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¿Cómo puede la tecnología ayudar a la transición verde?

“Será como el momento ‘hombre en la luna’ para Europa”. Con estas palabras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaba el pasado diciembre el Green Deal europeo, un ambicioso plan para convertir al continente en el primero climáticamente neutro para el 2050. En ese preciso momento Europa ratificaba su intención de liderar la lucha contra el cambio climático a nivel mundial. Sin embargo, una vez izada la bandera verde en medio del ruido de la Cumbre del Clima de Madrid, comenzaron a surgir las dudas: ¿Cómo acelerar la transición ecológica? ¿Qué herramientas existen? ¿Cómo garantizar la transición sea socialmente justa?

En cuestión de semanas empezaron a surgir algunas respuestas, pero la irrupción del virus en nuestras vidas hizo saltar por los aires todos los planes definidos a corto plazo. La pandemia -y la crisis social y económica de ella derivada- ha reordenado las prioridades políticas y cabría esperar que los objetivos climáticos quedasen relegados a segundo plano.  No obstante, contra todo pronóstico, la Unión ha rechazado abandonar el camino de la transición verde y ha situado al Pacto Verde en el centro de la recuperación tras la crisis. Así, no caben dudas sobre la apuesta europea por descarbonizar la economía… ahora la cuestión es cómo hacerlo de manera eficiente.

La respuesta de las nuevas tecnologías

“Actualmente hay dos revoluciones que están transformando el mundo en que vivimos: la revolución digital, que se ha acelerado durante el confinamiento, y esa transición ecológica que busca reconciliar la economía con la salud del planeta”. Pablo Blázquez, editor de la revista Ethic, abría con estas palabras uno de los debates del Digital Summit 2020, un encuentro virtual organizado por la patronal tecnológica DigitalEs, en el que un grupo de expertos analizaron el papel de las nuevas tecnologías en la transición verde. Si bien hace ya años que estamos inmersos en una revolución digital -esa Cuarta Revolución Industrial de la que habla el sociólogo y economista Jeremy Rifkin-, durante el confinamiento, ciudadanos, empresas e industrias han tenido que adaptarse en tiempo récord al mundo online.

Valvanera Ulargui: "La digitalización debe poner en el centro de toda su política la sostenibilidad"

De hecho, según explicaba en una entrevista Nacho Pinedo, cofundador y CEO de ISDI, “en 60 días de confinamiento, el mundo aceleró el equivalente a seis años en digitalización”. Ahora, cómo utilizar esa transición digital -que se antoja imparable- para alcanzar los objetivos climáticos de descarbonización es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los gobiernos. 

Para Valvanera Ulargui, directora general de la Oficina de España del Cambio Climático, la revolución tecnológica es uno de los pilares para construir una nueva economía más sostenible que, defiende, debe despojarse de la anterior y responder a los retos del siglo XXI. “El binomio transición digital y transición ecológica es fundamental para la salida y recuperación de la crisis”, sostiene y añade que, “la digitalización debe poner en el centro de toda su política la sostenibilidad; debemos integrar al sector como un sector que también reduzca emisiones”. Porque la tecnología puede formar parte de la solución, pero tampoco es neutra en carbono.

Una estrategia común

Se calcula que el consumo directo de energía del sector tecnológico es comparable con el sector de la aviación (cerca del 2% y 3% de las emisiones actuales). Sin ir más lejos, los centros de datos representan actualmente el 1% del consumo de la electricidad mundial. Por eso, ante el tsunami de datos que se avecina, Laura Díaz Anadon, profesora Climate Change Policy de la Universidad de Cambridge, sugiere activar mecanismos que eviten un incremento de las emisiones derivadas de este ámbito. Y esto, según Díaz Anadon, solo es posible si hay un análisis previo de lo que ha funcionado hasta ahora y lo que no: "para realizar la promesa de la digitalización hay que innovar en la gobernanza", señala.

Para Manuel Mateo, subdirector del departamento Unit, Cloud and Software de la Comisión Europea, ese espíritu innovador es el que ha perseguido la nueva Comisión en el todavía primer año de los cinco de legislatura. “Hemos lanzado el Green Deal y la Estrategia Digital, además de otros proyectos como el de la Estrategia para la Economía Circular”, recuerda. Además, la Unión ha activado recientemente el Fondo europeo para la Recuperación, que, dentro del presupuesto medioambiental, contempla inversiones en I+D+i en prácticamente todos los sectores, siempre que contribuyan a alcanzar los objetivos para la descarbonización. “España se está jugando su plaza en el mundo”, zanja Mateo.

Hacia una descarbonización justa y digital

En este sentido, representantes de diversos sectores como el químico o el energético resaltan la necesidad de invertir en tecnología y digitalización para garantizar que la transición ecológica sea sostenible, pero también justa. Según explica Carles Navarro, director general de Blasf España, la industria química invierte más de 2.500 millones de euros en I+D al año y contribuye al desarrollo de soluciones tecnológicas sostenibles como baterías de coches eléctricos más económicas y reciclables o tecnologías para producir hidrógeno de manera eficiente. Sin embargo, señala Navarro, la industria química es muy intensiva en energía y emisiones: “A día de hoy somos parte de los factores que favorecen el cambio climático, pero la industria está comprometida con la reducción de emisiones. Solo necesitamos un marco legislativo y una serie de inversiones que haga que haya suficiente energía limpia disponible”, sostiene.

Miguel Ángel Panduro: "No se puede digitalizar si no hay conectividad”

Por su parte, José D. Bogas, Consejero Delegado de Endesa, recuerda la importancia de hacer que caminen en paralelo el crecimiento económico y la sostenibilidad, “que debe ser una sostenibilidad socialmente justa, que no deje a nadie atrás". La coincidencia de ambas revoluciones supone además una oportunidad única: “la digitalización está contribuyendo a avanzar de una forma importante en el proceso de descarbonización y de electrificación e interacción, así como a dotar de inteligencia a la red de transporte y distribución”.

Conectividad para la digitalización

Además de inversiones, el proceso de digitalización requiere también de servicios e infraestructuras que le permitan promover una transformación total de la sociedad. Uno de ellos es la conectividad.  “No se puede digitalizar si no hay conectividad”, señala Miguel Ángel Panduro, CEO de Hispasat. Y es por eso que la conexión 5G promete ser el detonante de la revolución digital. Pero no es la única red: para Panduro este tipo de conexión debe complementarse con soluciones satelitales, que son capaces de dar una solución de conectividad de banda ancha que puede llegar a los 100 MB. Además, señala, tienen unas características –capacidad de distribución, inmediatez y resiliencia- que las convierten en un elemento clave para una salida verde y digital de la crisis. “El futuro pasa por la conectividad”, concluye.