificación como la ingeniería. Según la Unesco, las mujeres representan solo entre el 10 y el 20% del total de la mano de obra de la ingeniería.

Del total de 750.000 profesionales de la ingeniería que hay actualmente en España, solo el 20% son mujeres

A nivel nacional, según el primer informe elaborado por el Observatorio de la Ingeniería de España en 2022, hay 750.000 profesionales en el sector, pero solo el 20% son mujeres. Este porcentaje es similar al de otros países de Europa.

Esta escasez de ingenieras está relacionada con la persistencia de muchos estereotipos de género, con la ausencia de referentes y, también, con la falta de políticas adecuadas que ayuden a mejorar la diversidad y la inclusión en los entornos de trabajo, que tradicionalmente han estado muy masculinizados. También existen múltiples factores que provocan que las mujeres abandonen su profesión o que se estanquen en puestos menos cualificados, como el hecho de tener que enfrentarse constantemente a prejuicios sobre sus propias capacidades, el acoso sexual o el impacto negativo que, aún hoy, tiene la maternidad en la carrera profesional. 

A lo largo de la historia, la ingeniería ha encontrado soluciones a problemas relacionados con cuestiones tan importantes como el transporte, el acceso al agua potable, el cultivo de alimentos o la generación de energía. Actualmente, ingenieras e ingenieros se enfrentan a enormes retos, entre otros, abordar el impacto de los fenómenos meteorológicos causados por el cambio climático, especialmente, en países en desarrollo. Por eso, el Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible tiene el objetivo de concienciar de la importancia de esta profesión en el diseño de un futuro acorde a los ODS y animar a jóvenes, especialmente mujeres, a estudiar ingeniería. 

El segundo informe de ingeniería elaborado por la Unesco muestra la necesidad de promover una ingeniería más inclusiva y diversa para alcanzar los ODS e insiste en que la falta de ingenieros y, sobre todo, ingenieras, está siendo un gran obstáculo, especialmente en algunas regiones y países de bajos ingresos. 

Este informe también explica cómo la ingeniería contribuye a alcanzar los diecisiete ODS de forma específica y, a su vez, cómo todos estos objetivos están interrelacionados. Por ejemplo, el desarrollo de tecnologías que mejoren el acceso a servicios básicos, como el agua potable, tiene un impacto positivo en la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento (ODS2), pero también en la erradicación de la pobreza (ODS1). Del mismo modo, el informe reconoce que promover una ingeniería más diversa contribuiría a conseguir todos los ODS.

El papel de la ingeniería es clave para el desarrollo sostenible, pero el desarrollo sostenible no puede existir sin igualdad

En África, donde el porcentaje de ingenieras no alcanza el 10%, aumentar la participación de las mujeres en este sector no solo ayudaría a abordar el déficit de profesionales, sino que también daría respuesta a muchos problemas sociales y comunitarios, evitando sesgos y discriminaciones. Tal y como recoge el proyecto Mujeres con ciencia, las ingenieras africanas están contribuyendo de forma muy significativa al desarrollo.

Algunos ejemplos son Beatrice Kanyamuna-Pole, quien ha trabajado en diferentes proyectos para facilitar el acceso al agua de la población de Zambia a través de la perforación de pozos y la recolección de agua de lluvia; Armelle Sidje, quien ha desarrollado un proceso de fabricación sostenible que convierte los tallos de banano y plátano en productos de embalaje de papel biodegradable en Camerún o Norah Magero, ganadora del Premio África a la Innovación en Ingeniería en 2022 por la creación de un pequeño refrigerador móvil alimentado por energía solar que almacena y transporta de forma segura medicamentos.

La participación de las mujeres ayuda a detectar situaciones que históricamente han sido invisibilizadas y a diseñar soluciones más efectivas y adecuadas a los diferentes contextos sociales y culturales. El papel de la ingeniería es clave para el desarrollo sostenible, pero el desarrollo sostenible no puede existir sin igualdad. Solo desde una perspectiva inclusiva, se puede conseguir no dejar a nadie atrás