Etiqueta: Agenda 2030

Julia Wolfe: reivindicar a través de melodías

Desde las minas de carbón hasta la emergencia climática, la compositora Julia Wolfe ha hecho de la música un espacio de denuncia y movilización colectiva.


La música lleva siglos demostrando su poder transformador. Más allá de una expresión artística, la composición musical se ha convertido en una herramienta para entender lo que nos rodea. Ha servido para contar historias, dar voz a diferentes realidades y conectar a personas con contextos muy distintos. Decía Beethoven: «Toma la música en serio porque es una revelación más alta que la filosofía». Esta idea sigue vigente en compositoras como Julia Wolfe (1958, Pennsylvania), que ha hecho de la música una forma de cuestionar el mundo actual y una herramienta para movilizar conciencias en torno a los grandes retos sociales de nuestro tiempo. Con una música frecuentemente categorizada como postminimalismo, Wolfe ha construido una trayectoria en la que la creación artística y el compromiso social avanzan de la mano, dando forma a obras que se inspiran en historias reales.

La composición como discurso

Cofundadora del colectivo Bang on a Can, una de las plataformas más influyentes de la música experimental en Estados Unidos, Wolfe ha impulsado un lenguaje propio que mezcla minimalismo, rock y tradición clásica, rompiendo las barreras entre géneros y acercando la música contemporánea a nuevos públicos. Pero lo que realmente define su trayectoria es su capacidad para convertir la composición en una herramienta narrativa. 

Con su obra Anthracite Fields, la compositora se sumerge en la vida de los mineros del carbón en Estados Unidos, recuperando sus voces a través de textos documentales, nombres propios y sonidos industriales. El resultado es una pieza que trasciende lo musical y que en 2015 recibió el Premio Pulitzer de Música. 

En los últimos años, su mirada se ha desplazado hacia otro de los grandes retos de nuestro tiempo: la crisis climática. Su obra Unearth aborda la relación entre el ser humano y el planeta desde una perspectiva sensorial donde combina relatos antiguos, palabras de protesta y la poesía de Emily Dickinson para crear una llamada de emergencia. Aquí, la música funciona como una advertencia, pero también como una invitación a repensar nuestro papel en el mundo. La pieza combina voces, percusión y electrónica para construir un paisaje sonoro que interpela directamente al espectador.

Un compromiso desde la partitura

Si hay algo que define su recorrido es una combinación entre creación y compromiso. Formada como compositora en la Universidad de Princeton, Wolfe ha compaginado su carrera artística con la docencia. Pasó por la Manhattan School of Music y, desde 2009, es profesora en la Universidad de Nueva York, donde trabaja con nuevas generaciones de compositores. A través de la trayectoria de Julia Wolfe se demuestra que la música puede ser una forma de reivindicación y una herramienta para acercarse a temas complejos sin simplificarlos. Entender el mundo también implica parar, escuchar y hacerse preguntas, y la música siempre ha tenido ese poder transformador para conseguirlo.

Comidas escolares que fomentan el aprendizaje

La nutrición en los centros educativos es clave para la salud, el aprendizaje y la igualdad infantil, influyendo tanto en el desarrollo físico de los niños y niñas como en su maduración cerebral y rendimiento académico.


El mundo del mañana se forja en las manos de los niños y niñas de hoy, mientras que el futuro de estos, a su vez, depende en gran medida de algo tan básico como la alimentación. Sin una nutrición adecuada, no hay salud; sin salud, disminuye la capacidad de aprendizaje; y sin aprendizaje, las oportunidades se reducen drásticamente. 

Esta cadena de evidencias explica por qué los comedores escolares han dejado de ser un simple servicio complementario para convertirse en un eje estratégico dentro del sistema educativo. Lejos de la visión asistencialista de años atrás, hoy resulta evidente que lo que ocurre en el plato también repercute en el aula y, en última instancia, en el desarrollo integral de la infancia.

Invertir en alimentación infantil, además de ser una cuestión de salud pública, es una estrategia de educación

Cochrane, una red internacional independiente dedicada a producir y difundir evidencia científica para mejorar la toma de decisiones en salud, publicó a finales del año pasado una revisión sistemática sobre el impacto que tienen los programas de alimentación escolar. El análisis examinó hasta qué punto estas iniciativas pueden mejorar la salud física y psicológica de la infancia, especialmente entre quienes viven en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. Para muchas familias, garantizar a sus hijos una alimentación nutritiva y equilibrada está lejos de ser una tarea sencilla, lo que convierte a los comedores de los colegios en una herramienta clave no solo para combatir la desigualdad, sino también para promover un desarrollo más saludable y equitativo. 

Son muchos los estudios que llevan años demostrando que una buena nutrición incide directamente en el rendimiento escolar, la concentración o la memoria. Revistas científicas han publicado investigaciones en las que se avala que una alimentación con un alto consumo de frutas, verduras, proteínas de calidad y micronutrientes esenciales (como el hierro y el omega-3) supone mejores resultados en matemáticas, comprensión lectora o pruebas de atención. Por el contrario, dietas basadas en ultraprocesados o en comidas con déficits nutricionales pueden repercutir negativamente en la memoria y la concentración. 

A partir de abril una nueva normativa fijará estándares nutricionales para los menús de los centros educativos

Estar en edad escolar supone encontrarse en pleno desarrollo, un fenómeno que también afecta al cerebro, ya que en los primeros años de funcionamiento precisa de un suministro constante de energía y nutrientes. Solo así puede consolidar conexiones neuronales, regular estados de ánimo y sostener una gran actividad intelectual. Por ello, invertir en alimentación infantil, además de ser una cuestión de salud pública, es una estrategia educativa que está íntimamente ligada con el futuro del mundo. 

En poco más de un mes, España dará un paso significativo a favor de la alimentación y el rendimiento escolar. En abril entrará en vigor un nuevo real decreto que establece normas de nutrición para los menús de los centros educativos. La norma toma como referencia iniciativas que ya han demostrado su eficacia, como los ​​«Ecocomedores de Canarias», un programa que desde hace una década mejora la calidad de la comida escolar al tiempo que promueve valores educativos y hábitos saludables a partir de una producción agraria ecológica y local. Este parece ser, sin duda, el nuevo rumbo a seguir: convertir la alimentación en una herramienta de equidad y en una inversión directa de la que depende el futuro de toda una generación.

Mamá, quiero un juguete inclusivo

A la hora de socializar y desarrollarse, el juego desempeña un papel esencial en la vida de los niños, pero ¿pueden los juguetes impulsar también la integración social y la diversidad?


Los juguetes que hemos tenido en nuestra infancia nos han dejado una huella que va mucho más allá de los momentos de ocio, aunque quizá no seamos del todo conscientes de ello. Su papel es clave en el desarrollo de todo ser humano, ya que contribuyen a adquirir habilidades sociales y emocionales desde las primeras etapas de la infancia. 

Ya a principios del siglo XX, con el surgimiento de nuevas corrientes educativas como Montessori o Waldorf, comenzó a cambiar la concepción del juego, que empezó a entenderse como un espacio para la creatividad, la imaginación y la libre expresión, convirtiendo los juguetes en nuevas herramientas de aprendizaje. Tal es su importancia que en 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas elevó el «juego» a la categoría de derecho de la infancia y estableció el deber de los adultos de protegerlo. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos aspectos como la inclusión o la diversidad quedan relegados a un segundo plano en los juguetes que encontramos en el mercado, pese a su relevancia a la hora de que los niños construyan su identidad social.

¿Qué es un juguete inclusivo?

Ana Mata, coordinadora de la Guía de AIJU Instituto Tecnológico de Producto Infantil y de Ocio, define los juguetes inclusivos como «aquellos accesibles, adaptativos y que permiten una interrelación entre los niños sin los prejuicios de la discriminación, mostrando la diversidad como algo natural».

El juguete inclusivo es accesible, adaptativo y permite establecer relaciones en la infancia sin los prejuicios de la discriminación

Los primeros esfuerzos de los fabricantes de juguetes para poder ofrecer juguetes inclusivos se dirigieron a reducir los sesgos de género. Así, compañías como Moltó, El Corte Inglés o incluso la empresa de productos de limpieza y del hogar Vileda incorporan desde hace varios años la imagen tanto de niños como de niñas en sus campañas publicitarias de juguetes simbólicos como cocinitas, planchas, supermercados o sets de limpieza, desvinculando así estos productos de los estereotipos de género.

La diversidad racial también es cada vez más habitual en los estantes de las jugueterías. Un ejemplo de ello es Mattel con su muñeca Barbie, que ya cuenta con 22 versiones de diferentes etnias, 35 tonos de piel y nueve tipos de cuerpo distintos. Otra línea de muñecas de este fabricante, Monster High, pone el foco en la diversidad de sus personajes con el «objetivo de crear un mundo en el que todos y todas puedan sentirse orgullosos de ser ellos mismos». Una misión que refuerzan mediante iniciativas como el Proyecto Pertenencia, que proporciona ayuda a los niños y niñas para conectar con sus comunidades y crear vínculos, o su asociación con organizaciones como la Fundación Anar, que busca educar a niños y niñas en la tolerancia y el respeto.

La diversidad más allá del género y la raza

Han transcurrido ya más de diez años desde que la empresa Famosa lanzara al mercado «La Consulta Médica de Nenuco», que consistía en un muñeco con ambliopía (ojo vago) al que había que tratar con un parche y gafas correctoras. Con el tiempo, este juguete evolucionó, dando lugar a nuevas versiones, como bebés con implantes cocleares o con síndrome de Down. 

A pesar de la mayor presencia de juguetes inclusivos en el mercado, todavía no existe una adecuada representatividad de la diversidad social

Pero no es la única compañía que ha incorporado diversidades funcionales y sanitarias en sus muñecos a lo largo de los años. Marcas como Miniland cuentan con juguetes en los que los más pequeños pueden ver reflejadas realidades como el vitíligo, la discapacidad motora —con muñecos en silla de ruedas— o la discapacidad visual. Otros fabricantes también han lanzado al mercado ediciones de su muñeca con diferentes patologías, como la diabetes.

Aunque estos juguetes inclusivos han ayudado a normalizar la diversidad y fomentar la empatía, a día de hoy aún hay niños y niñas que se ven excluidos de los juguetes que existen en el mercado. Así lo afirma un estudio de 2024 de la Confederación de Organizaciones Familiares de la Unión Europea (COFACE Families Europe), que pone de manifiesto que los juguetes inclusivos no son lo suficientemente accesibles y que todavía no existe una adecuada representatividad de la diversidad social. 

Este hecho demuestra que, pese a los pasos dados por la industria hacia la diversidad y la inclusión, aún son casos minoritarios que requieren mayor presencia y protagonismo para integrarse plenamente en la realidad social que representan. Solo así conseguiremos que algún día la etiqueta de «juguete inclusivo» desaparezca para convertirse simplemente en lo que siempre debieron ser: juguetes.

Jaime Lerner, el creador de la «acupuntura urbana»

Curitiba no se convirtió en una ciudad modelo por azar. Detrás de su transformación estuvo Jaime Lerner, arquitecto, urbanista y político brasileño que entendió la ciudad como un organismo donde pequeñas intervenciones eran capaces de generar grandes cambios. 


Jaime Lerner nació en 1937 en Curitiba (Brasil), en el seno de una familia de inmigrantes judíos polacos. Se formó como arquitecto y urbanista en la Universidad Federal de Paraná y, desde muy joven, entendió la planificación urbana como una gran herramienta de transformación social. Con apenas 33 años fue nombrado alcalde de Curitiba por primera vez. Corría el año 1971 y la ciudad crecía de manera acelerada, arrastrando problemas de tráfico, contaminación y desigualdad. Frente a los grandes planes teóricos y las soluciones a largo plazo, Lerner optó por actuar de inmediato.

Lerner entendió el espacio público como una infraestructura esencial para la calidad de vida

Aquel primer mandato, junto con los dos posteriores, marcó un punto de inflexión en la historia urbana de la ciudad. Lerner fue también gobernador del estado de Paraná y presidente de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA). Gracias a toda esta experiencia, desarrolló una intensa labor como asesor de ciudades y organismos internacionales como ONU-Hábitat, participando en proyectos urbanos en América Latina, Europa y Asia.

Transformando la ciudad

La transformación de Curitiba no respondió a un único gran proyecto, sino a una manera coherente de intervenir en la ciudad. El ejemplo más conocido es el sistema BRT (Bus Rapid Transit). En lugar de construir un metro, Lerner impulsó un sistema de autobuses rápidos con carriles exclusivos, estaciones cerradas y tarifas integradas. La propuesta era sencilla y adaptable al crecimiento urbano y, con el tiempo, el modelo se convirtió en una referencia internacional replicada en más de 150 ciudades, según el Institute for Transportation and Development Policy (ITDP). Sin embargo, el transporte fue solo un pequeño paso de una estrategia urbana mucho más amplia.

Lerner: «Una acción rápida en el lugar adecuado puede cambiar la dinámica de toda una ciudad»

Lerner entendió el espacio público como una infraestructura esencial para la calidad de vida y multiplicó las zonas verdes de la ciudad hasta superar los 50 metros cuadrados por habitante, muy por encima de las recomendaciones internacionales. También abordó la gestión del agua desde una lógica ambiental, pues en lugar de canalizar ríos y construir costosas obras de ingeniería, creó parques y lagos artificiales capaces de absorber las crecidas y, al mismo tiempo, ofrecer nuevos espacios de convivencia. Esa misma lógica integradora se aplicó a la gestión de residuos con programas como Lixo que não é lixo que mejoraron las tasas de reciclaje vinculando educación ambiental, empleo y cohesión social, especialmente en los barrios con menos recursos. 

El concepto «acupuntura urbana»

Cada intervención, por pequeña que pareciera, formaba parte del reto de resolver problemas urbanos complejos mediante soluciones simples centradas en las personas. Así nació el concepto por el que Lerner sería conocido internacionalmente: la «acupuntura urbana». La idea, que desarrolló más tarde en su libro Urban Acupuncture, parte de la premisa de que las ciudades funcionan como sistemas vivos y pueden mejorar mediante intervenciones pequeñas pero estratégicas. «Una acción rápida en el lugar adecuado puede cambiar la dinámica de toda una ciudad», escribió. Su enfoque, basado sobre todo en la rapidez y la creatividad, iba acompañado de una visión muy concreta de la gestión pública: «Si quieres creatividad, reduce un cero del presupuesto. Si quieres sostenibilidad, reduce dos», repetía con frecuencia, subrayando que la escasez puede ser un motor de innovación. La biografía de Jaime Lerner, fallecido en 2021, refleja la historia de una forma distinta de hacer urbanismo, siendo profundamente consciente de que una pequeña intervención bien pensada puede cambiar el rumbo de toda una ciudad.

¿En qué consiste la pobreza menstrual?

La menstruación puede ser un lujo para millones de mujeres en todo el mundo, un fenómeno con graves consecuencias para su salud, educación y participación social.


La menstruación acompaña a las mujeres durante 38 años de su vida, según el Banco Mundial. En ese periodo, en promedio, cada una consumirá más de 10.000 productos relacionados con su menstruación. Esto es, claro, si puede conseguirlos. Porque, según la organización, más de 500 millones de mujeres en todo el mundo no pueden acceder de forma adecuada a compresas, tampones, ropa interior, analgésicos o agua limpia para su higiene diaria.

Cuando el acceso a productos higiénicos femeninos se convierte en un lujo, las mujeres corren más riesgo de sufrir infecciones, problemas dermatológicos o dolor crónico. Y no solo eso, la pobreza menstrual trasciende como desafío para la salud y puede llegar a ser un obstáculo también para la plena inclusión de las mujeres en distintos ámbitos de la sociedad. 

Brechas sociales y geográficas en el acceso a productos menstruales

En situación de pobreza menstrual, muchas adolescentes se ven obligadas a faltar al colegio y, en el caso de adultas, a reducir su participación en el trabajo o en la vida social, lo que convierte un problema de higiene y salud en una cuestión de derechos humanos. 

Hay países en los que este problema se hace más evidente en la brecha entre el entorno rural y el urbano: según datos de la OMS y UNICEF, una de cada cinco adolescentes y mujeres en las zonas rurales de Etiopía no utiliza ningún producto, en comparación con la proporción de una de cada veinte en las zonas urbanas.  

A lo largo de toda su vida, una mujer puede llegar a necesitar más de 10.000 productos relacionados con la menstruación

Y también se producen desigualdades por nivel socioeconómico en países aparentemente ricos. En Estados Unidos, una de cada cuatro adolescentes y una de cada tres adultas tiene dificultades para asumir el precio de los productos menstruales. Este fenómeno se da sobre todo en las familias de menores ingresos.

En España, esta realidad también está presente, aunque con matices distintos. Estudios de Period Spain y del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria IDIAP Jordi Gol estiman que entre el 20% y el 22% de las mujeres han experimentado algún tipo de dificultad económica para adquirir productos menstruales.  

Las más afectadas son las mujeres jóvenes, con bajos ingresos o en un escenario de mayor vulnerabilidad social, como aquellas que se encuentran en situación de calle. En estos casos, la pobreza menstrual suele ser el síntoma de un marco de exclusión más amplio. 

Soluciones posibles y el debate sobre el «impuesto rosa»

La causa de este fenómeno se encuentra en una combinación entre el estigma, situaciones de vulnerabilidad o contextos desfavorecidos, los elevados precios de los productos menstruales y la falta de infraestructuras de agua y saneamiento. 

En situaciones de pobreza menstrual, muchas adolescentes se ven obligadas a faltar al colegio y mujeres adultas a su puesto de trabajo

Frente a esta realidad, las soluciones existen y requieren acción conjunta. Algunas comunidades y organizaciones han implementado programas de distribución gratuita de productos menstruales en colegios, universidades y centros de atención social.

Por otro lado, también ha recibido numerosas críticas el llamado «impuesto rosa», que consiste en el sobrecoste que pagan las mujeres por productos o servicios equivalentes a los de los hombres simplemente por estar dirigidos a un público femenino. Hay quienes abogan por que estos productos se adquieran con la misma asequibilidad que los medicamentos necesarios.

En definitiva, la menstruación no debería ser un privilegio, sino una cuestión básica de salud y dignidad. Sin acceso a productos higiénicos adecuados, las mujeres no están lidiando solo con una necesidad física, sino con toda una serie de barreras para estudiar, trabajar y participar plenamente en la sociedad.

Ser mujer no debería ser sinónimo de limitaciones o estigmas. La menstruación no es enfermedad ni vergüenza, y atender esta necesidad básica es reconocer la dignidad de todas.

La hora «silenciosa» en la que todos somos iguales

Hay momentos del día en los que el mundo baja el volumen. Algunos comercios y espacios públicos reducen luces, música y avisos sonoros para crear un entorno accesible para todos. 


Para muchas personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), el exceso de estímulos no es una molestia puntual, sino una barrera real. Sonidos inesperados, luces intensas o entornos visualmente saturados pueden generar ansiedad, desorientación o incluso dolor físico. Según Autismo España, las personas dentro del espectro autista presentan algún tipo de alteración en el procesamiento sensorial. Reducir estímulos se convierte en una medida de accesibilidad que permite participar en actividades tan básicas como hacer la compra, pasear o disfrutar del ocio en igualdad de condiciones. «La Hora Silenciosa», por ejemplo, es una iniciativa que nació con el objetivo de adaptar temporalmente los entornos comerciales y públicos, apagando la megafonía, reduciendo la intensidad lumínica y minimizando ruidos, para que personas con Trastorno del Espectro Autista o con hipersensibilidad sensorial puedan desenvolverse con mayor autonomía y tranquilidad, sin tener que renunciar a espacios pensados, en teoría, para todos.

Formar parte de todo(s)

Todas las personas, independientemente de su condición, tienen derecho a vivir experiencias agradables y cotidianas como hacer la compra, desplazarse en transporte público o disfrutar de una actividad cultural sin que el entorno se convierta en una fuente de estrés. Cuando hablamos de inclusión en el ocio es imprescindible ir más allá de las barreras físicas y atender a otras menos visibles, como las sensoriales, que siguen dejando fuera a muchas personas. Con este contexto, Autismo España impulsó la «Guía de Ocio Inclusivo para personas autistas», un documento que invita a repensar cómo se diseñan las propuestas culturales y recreativas para que sean más accesibles, flexibles y respetuosas con la diversidad sensorial. La clave no está en crear actividades paralelas, sino en introducir ajustes razonables en las que ya existen (horarios tranquilos, reducción de estímulos, información anticipada o espacios de descanso), que amplíen las posibilidades de participación para incluir a todas las personas.

La clave no está en crear actividades paralelas, sino en introducir ajustes razonables que amplíen las posibilidades de participación

Algunas iniciativas ya están marcando el camino, como es el caso de las fiestas silenciosas (silent disco), uno de los ejemplos más conocidos donde todos los asistentes escuchan la misma música a través de auriculares inalámbricos, pero cada persona regula el volumen o incluso el canal según su sensibilidad. Desde fuera, el espacio parece calmado pero dentro, la experiencia es personalizable, sin imponer una única forma de disfrutar. Este enfoque se está extendiendo a otros ámbitos culturales, como los museos que programan visitas con aforo reducido, iluminación estable y sin estímulos sonoros inesperados. También los cines que apuestan por pases adaptados con volumen más bajo, luces tenues encendidas y libertad de movimiento. Y las bibliotecas o centros culturales que amplían zonas de silencio o crean franjas horarias de baja estimulación. El impacto de estas medidas es significativo, pues según Autismo Europa, más del 80% de las personas con TEA afirma que evitaría menos actividades sociales si los entornos fueran sensorialmente accesibles. 

Diseñar el mundo desde la diversidad es entender la inclusión como la manera más justa de construir espacios donde quepamos todos

Pensar desde los sentidos

Diseñar el mundo desde la diversidad es entender la inclusión como la manera más justa de construir espacios donde quepamos todos. La pregunta es: ¿cuántos espacios de nuestro día a día están diseñados teniendo en cuenta cómo los percibimos sensorialmente? Tanto «La Hora Silenciosa» como el resto de iniciativas son medidas creadas para repensar cómo diseñamos tiendas, calles, transportes o eventos. A veces, cuando bajan el volumen o reducen la iluminación, nos recuerda que no existe una única forma de habitar el mundo y que la verdadera igualdad pasa por ofrecer condiciones que permitan a cada persona participar como todos los demás.

COP30, entre las promesas y la acción

Foto: Raimundo Pacco/COP30

La Cumbre del Clima de Brasil, celebrada en el décimo aniversario del Acuerdo de París, acaba sin el compromiso de reducir la explotación y uso de los combustibles fósiles, siendo estos los mayores causantes del cambio climático.


Brasil ha liderado una COP de gran relevancia, marcada por el décimo aniversario del Acuerdo de París. La ha presidido posicionándose abierta y firmemente en un lugar de conciencia, compromiso y defensa del medio natural y en la lucha para mitigar las consecuencias del cambio climático. Así, aprovechó el espacio para presentar su nuevo proyecto, uno de los fondos climáticos más importantes del mundo: el Fondo Bosques Tropicales para Siempre. Al inicio de la cumbre, el gobierno brasileño había recaudado más de cuatro millones y medio de euros para la causa.

Los combustibles fósiles fueron el gran protagonista de la COP, precisamente por el tabú que supusieron. Frente a la Cumbre de Dubai, en el año 2023, donde se mencionó de forma explícita una transición para su abandono, en 2025 no se ha hecho mención alguna en el documento final del encuentro.

La COP30 se celebra en el año más cálido desde que hay registros y finaliza sin un acuerdo acerca de los combustibles fósiles

Los compromisos alcanzados, y aquellos no alcanzados, suponen la hoja de ruta a nivel mundial en materia climática para los próximos 12 meses. Resulta paradójico que, en el décimo aniversario del Acuerdo de París, en el cual se adoptó, no sin esfuerzo, el compromiso de trabajar de manera conjunta para no superar el famoso 1.5ºC de aumento de temperatura al final de este siglo frente a niveles preindustriales, no se haya podido llegar a un consenso en lo que respecta al futuro más inmediato de los combustibles fósiles. Es importante recordar que, según la Organización de Naciones Unidas, estos recursos suponen «más del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) y casi el 90% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2)». Y esto ocurre, aumentando la contradicción, en el año más cálido desde que hay registros.

Esta falta de consenso estuvo, además, marcada por la ausencia de actores clave como Estados Unidos, China o Rusia, lo cual evidenció la ruptura del diálogo y trabajo conjunto en materia climática.

La COP30 pasará a la historia como aquella que dio voz, pero no voto, a las comunidades indígenas

La COP30 también marcó un hito en la historia de las cumbres, pues por primera vez se dio voz a 3.000 indígenas, la mayoría de la Amazonía. Se les dio voz pero no voto, y a pesar de este tímido avance, se dejaron de lado sus reclamaciones, como la protección de sus territorios frente a los macroproyectos que los amenazan, según denuncian algunas de las asociaciones representantes.

El último punto clave es el acuerdo para avanzar hacia una transición justa ante la crisis climática. La sostenibilidad no puede entenderse sin la dimensión de la justicia social, por lo que este acuerdo marca un antes y un después, garantizando la posición central de los derechos humanos dentro de la agenda climática.

Más allá de las COP, el mutirão por la acción climática continúa fuera de los despachos, en manos de una ciudadanía que sostiene la transición hacia un modelo más sostenible, justo y democrático.

María Corina Machado, la Nobel amenazada por el régimen venezolano

Reconocida con el Premio Nobel de la Paz por su defensa de la democracia y los derechos civiles, María Corina Machado se ha convertido en un símbolo global de resistencia cívica. 


Cuando en octubre de 2025 se anunció que María Corina Machado recibiría el Premio Nobel de la Paz, muchos interpretaron aquel gesto como algo más que un reconocimiento personal: era una señal de respaldo a millones de venezolanos que llevan años reclamando un horizonte democrático. A sus 58 años, la dirigente liberal se ha consolidado como la voz más visible de la oposición a Nicolás Maduro, una posición que ha sostenido pese a inhabilitaciones, amenazas y un hostigamiento constante. Su liderazgo, forjado en el activismo ciudadano, ha evolucionado hasta situarse como una figura central de la política venezolana.

Con un estilo directo y una defensa firme de las libertades individuales, logró conectar con un electorado que buscaba alternativas frente al estancamiento económico. Ese protagonismo también la convirtió en uno de los principales objetivos del Gobierno, que ha intentado apartarla de la vida pública mediante restricciones legales e impedimentos administrativos.

Compromiso desde los inicios

Ingeniera industrial por la Universidad Católica Andrés Bello y con formación en finanzas, Machado inició su trayectoria pública a comienzos de los años 2000 convencida de que la participación ciudadana era clave para preservar las instituciones.

La dirigente liberal se ha consolidado como la voz más visible de la oposición a Nicolás Maduro

En 2002 cofundó Súmate, organización dedicada a promover la transparencia electoral, la educación cívica y la vigilancia del voto. La iniciativa se convirtió en un referente del activismo democrático y situó su nombre en el centro del debate público. El impulso al referéndum revocatorio de 2004 la proyectó internacionalmente y marcó sus primeros choques con el Gobierno. A partir de entonces, comenzó a participar en foros y organismos internacionales, donde expuso la compleja situación política del país.

La candidata que no pudo ser

Su salto formal a la política institucional llegó en 2010, cuando fue elegida diputada a la Asamblea Nacional con una de las votaciones más altas del país. Desde allí denunció la concentración de poder en el Ejecutivo y el deterioro de la separación de poderes. En 2013 fundó Vente Venezuela, su principal plataforma política, con una agenda basada en la libertad económica, la institucionalidad democrática y la autonomía ciudadana. Bajo su liderazgo, el partido se convirtió en un referente de la oposición, especialmente entre quienes reclamaban una postura firme frente al régimen.

El anuncio del Premio Nobel de la Paz despertó gran entusiasmo entre los venezolanos, tanto dentro como fuera del país

El conflicto con el Gobierno se intensificó en 2014, cuando la Asamblea Nacional decidió destituirla tras su intervención ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como representante  alterna de Panamá. En 2023, el Tribunal Supremo ratificó una inhabilitación que le impedía competir en las presidenciales de 2024. Aun así, ganó las primarias de la oposición con un apoyo abrumador, consolidándose como la figura más representativa del movimiento democrático. Ante la imposibilidad legal de ser candidata, respaldó la postulación de Edmundo González Urrutia, manteniendo un rol clave en la estrategia opositora.

Reconocimiento internacional

El anuncio del premio despertó un  gran entusiasmo entre los venezolanos, tanto dentro como fuera del país. Para muchos, fue una confirmación de que la lucha democrática puede ser lenta, pero nunca desaparece. No sorprende, por tanto, que el Comité Nobel justificara su decisión «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica hacia la democracia», una distinción que amplifica su voz en un momento decisivo para el futuro del país.