Autor: Ramón Oliver

¿Son posibles unas Navidades razonables?

Ilustración: Valeria Cafagna

Tenemos tan interiorizado que las Navidades son una época de excesos que ya apenas nos cuestionamos otras posibilidades. Es como si el final del puente de la Constitución marcara el pistoletazo de salida de un periodo de gracia en el que se permite casi todo. Según el último informe de Deloitte sobre consumo navideño, los españoles gastaremos una media de 554 euros durante estas fiestas, un 2,4% más que el año pasado. Una cifra que se sitúa bastante por encima de los 461 euros que sacarán de su cartera nuestros vecinos europeos. ¿En qué nos gastamos la paga extra? Según los datos de esta consultora, los regalos se llevan la palma con una media de 238 euros. Comida (173 €), ocio (79 €) y viajes (64 €) completan la lista.

Los españoles gastaremos una media de 554 euros durante estas fiestas

La expresión “un día es un día” es probablemente una de las más escuchadas durante el tiempo que separa la segunda semana de diciembre y el último bocado al roscón de Reyes, que marca el final de las vacaciones. Pero los excesos navideños no se circunscriben a la alegría con la que los españoles sacamos a pasear la tarjeta de crédito. Las comidas abundantes y calóricas, el consumo de energía o la generación de desperdicios también se disparan en estas fechas. El exceso también pasa factura a nuestro planeta. Para evitar este daño y el posterior arrepentimiento, a continuación, presentamos una serie de consejos que nos pueden ayudar a pasar unas Navidades más “eco-friendly”.


1) Diseña un presupuesto navideño. Prever y planificar los gastos que vamos a tener durante este periodo puede ayudarnos a consumir de manera responsable y a dejarnos llevar por los excesos. Una vez marcados los límites, trata de ajustarte a ellos y, si hay algún imprevisto, inclúyelo en el presupuesto y vuelve a hacer la prueba del algodón.

2) Regala con mesura. Comprar por comprar es uno de los hábitos que habría que desterrar con más urgencia. En su lugar, lo mejor es dedicar tiempo a investigar y pensar en un obsequio que realmente pueda gustarle a esa persona. De esta forma, no solo gastarás tu dinero más a gusto, sino que de manera indirecta, contribuirás a reducir el gasto de esos recursos que se han empleado en la fabricación y el transporte del objeto en cuestión.

3) Explora el comercio justo. Ya que gastar dinero es casi inevitable, siempre puedes ampliar tu espectro de opciones hacia empresas con valores similares a los tuyos. Porque sus materias primas son naturales o autóctonas de una determinada parte del mundo; porque sus procesos de producción son respetuosos con el medio ambiente y con los trabajadores; porque sus productos o servicios tienen una trazabilidad contrastada, poseen un componente educativo o solidario, o por cualquier otra cuestión con la que te sientas identificado.

4) Reduce los homenajes gastronómicos. Nótese que esto no significa “eliminar”, solo “reducir”. En este tiempo es inevitable evitar los tradicionales dulces y alguna comida copiosa pero las citas navideñas se multiplican y la ingesta es imparable. Al margen del factor económico, esa dieta hipercalórica no conduce a nada bueno. Según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) durante las Navidades, los españoles engordamos de media entre 3 y 5 kg.

5) Aprovecha las sobras. Según datos de la FAO, en España se tiran al año se tiran cerca de 7,7 millones de toneladas de alimentos. Y la Navidad es la época del año en la que se compra un mayor volumen de comida y más se desperdicia. Apostar por la comida de aprovechamiento y utilizar la comida sobrante para elaborar nuevos platos no solo es una manera de dar alas a la imaginación culinaria, sino también de reducir el despilfarro de comida.

6) Recicla. Si algo tienen las Navidades es que son cíclicas. Ocurrirán el año que viene con total seguridad, de forma que hay muchos elementos navideños que podemos reutilizar, sin necesidad de incurrir en más gastos ni en un mayor desperdicio. Desde el árbol hasta los adornos o el Belén, pasando por las botellas de vino sin abrir que nos esperan desde la cesta pasada. Y qué decir de esas ingentes cantidades de papel de regalo hecho trizas que tiramos a la basura tras la visita de Papa Noel o los Reyes Magos. ¡Reutiliza!

7) Sé solidario. Es un tópico y más en estas fechas pero si sirve para remover conciencias y hacer algo útil por los demás, bienvenido sea. Practicar la solidaridad, prestando nuestro tiempo o recursos a alguna causa justa y a quien más lo necesita es un favor que, más que a los demás, nos hacemos a nosotros mismos. Nos permite respirar, coger perspectiva y salir de la inercia de la rutina.

China, la nueva Silicon Valley de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial tiene su nueva ‘Meca’ y, oh sorpresa, no se encuentra en Estados Unidos, ni en Rusia, ni en Japón, sino en un país que también puede alardear de galones de potencia mundial tecnológica: China.

El Gobierno de Pekín ha afirmado recientemente y de forma pública que en el año 2030 serán sus empresas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial (IA) en el planeta. Entre las razones de esta apuesta, se apunta la necesidad del Gobierno chino de diversificar las fuentes de ingresos de su poderosa economía en nuevos sectores de crecimiento exponencial. La obsesión por la seguridad y el control de la población son, en opinión de ciertos analistas, las otras motivaciones que hay detrás de esta agenda.

La maquinaria ya se ha puesto en marcha. Según datos recopilados por CB Insights, las compañías chinas aglutinaron en 2017 el 48% de los fondos globales destinados a IA, lo que las coloca por encima de sus competidoras norteamericanas. A nivel gubernamental, Pekín ha situado la IA como uno de los puntales estrella de su plan Made in China 2025, y ha anunciado importantes paquetes de ayudas y estímulos fiscales para empresas punteras en inteligencia artificial por todo el país asiático. Así, por ejemplo, Shenyang, la ciudad más poblada del noroeste del país, ha creado un fondo de inversión de 20.000 millones de yuanes (algo más de 2.500 millones de euros), destinado específicamente a desarrollos en el campo de la robótica.

En 2030 serán las empresas chinas las que lideren los desarrollos en inteligencia artificial

Entre las compañías que encabezan el auge de la inteligencia artificial en China hay viejos conocidos de Europa como Alibaba, Huawei o Xaomi, pero también compañías emergentes y startups llamadas a producir un efecto disruptivo en los mercados internacionales.

Uno de estos adelantados es Megvii, la empresa especializada en tecnología de visión por computadora. Fundada hace ocho años por dos estudiantes de ciencias de la computación de la prestigiosa Universidad de Tsinghua, la empresa ya cuenta con una división de I+D en Seattle (USA) y hace unos meses logró levantar una nueva ronda de inversión por valor de 750 millones de dólares, lo que ha situado su valor de mercado por encima de los 3.500 millones de dólares.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face, por cuyos escáneres han pasado ya 100 millones de ciudadanos chinos. La tecnología puntera de esta aplicación promete grandes avances en la resolución de problemas cotidianos como la agilización de trámites administrativos, y también abre un mundo de posibilidades en el terreno de la lucha contra el crimen por su capacidad para identificar delincuentes. Sin embargo, el patente apoyo del gobierno chino a este proyecto también está desatando críticas a nivel internacional por los posible usos fraudulentos o represivos.

El desarrollo estrella de Megvii es el polémico programa de reconocimiento facial Face

Otro hito computacional apoyado en tecnología china lo ha alcanzado el motor de búsqueda Baidu. Conocido como el “Google chino”, en 2018 fue la cuarta web más visitada de internet en el mundo. Aunque la empresa opera dentro del ámbito nacional chino, esta no ha pasado desapercibida para los inversores internacionales. De hecho, Google tuvo un pequeño porcentaje de sus acciones durante un breve periodo de tiempo y la empresa mantiene relaciones con inversores de Silicon Valley. Uno de los últimos desarrollos de Baidu es un sistema de traducción automática basado en redes neuronales que presume de lograr una precisión superior a la de los seres humanos en el reconocimiento de voz.

Por otro lado, el gigante de los eSports Tencent se ha convertido en la empresa de su sector más rentable del planeta. Propietaria de juegos icónicos como League of Legends, PUBG o Clash Royale, la compañía china tiene en la IA un pilar fundamental. Recientemente ha creado su propio laboratorio de alto rendimiento en el que medio centenar de científicos, investigadores y programadores trabajan en contenidos y juegos basados también en IA. La inteligencia artificial hablará mandarín en este nuevo milenio. Porque la cuna del dragón se ha lanzado a su conquista y no le faltan capacidad, recursos y determinación .

Cómo utilizar la tecnología 5G para implementar la Agenda 2030

En 2024, cerca del 40% de la población mundial tendrá conexión 5G. Al menos así lo recoge la última edición del Ericsson Mobility Report, un estudio que estima que en los próximos cuatro años esta tecnología permitirá crear una gigantesca red de entre 1.000 y 1.900 millones de conexiones de telefonía de quinta generación desplegada por todo el planeta. Estas previsiones hacen que, ante su inminente llegada, el debate acerca de la nueva tecnología masiva esté servido. Ventajas, prestaciones, oportunidades o recursos y costes aparejados al gigantesco negocio de la red universal son los ítems estrella que concentran el discurso de los expertos. En cambio, otros como su aplicación e implicaciones en cuestiones sociales, sostenibles o medioambientales parecen discurrir en un discreto segundo plano.

Pero basta cruzar el advenimiento de la tecnología 5G con otro de los asuntos mainstream del momento como es la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para darse cuenta de que ambos tienen mucho territorio por delante para explorar juntos. De hecho, en todos y cada uno de los 17 ODS, sin excepción, los desarrollos 5G se presentan como un acelerador de esos compromisos. Veamos algunos ejemplos de por qué no faltan razones para apoyar esa hipotética joint venture.

La universalidad de conexión, la velocidad de transmisión y la baja latencia son las grandes promesas de la nueva cobertura móvil. O, dicho de un modo más sencillo: la transmisión de datos a través de esta red se hará a tal velocidad que hará que nuestros actuales dispositivos parezcan carros tirados por bueyes. Son precisamente estas características las que convierten a la tecnología 5G en una herramienta capaz de acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Salud y bienestar

El campo de la salud es uno de los que más se puede beneficiar de esta revolución. La posibilidad de realizar intervenciones quirúrgicas en remoto, en las que un cirujano experto guíe la operación realizada por un equipo médico local a un paciente situado a miles de kilómetros, ha dejado de ser una quimera. La versatilidad y la ultra definición de los nuevos dispositivos 5G, capaces de transmitir en streaming imágenes de alta definición desde múltiples ángulos, y el gran ancho de banda que posibilita una transmisión en tiempo real y sin desfases de estas imágenes fuera del quirófano, lo hacen posible.

El desarrollo de esta tecnología permitiría no solo optimizar los sistemas de telemedicina ya existentes, sino que contribuiría a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria de los habitantes de lugares en situaciones de conflicto o países en vías de desarrollo. Actualmente, según datos de la ONU, 5 millones de niños mueren cada año antes de cumplir cinco años de vida por falta de vacunas, medicinas y una insuficiente cobertura médica. Uno de los motivos es que, frecuentemente, los sanitarios no pueden acudir hasta el lugar donde se encuentran los pacientes por la inseguridad o el mal estado de las infraestructuras. Así, una sanidad ‘digitalizada’ contribuiría al cumplimiento del Objetivo (número 3) de garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Una educación de calidad para todos

La educación es otro de los ámbitos en los que la aplicación del 5G puede provocar profundas transformaciones. Sin ir más lejos, un estudio realizado por la organización británica Jisc ha analizado de qué manera esta tecnología impactará en la educación. Los resultados son sorprendentes: se espera que esta hiperconectividad impulse la utilización de la realidad virtual y aumentada que, irremediablemente, cambiará el modelo de aprendizaje hacia uno más inmediato, visual e interactivo. Pero eso no es todo.

La creación de entornos digitales facilitará el camino hacia el cumplimiento del ODS 4, orientado a garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos. Actualmente, según datos de la ONU, 57 millones de niños en edad de escolarización primaria siguen sin asistir a la escuela. Más de la mitad de ellos viven en el África Subsahariana, una de las regiones más empobrecidas del mundo y donde el acceso a las zonas rurales supone un gran desafío. Aunque en algunos lugares la educación en remoto ya es una realidad, el 5G mejoraría la calidad del aprendizaje gracias a su velocidad de conexión que permitirá un intercambio de información instantánea. Esta permitiría a los niños aprender a través de clases en vivo y no únicamente con vídeos.

Creación de ciudades inteligentes

Aunque el Internet de las Cosas (IoT) y el relato futurista de sus múltiples aplicaciones ya lleva un tiempo entre nosotros, todo parece indicar que será con la tecnología 5G cuando alcance su máximo potencial. Uno de los campos que más posibilidades ofrece en este terreno es de las ciudades inteligentes y sostenibles (ODS 11), para las que contar con el soporte vital de una red de alcance verdaderamente global supondrá un punto de inflexión.

La ventana global que supone la tecnología 5G aumentará las posibilidades de gestión de los entornos urbanos. La gestión del agua, del transporte y de los residuos podrían optimizarse con un control inteligente que retransmitiese información en directo. Se mejorarían así proyectos como el puesto en marcha por el Ayuntamiento de Girona, que este año ha desplegado un sistema de contenedores de basura inteligente con la intención de fomentar y aumentar la recogida selectiva de residuos.

Una agricultura más sostenible

La transformación digital que supone el 5G no es exclusivo de los entornos metropolitanos. Las zonas rurales también pueden verse ‘reconectadas’, visibilizadas y reivindicadas gracias a la hiperconectividad. El acceso a medicinas o productos transportados vía drones, o el impulso de proyectos de emprendimiento de carácter medioambiental son otras derivadas de la nueva era 5G.

Pero hay más. En alimentación, la posibilidad de monitorizar cultivos y explotaciones ganaderas a través del Internet de las Cosas puede racionalizar enormemente la producción agrícola. Algo que no solo tendría un efecto beneficioso en términos de ahorro de costes o de acercar la producción al consumo local. También reduciría el impacto medioambiental de estas explotaciones, lo que contribuiría a combatir el cambio climático y sus efectos (ODS 13).

El acceso de los agricultores y ganaderos a redes informadas, en las que compartir información y mejores prácticas con otros profesionales y agentes del sector, también puede mejorar sensiblemente su capacidad de reacción ante amenazas como plagas, enfermedades animales o cambios en el mercado. O, dicho de otro modo: la posibilidad de compartir información sobre el ganado o los cultivos optimizaría el rendimiento, ralentizaría la degradación de la tierra y contribuir así con el Objetivo 15 de preservar la vida en la tierra.