Las olas de calor marino son episodios en los que la temperatura del agua del mar o del océano se eleva de manera anómala. El cambio climático está potenciando estas olas de calor que tienen un impacto directo no solo en la vida de numerosas especies marinas, sino también en la nuestra.
Se acercan las fechas estivales, y las costas comienzan a poblarse de bañistas ansiosos por zambullirse en el agua y disfrutar de una ola de frescor. Apaciguar el calor externo adentrándose en las aguas del Mediterráneo es una de las principales motivaciones de las miles de personas que eligen alguno de sus enclaves para pasar las vacaciones de verano.
Pero el mar Mediterráneo se ha convertido en las últimas décadas en un punto caliente del cambio climático, y sus aguas han sufrido un aumento de temperatura que no deja de marcar récords cada año. Según el Informe Mar Balear, en los últimos 40 años su temperatura superficial ha aumentado 1,5 ºC. Cada verano, desde hace varios, el mercurioen el Mediterráneo sube respecto al anterior. El año pasado llegó a superar los 28 ºC. Los veraneantes, que buscan olas de frescor, se encuentran cada vez más calor.
La temperatura del Mediterráneo se incrementa cada año, y en 2024 llegó a superar los 28ºC durante un período de tiempo prolongado
Olas de calor marinas que se suceden cada año no solo en el Mediterráneo sino también en las aguas del noreste del Pacífico, del suroeste del Atlántico, en el mar de China e incluso en el golfo de Alaska. Estos episodios climatológicos conllevan incrementos de la temperatura del agua entre 3ºC y 4ºC por encima de la media de las máximas (usando como referencia los valores de los 30 años anteriores) durante un mínimo de 5 días.
Su proliferación tiene una estrecha relación con el cambio climático. Principalmente están provocadas por el el calentamiento de la superficie marina desde la atmósfera. Otras de sus causas son la velocidad de los vientos (si es baja no logra movilizar el calor atmosférico) y las corrientes oceánicas (pueden acumular agua cálida en áreas específicas). Pero es la escalada de la temperatura atmosférica lo que conlleva que se repitan cada vez con mayor frecuencia e intensidad, y en más zonas de la geografía marina. A su vez, este calentamiento marino potencia el cambio climático al reducir la capacidad de los océanos para absorber CO2.
Las consecuencias van desde el cambio de la biodiversidad marina a la mortalidad masiva de determinadas especies, especialmente los corales, pasando por el incremento de la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos. El aumento de la temperatura de las aguas potencia que se multipliquen y refuercen las lluvias torrenciales en las costas colindantes, ya que el agua del mar les añade fuerza y energía.
Al afectar a la salud y supervivencia de numerosas especies marinas, las olas de calor impactan directamente en la seguridad alimentaria y el trabajo de las poblaciones costeras afectadas. Cada año, muchos pescadores se ven obligados a abandonar sus caladeros de pesca habitual debido a la disminución de poblaciones y especies. El turismo, que suele ser otra de las fuentes de ingresos principales de estas poblaciones, también merma.
Las olas de calor marinas incrementan la mortalidad de especies imprescindibles para la biodiversidad, como los corales, y la sucesión de fenómenos meteorológicos extremos
Afortunadamente, cada día aumenta la concienciación sobre la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que, junto a numerosas campañas de sensibilización sobre la conservación de nuestros mares y océanos y ambiciosos proyectos de restauración de los hábitats costeros facilitará que podamos hacer frente a las olas de calor marinas.
A nivel institucional, se han comenzado a implantar acciones de previsión y seguimiento del calentamiento de las aguas, como el Servicio Marino del Programa Copernicus, de la Unión Europea. Gracias a esta iniciativa, contamos con indicadores de monitoreo de los mares y océanos que permiten implementar políticas públicas que ayuden a frenar la proliferación de las olas de calor marinas y protejan la biodiversidad de las aguas y todos los beneficios que nos proporcionan.
