Autor: Estefanía Soto

El valor de las finanzas en un futuro sostenible

El capital financiero ha pasado a convertirse en un pilar estratégico en el camino hacia la sostenibilidad y la reindustrialización verde en Europa. Un tema que pusieron sobre la mesa los expertos Antonio Garamendi y Rafael Doménech en el marco de las Jornadas de Sostenibilidad de Redeia 2025.


La necesidad de invertir en la transición ecológica y digital es innegable y, en ese sentido, es crucial el papel del capital financiero para mejorar el déficit de financiación que presenta España para alcanzar los objetivos de los próximos años. Los esfuerzos a nivel europeo, como el Pacto Industrial Limpio y las iniciativas nacionales, buscan precisamente movilizar los recursos necesarios para mejorar estos datos.

La sostenibilidad, impulsada por la financiación adecuada, es un motor de competitividad y productividad. Un punto en común que defendieron Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research y catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Valencia, en la mesa Capital financiero: el valor de las finanzas en un futuro sostenible, que compartieron durante las Jornadas de Sostenibilidad 2025 de Redeia.

Durante la misma, Garamendi explicó que la sostenibilidad es un hecho fundamental en la actualidad y que el compromiso empresarial en este ámbito es ya un factor de competitividad para inversores y clientes. 

Doménech: «El papel del sector financiero es como la grasa que ayuda a que el motor funcione adecuadamente»

Un hecho que respaldó Doménech, quien destacó que la transición energética, vista como una oportunidad, ya está generando ventajas competitivas. Por ejemplo, la gran penetración de las renovables ha permitido a España desacoplarse de la crisis energética europea, confirmando una ventaja para la industria. En sus palabras: «El papel del sector financiero es como la grasa que permite que el motor funcione adecuadamente y también es el facilitador que ayuda a que las inversiones se materialicen».

Para acceder a las oportunidades de inversión, que se estiman en unos seis puntos de PIB anuales hasta 2050 en España, el país debe convertirse en un polo de atracción para el capital privado. Garamendi explicó que «España es hoy un país muy interesante para invertir por su mix tecnológico». Sin embargo, enfatizó que, para garantizar la llegada y permanencia de este capital, necesitamos tres pilares: seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad de la norma. La estabilidad a largo plazo, entendida como trascendente a próximas legislaturas, es esencial, y aboga por grandes Pactos de Estado en este sentido. Además, señaló en este punto la necesidad de simplificar la burocracia debido a los costes administrativos y las demoras en los proyectos, ya que reducen su rentabilidad.

Garamendi: «España es un país muy interesante para invertir por su mix tecnológico, pero para garantizar la llegada y permanencia de ese capital necesitamos seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad de la norma»

Por otro lado, Rafael Doménech hizo una invitación a repensar las políticas públicas, otorgando posiblemente más peso a los incentivos por descarbonización, en línea con el enfoque del Pacto Industrial Limpio. «También lo mencionaba el Informe Letta, Europa lleva un tiempo en proceso de reflexión y es importante la escucha al sector privado porque es la manera de potenciar la mayor parte de las inversiones. Lo que tenemos que pensar es cuál es la estrategia para maximizar, por un lado, el volumen de esas inversiones y sus efectos económicos y, por otro, qué podemos aprender de la experiencia comparada con otros países». Además, Doménech pone el foco en cómo incentivar que el exceso de ahorro que España exporta actualmente se invierta en el propio país, fortaleciendo la unión entre ahorro e inversión.

A modo de conclusión de la jornada se subrayó que la financiación sostenible no es una opción, sino que más bien es una palanca estratégica para la competitividad y el futuro de Europa. La movilización del capital financiero, tanto privado como público, junto con la estabilidad regulatoria y la reducción de la burocracia, se configura como el camino ineludible para que España aproveche al máximo su potencial y cumpla los objetivos de sostenibilidad.

Los derechos LGTBIQ+ más allá del Orgullo

En 64 países las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales y en siete de ellos incluso pueden castigarse con la pena de muerte. Mientras algunas naciones avanzan hacia la igualdad, otras retroceden, endureciendo sus leyes y provocando un aumento de los discursos de odio. 


Millones de personas celebran cada mes de junio en todo el mundo el Mes del Orgullo para visibilizar al coletivo LGTBIQ+, reclamar sus derechos y celebrar la diversidad. Sin embargo, la realidad global sigue marcada por una profunda desigualdad. Según el último informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, ILGA World, en 64 países las relaciones entre personas del mismo sexo son delito, y en siete de ellos la ley contempla incluso la pena de muerte. La mayoría de estas normativas represivas se concentran en Oriente Medio, África y Asia, donde las estructuras sociales y políticas mantienen fuertes resistencias a la diversidad sexual y de género.  

En algunos casos, estas políticas han alcanzado extremos alarmantes, como es el caso de Uganda, donde se aprobó en 2023 una ley que criminaliza el «intento» de mantener relaciones homosexuales y que prevé cadena perpetua o ejecución en casos considerados como «homosexualidad agravada». La legislación también castiga con multas y cárcel a quienes promuevan o defiendan los derechos del colectivo. Otros países africanos como Malí o Ghana han endurecido los últimos años sus códigos penales contra la homosexualidad. Por su parte, en el caso de Trinidad y Tobago, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha manifestado su preocupación ante la decisión de la Corte de Apelaciones del país de volver a criminalizar las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo. 

Uganda aprobó en 2023 una de las leyes más duras del mundo contra la homosexualidad, con prisión perpetua o pena de muerte

La represión legal se suma a la violencia en las calles y la comunidad trans en particular afronta una doble discriminación. Según el informe de Transgender Europe (TGEU), desde 2008, se han documentado más de 5.000 asesinatos de personas trans en el mundo, de los cuales 350 ocurrieron entre 2023 y 2024. América Latina y el Caribe concentran la mayor parte de estos crímenes, con Brasil a la cabeza, representando el 31% de los casos registrados en 2023. La mayoría de las víctimas son mujeres trans en situación de exclusión social y muchas de ellas, trabajadoras sexuales. 

La hostilidad también se manifiesta a través de leyes que buscan borrar la presencia LGTBIQ+ del espacio público. Como el caso de Rusia y la conocida «ley contra la propaganda homosexual», que prohíbe cualquier representación positiva o neutral de estas personas en medios, escuelas o redes sociales, restringiendo la libertad de expresión. En Europa, países como Hungría y Polonia han impuesto restricciones alegando la defensa de «valores tradicionales», recortando derechos y generando un clima de intolerancia. 

En España, los delitos de odio contra el colectivo LGTBIQ+ se han duplicado en un año y una de cada cuatro personas sufre discriminación

Estos retrocesos no solo afectan directamente al colectivo, sino que legitiman los discursos de odio. España cuenta con un marco legal avanzado en materia de derechos LGTBIQ+ y, aun así, los delitos de odio aumentan cada año. Así lo indica el informe Estado del Odio LGTBI+ 2025 que ha presentado este año la Federación Estatal LGTBI+ señalando que una de cada cuatro personas del colectivo sufre discriminación en España, así como el incremento del número de agresiones, que se han duplicado en un año. Este informe también muestra que «las personas LGTBIQ+ que viven en entornos no urbanos y en pequeños municipios tienen un menor acceso a recursos e información y, por ello, más riesgo y mayor desprotección». 

Frente a este panorama, la visibilidad y la celebración del Orgullo siguen siendo herramientas poderosas de denuncia y afirmación. Pero también es necesario mirar más allá del mes de junio: los derechos LGTBIQ+ son una cuestión de diversidad, justicia social y derechos humanos fundamentales. 

Zoos, ¿transformación o fin?

Desde los espectáculos romanos hasta los primeros zoológicos, la interacción humana con animales con el fin de exhibirlos ha evolucionado a lo largo de la historia. Hoy, en un contexto de creciente conciencia sobre el bienestar animal, los zoos redefinen su propósito, convirtiéndose en centros cruciales para la investigación científica, la recuperación de especies y la educación ambiental, como demuestran los esfuerzos del Zoo de Praga, el de Jersey o el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria. 


La utilización de los animales como espectáculo viene de largo. Desde los combates del Coliseo romano hasta los números de circo, los animales salvajes han sido utilizados durante siglos como entretenimiento humano. También, en la misma línea, surgieron los zoológicos modernos, concebidos inicialmente como colecciones privadas de animales exóticos traídos de otros continentes. Durante buena parte del siglo XX, el objetivo principal de los zoológicos era mostrar especies exóticas, muchas veces en condiciones precarias, despertando la curiosidad del público sin una preocupación explícita por el bienestar o la conservación de las especies.

Hoy, sin embargo, el paradigma ha empezado a cambiar debido a una mayor conciencia medioambiental, lo que ha obligado a los zoos a reconsiderar a fondo su papel. En España, donde existen unos 119 centros, la Ley 31/2003 de conservación de la fauna silvestre en los parques zoológicos establece una serie de medidas que estos deben cumplir para desempeñar su papel primordial en la conservación de la biodiversidad y contribuir a la protección del medioambiente. En un extracto de la Guía de aplicación de esta ley, publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, podemos ver cuáles son algunas de estas áreas de transformación necesarias, como la planificación de la colección zoológica, la adecuación de las instalaciones y de las técnicas de manejo empleadas, la cualificación del personal técnico y auxiliar, la planificación de las tareas desarrolladas o la ordenación de los recursos materiales y espaciales disponibles, entre otras. Así, muchos centros se definen ahora como espacios de conservación activa, educación ambiental y divulgación científica, desempeñando un papel clave en la sensibilización del público. 

Zoológicos como el de Praga, clave en la recuperación del caballo de Przewalski, y el de Jersey, esencial para el ferreret mallorquín, lideran la conservación de especies

Por otro lado, organizaciones globales como la World Association of Zoos and Aquariums (WAZA), que agrupa a los principales parques del mundo, han establecido un claro y ambicioso objetivo para 2030: contribuir activamente a «detener las extinciones, revertir las disminuciones, restaurar las poblaciones y asegurar el futuro de las especies amenazadas», lo que se traduce en que los miembros de WAZA «documenten e informen sobre sus esfuerzos de conservación».

En ese sentido, podemos destacar zoológicos como el de Praga, que ha liderado un exitoso programa de recuperación del caballo de Przewalski, una especie que estuvo cerca de extinguirse en los años sesenta, o el zoo de Jersey, clave en la recuperación del ferreret mallorquín, un anfibio endémico de Mallorca. Asimismo, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria, ejemplifica un modelo donde la semilibertad de los animales facilita la investigación conductual y reproductiva, a la vez que sensibiliza al público. Estos tres casos ilustran la capacidad transformadora de estos centros en la conservación de especies y divulgación científica. 

Laura Benito: «En las rutas por la naturaleza, los animales son libres, no se alteran sus ritmos ni se interactúa de forma directa en su comportamiento».

Laura Benito, bióloga y guía de naturaleza, reflexiona desde su experiencia: «Durante años, mi relación con la fauna se ha basado en la observación respetuosa y el aprendizaje desde la libertad. Esa es precisamente la gran diferencia con los zoos tradicionales: en las rutas por la naturaleza, los animales son libres, no se alteran sus ritmos ni se interactúa de forma directa en su comportamiento. Es cierto que no se garantiza que vayas a verlos, pero eso también forma parte de la experiencia. En un zoológico, por mucho que se mejoren los recintos, las condiciones nunca reproducen del todo su ecosistema».

El debate sobre el futuro de los zoológicos es complejo y la tensión ética inherente a la cautividad persiste, generando diversas perspectivas sobre su viabilidad a largo plazo. Así, el devenir de estos espacios dependerá de un delicado equilibrio entre bienestar animal y la innegable contribución científica y educativa que algunos centros desarrollan para la biodiversidad.