Autor: Raquel Nogueira

Radiografía de la violencia machista en España: una de cada dos mujeres la ha sufrido

A mediados de noviembre eran ya 1.074 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en España desde 2003, fecha en la que se empezó a llevar un registro. La última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, publicada en septiembre, no deja lugar a dudas: en nuestro país, una de cada dos mujeres la ha sufrido en alguna de sus formas, ya sea fuera o dentro de la pareja. El feminicidioes la consecuencia más grave de una violencia machista que en lo que va de año ha acabado con la vida de 40 mujeres en nuestro país y ha dejado a 23 menores huérfanos. Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una situación que ya se considera un problema de salud pública. 

A pesar de que las noticias sobre asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas inundan los informativos, la violencia machista no solo se manifiesta de esa forma fatal. La última macroencuesta realizada a lo largo de 2019 por el Ministerio de Igualdad recoge también la violencia física y sexual contra las mujeres fuera de la pareja, además del acoso. Los datos hablan por sí solos: el 6,5% (1.322.052) de las mayores de 16 años de nuestro país han sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas y el agresor era alguien con el que no mantenían una relación de pareja. Casi el 50% de estas agresiones sucedieron en espacios públicos (calle o parques) o en bares o locales de ocio nocturno. Sin embargo, solo el 8%  lo denunció, aunque el porcentaje asciende al 11,1% cuando se tienen en cuenta las denuncias interpuestas por terceros. Asimismo, el 13,4% (2.737.358 mujeres) asegura haber sufrido violencia física en algún momento de su vida por parte de alguna persona con la que no mantienen ni han mantenido una relación. Un 8,7% (1.778.550)  la padeció antes de los 15 años. 

Pero a veces la violencia machista toma tintes más sutiles, que no dejan marcas evidentes a la vista. Tanto el acoso sexual como el denominado stalking esa persecución intrusiva, incesante y en contra de la voluntad a través de medios digitales, como llamadas, mensajes en redes sociales o Whatsapp– pueden considerarse consecuencia directa de esa cultura de la violación imperante, que desde Naciones Unidas recuerdan está arraigada en «un conjunto de creencias, control y poder patriarcales» y que no hace más que «alimentar la discriminación de género y las actitudes sobre el género y la sexualidad». 

Las consecuencias son reales: en España, 8.240.537  mujeres mayores de 16 años (el 40,6%) reconocen haber sufrido acoso sexual en algún momento de sus vidas. Cuando hablamos de stalking, son 3.095.357 (el 15,2%) las que lo han sufrido y casi el 60% de manera semanal o diaria.

La violencia dentro de la pareja en España

El 6 de enero, Mónica Linde, de 28 años, y su hija Ciara, de 3 años, eran asesinadas por la expareja de Mónica y padre de la niña. Así comenzaba un 2020 oscuro por muchas más razones que la pandemia. La última víctima de violencia machista por parte de una pareja o expareja ocurría poco antes de que se escribiesen estas líneas en Girona. El 9 de noviembre, un hombre le arrebató la vida a su esposa en Lloret del Mar, según confesó él mismo. Junto a ellas otras 38 mujeres perdieron la vida a manos de sus parejas a lo largo de este año.

2,9 millones de mujeres en España reconocen haber sufrido violencia física o sexual en la pareja

Estos son solo los rostros visibles de un problema estructural que se extiende como las raíces de un árbol por los cimientos de nuestra sociedad. Según la macroencuesta del Gobierno, las mujeres que aseguran haber sufrido violencia física o sexual dentro de la pareja, presente o pasada, ascienden a 2.905.489 (el 14,2%). De ellas, el 25% reconoce que la violencia física solo ocurrió una vez, mientras que el 75% afirma que se produjo de forma reiterada. Pero los datos van más lejos: el 86,2% de las mujeres que han sufrido violencia sexual por parte de su actual pareja reconoce que ha ocurrido en más de una ocasión, frente al 10% que dice que solo ha tenido lugar una vez. Además, el 84,3% asegura que ha sufrido violencia psicológica emocional por parte de su actual pareja en más de una ocasión –frente al 14,9% en las que ha ocurrido solo una vez–.

Las cifras en el mundo

Como sabemos, la violencia contra las mujeres no es un fenómeno exclusivo de nuestra sociedad. Las cifras en el mundo que arroja Naciones Unidas son escalofriantes: una de cada dos mujeres asesinadas en 2017 lo fue a manos de su pareja o un miembro de su familia. La violencia machista contra las mujeres en edad reproductiva es una causa de muerte e incapacidad tan grave como el cáncer. Es más, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, en la mayoría de los casos por parte de un compañero sentimental. Pero es que tan solo el 52% de las mujeres casadas o que viven en pareja decide libremente sobre sus relaciones sexuales y todo lo relacionado con ellas, como el uso de anticonceptivos o su propia salud sexual. Además, actualmente casi 750 millones de mujeres y niñas se han casado –la mayoría de manera forzosa– antes de cumplir 18 años. 

En el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual

Otra forma de violencia contra las mujeres es la mutilación genital femenina, a la que se han visto sometidas al menos 200 millones. Y otra más: el 71% de las víctimas de la trata en todo el mundo son mujeres y niñas, y tres de cada cuatro  son utilizadas para la explotación sexual. 

La pandemia no ha facilitado la lucha contra la violencia machista, ni en España ni en el mundo. Según ONU Mujeres, desde que estallara la Covid-19 y obligase a millones de personas a confinarse en sus casas, la violencia se ha intensificado. Unicef también alerta de que este año ha supuesto un retroceso de los derechos conseguidos por las niñas en los últimos años: los cierres de escuelas las han puesto en peligro de ser obligadas a contraer matrimonio o a sufrir violencia física o sexual e, incluso, a quedar embarazadas sin poder sopesar opciones. La organización humanitaria calcula que durante los primeros seis meses de confinamiento la violencia de género podría haber aumentado en 31 millones de casos adicionales.. 

Durante la pandemia, los casos de violencia de género podrían haber aumentado en 31 millones

No podemos olvidar que está en la mano de toda la sociedad frenar la violencia machista. La educación es la clave, pero también alzar la voz cuando se observen comportamientos machistas en los círculos cercanos. Porque, como explica António Guterrez, secretario general de la ONU: «La violencia contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder». 

La ‘pobresidad’, una nueva amenaza para la población infantil

«La obesidad infantil es un problema de salud pública en Europa». Así de contundente se muestra el Estudio sobre la alimentación, actividad física, desarrollo infantil y obesidad en España 2019 realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Conocido como informe Aladino revela que el 23,3% de la población de entre 6 y 9 años en nuestro país padece sobrepeso, el 17,3% obesidad y el 4,2% obesidad severa, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud. Además, el estudio lanza un dato muy relevante: el número de niños y niñas con obesidad es mayor entre las familias con rentas más bajas. Rafael Escudero, presidente de la AESAN y secretario general de Consumo y Juego, resume así en el Huffington Post los resultados de la investigación: «4 de cada 10 escolares analizados presentan exceso de peso. Es una de las peores tasas de Europa: 40,6%». Y un aspecto preocupante: solo el 12,6% de las familias cree que sus hijos tienen exceso de peso, frente al 40,6% que realmente lo padece.

El 23,3% de la población de entre 6 y 9 años en nuestro país padece sobrepeso y el 17,3% obesidad

Aladino no solo analiza las métricas corporales de los participantes, sino también los hábitos de consumo y alimentación, así como su contexto sociocultural. Los datos revelan una realidad invisibilizada en nuestro país y que la crisis económica generada por la pandemia de coronavirus no hará más que empeorar: el sobrepeso infantil es cuestión de clase social. Pero no solo eso: también lo es de género. El informe arroja luz sobre otra cuestión que preocupa a los expertos: mientras en los últimos cinco años el sobrepeso en niños ha disminuido ligeramente, en niñas se ha mantenido en tendencia ascendente.  

Cuando la pobreza y la obesidad se dan la mano

El informe Aladino no deja lugar a dudas en su análisis: el aumento de peso está estrechamente relacionado con factores socioeconómicos como la renta, la educación o el entorno. La diferencia llega a ser tan grande que, en el estrato más bajo de ingresos (menos de 18.000 euros anuales), la obesidad llega prácticamente a duplicarse con relación a la que se constata en ingresos más altos (más de 30.000 euros anuales). En comparación, un 23,3% frente a un 12,1%. Pero, además, las cifras son similares cuando se presta atención al nivel de estudios de los progenitores: la obesidad casi se duplica en niñas y niños cuyos progenitores tienen estudios primarios (el 24,3%), frente a aquellos que cuentan con estudios universitarios (el 12,4%).

En el estrato más bajo de ingresos, la obesidad llega casi a duplicarse

El concepto de pobresidad intenta hacer patente este vínculo entre recursos económicos y salud en la infancia. 

Desempleo y nutrición

Un estudio de Acción contra el Hambre en el madrileño barrio de San Cristóbal de Los Ángeles, uno de los más deprimidos de la capital, arroja luz al respecto. Entre abril y diciembre de 2018 la ONG investigó si existe algún tipo de relación entre obesidad y desempleo, y la respuesta fue rotunda: las personas sin empleo se cuidan menos y tienden a la obesidad, algo que acaba exportándose a sus familiares, especialmente a los más pequeños. 

Las razones detrás de este fenómeno son más complejas de lo que pueden parecer a simple vista: más allá de la desgana, están la falta de autoestima y la ansiedad o el deterioro de la salud mental.  Además, según la organización humanitaria, también influye el acceso a una oferta nutricional de calidad, que se ha visto mermada en barrios donde los comercios de toda la vida han ido desapareciendo, haciendo hueco a otros negocios en los que predominan los alimentos precocinados, ricos en grasas y azúcares. 

La pobreza se hereda

Actualmente, según el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil, más de 2,3 millones de niños se encuentran en situación de pobreza en España. Ernesto Gasco, responsable de esta institución, alerta de que «nuestra tasa de pobreza infantil persistente –encontrarse en situación de pobreza en el año en curso y en al menos dos de los tres años anteriores– es del 17,4%. Casi un millón y medio de niños, niñas y adolescentes la padecen. Esto supone que dos de cada tres menores de 18 años en pobreza en España lo son en términos estructurales». 

Más de 2,3 millones de niños se encuentran en situación de pobreza en España

Además, el riesgo de pobreza en la infancia repercute en el poder adquisitivo en la vida adulta. Pero de la misma manera que la pobreza puede perpetuarse con el paso de los años, también puede hacerlo la pobresidad: si el sobrepeso o la obesidad relacionado con la pobreza no se ataja en la infancia, esos menores se convertirán en adultos con una peor calidad de vida y mayores problemas de salud. 

¿Cuáles son las nuevas tendencias comerciales sostenibles?

La sostenibilidad se ha convertido en el ingrediente no tan secreto de cualquier éxito empresarial. La Agenda 2030, aprobada por Naciones Unidas en 2015, dejó muy claro el papel protagonista que debía adoptar y ya nadie se puede permitir el lujo de ignorarla. La sostenibilidad guía las decisiones de las compañías: desde una startup que opta por energía renovable y proveedores verdes a inversores que deciden poner su dinero en proyectos que generen un impacto positivo en la sociedad. Pero ¿en qué se basan las empresas a la hora de valorar a qué proyectos sostenibles destinan sus recursos?  Para aclararlo, la estadounidense Techstars ha realizado un nuevo informe en el que analiza las principales tendencias en materia de sostenibilidad empresarial. 

El futuro de la inversión está en la comida (sostenible)

Las startups que más inversiones reciben buscan soluciones sostenibles para el sector alimentario

Una de las grandes incoherencias de la humanidad es que, mientras unos llegan a desperdiciar hasta 1.700 millones de toneladas de alimentos al año, la ONU estima que cerca de 690 millones de personas en el mundo pasan hambre. Las empresas –y los inversores– no son ajenas a una problemática que va en aumento y que, además, se junta con una de las industrias más contaminantes, la alimentaria. Según Techstars, las startups que más inversiones están recibiendo son aquellas que buscan soluciones sostenibles para un sistema de producción de alimentos que parece haberse roto sin que nos diésemos cuenta.

La era de las construcciones sostenibles

Las inversiones también se están desplazando hacia aquellas empresas que buscan maneras de construir ciudades de una forma más respetuosa con el medio ambiente. Desde la creación de espacios verdes en zonas urbanas hasta utilizar las redes de sensores para detectar nuestra huella ecológica y buscar cómo reducirla, las compañías que realizan este tipo de actividades son cada vez más demandadas. Y el informe de Techstars recuerda que, después de las de alimentación, son las que reciben más recursos por parte de los inversores. 

Las startups sostenibles han llegado para quedarse

El informe asegura que los nuevos proyectos empresariales ligados con la sostenibilidad no son fruto de una moda pasajera. Cada vez son más los emprendedores que buscan cambiar el mundo con su actividad económica. Con generaciones de jóvenes concienciados con la crisis climática que empiezan a dejar su huella en el mundo de los negocios, también va creciendo el número de startups que buscan impactos medioambientales (y sociales) positivos. 

La transversalidad de la sostenibilidad es un hecho

En Techstars tienen claro que las dos grandes tendencias del 2020 son la crisis sanitaria mundial y el Black Lives Matter, ambos ya temas transversales a prácticamente cualquier sector social o empresarial. Pero el informe también asegura que el medio ambiente y su protección no puede desarrollarse de manera aislada. Por eso, recuerda, que todos los elementos sociales, desde la salud pública a la justicia social, son transversales a la sostenibilidad y viceversa.  Es decir, una solución con impacto medioambiental positivo debe tener en cuenta si su impacto social también lo es, pues son dos caras de una misma moneda. 

Los vehículos eléctricos, el futuro de la movilidad

En 2019 se incrementó un 40% el número de coches eléctricos en el mundo

Parece que la conducción del mañana será eléctrica. Poco a poco, los consumidores se alejan de los combustibles fósiles y buscan soluciones de movilidad mucho más sostenibles. El informe asegura que, en 2019, el número de coches eléctricos alcanzó los 7,2 millones, cifra que puede parecer poco significativa si tenemos en cuenta que en el mundo hay un total de 1.400 millones de coches. Sin embargo, el aumento de los eléctricos supone un 40% de un año a otro y desde Techstars lanzan un mensaje optimista: las baterías cada vez son más económicas y se están popularizando los puntos de carga. Por tanto, los vehículos eléctricos –desde patinetes y motos hasta camiones- no pararán de crecer en nuestras calles. 

La sostenibilidad se entiende como eje transversal para cualquier solución social

“Para que la naturaleza y las personas prosperen juntas necesitamos apoyarnos en la tecnología para que nos ayude a entender las opciones que tenemos y su impacto en un planeta en pleno cambio”. Con esta cita de Niraj Swami, asesor sénior de IA Aplicada y Proyectos de Innovación de The Nature Conservancy, comienza la investigación de Techstars basada en entrevistas a expertos de la industria, estudios internos de aceleradores de ideas y un profundo conocimiento del sector. Todas estas tendencias tienen un denominador común: la lucha contra la crisis climática. Gracias a este cambio en la industria y en los consumidores, tal vez consigamos que la temperatura terrestre, como dice el Acuerdo de París, no supere los 1,5 °C. Pero, para ello, es necesario reducir las emisiones a la mitad para 2030 y que desaparezcan antes de 2050. Teniendo en cuenta que los humanos emitimos 52 gigatones de CO2 anuales –equivalentes al peso de 2.740 edificios como el Empire State de Nueva York–, parece que la misión es complicada. Y el informe de TechStars nos marca el camino a seguir para conseguirlo.

Cómo lidiar con la ecoansiedad

Vivimos en la época del Antropoceno, un concepto acuñado por el nobel de Química Paul Crutzen, y que viene a recordarnos que el impacto del ser humano en el planeta es cada vez más evidente. De ello no hay duda: la actividad humana está transformando la Tierra hasta el punto de alterar el clima. Antes de que la COVID-19 nos confinara en nuestros hogares, la emergencia climática movilizaba a millones de jóvenes de todo el mundo en manifestaciones multitudinarias. Ahora, el ciberactivismo sigue en marcha, denunciando que la crisis climática y la sanitaria no son dos realidades independientes: la salud de la Tierra y la del ser humano no son ajenas la una a la otra, como tampoco lo es nuestra salud mental

“La crisis climática podría precipitar nuevas condiciones psicológicas y empeorar las enfermedades mentales existentes entre los jóvenes que experimentan ansiedad climática, pero las omnipresentes brechas de datos impiden nuestra capacidad de actuar”, explican varios investigadores canadienses en el artículo Climate Anxiety in Young People: a Call to Action (Ansiedad climática en la gente joven: una llamada a la acción) publicado en The Lancet a principios de septiembre. Aún no somos plenamente conscientes de cómo el cambio climático puede afectar a la salud mental de las personas, sobre aquellas a las que el calentamiento global ha impactado directamente –a través de fenómenos meteorológicos extremos, hambrunas o inseguridad alimentaria, sequías…– y sobre aquellas altamente concienciadas que se sienten paralizadas ante un futuro incierto.  Con respecto a este segundo caso, en la última década, los psicólogos han constatado  que cada vez hay más personas que padecen un nuevo tipo de ansiedad vinculada a la crisis del clima, ansiedad que se presenta ante la impotencia de ver cómo el planeta se deteriora sin que nada de lo que hagamos sirva para frenarlo: la ecoansiedad o ansiedad climática

La ansiedad climática se presenta ante la impotencia de ver cómo el planeta se deteriora

Para la Asociación Estadounidense de Psicología, la ecoansiedad podría definirse como un miedo extremo a la incertidumbre que supone para el planeta y el ser humano el cambio climático. El problema llega cuando este miedo empieza a impedir que las personas desarrollen su vida con normalidad: dificultades para respirar, pesadillas, depresión, insomnio, incapacidad para tomar decisiones… Cada vez más profesionales de la psicología  s alertan de la importancia de prestar atención a estos síntomas relacionados con la crisis climática y que aparecen de manera más frecuente en edades más jóvenes, incluso en niños y niñas.  

Contra la ecoansiedad: activismo

Desde el Climate Reality Project –el movimiento de sensibilización sobre la emergencia climática, creado por el nobel y ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore– advierten del peligro a largo plazo de ese pánico al enfrentarse a las consecuencias del calentamiento global. Por eso, desde la plataforma, siguiendo pautas de diferentes asociaciones profesionales de la psicología, proponen tomarse muy en serio la ecoansiedad. Esta puede poner en jaque el futuro de la salud mental de quienes la padecen, aunque aún no se haya catalogado como enfermedad. 

La ansiedad climática es paralizante, pero hay una cosa que puede ayudar a nuestro cerebro a encontrar sosiego: el activismo. El Climate Reality Project y la Asociación Estadounidense de Psicología recuerdan que el primer paso para enfrentarse a cualquier enfermedad mental es reconocer los miedos y hablar de ellos. “Una buena manera para empezar a luchar contra la ecoansiedad es admitir que el mundo está cambiando y hablar de ello con tu círculo más cercano. La crisis climática no se puede resolver de manera individual y, por ello, lo mejor es unirse a algún grupo de activistas con quienes compartir miedos”, recomienda la organización de Al Gore. Muchas veces, darse cuenta de que no se está solo ayuda a gestionar el estrés.

Del activismo a la acción

Profesionales de la psicología alertan de que cada vez más personas presentan estrés y depresión relacionada con el clima

Compartir miedos con otras personas activistas nos lleva hacia un camino casi inevitable para quienes realmente quieren cambiar las cosas: la acción. “Conviértete en el cambio que quieres para el planeta”, repiten una y otra vez las consignas de la lucha medioambiental. Pero ¿cómo pasar a la acción? Para aplacar la sensación de ansiedad climática lo mejor es sentirse útil y ser consciente de que nuestra vida no empeora la situación del planeta. La clave está en aprender a vivir de manera más sostenible: reducir residuos, apostar por energías renovables, optar por un consumo responsable y de cercanía, y respaldar a marcas sostenibles y de impacto social positivo. 

En definitiva, la acción se basa en apoyar la transición ecológica y ser ejemplo de ella. Porque los cambios individuales llevan a otros colectivos y, como explican desde el Climate Reality Project, “si quieres luchar contra esos sentimientos de angustia que aparecen cada vez que lees noticias sobre la crisis climática, los pequeños cambios pueden marcar la diferencia en la salud mental y la del medio ambiente”.

La importancia de la formación

La formación es esencial para entender lo que le está ocurriendo al planeta, qué cambios en nuestras vidas se pueden llevar a cabo y comprender de verdad lo que significan los titulares apocalípticos que pueden encontrarse a diario. Ante la emergencia climática, la comunidad científica asegura que existen soluciones y que aún estamos a tiempo de revertir los efectos. Hay esperanza para nuestro planeta. Por eso, la educación es fundamental para empoderar a la ciudadanía, y no solo a la población joven. Para educarse y formarse, además, es imprescindible acudir a fuentes fiables como el programa de cambio climático de la NASA, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) o las Naciones Unidas

Si a pesar de tomar consciencia de la problemática e involucrarse en su solución, los síntomas relacionados con la ecoansiedad siguen impidiendo el desarrollo de una vida normal, lo más importante es acudir a un especialista. Y, sobre todo, no juzgar a las personas que nos confían sus miedos, ansiedades y preocupaciones. La salud mental, al igual que la del planeta, no es un juego.

Francia apuesta por la transición ecológica para reactivar su economía

Liberté, egalité, fraternité. Este lema es mundialmente conocido por promover valores sobre los que reside el espíritu de la sociedad francesa. Pero la crisis del coronavirus, sin duda, ha sacudido las entrañas galas y ha puesto a prueba esos tres conceptos básicos de libertad, igualdad y fraternidad. Una segunda ola de COVID-19 podría asestar la estacada definitiva a una economía que lleva más de medio año en recesión’. Con una incidencia de 600 contagios por cada 100.000 habitantes, Francia ha decretado el toque de queda en nueve ciudades, lo que sin duda tendrá un impacto notable sobre la economía, pero a su vez ha anunciado un rescate millonario para impedir el colapso del país.

El ‘plan France Relance’ asciende a 100.000 millones de euros, es decir, un tercio del presupuesto francés

El conocido como France Relance se hace más necesario que nunca. “100.000 millones es la cantidad que nuestra economía necesita para recuperarse”. Con estas palabras, el primer ministro francés, Jean Castex, anunciaba a principios de septiembre el ambicioso plan para recuperar los niveles económicos de antes de la pandemia para 2022. Un plan con el que Francia apuesta fuertemente por esa transición energética en la que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, lleva tiempo trabajando en el seno de la Unión Europea. 

Fuente: Oliver Sampson

Competitividad, cohesión social y transición

Dicen que cada crisis puede entenderse en clave de oportunidad y parece que el Ejecutivo galo se ha propuesto utilizar la recién estrenada recesión para acelerar el cumplimiento del Horizonte 2030 en el país. Competitividad, cohesión social y transición son los tres pilares básicos sobre los que descansa France Relance que, como asegura el Gobierno, pretende evitar  los errores de la crisis financiera de 2008. Para ello, este rescate a la francesa se formula como una combinación de gastos y desgravaciones fiscales que pretenden frenar la destrucción de empleo y recuperar el ritmo de crecimiento en apenas dos años, a la vez que se descarboniza la economía para hacerla más verde y sostenible

Los 100.000 millones de euros que constituye este nuevo paquete de medidas equivale a un tercio del presupuesto del Estado y se suma a los 470.000 millones movilizados de manera urgente desde el inicio de la crisis para cubrir el paro parcial y los préstamos para empresas. Además, como recuerda el primer ministro francés, supone casi cuatro veces más que el plan de recuperación de 2008. Todo ello hace que este plan se erija como uno de los más ambiciosos de los presentados hasta ahora por los grandes países europeos. El 40% del monto total estará financiado por los fondos europeos aprobados para la recuperación y 40.000 millones se destinarán tan solo a mantener a flote París, motor económico del país. 

France Relance, además, pretende crear 160.000 empleos nuevos para paliar así la oleada de personas que se han quedado sin trabajo como consecuencia del parón económico derivado de los confinamientos.  

Impulso de la transición ecológica y la descarbonización

30.000 millones (casi un tercio del plan) viene anunciado con el distintivo verde

De los miles de millones con los que contará este fondo francés de recuperación, 30.000 millones –lo que equivale a casi un tercio del plan– viene anunciado con el distintivo verde. Así, como demanda la Unión Europea –y, cada vez más, la sociedad–, el dinero se destinará a propulsar la transición energética, especialmente en sectores como el transporte y la movilidad urbana, aunque también servirá para impulsar la renovación energética de edificios, la descarbonización de industrias y empresas y dar el pistoletazo de salida a una transición agroecológica. Pero Francia también apostará por una reconversión hacia las energías renovables, de las que el hidrógeno verde producido con energías limpias– se llevará 2.000 millones de euros.

El hidrógeno verde será financiado con un total de 2.000 millones

El Gobierno francés también ha anunciado que destinará 35.000 millones de euros para frenar la deslocalización industrial y mejorar la competitividad empresarial. Y habrá un paquete destinado exclusivamente a la cohesión social y territorial, entre cuyas medidas destacan las inyecciones presupuestarias al empleo joven y las inversiones en el sistema hospitalario, que se busca reforzar después del estrés al que ha sido sometido a lo largo de toda la pandemia. Además, Macron y Castex han anunciado que habrá un paquete de 800 millones en ayudas directas a familias y colectivos vulnerables.

Francia se enfrenta, en estos momentos, a la peor caída de su Producto Interior Bruto desde la Segunda Guerra Mundial. Por eso, el Gobierno intenta poner todos los recursos a su alcance para que el PIB no se encoja más allá del 11% previsto y, a la vez, se consiga doblegar la curva de contagios de esta segunda ola que podría llevarse muchas vidas por delante. La salida de la crisis económica y sanitaria parece que será verde o no será. 

Antonio Calvo: “Las empresas debemos asumir que la sostenibilidad es una condición sine qua non”

Antonio Calvo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible cumplen cinco años en un contexto de máximo compromiso institucional y empresarial, en el que la Agenda 2030 marca el rumbo. Hablamos con Antonio Calvo Roy, director de Sostenibilidad del Grupo Red Eléctrica sobre cómo se integra esta hoja de ruta verde en la compañía con motivo del primer aniversario del blog Red 2030. Para Calvo Roy, la creación de este espacio que da voz a la sostenibilidad dentro y fuera de la empresa, “fue muy relevante porque no solo es importante hacer cosas sino contarlas. Hace ya tiempo que el buen paño no se vende en ningún arca”.

Este año iba a ser el comienzo de la Década de Acción para los ODS. Sin embargo, la irrupción de la COVID-19 ha hecho saltar por los aires todas las certezas. ¿Cuál es el impacto de la crisis sanitaria y económica en la consecución de la agenda para el desarrollo sostenible?

Todos estamos, primero, tratando de encajar el golpe que supuso la pandemia y el cierre de la sociedad en su conjunto, de buena parte de la economía … con la necesidad de tener que aprender a trabajar de otra manera, desde lejos, con sus ventajas e inconvenientes. Como poco, supondrá un retraso notable y distraerá de muchos objetivos. Nos va a pasar como siempre: que lo urgente no deja paso a lo importante. Desde luego es urgente e importante combatir esta pandemia y sus consecuencias sanitarias, sociales y económicas, pero si eso hace que se retrase, por ejemplo, el combate contra el cambio climático –que es imprescindible– o algún otro aspecto de los ODS –también esenciales–, tendrá consecuencias negativas a futuro.

¿Crees que llegaremos a tiempo de cumplir con esa agenda global con horizonte 2030?

Soy optimista, pero no creo que, en su conjunto, lleguemos a la Agenda 2030. Pero sí en algunas cuestiones concretas. Algunas empresas llegarán más que otras, algunas lo harán en unos aspectos y otras, en otros. Lo importante no es tanto llegar como recorrer el camino marcado y no dar pasos hacia atrás. El problema de la crisis puede ser no solo que nos desviemos del camino, sino que retrocedamos en algunas exigencias, porque pensemos que no es el momento o que hay otras prioridades. Ese es el gran riesgo. Tenemos que tratar de seguir pensando que lo vamos a cumplir y que tenemos que hacerlo. Luego, cuando lleguemos al 2030, ya veremos de lo que hemos sido capaces, celebraremos aquello que hayamos conseguido y deberemos ser más exigentes en lo que no. Porque lo que probablemente nos ocurra es que algunos de esos objetivos se cumplan con creces y, por lo tanto, a mitad de camino –en 2025 o 2026– haya que hacer una revisión para ser más exigentes con ellos.

“Todas las empresas deberían pensar que la sostenibilidad es una condición sine qua non

¿Qué papel deben ejercer las empresas para contribuir a la consecución de la Agenda 2030 en estos momentos?

Las empresas no podemos olvidar qué es lo importante, ni los objetivos que nos habíamos marcado. Probablemente habrá que hacer algo más de trabajo, porque tampoco podemos dejar de estar en guardia contra la pandemia y llevar a cabo todas las medidas necesarias para erradicar y controlar la enfermedad. Pero eso tenemos que hacerlo sin descuidar todo lo demás. Ese es el papel de las empresas ahora: no desviarnos del camino que nos habíamos marcado y asumir que la sostenibilidad es una condición sine qua non. Y En Red Eléctrica estamos verdaderamente convencidos de ello, no es una pose.

¿En qué ámbitos de los ODS se enfoca el Grupo Red Eléctrica? ¿Cuáles son sus prioridades? 

En Red Eléctrica hemos hecho el ejercicio de analizar en qué ODS impactamos más. Es un ejercicio muy sano y que se debería extender, porque es evidente que todos tenemos que tratar de favorecer los 17 objetivos en su conjunto. Pero también parece claro que una empresa como Red Eléctrica puede hacer mucho más en el ámbito de la energía sostenible que en cualquier otro, porque es su principal área de trabajo y ahí tendrá una repercusión social muchísimo más importante. Por eso, destacamos una serie de objetivos en los que nuestro impulso iba a ser más eficaz. Eso no quiere decir que no debamos trabajar en los demás, sino que los esfuerzos que hagamos en esos objetivos en concreto, para la sociedad en su conjunto, van a ser mucho más rentables. Y, por lo tanto, si cada empresa hace el mismo ejercicio, entre todas cubriremos todos los ODS de una manera mucho más eficaz que si todos dedicamos el mismo esfuerzo a los 17.

"Nos hemos propuesto en una década alcanzar el vertido cero o eliminar la brecha digital"

¿Cuál es la hoja de ruta del Grupo en materia de sostenibilidad y cómo mide sus avances y el cumplimiento del camino trazado? 

Nosotros hemos dedicado esfuerzos a encontrar métricas, para medir de una manera eficaz lo que hacemos. Y el pasado año presentamos una lista de once objetivos con horizonte 2030 que concretan las cuatro prioridades de sostenibilidad del Grupo: descarbonización de la economía, cadena de valor responsable, contribución al desarrollo del entorno y anticipación y acción para el cambio. En cada una de estas áreas a su vez hemos definido dos o tres metas concretas de forma que podremos fiscalizarlas, medirlas, podremos ver si avanzamos correctamente. Por ejemplo, nos hemos propuesto en una década alcanzar el vertido cero o eliminar la brecha digital en el entorno de nuestras instalaciones. Estos 11 objetivos y las métricas asociadas nos permitirán analizar si estamos en el camino correcto y si nuestros esfuerzos están obteniendo los resultados esperados.

A la hora de hablar de la salida de la crisis se habla de dos mega tendencias: sostenibilidad y digitalización. ¿Por qué?

La digitalización ayuda mucho a la sostenibilidad porque evita derroches y facilita nuestro día a día. Lo hemos visto durante el confinamiento. Gracias a la digitalización entendida en sentido amplio, incluyendo las telecomunicaciones, hemos podido trabajar en remoto. Aunque ha sido el efecto de una situación trágica, quizás sirva para empezar a tomarnos esta nueva forma de trabajo que hace que haya menos desplazamientos, menos tráfico, menos contaminación. Y esto es solo un ejemplo. Hay que aprender de la digitalización y hay que sacarle todo el jugo que se pueda porque es una gran aliada de la sostenibilidad. 

Hace no tanto, hablábamos de responsabilidad social corporativa (RSC). Ahora, lo hacemos de sostenibilidad y el término está en boca de todos. ¿A qué se debe este cambio? ¿Hay algo de moda en este renovado impulso?

En su momento la responsabilidad social fue un buen avance con el que las empresas se dieron cuenta de que no bastaba con cumplir la ley, que había que ir un poquito más allá. El concepto de sostenibilidad es mucho más amplio que el de RSC porque incluye todos los factores que tienen que ver con el desarrollo de la empresa y de la sociedad en su conjunto. Es una mirada más aguda, que lleva más lejos, y que al mismo tiempo está más atenta a los detalles próximos. Pero hay que tener cuidado porque hay un riesgo grande de sucumbir a esa tendencia de ‘pintarse de verde’. Por eso, es importante que haya índices y escrutinios y que las empresas se sometan a ellos para demostrar que es verdad lo que dicen y que todos sus comportamientos son sostenibles. De hecho, los inversores ya se están tomando muy en serio estos estándares.

5º Aniversario de los ODS: “17 dedos sobre 17 llagas”

Como cada 25 de septiembre desde 2015, los ODS celebran su aniversario, este año el quinto. Para Antonio Calvo Roy, se ha avanzado mucho en los últimos tres en su visibilidad, “pero hace falta que se conozcan mejor, por lo que significan como toma de conciencia personal de la finitud del planeta y la necesidad que tenemos todos de hacer cosas y de trabajar para poder seguir viviendo como hasta ahora”.  Y añade: “los ODS ponen 17 dedos en 17 llagas y en todas ellas hay que trabajar de la manera más eficaz posible. En este sentido, lo que falta es que se haga todavía más conocidos, más populares y nos responsabilicemos todos empresarialmente, pero también personalmente, del cumplimiento de un comportamiento acorde a lo que reflejan”.

Ozono para la vida en el planeta

Hace exactamente 35 años -el 16 de septiembre de 1985- se celebró la Conferencia de Viena, una cumbre donde los líderes mundiales acordaron dar una respuesta unitaria a una de las mayores amenazas contra el planeta: la destrucción de la capa de ozono, una capa natural de gas presente en la atmósfera superior que nos protege de la radiación ultravioleta del sol.

Los objetivos de esta reunión se concretaron en el posterior Protocolo de Montreal de 1987, en los que los gobiernos, los científicos y las industrias de los países miembros de Naciones Unidas se comprometieron a trabajar juntos para eliminar el 99 por ciento de todas las sustancias que reducen la capa de ozono. Ahora, más de tres décadas después, garantizar la salud de la ozonosfera sigue siendo uno de los grandes retos del siglo XXI.

El descubrimiento de los peligros de la reducción de esta capa se remonta a finales de los años 70, cuando un grupo de científicos demostró que la capa de ozono estaba disminuyendo y que era la primera gran amenaza global para la humanidad. En concreto, los investigadores pusieron de manifiesto que la causa de este descenso era la presencia en la atmósfera de sustancias químicas artificiales, los llamados clorofluorocarbonados, gases muy potentes que son muy comunes en los aerosoles.

Sin embargo, esta realidad no comenzó a ser percibida como un peligro acuciante a nivel mundial hasta que, a inicios de los 80, los investigadores Joe Farman, Brian Gardiner y Jonathan Shanklin descrubrieron un agujero en la capa de ozono de la Antártida. Fue entonces cuando se tomó conciencia de que, al destruirse esta capa que protege la superficie de la Tierra de los rayos del sol, los seres humanos están sobreexpuestos a la radiación ultravioleta, lo que supone un grave riesgo para la salud humana. A grandes rasgos, esto incrementa el riesgo de sufrir melanomas o cáncer de piel, cataratas oculares o supresión del sistema inmunitario de humanos y otras especies animales.

De seguir con el Protocolo de Montreal, en 2060 el agujero de la capa de ozono podría ser cosa del pasado

Pero, además de suponer un riesgo para la salud, la ciencia ha demostrado que la emisión de los gases que dañan la capa de ozono también contribuye al calentamiento global. Esto es, son también potentes gases de efecto invernadero. Algunos de ellos tienen un efecto de calentamiento global hasta 14.000 veces mayor que el dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero. Concretamente, estudios como el publicado recientemente en la revista Nature Sustainability por miembros del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ponen de manifiesto que el aumento de la radiación solar que penetra la parte de la capa de ozono dañada está interactuando con el clima cambiante.

Por tanto, como señalan desde la Unión Europea, la eliminación progresiva en todo el mundo de las sustancias que agotan la capa de ozono ha supuesto también una importante contribución positiva a la lucha contra el cambio climático.

 Los esfuerzos planteados por el Protocolo de Montreal han servido durante más de tres décadas para que los países disminuyan drásticamente el uso de productos químicos que desgastan la capa de ozono. 35 años después, la regeneración de la capa de ozono es un hecho y continúa su largo camino. De hecho, los últimos datos sugieren que si este protocolo sigue aplicándose (y cumpliéndose) a las velocidades previstas por Naciones Unidas, el ozono del Ártico y de las latitudes medias del hemisferio norte podría recuperarse completamente en quince años. Esto supondría que, en 2060, el agujero de la capa de ozono de la Antártida podría ser cosa del pasado.

El Protocolo de Montreal es un ejemplo de que los grandes tratados sí sirven cuando se aplican con rigor, responsabilidad y compromiso. De ello depende nuestra supervivencia.

15 ‘influencers’ contra el cambio climático

La emergencia climática es uno de los grandes retos de nuestra generación. Según los expertos, ya hemos dejado atrás la década en la que podríamos haber revertido las consecuencias del cambio climático en su totalidad, pero desde Naciones Unidas aún se muestran optimistas: quedan diez años para cumplir con la Agenda 2030 y garantizar así, el desarrollo sostenible del planeta.

Fruto de la amplia concienciación de la sociedad civil, que se hace cada vez más patente, han surgido numerosos referentes que se han convertido en líderes y fuente de inspiración para el resto de la población y, especialmente, los más jóvenes. Personalidades de todas las edades, expertos en diferentes áreas y pequeños emprendedores se han convertido en verdaderos influencers contra el cambio climático. Estos son algunos de ellos. 

Bill Gates

La mejor manera de ayudar a los países más vulnerables a atajar el cambio climático es, según el fundador de Microsoft, asegurándonos de que tienen la capacidad de garantizar la salud de su población. A través de la Fundación Bill y Melinda Gates, el filántropo estadounidense apuesta por la innovación para mejorar las condiciones de vida en los países más vulnerables y que, a fin de cuentas, son los que más sufren las consecuencias del calentamiento global.

Ellen MacArthur

La exregatista británica es una de las máximas defensoras de realizar un cambio del modelo económico actual hacia uno más circular. En 2009 MacArthur creó una fundación sobre economía circular que lleva su nombre y que, desde entonces, trabaja para que esa transición se lleve a cabo antes de que sea demasiado tarde para el planeta.

Alexandria Ocasio-Cortez

La joven política neoyorkina llegó al Congreso en 2018 para situar el cambio climático y el fin de las desigualdades en la agenda política estadounidense. Su Green New Deal, un acuerdo que busca garantizar una transición ecológica justa, supuso el pistoletazo de salida a los planes verdes que se han desarrollado en los últimos años en el país. Pero la congresista demócrata no solo moviliza a su electorado por el cambio climático; la defensa de los derechos sociales y civiles, los derechos LGTBi+ o el feminismo también forman parte de su discurso.

Billie Eilish

“Podríamos pararlo, pero no vamos a hacerlo porque todo el mundo es muy vago”. Así de rotunda se muestra la cantante estadounidense cuando habla (o canta) sobre el cambio climático. Y es que Eilish ha decidido utilizar su música como un altavoz para denunciar la inactividad política en la protección del medioambiente y hacer un llamamiento a la lucha contra la crisis climática. Además, la cantante predica con el ejemplo: no utiliza plástico en sus conciertos, trata el tema en sus canciones y en los últimos meses ha llevado a cabo alianzas con organizaciones sin ánimo de lucro para sensibilizar y concienciar sobre la importancia de frenar el calentamiento global.

Jon Kortajarena

Su mensaje es claro y conciso: “El planeta no soporta más demoras en lo que es un derecho y una obligación. Esto se nos va de las manos”. Con estas palabras el modelo español agradecía el año pasado haber sido reconocido por The Climate Reality Project, la fundación de Al Gore, por su activismo contra el cambio climático. Desde hace tiempo, Kortajarena utiliza sus redes sociales para acercar la problemática del calentamiento global a sus seguidores porque, como dice, necesita una solución urgente, ya que “no tenemos tiempo”.

Leonardo DiCaprio

Cuando recibió el Oscar al mejor actor en 2016 por su papel en El renacido nadie se esperaba que su discurso diese la vuelta al mundo y siguiese vigente cuatro años después: “El cambio climático es real, está ocurriendo ahora mismo, es la amenaza más urgente a la que se ha de enfrentar nuestra especie”. DiCaprio se convirtió así en una de las personalidades de Hollywood más visibles que luchan contra la emergencia climática, y así lo demuestran sus documentales Before the Flood (Antes que sea tarde, 2016) o Hielo en llamas (2019), en los que retrata consecuencias del cambio climático como la pérdida de biodiversidad.

Greta Thunberg

Con frases como “El planeta está en llamas” o “¿Cómo os atrevéis?”, Greta Thunberg es la cara más conocida del movimiento Friday’s For Future y una de las mayores influencers de la generación Z –ya denominada generación Greta en su honor– que luchan contra el cambio climático. En 2018, Thunberg dejó de ser una adolescente sueca normal para convertirse en una de las mayores defensoras de la Tierra que existe en la actualidad.

Juan Verde

El español Juan Verde es uno de los más reconocidos especialista en economía sostenible y un acérrimo defensor del desarrollo sostenible. Asesor de Barack Obama durante su periodo en la Casa Blanca, Verde es uno de los fundadores del proyecto impulsado por el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, The Climate Reality Project,  que cuenta ya con delegaciones en España y Argentina.

Jaden Smith

A finales del año pasado, el rapero, actor y emprendedor, hijo de los también actores Will Smith y Jada Pinkett Smith, se unió a millones de jóvenes a lo largo y ancho del mundo en las masivas movilizaciones por el clima llevadas a cabo durante la COP25 celebrada en Madrid. Pero antes de eso, el joven estadounidense ya había protagonizado charlas con Greta Thunberg y Al Gore sobre los peligros del calentamiento global. Además, Jaden Smith y su padre han fundado una empresa de agua embotellada ecofriendly y han lanzado una colección de ropa sostenible con la marca G-Star RAW.

View this post on Instagram

Just

A post shared by Jaden Smith (@c.syresmith) on

Marina Testino

El ARTivismo se basa en despertar la conciencia de las personas a través de un arte que invite al activismo. Y eso es exactamente lo que hace esta modelo y diseñadora que solo trabaja con marcas ecológicas y sostenibles.  A través de sus redes sociales, Testino aboga por un nuevo tipo de consumo mucho más responsable.

https://www.instagram.com/p/CDRlQeyDEWc/

Lauren Singer

Trash Is For Tossers (o, en una traducción bastante libre, “la basura es para pringados”) es la iniciativa editorial de una de las mayores exponentes del movimiento zero waste, la emprendedora, activista y CEO de Package Free, Lauren Singer. Acabar con los residuos es uno de los objetivos de Singer, que se ha convertido en la muestra de que es posible reducir casi al completo nuestra huella ecológica: no solo ha conseguido eliminar el plástico de su vida por completo, sino que los deshechos que ha generado en los últimos ocho años caben en un tarro de cristal.

https://www.instagram.com/p/B_XaMY_Fp-A/

José Luis Crespo

Bajo el alias @QuantumFracture, este físico se ha convertido en uno de los científicos españoles más mediáticos a través de una popular cuenta de youtube que acumula miles y miles de seguidores. En sus redes sociales Crespo explica, de manera amena y entretenida, diferentes conceptos científicos y, además, desmonta los argumentos de los negacionistas del cambio climático.

Dafna Nudelman

Esta influencer argentina es más conocida como La loca del táper y es uno de los mayores referentes del movimiento zero waste de habla hispana. Nudelman promueve en sus redes y en su blog el consumo responsable. Este año tiene previsto lanzar su primer libro La basura no existe (2020), una guía sobre cómo reducir al mínimo los residuos que generamos.

https://www.instagram.com/p/B1Pv0cCDwwm/

Paola Calasanz

Más conocida como Dulcinea, esta escritora y directora de arte decidió dejarlo todo y mudarse a un bosque. Así nació su proyecto Reserva Wild Forest, una organización sin ánimo de lucro y santuario animal en la provincia de Barcelona donde se recuperan y rehabilitan animales salvajes que, por su situación específica, no pueden ser devueltos a la naturaleza.

https://www.instagram.com/p/CC8W8DNjRUW/

Rocío Vidal

Más conocida como La gata de Schrödinger, esta periodista científica utiliza las redes sociales y su canal de YouTube para comunicar y divulgar conocimiento científico desde el escepticismo y el humor. Además, aprovecha su altavoz digital para informar a los ciudadanos sobre cómo revertir las consecuencias del cambio climático.

https://twitter.com/SchrodingerGata/status/1204487724872404993

Feria Presura: Hoy, lo rural es vanguardia

“La cultura se crea en los pueblos …” El escritor Miguel Delibes describía con estas palabras la realidad que percibía tras esas migraciones, muchas casi forzosas, que se producían (y todavía se producen) del campo a las grandes urbes. Durante la última década, esta dinámica ha sido el día a día de tres de cada cuatro municipios de nuestro país que han perdido población. Muchos de esos territorios siguen todavía desangrándose.

La recuperación de las zonas despobladas empieza por reconocer que los pueblos son cuna de arte, cultura y, sobre todo, de calidad de vida. Como si fuera un movimiento vanguardista, el mundo rural se alza como mucho más que ese lugar olvidado durante el año al que uno se escapa en verano para huir de la vida tumultuosa de la ciudad: “Lo rural es a menudo un espacio privilegiado para la experimentación y el desarrollo de prácticas culturales innovadoras, capaces de inducir dinámicas de cambio más amplias a nivel social. Se puede posicionar, en determinados contextos y circunstancias, como vanguardia”, explican los organizadores de Presura20, la Feria Nacional para la Repoblación de la España Rural, que ha arrancado hoy en el Museo Reina Sofía de Madrid.

En su cuarta edición, la feria pretende reivindicar la gran capacidad de creación artística que tienen los pueblos. “Si el año pasado transmitimos un mensaje de Orgullo Rural, este 2020 damos un paso más y decimos claramente y, con orgullo, que LO RURAL ES VANGUARDIA”, explica Joaquín Alcalde, director de la feria.

El año pasado, la Gira del Autobús de la Repoblación que también se presentó en el Museo Reina Sofía, recorrió más de 40 pueblos de 17 provincias de la España rural poco poblada, unos 10.000 kilómetros de carretera para llevar a cabo su misión: reconocer, visibilizar y mostrar al mundo el potencial de innovación social que poseen los habitantes de esa España a la que llaman ‘vaciada’.

Joaquín Alcalde (Presura): “Este 2020 decimos claramente y, con orgullo, que lo rural es vanguardia”

Este año 2020 ese viejo autobús volverá a recorrer el país proclamando que LO RURAL ES LA VANGUARDIA. Según los organizadores, este vehículo será “transmisor de cultura e innovación en el espacio rural, de manera que artistas, intelectuales, periodistas, músicos, cineastas, actores y escritores de todo el país puedan descubrir en este viaje una cultura rural que tal vez desconocen (o no), que luego puedan incorporar a su visión artística, y a su visión de la vida en general”.

Para llevar a cabo este despliegue, el Grupo Red Eléctrica se une, por segundo año consecutivo, al colectivo El Hueco en el patrocinio de Presura20. Juan Ávila, jefe de departamento de Innovación Social de Red Eléctrica explica que “apostamos por la innovación social como la mejor herramienta para conseguir repoblar el mundo rural, hasta el punto de convertirnos en una empresa de referencia en este ámbito. Nuestro compromiso de sostenibilidad se extiende hasta la generación de valor compartido con la sociedad allí donde hace más falta”.

Luces, cámara… ¡repoblación!

Una de las novedades de esta edición girará en torno a la necesidad cada vez más acuciante de impulsar la conectividad en el mundo rural. Por este motivo, este año, el Autobús de la Repoblación de Presura20 contará con una característica muy especial: “La gran novedad de la Gira del Autobús de la Repoblación de este año es que el vehículo se convierte en una plataforma de televisión sobre ruedas que retransmitirá en directo desde las localidades en las que recale. PresuraTV será posible gracias a la empresa Hispasat. El operador español de satélites del Grupo Red Eléctrica ha facilitado la instalación en el autobús de un terminal satelital para comunicaciones en movilidad con sus equipos técnicos correspondientes y le prestará capacidad espacial de su satélite Hispasat 30W-6, ubicado en 30º Oeste, y un servicio de conectividad gestionado a través de su plataforma de banda ancha de iDirect”, detalla Alcalde.

Reconciliar la España rural y la urbana

Ávila recuerda que se debe poner fin a los desequilibrios actuales entre lo rural y lo urbano: “No puede hablarse propiamente de un modelo de desarrollo sostenible sin una corrección de los desequilibrios entre los dos escenarios”, sostiene. Precisamente, esta es la dirección en la que lleva tiempo trabajando Red Eléctrica, que ha impulsado múltiples iniciativas para mejorar la calidad de vida de aquellas personas que nunca se fueron del mundo rural –o que han decidido volver–.

Recientemente, por ejemplo, la compañía ha impulsado una plataforma para ayudar a pequeños agricultores a comercializar sus productos y ‘hacer llegar a los consumidores productos de máxima calidad disminuyendo la huella de carbono del transporte por carretera” informa Juan Ávila. Además, en el contexto de la pandemia, que afectó de forma significativa al sector primario, la compañía se alió con la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) con la que puso en marcha el proyecto #Alimentos_Solidarios para colaborar con pequeñas explotaciones agropecuarias del mundo rural y donar su producción a entidades que ayudan a quienes más lo necesitan como Cáritas, Mensajeros de la Paz y bancos de alimentos de toda España.

Juan Ávila (Grupo Red Eléctrica): “Apostamos por la innovación social como la mejor herramienta para repoblar el mundo rural”

También, la compañía apuesta por la implantación de la movilidad eléctrica en el mundo rural, y el pasado publicó la Guía de movilidad eléctrica para entidades locales junto con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Esta guía informa a las localidades de cuestiones como las pautas para la instalación de puntos de recarga, costes de la recarga y la proyección a futuro del modelo de movilidad y transporte sostenible. Para impulsarlo, este año, entre otros proyectos, la compañía promoverá junto a El Hueco un programa de car sharing en el mundo rural, que incluirá los automóviles de personas mayores que ya no conducen.

Otra de las líneas es la conectividad del mundo rural, una de las grandes lacras. Junto a Hispasat y Reintel, Red Eléctrica está buscando soluciones para disminuir la brecha digital del mundo rural en aquellos lugares donde se necesita, del entorno rural inmediato a las instalaciones del Grupo.

Con todo, el mundo rural aún tiene mucho que aportar al desarrollo de nuestro país. Según expone Alcalde, todavía quedan retos que superar: “queremos seguir creciendo de una manera sostenible y contribuir a que nunca más se olvide a la España rural”. Por eso, este año, con la cultura y la innovación como hilo conductor, la feria Presura20 se presenta como una fuente de repoblación para la España vaciada.

Economía circular: una oportunidad para construir un futuro sostenible

“El presente modelo económico lineal de ‘extraer, producir, desperdiciar’ está llegando ya al límite de su capacidad física”. Desde la Fundación Ellen MacArthur, una de las principales plataformas defensoras de la economía circular a nivel mundial, se muestran así de tajantes. El aumento de la población y el crecimiento del bienestar ha elevado la demanda de los recursos naturales a niveles insostenibles. Las cifras avalan sus palabras: de seguir con los ritmos actuales de producción y consumo, se calcula que de aquí a diez años necesitaremos lo equivalente a tres planetas para satisfacer a una población mundial en crecimiento. Por eso, la transición ecológica, para ser justa, debe venir de la mano de una profunda transformación del modelo económico que tenga en cuenta la naturaleza finita de los recursos.

En el contexto actual, el impulso de la economía circular –representada en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12, que promueve modalidades de consumo y producción más sostenibles– juega un papel fundamental a la hora de redefinir un nuevo sistema de crecimiento sostenible. Y, aunque todavía falta un buen número de peldaños hasta alcanzar la cima, tanto el sector público como el privado están comenzando a pisar el acelerador.

El Club de Excelencia en Sostenibilidad ha puesto en marcha una serie de jornadas sobre Economía Circular

Con el fin dar a conocer los avances en materia de economía circular, el Club de Excelencia en Sostenibilidad -la asociación empresarial líder en crecimiento sostenible-ha puesto en marcha una serie de jornadas en la que empresas y administraciones públicas compartirán sus buenas prácticas en las regiones de Castilla y León, Aragón, Cataluña, Valencia y Andalucía.
El primer evento se ha celebrado hoy en Valladolid y ha contado con la participación de representantes de Mahou San Miguel, Red Eléctrica, Renault, Placo Saint- Gobain y FCC, que han detallado de qué manera están incorporando la economía circular en sus modelos de negocio.

Reciclar, reutilizar, reducir. Las “3R” sobre las que se sustenta la economía circular han ido ganando peso en las actividades empresariales, aunque cada una ha incluido el modelo circular de una manera particular en sus estrategias de sostenibilidad. En esta línea, el Grupo Red Eléctrica se ha fijado, como parte de su modelo de negocio, el objetivo de ser una empresa líder en economía circular en 2030. Para ello, ha diseñado una hoja de ruta que contempla diferentes acciones que ayudarán a la compañía, desde un enfoque transversal, a impulsar la circularidad internamente y a movilizar al resto de actores clave.

Red Eléctrica ha comenzado ya a implantar un paquete de medidas para avanzar en la integración de la economía circular en sus procesos internos. Estas iniciativas abarcan desde la gestión de agua, suelos o residuos –con el fin de valorar estos últimos al completo– al consumo de recursos naturales y la eficiencia energética en los procesos.

También a lo largo de esta década, Mahou San Miguel enfocará su estrategia hacia una apuesta por la agricultura sostenible, el consumo de energías 100% renovables y la promoción de autogeneración energética. Es más, este año se ha propuesto reducir la huella de carbono en un 10% y otro tanto de su consumo de agua para 2025. La cervecera también espera valorizar el 99,87% de los residuos que genera.

Por su parte, FCC ha orientado sus acciones hacia los cultivos de biocombustible en vertederos como punto de partida para reutilizar, reciclar y apostar por las energías verdes, además de potenciar la movilidad sostenible y cero emisiones gracias a la utilización de vehículos eléctricos e híbridos para la recolección de residuos urbanos.

Red Eléctrica ha comenzado a implantar un paquete de medidas para integrar la economía circular

Renault, en la misma línea, promoverá una movilidad sostenible que reemplace el actual sistema de consumo de combustibles fósiles y sustituya, de paso, la manera en la que entendemos las ciudades. Placo Saint-Gobain apuesta ya por la recuperación de residuos de placa de yeso laminado, que pueden reciclarse al completo y de manera indefinida. Su intención última es clara: reintroducir este material en el proceso productivo y darle una segunda –e, incluso, tercera– vida.

Las alianzas entre empresas y entidades públicas para lograr que de aquí a 2030 todos los materiales y los procesos de producción sean circulares y sostenibles son imprescindibles para la economía del futuro. Porque, parafraseando a Ellen MacArthur, solo así conseguiremos el cambio sistémico que nuestro planeta necesita para sobrevivir.