Etiqueta: Agenda 2030

Los hitos sostenibles de la primera mitad de 2020

Este año iba a ser el pistoletazo de salida hacia una década más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Por un lado, Naciones Unidas había marcado como objetivo proteger, al menos, el 30% de la biodiversidad en la Tierra y el océano de cara a 2030. Por otro, se habían organizado múltiples convenciones internacionales para abordar la pérdida acelerada de riqueza natural a escala global: la 15ª Conferencia del Convenio de Naciones Unidas de Diversidad Biológica (CBD), el Foro Mundial de la Biodiversidad en Davos (Suiza), las reuniones preparatorias de la COP26… La llegada del coronavirus congeló gran parte de los planes, pero no del todo. A continuación, recogemos los principales hitos sobre sostenibilidad que han marcado el primer semestre de este año tan insólito.

Aterriza el Pacto Verde Europeo

Enero comenzó con la llegada del Green Deal, la hoja de ruta más ambiciosa de la Unión Europea que busca convertir el continente en el primero climáticamente neutro en el año 2050. Para ello, la comisión ha consolidado siete pilares fundamentales: impulso de fuentes de energía alternativa más limpia, una industria sostenible basada en la economía circular, renovación de edificios, fomento de la movilidad sostenible, aumento de la biodiversidad en ciudades, pesca y agricultura respetuosas con el medio ambiente y prevención de la polución del aire, el agua y el suelo.

El Pacto Verde Europeo tenía previsto movilizar un billón de euros hasta 2027-2030 –el mayor porcentaje de la historia de gasto público en acción por el clima– y se vio acelerado por la pandemia global del coronavirus que, además de afectar a nuestro sistema económico y social, ha reafirmado la necesidad de una economía más limpia y sostenible para proteger los ecosistemas y, por ende, a nosotros mismos. Así lo aseguraba Teresa Ribera, vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, en una entrevista realizada en plena crisis sanitaria: “Del mismo modo que hay quien pone de manifiesto que esta crisis sanitaria tendrá salida una vez que tengamos vacunas y capacidad diagnóstica, sabemos cuál es el tratamiento que requiere nuestro medio ambiente. Eso sí, si avanzamos en su destrucción hasta el punto de no retorno, ni las vacunas ni el tratamiento funcionarán”.

Uno de los objetivos principales del Green Deal frenar el daño a la biodiversidad y garantizar así nuestra supervivencia en las próximas décadas. Porque, como subrayaba en los primeros meses de la pandemia Fernando Valladares, doctor en Biología del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el papel protector de la biodiversidad es fundamental para reducir la zoonosis (o propagación de infecciones de una especie animal al hombre) que supone ya el 70% de las enfermedades emergentes en el mundo.


Davos: del blanco de la nieve al verde de su reestrenado manifiesto

2020 comenzó también con una edición del Foro Económico Mundial que, además de celebrar medio siglo de estos encuentros entre políticos, empresarios y representantes de organizaciones sociales y culturales, afianzó el compromiso y la concienciación corporativa con la protección del medio ambiente. Durante las jornadas celebradas en enero, el fundador y presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, recordó que “nuestros esfuerzos para mantener el calentamiento global limitado a 1,5°C se están quedando peligrosamente cortos. Con el mundo en una encrucijada tan crítica, este año debemos desarrollar un Manifiesto de Davos 2020 para reimaginar el propósito y los cuadros de mando para las empresas y los gobiernos”.

España aprueba el anteproyecto de Ley del Cambio Climático

En nuestro país, los primeros meses de 2020 han gestado uno de los mayores hitos sostenibles de la historia española reciente: el anteproyecto de Ley del Cambio Climático, un texto legal que sitúa a España en el camino hacia la neutralidad en emisiones de carbono en 2050 para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. El documento, cuya presentación en las cortes se retrasó hasta mayo por el coronavirus, permite que España fije por ley sus objetivos nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 con un descenso del 20% respecto a niveles de 1990. Además de implicar a todos los sectores económicos en el reto de una reindustrialización más sostenible y una reducción drástica de emisiones, esta nueva Ley destaca especialmente por situar la educación ambiental en el centro del debate, una asignatura pendiente en nuestras aulas que el Gobierno considera de “especial importancia” para implicar a la sociedad española en todas las respuestas frente al cambio climático y la promoción de transición energética.

Caen drásticamente las emisiones… por el coronavirus

En el primer trimestre de 2020 hemos sido testigos de otro hecho insólito: la drástica reducción de emisiones a nivel mundial. A finales de marzo, el satélite Copericus Sentinel-5P mostraba la reducción de la contaminación atmosférica provocada por el dióxido de nitrógeno en ciudades tan contaminantes como Madrid, París o Milán entre el 15 y el 25 de marzo de 2020, coincidiendo con el inicio del confinamiento en España. Las emisiones diarias de dióxido de carbono también cayeron un 17% a nivel mundial y un 32% en España durante el mes de abril.

No obstante, una reducción tan llamativa no implica la minimización del impacto del cambio climático, tal y como argumentó la autora principal de la investigación, Corinne Le Quére: “Es probable que estas disminuciones extremas sean temporales, ya que no reflejan los cambios estructurales de los sistemas económicos, de transporte o de energía. La medida en que los líderes mundiales consideren el cambio climático al planificar sus respuestas económicas posteriores al coronavirus influirá en las trayectorias de las emisiones mundiales durante las próximas décadas”.


La economía circular: una realidad cada vez más cercana en España

El pasado junio se aprobaba en el Consejo de Ministros la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), denominada España Circular 2030, que nace con la intención de “superar la economía lineal e impulsar un nuevo modelo en el que el valor de productos, materiales y recursos se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible”. La puesta en marcha de este ambicioso plan de acción tiene una traducción clara en cifras y objetivos: reducir en un 30% el consumo nacional de materiales, mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua y recortar un 15% la generación de residuos respecto a 2010.

Para que la circularidad de nuestro sistema económico y productivo sea una realidad dentro de una década, el plan del Gobierno se centra en impulsar normativas para avanzar en este sentido las políticas económicas, de fiscalidad, de empleo, de I+D+i, de consumo, industrial, del agua, agraria y de desarrollo de áreas rurales. Además, según el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, las líneas de actuación principales sobre las que se centrarán las políticas de la EEEC se dividen en ocho pilares, cinco de ellos relacionados con el cierre del círculo (producción, consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias y reutilización del agua) y tres de carácter más transversal (sensibilización y participación, investigación, innovación y competitividad, y empleo y formación).  

El sistema energético, más verde que nunca

El mix energético español es cada vez más verde. A la luz de los datos publicados en el Informe del Sistema Eléctrico de Red Eléctrica este mes de junio, en 2019 España incorporó a su parque de generación de electricidad más de 6,4 GW de nuevos megavatios de energía renovable. Así, España alcanzaba un máximo de capacidad de generación histórico: 110 GW de potencia instalada. Y, por primera vez en la historia, del total de la potencia instalada nacional, el 50,1 % correspondía a instalaciones de energía renovable, que superaban así a las tecnologías no renovables. Un avance necesario para la transformación del modelo energético de nuestro país.

Tras más de tres meses de pandemia global podemos decir que el coronavirus nos ha abierto los ojos de cara a nuestra convivencia con la Tierra. Los retos que se suman al calendario post-COVID19 implican ciudades más sostenibles y eficientes, una movilidad más verde y la transformación de nuestra economía y de los sistemas energético y productivo hacia un modelo más circular y verde. Todavía tenemos tiempo para cerrar 2020 como uno de los años más fructíferos contra el cambio climático.

Diversidad en la empresa: mucho más que una bandera

Silicon Valley es el epicentro de la innovación y la tecnología, pero tiene una gran grieta: la mayor parte de sus empleados son hombres blancos. Este es un hecho que lleva denunciando desde 2012 la organización Code2040, nacida en San Francisco con el objetivo de acabar con la brecha racial en la ingeniería y la tecnología, y que corroboran los datos de diversidad racial de las propias compañías: en Apple, Facebook, Google, Microsoft y Twitter, más de la mitad de los empleados son blancos. La empresa de Bill Gates casi roza el 62% y Google alcanza el 60% frente al 1% de trabajadores afroamericanos.

Según explicaron desde Code2040 en una entrevista, la irrisoria falta de diversidad no es solo una cuestión social, sino que “amenaza la capacidad de Estados Unidos para seguir siendo competitivos” contra grandes mercados como el asiático. Y están en lo cierto: construir una plantilla diversa en cuanto a etnias, edades, países de origen e identidades sexuales es un activo esencial para el crecimiento, la innovación y la sostenibilidad de las empresas en el futuro próximo.

Son incontables los estudios sobre la composición del tejido empresarial que demuestran que aquellas compañías con políticas de gestión de la diversidad han reportado una mayor capacidad para atraer talento y ofrecer soluciones de negocio más creativas e innovadoras. Un ejemplo es la conclusión a la que llega la consultora MacKinsey & Company tras analizar entre 2008 y 2010 a más de 180 empresas que cotizaron en Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, y observar que aquellas compañías con más mujeres y ciudadanos extranjeros en altos puestos obtienen mejores resultados que otras con menor diversidad.

El discurso ha cambiado para siempre y, por ese mismo motivo, la Agenda 2030 otorga en sus ODS 8 y 10 al sector privado -desde microempresas hasta multinacionales- un papel fundamental en la transformación hacia una sociedad más sostenible que logre una remuneración equitativa para hombres como mujeres de todas las etnias, incluidos jóvenes y personas con algún tipo de discapacidad.

Las claves para una empresa realmente diversa

Las compañías ya no pueden ignorar el mundo globalizado en el que vivimos. En última instancia, son ellas las que responden a las demandas de una sociedad formada por un enorme abanico de edades, identidades sexuales, géneros y orígenes. Cada una de las personas que la conforman tiene su propia concepción de la realidad y todas necesitan ser puestas en valor. Es pura lógica empresarial: el sistema de producción que omite a las minorías se ha quedado obsoleto.

Los beneficios ya están puestos sobre la mesa: incremento de la satisfacción y compromiso con la empresa, reducción del absentismo, desarrollo de competencias interculturales, acceso a nuevos mercados, mejores vínculos con los clientes debido a una mejor comprensión de sus necesidades y, por último, una mejora en la reputación empresarial. Ahora solo queda conseguirlo.

“El mayor reto de las políticas de diversidad en la actualidad es ser auténticas”, apunta el Ministerio de Trabajo español en un extenso informe sobre la gestión de la diversidad en los entornos profesionales nacionales. “Se trata, más allá de una cuestión de números, de mejorar la calidad, eficacia y sostenibilidad de nuestras actuaciones. El futuro de la diversidad pasa por integrarla en el ADN de las organizaciones y convertirla en el motor de crecimiento”.

Según datos de la Unión Europea, mientras que en los países del norte del continente, un 63% de las empresas considera la gestión de la diversidad como un aspecto positivo, en España solo ocurre en uno de cada 100 casos. En una encuesta realizada por eBay en 2017 sobre la diversidad en el empleo, uno de cada cinco españoles aseguraron haberse sentido excluidos en sus trabajos por alguna característica personal como el género, la edad, la etnia o la religión; una cifra que aumenta hasta casi la mitad (44,7%) dentro del colectivo LGTBI+.

Uno de cada cinco españoles aseguran haberse sentido excluidos en sus trabajos

Como vara de medir la actitud del tejido empresarial español frente a la gestión de la diversidad, podemos utilizar el Índice D&I que la Red Acoge lleva elaborando desde hace cinco años a través de encuestas realizadas a medio centenar de empresas con el fin de evaluar cómo se desenvuelven en cuatro categorías: sistema de gestión interno para la diversidad y la inclusión, política corporativa de no discriminación, medidas externas de la gestión de la diversidad y mapa de la diversidad.

Las cifras demuestran que hay un importante crecimiento de la diversidad cultural en el entorno profesional, especialmente en los mandos medios, una relación que la fundación explica con la internacionalización de las empresas: al abrirse a otros países, automáticamente se integran más nacionalidades. De hecho, ocho de cada 10 empresas encuestadas cuentan con una estrategia de selección que garantiza la no discriminación por razones de etnia, género u orientación sexual y que se centra únicamente en el talento.

“Las compañías tienen mucha voluntad por mejorar su gestión de la diversidad: al final vivimos en un mundo globalizado y cada gota de nuestra inteligencia colectiva cuenta”, apuntan desde Red Acoge. “A lo largo de estos años hemos observado que las empresas, en su mayoría pymes, promueven la perspectiva de la diversidad en acciones de proyectos sociales o programas de voluntariado corporativo”.

El mayor porcentaje de sensibilización disminuye en los mandos intermedios y superiores

No obstante, el mayor porcentaje de sensibilización en diversidad e inclusión se acentúa en la plantilla general y disminuye si miramos hacia los mandos intermedios y superiores. La cifra que se torna especialmente baja dentro del colectivo LGTBI (13% en mandos superiores frente al 41,67% en la plantilla en general). Falta comunicación entre CEO y empleado, en palabras de Red Acoge: “El liderazgo inclusivo es clave para incidir en la sensibilización en los niveles superiores y terminar generando un efecto cascada que llegue al resto de la plantilla”.

Aunque la comunicación transversal es clave en una empresa con una gestión de diversidad exitosa, la fundación indica cuatro puntos más a cumplir: “Es importante que las empresas vayan introduciendo planes de diversidad y adopten políticas que incluyan el derecho de la no discriminación, que los mandos superiores revisen la forma en que se toman decisiones y cómo se comunican a los empleados en materia de diversidad y, también, utilizar un discurso fácilmente comunicable”.

El objetivo final está, según los expertos, en alinear la diversidad cultural con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que las empresas, incluidas las que están presentes en Silicon Valley, recurran a ella como eje vertebrador de la inclusión en el entorno laboral. Solo ese, apuntan desde Red Acoge, será el camino para la excelencia empresarial: “La diversidad cultural será el que delimite el futuro sostenible, respetuoso y comprometido”.

Apostar por el saneamiento del agua para combatir pandemias

El 1 de enero de 2020 empezó la cuenta atrás para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con diez años por delante para hacer de la Agenda 2030 una realidad, a finales de 2019 el Secretario General de la Naciones Unidas, Antonio Guterres, apeló a todos los sectores de la sociedad para hacer de 2020 la Década de Acción. “Nos queda un decenio para transformar el mundo mediante la movilización de más gobiernos y empresas, así como con un llamamiento a todas las personas para que hagan suyos los Objetivos Mundiales”, explica la página web de la ONU. Sin embargo, cuando empezaba a haber un consenso generalizado sobre necesidad de desarrollar sus actividades en base a la consecución de los ODS, el coronavirus ha irrumpido en nuestras vidas poniendo en pausa todas las prioridades.

En un momento tan extraordinario como el actual, en el que los gobiernos se han visto obligados a hacer frente a una crisis sin precedentes, la Agenda 2030 corre el riesgo de verse relegada a un segundo plano. Sin embargo, son muchos los expertos que consideran los ODS deben ser, ahora más que nunca, nuestra guía para la recuperación del planeta. “Es vital que durante la respuesta a la crisis los países mantengan el foco en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en los compromisos climáticos para mantener los logros del pasado y, durante la recuperación, hacer inversiones que impulsen un futuro más inclusivo, sostenible y resiliente”, afirma la ONU en el informe Shared responsability, global solidarity: Responding to the socio-economic impacts of COVID-19.

Mientras la comunidad científica busca una vacuna a contrareloj, lavarse las manos con jabón y agua sigue siendo una de las medidas más efectivas para evitar contagios y, por tanto, frenar la expansión del virus. Un gesto muy sencillo, pero que es imposible para muchos: en multitud de puntos del planeta el agua es un bien escaso y el agua limpia apta para el consumo y el saneamiento es incluso considerado un bien de lujo. Se calcula que en todo el mundo, más de 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable o sistemas de saneaminento y de todas ellas, más de la mitad viven en África, según la ONU. Por eso, el ODS 6 se centra de manera exclusiva en garantizar el acceso universal a fuentes de agua limpia y saneamiento para aquellos en situación de vulnerabilidad.

El ODS 6 se centra en garantizar el acceso universal a fuentes de agua limpia y saneamiento

A pesar de los progresos alcanzados en este terreno, “una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a agua potable y dos de cada cinco no cuentan con instalaciones de saneamiento mejoradas que permiten lavarse las manos con jabón y agua”, explica la ONU. La desigualdad de los recursos hídricos no es un fenómeno nuevo, pero tal y como reconoce la organización, “la pandemia de la COVID-19 ha demostrado la importancia crítica del saneamiento, la higiene y el acceso adecuado a fuentes de agua limpia para prevenir y contener enfermedades”.

Más allá del coronavirus, el agua contaminada y la falta de instalaciones sanitarias están relacionadas con la propagación de otras enfermedades que se cobran la vida de miles de personas al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala, entre otras, patologías como la malaria, cuyos vectores se reproducen en el agua y que se estima que solo en 2018 mató a 405.000 personas (el 67% menores de cinco años); la helmintiasis, transmitida por “huevos presentes en las heces humanas que contaminan el suelo en las zonas con malos sistemas de saneamiento” y que afecta a alrededor de 1.500 millones de personas, y la diarrea aguda. Esta última es la causa de la muerte de dos millones de personas al año, de las cuales -apunta la ONU- el 90% son provocadas por mala higiene y agua insalubre. Además, es especialmente dura con los niños: más de 800 mueren cada día por diarrea.  

Según las estimaciones de la comunidad científica, es probable que dentro de no mucho tiempo el coronavirus cuente con una vacuna. No obstante, epidemiólogos y científicos de todo el mundo apuntan a que esta no es ni será la última pandemia a la que se enfrente la humanidad. En este sentido, una recuperación que no se centre en los Objetivos de Desarrollo Sostenible en general, y en el número 6 en particular, podría convertirse en un mero parche. El acceso a agua limpia y a instalaciones sanitarias es absolutamente necesario para mantener una mínima higiene y dignidad personal y, además, es un impulso para lograr otros objetivos como el de la lucha contra la desigualdad. “El agua y la higiene decente son una clave fundamental para lograr los ODS, incluidos el de buena salud e igualdad de género”, argumenta la ONU. A pesar de ello, mientras haya personas en el mundo que no tengan acceso a agua limpia o que no dispongan de instalaciones de saneamiento toda la humanidad seguirá en riesgo de vivir otra pandemia.

Viajar sin contaminar: el gran desafío de la década

turismo

El turismo es la gallina de los huevos de oro de la economía de muchos países. Sin turismo no salen las cuentas: es uno de los sectores que más aporta a la economía a nivel mundial. Nunca falla. Como tampoco lo hace FITUR, la feria de turismo española por antonomasia y una de las más importantes del mundo que este año celebra su 40 aniversario. Durante esta semana y hasta el próximo 26 de enero la feria abre sus puertas en el Palacio de Congresos de Madrid, donde se reunirán los profesionales más destacados del sector.

Según los últimos datos de la Organización Mundial del Turismo, cerca de 1.600 millones de personas harán las maletas en algún momento de este 2020. Esta cifra subraya el gran impacto del turismo en la economía mundial: es responsable directo del 10% del PIB del planeta y genera 1 de cada 10 empleos en el mundo. A pesar de los beneficios que el turismo tiene para la economía, cabe recordar que todos los desplazamientos dejan huella en nuestro planeta.

El turismo es responsable directo del 10% del PIB del planeta

Sin ir más lejos, la Agencia Europea del Medio Ambiente estima que un vuelo de Madrid a Barcelona con 100 pasajeros emite cerca de 14 toneladas de CO2. El mismo trayecto, con el mismo número de viajeros, pero en tren, produce 7.000 kilogramos del mismo gas. Datos de este organismo señalan al avión como el medio de transporte más dañino con el planeta. Y es que llega a contaminar hasta 20 veces más que otros medios. A pesar de los esfuerzos — de momento, insuficientes— del sector para reducir sus niveles de contaminación, la realidad es que a día de hoy es el responsable del 2,5% de los gases invernadero. Y eso no es todo. De seguir con los ritmos actuales, se calcula que para el 2050 las emisiones procedentes de los vuelos aumentarán en un 300%.

Por ello, el turismo juega un papel clave en la Agenda 2030 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, ya que tiene el potencial para contribuir de manera decisiva en la consecución de los grandes desafíos de la década. Bajo esta perspectiva, ya son varios los países que han empezado ya a “viajar” hacia un turismo más sostenible con medidas que van desde la aplicación de tasas económicas al visitante hasta la limitación del número de turistas permitidos o la eliminación de los vuelos de corta distancia. Todas ellas están orientadas a buscar un equilibrio entre potenciar el turismo y garantizar la sostenibilidad del entorno.

Asia

Bután es un claro ejemplo de cómo apostar por el turismo sin que el ecosistema salga perdiendo. Bajo la política “valor alto, impacto bajo”, el pequeño estado budista del sudeste asiático ha limitado el número de visitantes anuales que pueden acceder al país para así controlar y minimizar el impacto medioambiental. Entre las medidas aplicadas se encuentra el pago de una tasa diaria de 200 euros por persona que incluye el alojamiento y la obligación de llegar al país a través de una agencia de viajes autorizada por el Gobierno. Estas soluciones han hecho de Bután un referente a nivel mundial en turismo sostenible.

Un grupo de espectadores observan un baile tradicional de Bután

La recientemente renombrada como República de Palau, el país formado por islas volcánicas que se encuentra al oeste de Filipinas, también ha dado un paso más en el campo del ecoturismo. A través de la firma de la “promesa de Palau”, una especie de contrato redactado por los niños y niñas del país, los turistas se comprometen a cumplir una serie de indicaciones a la hora de visitar el país. El objetivo, según las autoridades nacionales, es que el visitante sienta que es su deber proteger y preservar el entorno.

Latinoamérica

En latinoamérica también se encuentran ejemplos de Gobiernos que han decidido priorizar la supervivencia del entorno natural frente a los beneficios del turismo. Las islas Galápagos, situadas en el océano Pacífico a casi 1000 km de las costas de Ecuador, llevan desde hace años restringiendo el número de visitantes por cuestiones medioambientales. Además, las autoridades ecuatorianas han implementado una tasa para los turistas de 100 dólares por persona y han limitado también la presencia de visitantes en determinadas áreas con el objetivo de luchar contra la degradación del ecosistema.

Fernando de Noronha, otro archipiélago de islas situado en el nordeste de Brasil, tiene un límite diario de turistas fijado en 450. Sin embargo, esta cifra no siempre se respeta debido a la histórica flexibilidad de las autoridades brasileñas en temas de protección del medio ambiente. El Gobierno de la zona también ha fijado una tasa de 20 euros por persona y día que se emplea para llevar a cabo proyectos orientados a preservar la biodiversidad.

España

Dentro de nuestras fronteras, Barcelona, que desde hace años se enfrentado a las consecuencias de un turismo masificado, ha tomado medidas contra uno de los medios de transporte más dañinos: los cruceros. Con una media de 750 escalas diarias en el puerto de Barcelona, en temporada alta llegan a coincidir en aguas catalanas hasta diez naves de gran tamaño. Por este motivo, el Ayuntamiento de Barcelona está a punto de aprobar un paquete de medidas que limitará el número de cruceros en la capital catalana.

Turistas reunidos en la Fuente Mágica de Montjuïc, en Barcelona

Por último, en las Islas Baleares se instauró en el año 2018 un impuesto conocido como ecotasa. Desde entonces, los turistas que visiten alguna de las islas deberán abonar un pago que puede llegar a ascender hasta 4 euros por persona y día dependiendo del establecimiento en el que se alojen. En el año 2019, gracias al Impuesto del Turismo Sostenible, el Gobierno balear recaudó más de 100 millones de euros que, según las autoridades, están destinados a mejorar la calidad de vida en las islas con proyectos enfocados a crear infraestructuras más sostenibles.

Los educadores, una figura clave para el desarrollo

profesor

En todo el mundo, más de 265 millones de niños no están escolarizados. De ellos, la mitad viven en zonas afectadas por conflictos. Además, del total de jóvenes que van a la escuela, 617 millones carecen de los conocimientos básicos en aritmética y de un nivel mínimo de alfabetización. Ante estos datos, no es de extrañar que uno de los Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (el número 4) sea el de garantizar que, de aquí a 2030, todos los niños y niñas tengan acceso a una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

Con ese propósito en el horizonte, cada vez más profesionales de la educación buscan nuevas herramientas que permitan mejorar no solo el acceso, sino también la calidad de un derecho básico como es la educación. Un caso ejemplar es del del profesor keniano Peter Tabichi, ganador del Global Teacher Prize 2019, conocido como el ‘Nobel de la Educación’.

Vestido con los hábitos propios de la orden franciscana de la que forma parte, Tabichi ha recogido este año el galardón, dotado con un millón de dólares, que desde 2014 entrega la fundación Varkey de Dubái. ¿Su logro? Conseguir que una pequeña escuela del valle del Rift se posicione entre los mejores centros educativos públicos del país a través de un revolucionario método de enseñanza. En 2018, el profesor keniata logró crear un Club de Ciencia para que los alumnos del centro, que cuentan únicamente con un ordenador y una precaria conexión a Internet, tuviesen un espacio para diseñar sus proyectos de investigación. La exitosa iniciativa consiguió que el club fuese seleccionado para participar en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Arizona (Estados Unidos) tras crear un dispositivo que permitía a personas ciegas medir objetos.

"Invitemos a los niños a participar en la sociedad. Tienen mucho que decir y mucho que aportar"

César Bona

La apuesta de Tabichi por la tecnología y su voluntad de motivar a los estudiantes han sido clave para trasladar los estándares de una educación de calidad a una de las regiones más desconectadas del planeta. En esta misma línea han trabajado profesores españoles como César Bona y David Calle, ambos finalistas del Global Teacher Prize en otras ediciones.

Para César Bona, candidato en los Global Teacher Prize de la edición de 2014 y reconocido como mejor profesor de España, estimular la creatividad de los alumnos y darles voz para que compartan sus inquietudes son dos requisitos imprescindibles para formar a los más jóvenes. “Invitemos a los niños a participar en la sociedad. Tienen mucho que decir y mucho que aportar”, detalla en su cuenta de Twitter. Autor de varios libros sobre educación, Bona defiende una enseñanza basada en la empatía, la escucha activa y la capacidad de los educadores para conectar con los alumnos y detectar lo que les falta. Utilizar la música, el emprendimiento, el cine o el teatro son, a su juicio, las herramientas ideales para crear un espacio abierto que permita combatir el absentismo escolar y el analfabetismo.

 En la misma línea, el ingeniero de telecomunicaciones David Calle ha hecho de las redes sociales un instrumento de aprendizaje y de transmisión de valores. Sin ser profesor, Calle estuvo nominado al Global Teacher Prize en 2017 y ha sido reconocido por la revista Forbes como una de las personas más creativas del mundo. Su canal de Youtube, Unicoos, donde enseña física y matemáticas, acumula más de un millón de suscriptores. La mayoría de ellos, jóvenes y adolescentes que buscan apoyo extraescolar en la web. Según él mismo explica, el objetivo de este nuevo formato didáctico de enseñanza es conseguir que los alumnos sean capaces de pensar en grande, de ir más allá de lo establecido.

Sin duda, los tres educadores –cada uno con su propia historia de éxito– están ayudando a reconfigurar la  imagen que presenta Naciones Unidas sobre el estado de la educación en el mundo. No obstante, más allá de nombres propios y galardones, no hay que olvidar que luchar por una educación de calidad en todos los rincones del planeta es, como apuntan desde Naciones Unidas, una tarea de todos.  

Las tres regiones del mundo en las que es más complicado ser niño

niño

Imagina que tienes ocho años y experimentas el hambre y la sed casi a diario. Imagina que no dispones de un hogar en el que refugiarte de las inclemencias del tiempo ni de unas instalaciones sanitarias básicas. Imagina que vives con tu familia en una zona de conflicto y no tienes acceso a un servicio de salud. Imagina que careces de un sistema educativo en el que desarrollar tus aptitudes o que la sociedad en la que vives reserva para ti un papel de sumisión por el hecho de ser niña. Imagina que estas líneas no son un ejercicio de reflexión, sino la realidad que a diario viven niños y niñas de todo el mundo.

Neide es una de ellas. Nacida en Angola y procedente de una familia de limitados recursos económicos vivió de niña en su propia piel la malnutrición y la enfermedad. Hace unos años, la fiebre se llevó a su hermana menor y a su padre, lo que la llevaron a ella y a su familia a escapar de un país golpeado por una violenta guerra civil. Tras solicitar asilo en Namibia, Neide decidió emprender el camino hacia Europa en busca de las oportunidades que se le negaron en Angola, considerado por la organización Save The Children como uno de los peores países para ser niño junto con Níger, Mali, República Centroafricana, Somalia y Chad.

Neide decidió emprender el camino hacia Europa en busca de las oportunidades que se le negaron en Angola

  Unicef, a través de su informe anual Estado Mundial de la Infancia (EMI), también hace un balance de la situación mundial de la infancia. Y los últimos datos no son halagüeños. Actualmente las mayores amenazas para la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo de los niños del mundo son, por orden de incidencia: la mortalidad neonatal, la escasez de agua y saneamiento, la falta de vacunación, la malnutrición, la inseguridad en zonas de conflicto, la falta de educación, protección (matrimonio infantil, mutilación genital femenina, trabajo infantil, etc.) y la falta de empoderamiento de la mujer.  

NIños
Fuente: Unicef

Concretamente, este 2019 Unicef centra su análisis en la situación de la nutrición infantil en el mundo. El informe, titulado Infancia, alimentación y nutrición: creciendo bien en un mundo cambiante, trata esta dimensión que amenaza directamente la supervivencia de los niños y niñas del mundo. Las cifras nos muestran un panorama global preocupante.

En la actualidad, casi 200 millones de niños sufren desnutrición crónica y aguda en todo el mundo. Sin olvidar que cerca de 340 millones de infantes sufren “hambre oculta”, es decir, una deficiencia crónica de vitaminas y nutrientes esenciales. La mayoría de los niños con este tipo de carencia nutricional, especialmente dañina en los niños de menos de cinco años, viven en el continente africano, en el sudeste asiático y en algunas regiones del norte de Latinoamérica.

Históricamente, el continente africano ha sido uno de los más golpeados por la malnutrición. Si bien los índices de inanición se han reducido considerablemente en las últimas décadas, en muchos países de África Occidental y Oriental sigue siendo uno de los principales problemas sociales. De la misma manera, Yemen, en situación de guerra desde 2015, presenta unos índices muy altos de desnutrición crónica.

En Asia, países como India, Pakistán, Afganistán, Indonesia o Filipinas también muestran unos niveles muy altos, lo cual incide directamente en la salud y el desarrollo de niños y adolescentes.

Un tercer foco de malnutrición se encuentra en Latinoamérica. Países como Guatemala, Honduras o Ecuador presentan una situación alimentaria muy adversa, generalmente debido los altos índices de desigualdad y pobreza que sufre su población.

En definitiva, los datos pintan un panorama desolador que solo puede combatirse con colaboración y determinación internacional. Sin ir más lejos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible 1 y 2 proponen poner fin a la pobreza y acabar con el hambre en el mundo de cara a 2030. La infancia es nuestro futuro. Pongámoslo en práctica.

Sigue en directo la presentación del European Green Deal

green

“Vamos a embarcarnos en una transformación que va a revolucionar cualquier ámbito de nuestra sociedad y de nuestra economía. Y lo haremos porque es lo correcto, aunque no será fácil (…) La protección del planeta es el área en la que el mundo más necesita del liderazgo de la Unión Europea”.

Con estas palabras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, introducía en su discurso de investidura la posición del nuevo Ejecutivo comunitario en la lucha contra el cambio climático. La presidenta anunció que en sus primeros 100 días en el cargo presentaría su estrategia política para convertir a Europa en líder de la transición hacia una era postcarbono.

->Síguelo en directo en este enlace: https://audiovisual.ec.europa.eu/en/

El European Green Deal o Pacto Verde Europeo, que está llamado a ser uno de los seis pilares estratégicos de su mandato, se presenta hoy en un pleno extraordinario del Parlamento Europeo. La presidenta von der Leyen y el vicepresidente Frans Timmermans, responsable de la acción climática de la región, detallarán las principales líneas del plan cuya hoja de ruta se conocerá en 2020.

Según los últimos datos recogidos por los medios de comunicación, el European Green Deal pretende convertir a Europa en el primer continente neutro en emisiones de carbono. Y lo hará ampliando los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, fijándolos en el 50% o el 55%, muy por encima del límite actual del 40%. La propuesta de von der Leyen recoge así el testigo de la Eurocámara, que declaró hace unos días la emergencia climática en la región y urgió a la recién investida Comisión a fijarse metas ambiciosas.

Plenamente alineado con el Acuerdo París y con el firme propósito de llevarlo a término, el European Green Deal pondrá el foco en la transición energética y la descarbonización de la economía europea, para lo cual impulsará la transformación de sectores como el transporte o la agricultura, fomentando la economía circular y la protección de la biodiversidad.

Pero esto no ocurrirá a cualquier precio. Desde el primer minuto, von der Leyen ha dejado claro que la transición debe ser justa para llegar a buen término. “Lo que es bueno para nuestro planeta debe ser bueno también para los ciudadanos, las regiones y la economía. Por eso debemos garantizar que esta transición es justa, que no deja a nadie atrás”, ha adelantado la presidenta. En su discurso inaugural anunció que crearía un Fondo de Transición Justa para ayudar a las regiones dependientes del carbón a dar el salto a la nueva era.

La expectación es máxima. Con el European Green Deal, el Viejo Continente asume de nuevo un lugar protagonista en la historia como un poder normativo global.

Cómo dar luz (verde) al mundo antes de 2030

«Vivimos en un mundo sin gobernanza global. En ese contexto, la responsabilidad de las empresas transnacionales es mayor», así definió Jordi Sevilla, presidente del Grupo Red Eléctrica, el nuevo marco de actuación en el que las empresas están asumiendo un papel protagonista y un compromiso firme con el desarrollo sostenible.

«Nos están fallando, pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos. No dejaremos que sigan con esto. Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y se viene el cambio, les guste o no». Con esas contundentes palabras terminaba Greta Thunberg su intervención en la Cumbre del Clima organizada por Naciones Unidas hace poco más de una semana en Nueva York. La joven se ha convertido en la cara más visible de las reclamaciones de las nuevas generaciones, que enarbolan con energía la bandera verde. Sin embargo, tanto Greta como sus coetáneos saben que no pueden hacerlo solos y que, para cumplir los compromisos y plazos que exige el planeta, será necesario que todos sean parte activa de la lucha. Y son las empresas las que hoy están a la vanguardia de la batalla.

Ese fue el leitmotiv principal de la segunda jornada del evento Creando juntos un futuro sostenible organizado por el Grupo Red Eléctrica, una sesión especial para facilitar el encuentro con analistas, inversores ESG y proxy advisors. «El cambio climático va a afectar al modelo energético, y los mercados financieros son conscientes de esta problemática y la comparten», introducía el consejero delegado de la entidad, Roberto García Merino, que destacaba la importancia de la regulación para cumplir los objetivos de reducción de emisiones a nivel nacional, europeo y global. Sin embargo, el cambio empieza en los individuos como inversores, pero también como ciudadanos y consumidores.

«En 2050, si queremos garantizar que exista un planeta para nuestros hijos o para nuestros nietos, tenemos que garantizar una situación en la que el sector eléctrico no use combustibles fósiles ni produzca emisiones. Y, dentro de este panorama, electrificar el transporte es una de las soluciones para dar paso a un planeta más sostenible», explicaba Ángel Mahou, director corporativo de Telecomunicaciones e Internacional, tras incidir en que el transporte supone un tercio del uso energético mundial y, por tanto, es un sector que tiene mucho que decir en la descarbonización –de hecho, en España se calcula que supone un 42% de ese consumo–. «El vehículo eléctrico es un reto y una oportunidad industrial, medioambiental y energética, pero sobre todo es una oportunidad para las personas. En las ciudades, apostar por el eléctrico significa bajar los niveles de contaminación nociva para los humanos y también el ruido», destacaba.

Es precisamente en las ciudades donde se encuentran, para muchos expertos, gran parte de las complicaciones a la hora de plantear la obligada transición ecológica. Para otros, es donde pueden nacer también un buen número de soluciones. Es en ellas donde la electrificación del transporte es hoy más prevalente, no solamente con turismos y nuevos modelos de movilidad compartida, sino con apuestas por otros tipos de medios como las bicicletas, motos o los patinetes eléctricos, que ya suponen un porcentaje significativo de las ventas en nuestro país –solo en 2018, estas superaron los 63.000 vehículos–.

Que la próxima década será crucial en la electrificación del parque español es algo asumido, pero no por ello es posible relajarse: anticiparse a algo que sabemos que va a ocurrir es primordial para minimizar el impacto de la transformación. «Un parque de un millón de vehículos eléctricos supondría el 1% de la demanda eléctrica actual. Para 2030, estamos con un escenario central de 2,5 millones eléctricos. Eso significaría un crecimiento de la demanda de un 2,5% en diez años. En el pasado hemos gestionado y absorbido en el sistema eléctrico crecimientos muy superiores», reconocía Miguel Ángel Muro, director de Servicios para la Operación, mientras subrayaba la necesidad de anticiparse a la demanda de un crecimiento que no será lineal en los próximos años. «La pregunta no es si la electricidad será suficiente para alimentar la flota de vehículos, sino si el sistema de carga de baterías está preparada para ser alimentada con energía eléctrica procedente de fuentes renovables en un porcentaje razonable», planteaba.

Sin recurrir a una bola que permita ver el futuro, está claro que las renovables van a jugar un papel esencial en los próximos años, especialmente la fotovoltaica y la eólica. «El año pasado, el 40,8% de la energía que se produjo en España vino de fuentes renovables. Pasar al 77% que se plantea en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima es un reto ambicioso que va a requerir de acciones esenciales para conseguirlo», explicaba Miguel Duvison, director general de Operación, mientras incidía en la necesidad de contar con interconexiones y tecnologías de almacenamiento para hacer posible esta transformación.

En un territorio tan extenso como el español, las potencialidades de recursos –y también las necesidades de infraestructuras– son diferentes y especialmente complicados en las islas. «La mejora en la interconexión de sistemas más pequeños nos dará una mayor oportunidad de integrar la generación de renovables, porque se podrá utilizar más allá de la isla donde se produzcan la oferta y la demanda», explicaba Concha Sánchez, directora de Desarrollo del Sistema.

En esa línea, Tomás Domínguez, director de Operación, incidía en el cambio de paradigma eléctrico que ha tenido lugar en los últimos años y que seguirá cambiando cada vez más rápido. «La integración de energías renovables plantea un reto porque son fuentes no controlables, ya que dependen de un recurso primario variable como el sol o el viento». Según Domínguez, en los sistemas insulares podremos afrontar esta transformación si contamos con recursos controlables como las tecnologías de almacenamiento, una herramienta que será esencial para la operación de los sistemas eléctricos insulares.

Proyectos como los que se están llevando a cabo ya en las islas Baleares o en Canarias –como la central hidroeléctrica de Chira-Soria– son solo un ejemplo de los esfuerzos que se realizan para avanzar en el largo camino de la transición ecológica y que ya están reportando beneficios. Aunque en ese camino todas las voces indican que llegamos tarde, acelerar el paso se ha convertido en una necesidad para que el retraso no sea imperdonable. La inversión en la red de transportes y en fortalecer las interconexiones entre países e islas están en las medidas más destacadas en la hoja de ruta para los próximos años. Como destacaba Eva Pagán, directora general de Transporte, precisamente ese fortalecimiento de las redes con Portugal (que permitirá que ellos también cumplan sus objetivos de interconexión) y Francia, así como los proyectos que están sobre la mesa en Baleares y Canarias permitirán «fortalecer las interconexiones no solamente entre islas, sino entre países».

Todas estas metas concretas se unen al plan global de Red Eléctrica para demostrar su compromiso con la Agenda 2030. Fátima Rojas, directora corporativa de Sostenibilidad y Relaciones Externas, y Antonio Calvo, director de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad, volvieron a resumir el documento para los presentes en esta segunda jornada.

«La sostenibilidad no es una moda en el caso de Red Eléctrica, ni una cuestión individual: está en nuestro propósito y nuestros compromisos, que son algo compartido», concluía el presidente del Grupo Red Eléctrica, Jordi Sevilla. Ni una moda ni un capricho pasajero: la transición ecológica es un compromiso ineludible no solo de sus empresas con sus grupos de interés… sino de todo el planeta.

Red Eléctrica presenta su hoja de ruta sostenible

red

“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Esta es, quizá, una de las citas más famosas que se le atribuyen al reconocido humorista y actor Grouxo Marx. Más de 40 años después de su muerte, la ingeniosidad del cómico sigue aflorando en conversaciones y situaciones cotidianas y, sin embargo, el humor se esfuma al aplicarse a los grandes desafíos de nuestro siglo.

“Cuando hablamos de sostenibilidad no tenemos otros principios más allá de los definidos por Naciones Unidas en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ni podemos ni debemos cambiarlos”, ha recordado Antonio Calvo, director de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Red Eléctrica de España, durante la jornada Creando juntos un futuro sostenible. El reto de los ODS, organizada por la compañía como antesala del cuarto aniversario de la aprobación de la Agenda 2030.

En una sesión dirigida a los proveedores, Calvo ha presentado los principales retos en sostenibilidad a los que a los que se enfrenta el sector energético en el futuro más inmediato. Grupo Red Eléctrica se ha fijado once objetivos par luchar contra los desafíos globales con horizonte a 2030. La lucha contra la emergencia climática, garantizar el acceso de energía no contaminante para el total de la sociedad, alcanzar la igualdad de género o la adaptación a la cuarta revolución industrial (la digital) son algunos de los retos más cercanos en su horizonte.

Pero no son los únicos. Según ha señalado la directora corporativa de Sostenibilidad y Relaciones Externas de REE, Fátima Rojas, la compañía bucea en las metas definidas en la Agenda 2030 para contribuir con el progreso sostenible desde todos los frentes. “El Grupo Red Eléctrica se ha comprometido a reducir un 40% sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030”, ha anunciado Rojas.

Se trata de uno de los once objetivos definidos por la compañía para luchar contra los desafíos globales. Le siguen la integración del 100% de las energías renovables en el sistema eléctrico y el alcance de la paridad de género en el equipo directivo, así como la creación de una hoja de ruta que impulse a la compañía para convertirse en líder de la economía circular y la definición de una cadena de valor responsable.

En esta línea, el responsable de Departamento de Sostenibilidad, Vicente González, ha hecho un llamamiento a los proveedores: “Os proponemos establecer una alianza del mayor alcance posible para que tracemos juntos un camino que nos lleve a la reducción de la huella de carbono”.

Este septiembre, Red Eléctrica ha lanzado un proyecto para reducir la huella de carbono en el que los diferentes eslabones de la cadena de suministro pueden unirse para contribuir a crear un espacio de colaboración en el ámbito de la sostenibilidad. De esta manera, se busca recopilar información directa sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que permita identificar nuevas oportunidades para acelerar el trayecto hacia ese futuro que será sostenible, o no será.

Fátima Rojas

Directora corporativa de Sostenibilidad y Relaciones Externas de REE

"Queremos explicar a los grupos de interés cuál es nuestro compromiso con la Agenda 2030, porque nos enfrentamos a retos que tienen una dimensión cada vez mayor. Es imprescindible que todos trabajemos juntos para afrontarlos".

 

Antonio Calvo

Director de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Red Eléctrica de España

"Ha transcurrido una tercera parte del tiempo que tenemos para cumplir los ODS y solo hemos colgado carteles pesimistas. ¡No vamos a llegar!, nos decimos. Por eso, necesitamos es generar ilusión, con un espíritu positivo y de colaboración: tarde o temprano llegaremos a 2030 con los deberes hechos".

 

Vicente González

Responsable de Departamento de Sostenibilidad

“En Red Eléctrica queremos ser una compañía a la cabeza de la economía circular. No podemos seguir consumiendo como estamos consumiendo, o acabaremos consumiendo completamente al planeta”.

'Cuadernos en Red', los monográficos de REE para impulsar la Agenda 2030

cuadernos

“El cambio climático va más rápido que nosotros; estamos perdiendo la carrera y podría ser una tragedia para el planeta”. Con esta frase el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, recordó a los líderes de todo el mundo reunidos la semana pasada en la Cumbre de Acción por el Clima, la necesidad de aumentar los esfuerzos contra la crisis climática. Asimismo, subrayó la importancia de implicar al conjunto de la sociedad para descarbonizar las economías y evitar que los efectos del cambio climático sean irreversibles.

Con el objetivo de abordar la transición energética desde diferentes perspectivas, Red Eléctrica de España (REE) acaba de lanzar los Cuadernos en Red, una colección de monográficos divulgativos que tienen la vista puesta en la Agenda 2030, cuyos primeros pasos ya se han definido en el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de España. Desde la primera página, los cuadernos buscan introducir al lector en el paradigma del nuevo modelo energético construido sobre cinco pilares: energías renovables, innovación tecnológica, eficiencia energética, redes inteligentes y el papel central del consumidor. Por el momento, están disponibles dos adelantos de los monográficos.

En el primer monográfico disponible, Descarbonización de la economía, se revisan los diferentes escenarios de los efectos del calentamiento global del planeta a través de la mirada de científicos, investigadores y organismos nacionales e internacionales. En el segundo volumen, Cómo llega la luz a casa, se propone un recorrido por los caminos que recorren los vatios (W) desde su previsión, programación y generación hasta que, con un clic, encienden la luz de nuestras casas o nos dan calor para cocinar y calentarse. Como transportista único y operador del sistema eléctrico español, Red Eléctrica de España es una figura fundamental e imprescindible en todo el trayecto.

cuadernos

 

"El cambio climático es la mayor batalla de nuestro siglo, por eso, con Cuadernos en Red pretendemos concienciar a la sociedad de la urgencia de apostar por la sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible", ha subrayado Antonio Calvo, Director de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de REE, durante la presentación de los monográficos celebrada este lunes en la  Escuela Técnica Superior de Ingenieros  Industriales de Madrid.

Los cuadernos abordan el reto de la transición energética desde diferentes perspectivas

En los textos también se incide en la revolución de las energías renovables que se presentan como la única fuente de energía que cumple con el doble objetivo de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático y de ser naturalmente abundantes en España. Con todo, representan una oportunidad única que, desde Red Eléctrica de España, ha sabido aprovechar. Además, desde un punto de vista legal, la compañía se ha comprometido a asegurar el correcto funcionamiento del sistema eléctrico y garantizar en todo momento la continuidad del suministro, supervisando y coordinando el sistema de generación y de transporte. Se ocupa también de que haya luz cada vez que se pulsa el interruptor y de diseñar, construir y mantener la red de alta tensión.

Bajo esta doble responsabilidad, en 2006 la compañía se convirtió en protagonista del plan de integración segura de las energías renovables con la inauguración del Centro de Control de Renovables (CECRE), un referente a nivel mundial. Hoy, de nuevo, Red Eléctrica de España se ratifica como actor clave para asegurar el éxito de las políticas de transición energética, garantizando que los cambios en el sistema de producción y demanda se realicen de manera justa y segura. Además, en todas sus actuaciones sitúan al consumidor en el centro del sistema eléctrico. En los siguientes cuadernos, próximamente disponibles, se abordarán otros temas tan relevantes como la apuesta por la implantación del vehículo eléctrico, el autoconsumo o el desarrollo de las interconexiones eléctricas inagotables.