El capital financiero ha pasado a convertirse en un pilar estratégico en el camino hacia la sostenibilidad y la reindustrialización verde en Europa. Un tema que pusieron sobre la mesa los expertos Antonio Garamendi y Rafael Doménech en el marco de las Jornadas de Sostenibilidad de Redeia 2025.
La necesidad de invertir en la transición ecológica y digital es innegable y, en ese sentido, es crucial el papel del capital financiero para mejorar el déficit de financiación que presenta España para alcanzar los objetivos de los próximos años. Los esfuerzos a nivel europeo, como el Pacto Industrial Limpio y las iniciativas nacionales, buscan precisamente movilizar los recursos necesarios para mejorar estos datos.
La sostenibilidad, impulsada por la financiación adecuada, es un motor de competitividad y productividad. Un punto en común que defendieron Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research y catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Valencia, en la mesa Capital financiero: el valor de las finanzas en un futuro sostenible, que compartieron durante las Jornadas de Sostenibilidad 2025 de Redeia.
Durante la misma, Garamendi explicó que la sostenibilidad es un hecho fundamental en la actualidad y que el compromiso empresarial en este ámbito es ya un factor de competitividad para inversores y clientes.
Doménech: «El papel del sector financiero es como la grasa que ayuda a que el motor funcione adecuadamente»
Un hecho que respaldó Doménech, quien destacó que la transición energética, vista como una oportunidad, ya está generando ventajas competitivas. Por ejemplo, la gran penetración de las renovables ha permitido a España desacoplarse de la crisis energética europea, confirmando una ventaja para la industria. En sus palabras: «El papel del sector financiero es como la grasa que permite que el motor funcione adecuadamente y también es el facilitador que ayuda a que las inversiones se materialicen».
Para acceder a las oportunidades de inversión, que se estiman en unos seis puntos de PIB anuales hasta 2050 en España, el país debe convertirse en un polo de atracción para el capital privado. Garamendi explicó que «España es hoy un país muy interesante para invertir por su mix tecnológico». Sin embargo, enfatizó que, para garantizar la llegada y permanencia de este capital, necesitamos tres pilares: seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad de la norma. La estabilidad a largo plazo, entendida como trascendente a próximas legislaturas, es esencial, y aboga por grandes Pactos de Estado en este sentido. Además, señaló en este punto la necesidad de simplificar la burocracia debido a los costes administrativos y las demoras en los proyectos, ya que reducen su rentabilidad.
Garamendi: «España es un país muy interesante para invertir por su mix tecnológico, pero para garantizar la llegada y permanencia de ese capital necesitamos seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad de la norma»
Por otro lado, Rafael Doménech hizo una invitación a repensar las políticas públicas, otorgando posiblemente más peso a los incentivos por descarbonización, en línea con el enfoque del Pacto Industrial Limpio. «También lo mencionaba el Informe Letta, Europa lleva un tiempo en proceso de reflexión y es importante la escucha al sector privado porque es la manera de potenciar la mayor parte de las inversiones. Lo que tenemos que pensar es cuál es la estrategia para maximizar, por un lado, el volumen de esas inversiones y sus efectos económicos y, por otro, qué podemos aprender de la experiencia comparada con otros países». Además, Doménech pone el foco en cómo incentivar que el exceso de ahorro que España exporta actualmente se invierta en el propio país, fortaleciendo la unión entre ahorro e inversión.
A modo de conclusión de la jornada se subrayó que la financiación sostenible no es una opción, sino que más bien es una palanca estratégica para la competitividad y el futuro de Europa. La movilización del capital financiero, tanto privado como público, junto con la estabilidad regulatoria y la reducción de la burocracia, se configura como el camino ineludible para que España aproveche al máximo su potencial y cumpla los objetivos de sostenibilidad.