La Cumbre del Clima de Brasil, celebrada en el décimo aniversario del Acuerdo de París, acaba sin el compromiso de reducir la explotación y uso de los combustibles fósiles, siendo estos los mayores causantes del cambio climático.
Brasil ha liderado una COP de gran relevancia, marcada por el décimo aniversario del Acuerdo de París. La ha presidido posicionándose abierta y firmemente en un lugar de conciencia, compromiso y defensa del medio natural y en la lucha para mitigar las consecuencias del cambio climático. Así, aprovechó el espacio para presentar su nuevo proyecto, uno de los fondos climáticos más importantes del mundo: el Fondo Bosques Tropicales para Siempre. Al inicio de la cumbre, el gobierno brasileño había recaudado más de cuatro millones y medio de euros para la causa.
Los combustibles fósiles fueron el gran protagonista de la COP, precisamente por el tabú que supusieron. Frente a la Cumbre de Dubai, en el año 2023, donde se mencionó de forma explícita una transición para su abandono, en 2025 no se ha hecho mención alguna en el documento final del encuentro.
La COP30 se celebra en el año más cálido desde que hay registros y finaliza sin un acuerdo acerca de los combustibles fósiles
Los compromisos alcanzados, y aquellos no alcanzados, suponen la hoja de ruta a nivel mundial en materia climática para los próximos 12 meses. Resulta paradójico que, en el décimo aniversario del Acuerdo de París, en el cual se adoptó, no sin esfuerzo, el compromiso de trabajar de manera conjunta para no superar el famoso 1.5ºC de aumento de temperatura al final de este siglo frente a niveles preindustriales, no se haya podido llegar a un consenso en lo que respecta al futuro más inmediato de los combustibles fósiles. Es importante recordar que, según la Organización de Naciones Unidas, estos recursos suponen «más del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) y casi el 90% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2)». Y esto ocurre, aumentando la contradicción, en el año más cálido desde que hay registros.
Esta falta de consenso estuvo, además, marcada por la ausencia de actores clave como Estados Unidos, China o Rusia, lo cual evidenció la ruptura del diálogo y trabajo conjunto en materia climática.
La COP30 pasará a la historia como aquella que dio voz, pero no voto, a las comunidades indígenas
La COP30 también marcó un hito en la historia de las cumbres, pues por primera vez se dio voz a 3.000 indígenas, la mayoría de la Amazonía. Se les dio voz pero no voto, y a pesar de este tímido avance, se dejaron de lado sus reclamaciones, como la protección de sus territorios frente a los macroproyectos que los amenazan, según denuncian algunas de las asociaciones representantes.
El último punto clave es el acuerdo para avanzar hacia una transición justa ante la crisis climática. La sostenibilidad no puede entenderse sin la dimensión de la justicia social, por lo que este acuerdo marca un antes y un después, garantizando la posición central de los derechos humanos dentro de la agenda climática.
Más allá de las COP, el mutirão por la acción climática continúa fuera de los despachos, en manos de una ciudadanía que sostiene la transición hacia un modelo más sostenible, justo y democrático.

