Autor: Julia S. Fuentes

Por qué urge proteger los océanos (y así protegernos)

El filósofo, matemático y físico francés Blaise Pascal dejó por escrito siglos atrás, que el menor movimiento es de vital importancia para toda la naturaleza. “El océano entero se ve afectado por una piedra”, señaló. Imaginemos pues, que eso que afecta al océano no es algo inerte como una piedra, sino miles y miles de redes de arrastre moviéndose a diario para extraer de las profundidades marinas todo tipo de peces. ¿Acaso no afecta eso a los océanos? ¿Y a la naturaleza en general?

Los océanos –que suponen cerca del 96,5% del volumen de agua total de la superficie de la Tierra– son una de las principales reservas de biodiversidad en el mundo. Albergan ni más ni menos que 250.000 especies identificadas y muchas otras aún sin identificar, porque si algo sabemos de los océanos es que conocemos solo una ínfima parte.  Lo que sí sabemos con  certeza es que son esenciales para el funcionamiento saludable del planeta; puesto que suministran la mitad del oxígeno que respiramos los humanos y absorben casi un 30% de las emisiones de CO2. Huelga recordar que los ecosistemas marinos también  proporcionan alimento a millones de personas, así como servicios como agua limpia o protección contra catástrofes extremas, como hacen por ejemplo los ecosistemas manglares. 

El 20% de los arrecifes de coral mundiales han desaparecido, y el 24% restantes están en peligro de desaparecer.

Por este motivo, Naciones Unidas, así como diversos organismos dedicados a la protección medioambiental, han mostrado su preocupación por la presencia de basura marina y por ciertas prácticas, como la sobreexplotación pesquera, la pesca ilegal o el uso de técnicas como el arrastre, que recogen no solo peces, sino todo lo que encuentran en su camino desestabilizando los ecosistemas. De hecho, en los últimos 30 años, el consumo de pescado se ha duplicado en todo el mundo. Esto ha provocado que cerca del 90% de las reservas de peces estén sobreexplotadas, según el último informe de la FAO

Precisamente, para reducir el gran impacto ambiental y económico que tienen estas actividades, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU fomenta conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos. Es cierto que, durante siglos, el mar ha sido uno de los mayores vectores para el desarrollo y el bienestar, y ha sido utilizado como una fuente inagotable de recursos. Sin embargo, la explotación sin control y la contaminación han producido daños irreparables en los ecosistemas. Basta sino fijarse en cómo en las últimas décadas han desaparecido el 20% de los arrecifes de coral mundiales y el 24% de los arrecifes restantes está en peligro inminente de desaparición.  

Se calcula que el 61% del total del producto interno bruto del mundo proviene del océano

Frenar la pérdida de biodiversidad es esencial para garantizar la supervivencia del planeta, pero también para velar por nuestra salud. Y es que la mayoría de los asentamientos humanos se han establecido a lo largo de la historia cerca de la costa. Concretamente, el 38% de la población mundial vive a menos de 100 km de la costa y el 44% a menos de 150 kilómetros, según datos de la ONU. Los datos, no obstante, llegan a ser incluso más ilustrativos sobre lo esencial que son los océanos para el desarrollo de la vida: el Banco Mundial calcula que aproximadamente el 61% del total del producto interno bruto del mundo proviene del océano y de las zonas costeras situadas a menos de 100 kilómetros del litoral. En definitiva, para miles de millones de personas -entre un 10% y un 12% de la población mundial- los océanos, la pesca y la acuicultura son esenciales para su propia subsistencia. En este sentido, garantizar unos ecosistemas marinos saludables supone luchar también por otro objetivo global: erradicar la pobreza. 

Aún es posible vivir en armonía con los océanos

A pesar del evidente deterioro de los océanos, en los últimos años se han activado múltiples iniciativas para conservar y restaurar los ecosistemas marinos. Concretamente, hace ya una década, 193 países pertenecientes a la Conferencia de las Partes (COP) firmaron el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional jurídicamente vinculante con el objetivo de conservar la diversidad biológica, utilizar sus componentes de manera sostenible y repartir los beneficios extraídos de los recursos de manera justa y equitativa. Entre las misiones recogidas en este Convenio se encuentra precisamente la de proteger la diversidad de hábitats y especies marinas.

En la misma línea, compañías como el Grupo Red Eléctrica se han comprometido también a proteger y recuperar estos espacios. Concretamente, la compañía ha desarrollado 'Bosque Marino', un proyecto pionero a nivel mundial con el que ha restaurado dos hectáreas de praderas de posidonia oceánica en las costas de Mallorca (bahía de Pollença), una planta autóctona del Mediterráneo con más de 100.000 años de vida y que es una de nuestras fuentes principales de oxígeno y conservación de los ecosistemas. De hecho, se calcula que una hectárea de posidonia genera cinco veces más que una de la selva del Amazonas.

Europa aumenta su ambición climática y digital

EP Plenary session - State of the Union

Es el momento de la ambición climática europea. La UE se encuentra ante un momento crucial de su historia tras la pandemia, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, no ha dudado en redoblar su apuesta por la agenda verde como mecanismo de salida ante la crisis sanitaria y económica que sacude al mundo. Al menos así lo aseguró el pasado miércoles cuando, durante su primer discurso sobre el Estado de la Nación, anunció un aumento del recorte de las emisiones de “al menos” el 55% (respecto a los niveles de 1990) en vez del 40% actual para 2030.

Se trata, según asegura Von der Leyen, de una meta “ambiciosa pero alcanzable” que, aunque pueda parecer “insuficiente para algunos y excesiva para otros” es más necesaria ahora que nunca. La Comisión lleva meses advirtiendo de que posponer la acción climática no era una opción. “Para hacer frente a la crisis de la COVID-19 necesitamos políticas macroeconómicas expansivas, y el Green Deal ofrecerá un doble beneficio: la inversión necesaria para la transición es del mismo calibre que la necesaria para la recuperación. Así que, ¿por qué escoger una cuando podemos tener las dos?”, explicaba hace apenas unas semanas, el vicepresidente de la Comisión y encargado de la agenda verde, Frans Timmermans.

"El objetivo climático de 2030 es ambicioso pero alcanzable y beneficioso para Europa"

Así, la propuesta de aumento de la ambición climática, que deberá ser sometida a votación en el Parlamento Europeo en octubre, pretende garantizar que se alcance el objetivo de convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro y el del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura planetaria en 1,5ºC.

Para llevar a cabo esta hazaña, la Comisión cuenta con el Fondo para la Recuperación de Europa de 750.000 millones, de los cuales, un 37% se gastará directamente en el Green Deal. Además, se fijará un objetivo para que el 30% de los fondos del plan de recuperación, financiado a través de la emisión de deuda, sea “a través de bonos verdes”.

La apuesta por la digitalización

“Esta tiene que ser la década digital de Europa”, explicaba la alemana. Pero para eso, aseguraba, se deben dejar claros los principios de privacidad, conectividad, libertad de expresión, libre circulación de datos y ciberseguridad. En esta línea, las actuaciones de la UE se articularán en torno a diferentes ejes que incluyen la creación de una nube informática europea y una identidad electrónica europea segura, la apuesta por la conectividad en cada población y una inversión de 8 mil millones de euros en superordenadores y otra inversión para la expansión del 5G, el 6G y la fibra.

Un refuerzo del sistema sanitario

Si bien la Unión Europea está todavía en proceso de recuperación, también quiere estar preparada para futuras pandemias. Por eso, durante el discurso sobre el Estado de la Unión se anunció la creación de una agencia europea de investigación y desarrollo biomédicos avanzados, así como la construcción de una Unión Europea de la Salud más fuerte, con el refuerzo del programa EU4Health, de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).

Plan para la migración

Desde 2015 Europa busca cómo gestionar la crisis migratoria. Ahora, apenas dos semanas después del incendio del campo de refugiados de Moria (Grecia), Von der Leyen ha anunciado un plan sobre migración y asilo que la Comisión presentará este miércoles 23 de septiembre y que, según asegura, incluirá un “enfoque humano”. Asimismo, la presidenta ha subrayado la necesidad de solidaridad con los países en primera línea de llegadas.

Cómo salvar la Gran Barrera de Coral

Si uno sobrevuela la costa nordeste de Australia verá cómo el agua adopta diferentes (y maravillosos) colores que invitan a sumergirse en las profundidades de un mar que esconde uno de los ecosistemas marinos más ricos y diversos de todo el planeta: la Gran Barrera de Coral, una joya biológica que está pidiendo auxilio.

Declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en el año 1981, la Gran Barrera de Coral es el mayor arrecife del mundo, con una extensión de 2.600 kilómetros y con más de 400 tipos de corales, 1.500 especies de peces y animales, y 400 tipos de moluscos. Se trata de una maravilla natural que en los últimos años se ha deteriorado notablemente debido al blanqueo de hasta el 60% de sus corales, consecuencia directa del aumento de la temperatura de los océanos.

Una cuarta parte de la biodiversidad marina vive de los arrecifes de coral

Este fenómeno es especialmente preocupante porque los arrecifes de coral tienen un valor incalculable para el planeta: una cuarta parte de toda la biodiversidad marina -potencialmente hasta un millón de especies- viven de ellos. Además, forman “barreras” que sirven de escudos que protegen las costas de las olas, las tormentas y las inundaciones. “Las llamamos células tropicales del mar por su gran riqueza en biodiversidad. Son súper ecosistemas, un activo natural increíble que no estamos tratando con cuidado”, advierte Gabriel Grimsditch miembro de la división de ecosistemas marinos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La última voz de alarma la dio la Autoridad del Parque Marino de la Gran Barrera de Coral (GBRMPA) a finales del pasado marzo, cuando lanzó un comunicado alertando de blanqueos de gran severidad en más de 344.000 kilómetros cuadrados. “Es importante recordar que los corales blanqueados no son corales muertos: en los arrecifes blanqueados de forma leve o moderada hay una alta probabilidad de que se recuperen y sobrevivan en su mayoría”, apuntaba la Autoridad del Parque Marino de Australia en un comunicado esperanzador pero que urgía a la acción: “A día de hoy, el cambio climático es el mayor desafío para la supervivencia del arrecife”, apuntaba el documento.

Soluciones para salvar la Gran Barrera de Coral

Para proteger esta belleza de la naturaleza es necesario un plan de choque. Por eso, el Gobierno Australiano y el de Queensland han puesto en marcha el plan Reef 2050, que contempla una inversión de alrededor de 200 millones de dólares anuales en acciones destinadas a aumentar la resiliencia de este ecosistema marino y asegurar su supervivencia. Esta iniciativa de las administraciones australianas permite aumentar el seguimiento y cuidado de la Gran Barrera de Coral a través de la contratación de personal de vigilancia y la puesta en marcha de un mayor número de programas de monitoreo y control del ecosistema del arrecife. No obstante, además de la activación de esta hoja de ruta, las autoridades nacionales han recordado que para salvar a esta inmensa formación coralina es necesaria la implicación de toda la sociedad. Y el mundo de la ciencia no se ha hecho de rogar: en los últimos años se han activado innovadoras soluciones destinadas a solventar el problema del blanqueamiento de los arrecifes de coral. A continuación mostramos algunas de ellas.

Robots de mar

Era cuestión de tiempo que los robots llegarán también a las profundidades marinas. Un ejemplo de ello es LarvalBot, un autómata ideado por un grupo de universitarios que recolecta larvas de coral de arrecifes vivos para trasladarlas y diseminarlas en arrecifes con problemas de supervivencia

Barreras de protección

 ¿Y si se pudiera proteger una zona concreta de un arrecife en proceso de blanqueamiento mediante el uso de una especie de film transparente? Ese es el objetivo de Sun Shield, un proyecto que está testando una finísima película biodegradable que protege a los corales de la luz solar y, por consiguiente, de aguas con elevadas temperaturas que aceleran su deterioro.

Refrigeradores de agua

Medio grado más o medio grado menos puede ser fundamental para garantizar la supervivencia de los arrecifes de coral. En este sentido, enfriar el agua del mar se presenta como una alternativa para proteger estos ecosistemas. Esta es la línea en la que están trabajando un grupo de científicos de la Southern Cross University, que a través del uso de grandes turbinas están tratando de lanzar al aire cristales de sal que, al mezclarse con nubes de baja altitud, alejen los rayos del sol del agua del océano, permitiendo así enfriar el agua.

Probióticos también para el coral

Si los probióticos pueden ayudar a mejorar la salud de los seres humanos, ¿por qué no la de los corales? Eso es lo que se preguntaron los artífices de Coral probiotics, una iniciativa que pretende mejorar la supervivencia de los corales durante el estrés por el calor mediante la dispensación de probióticos.

Criopreservación

La criopreservación es un proceso por el que se congelan las células a muy bajas temperaturas para mantenerlas en condiciones de vida suspendidas durante mucho tiempo. Esta técnica, que está estudiándose en la especie humana, también se está testando en los arrecifes de coral con el objetivo de preservarlos para el futuro.

Con todo, se trata de soluciones innovadores en fase de prueba y que requerirán años para refrendar su utilidad. Sin embargo, mientras tanto, no hay que olvidar del gran poder que tiene la sociedad en la lucha contra el cambio climático y que permitiría acelerar la protección de la Gran Barrera de Coral.

Davos se 'resetea': en busca de un capitalismo más sostenible

davos

A menos de una semana de su celebración, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) calienta motores para su cita anual que reunirá a la élite política y económica mundial del 21 al 24 de enero en la fría ciudad de Davos-Klosters (Suiza). Esta edición es especialmente relevante porque se cumplen 50 años de estas reuniones.

Fundado en 1971 por el profesor Klaus Schwab, el foro dio sus primeros pasos centrado en el campo de la gestión empresarial. Sin embargo, rápidamente adquirió una visión más amplia y global de la economía y los retos sociales. En concreto, fue en 1974 cuando por primera vez se invitó a líderes políticos. Desde entonces, los principales referentes mundiales de estos ámbitos –economía y política– y los representantes de grandes corporaciones, organizaciones sociales y culturales desafían las gélidas temperaturas para debatir sobre los principales desafíos que afronta el mundo.

Para celebrar este importante hito en su historia, el foro ha presentado recientemente un nuevo manifiesto (Manifiesto de Davos), que sustituye la primera versión de 1973 y da una vuelta de tuerca a la responsabilidad que tienen las empresas para con sus grupos de interés. El nuevo documento recuerda a las compañías que son organismos sociales y no solo actores con ánimo de lucro, y que, por tanto, deben asumir un papel diferente en el marco de la Cuarta Revolución Industrial. “Debe asegurarse que el valor de las compañías no se mida únicamente en términos financieros sino también en términos medioambientales, sociales y de buen gobierno”, explicaba Klaus Schwab en una entrevista con el diario el País pocos días después del lanzamiento del manifiesto.

El Foro de Davos celebrará su 50 aniversario con un nuevo manifiesto

En concreto, la nueva Biblia de Davos establece que el propósito de las empresas debe ser “colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido” porque, al crearlo, las compañías cumplen con sus accionistas, pero también “con todos sus empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general”.

De esta forma, Schwab y el foro se suman así a las voces que desde hace algún tiempo abogan por una profunda reforma del capitalismo. En concreto, el manifiesto de Davos desempolva el concepto de ‘capitalismo colectivo o de las partes’. Este difiere del tradicional ‘capitalismo de los accionistas’ preconizado hace ahora también medio siglo por Milton Friedman en las páginas del New York Times, donde sostenía que “la única responsabilidad de las empresas es hacer negocios”. En contraposición, este nuevo sistema propone reconectar el éxito de los negocios con el progreso social.

Y aunque este modelo no es nuevo resuena ahora con fuerza en el escenario empresarial. De hecho, el pasado mes de agosto, la Business Roundtable –una poderosa organización que aglutina a directivos de las principales compañías estadounidenses– se mostró a favor de esta forma de entender el mundo económico. Pero si ya es un concepto conocido, ¿por qué resurge ahora con fuerza?

Para el fundador del Foro Económico Mundial este fenómeno es consecuencia natural de una perceptible transformación de la sociedad, en todas sus expresiones, que exige cada vez más y de manera más urgente, un cambio radical. La joven Greta Thunberg agitando las conciencias de jóvenes de todo el mundo, los inversores apostando por la financiación sostenible, las grandes empresas impulsando la economía circular... El mundo está transformándose a pasos agigantados y Davos quiere ser parte.

El foro de Davos será totalmente neutro en carbono

De ahí que el manifiesto no sea la única novedad. De hecho, el leitmotiv del encuentro será Grupos de interés para un mundo cohesionado y sostenible. Con este marco, el programa publicado indica que la reunión dará cuenta de los retos que afronta el mundo a nivel económico, geopolítico e industrial, pero también desde el punto de vista del medioambiente y la tecnología.

Además, la organización ha comunicado que esta cumbre será un evento sostenible. El foro de Davos ha logrado el estándar ISO 20121 y será totalmente neutro en carbono. Para lograrlo, ha implantado diferentes iniciativas respetuosas como el medioambiente como el suministro de electricidad 100% renovable, la reducción del uso de materiales no reciclables y el uso de vehículos eléctricos.

Conoce más sobre Klaus Schwab aquí.

Descubre la historia del Foro Económico Mundial en este enlace.