Categoría: Agenda 2030

Climabar: “La crisis climática no es un problema solo para la gente de izquierdas”

Si algo es digno de reconocer en las nuevas generaciones es que saben utilizar todas las herramientas digitales para difundir los mensajes universales más complejos. Una de las medallas que los influencers –en este caso ecoinfluencers– se pueden colgar es la de la divulgación del mensaje científico, especialmente aquel centrado en la crisis climática actual. Un problema que transmiten con un lenguaje menos elitista, técnico o apocalíptico, pero sabiendo comunicar la urgencia medioambiental (una de las grandes luchas de las nuevas generaciones).

España tiene no pocos referentes entre estos perfiles. Dos de ellos son Belén Hinojar, creativa, y Carmen Huidobro, ambientóloga, (ambas nacidas en 1994). Su contenido incluye, entre otros, breves (pero profundos) análisis sobre las propuestas ambientales de cada uno de los partidos que concurrieron a las últimas elecciones generales, información sobre las olas de calor veraniegas y sus efectos en la población o la publicación de cifras sobre las emisiones de los países más contaminantes. Todo, eso sí, con una desazón que cumple un claro propósito: dejar claro que el calentamiento global «no es un tema para un solo sector de la población».

Climabar acerca la complejidad de la crisis medioambiental al lenguaje y a la vida de las generaciones más jóvenes. ¿Cuáles son las ventajas de quitarle ese halo de hipertecnificación a los temas ambientales en la tercera década del siglo XXI? 

La emergencia climática ha llegado a un punto en el que necesita de una actuación urgente. Es una crisis totalmente transversal: es social, económica y ambiental, y nos va a afectar a todos en todos los ámbitos de nuestra vida, no solo a una cúpula de entendidos dentro de la burbuja verde. Por eso mismo, mientras más gente sepa del problema, más evidentes sean las consecuencias y más personas empaticen con este fenómeno, más rango de acción tendremos.

En la lucha contra el cambio climático está cada vez más involucrada la ciudadanía. En ese proceso, la comunicación y las redes son herramientas fundamentales. Además de ser canales de difusión y de concienciación, ¿son también vías para la acción climática?

“Esperamos que las políticas medioambientales en España sean más ambiciosas”

Utilizamos las redes sociales prácticamente todo el rato en nuestro día a día. Un estudio reciente ha revelado que TikTok ha desbancado a Google como buscador entre las generaciones más jóvenes. Sin duda, sí que resultan una herramienta más para la acción climática o para prácticamente cualquier objetivo que se quiera conseguir.

Tenéis más de 42.000 seguidores en Instagram. Sois ya un referente como eco-influencers. ¿Cómo se puede multiplicar (aún más) el impacto de la conciencia medioambiental, y llegar a sectores que aún ignoran (o niegan) la crisis climática mundial?

No creas, no nos consideramos como un referente de nada. Nosotras queríamos aportar algo a la lucha climática y después de mucho probar, trabajar e intentar, hemos encontrado un formato que nos ha funcionado. Pero hay cientos de compañeras y compañeros que aportan a esta causa de otras maneras, y eso es igual de válido que lo nuestro o incluso más. Para nosotras siempre funciona el intentar llegar a nuevos públicos, porque así se multiplica el impacto. Sin embargo, siempre tienes que buscar romper la burbuja hablando de lo que a las personas les preocupa, para que así sean más empáticas con el problema

 Por un lado, sabemos que la industria de la fast-fashion es responsable del 20% de la contaminación y desperdicio del agua a nivel global. Pero, por otro, vemos filas interminables de gente durante las rebajas, por ejemplo. ¿Cómo se puede resolver ese doble discurso, esa doble acción?

Es complicado cambiar a la gente. También, hay que tener en cuenta que hay personas en distintas situaciones económicas. Por ejemplo, si eres una madre de familia y tienes un presupuesto ajustado, lo más económico es ir a comprar a Primark. Nadie debería juzgarte por ello. En todo caso, esa gente debería plantearse por qué eso es tan asequible si no es lo más rentable para el planeta. Lo mejor sería preguntarse cuándo empezó a verse como normal el hecho de que una prenda de ropa cueste dos euros. Por otra parte, la moda rápida está muy a mano y es muy inspiracional porque es algo que necesitamos todos y porque, además, también guarda relación con el estatus. Es una problemática muy compleja; todo el mundo puede hacer pequeños cambios en su vida para ir adquiriendo conciencia poco a poco.

¿Podemos afirmar que el calentamiento global ya es un tema de la cultura popular entre los jóvenes europeos? ¿Qué cambios percibís?

“Hace falta cambiar el enfoque sobre la crisis climática para convencer a los sectores de la población que aún no lo consideran un tema primordial”

Sí que ha habido un mayor impacto en la mentalidad de los jóvenes. Un cambio llamativo es que gran parte de la población adulta y de mayor edad se ha dedicado a repetir a los jóvenes que ellos son los que lidiarán con las consecuencias de la crisis climática, y es verdad en cierto modo, pero nos parece que les quita algo de responsabilidad acerca del problema. Lo cierto es que en este planeta vivimos todos, y las decisiones políticas en relación a la crisis climática que se tomen afectarán igualmente a todas las personas durante los próximos años. Si no somos conscientes de eso, las consecuencias pueden llegar a ser bastante más graves.

En relación a lo anterior, la mayoría de países europeos tiene como prioridad los ODS en sus agendas. Pero en otras regiones del mundo no es así. ¿Cuál es vuestra perspectiva al respecto? ¿Europa quedará como un «oasis ambiental» en medio de un mundo que no tiene como prioridad el calentamiento global?

Afirmar eso es demasiado amplio, habría que mirar individualmente a cada país. Lo que sí es cierto es que necesitamos políticas ambientales mucho más ambiciosas.

Comunicación y política. ¿Cuáles son los riesgos de la «politización» de la crisis medioambiental en los discursos y la comunicación política en España? 

El punto central es que la crisis climática se ve como un problema que solo preocupa a un determinado sector de la población. En pocas palabras, se está abordando como un problema verde, de gente de izquierdas o hippies, pero no es así: se trata de un fenómeno que afecta a todos.

«Las emisiones como el perreo, hasta el suelo» es vuestro lema. ¿En España vamos por buen camino hacia los objetivos Net-Zero? ¿Cuáles son los retos pendientes?

Responder a eso ahora mismo es complicado al no haberse formado aún gobierno. Lo que sí esperamos es que las políticas medioambientales sean más ambiciosas.

Claves para practicar un turismo responsable

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“Un turismo que tiene en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales de la industria, el entorno y de las comunidades anfitrionas”. Es la definición que ofrece la Organización Mundial del Turismo sobre un turismo sostenible que resulta imprescindible para combinar el ocio y la salud del planeta.

Rutas alternativas al Camino de Santiago para descubrir la naturaleza este verano

El Camino de Santiago atrae cada año a miles de personas, convirtiéndose en la ruta de peregrinación más famosa de Europa. Solo en 2022, más de 437.500 peregrinos obtuvieron la Compostela, según la Oficina de Acogida al Peregrino de Santiago de Compostela, recorriendo sus senderos a pie, en bicicleta o incluso a caballo, en busca de fe o aventuras. Sin embargo, más allá de este emblemático viaje, existen otros horizontes cargados de kilómetros, pero sobre todo de naturaleza.

A través de tres alternativas como la Ruta de DonQuijote, el Camino del Cid y la Senda Pirenaica, descubrimos alternativas para un verano sostenible y diferente cargado de belleza, tradición y paisajes indómitos.

La Ruta de Don Quijote

¿Te imaginas vivir las aventuras de uno de los caballeros andantes más famosos de la historia de la literatura? La Ruta de Don Quijote ofrece la oportunidad de conocer las impresionantes tierras manchegas, siguiendo los pasos de Don Quijote, el inolvidable personaje de la novela de Miguel de Cervantes. El recorrido, que abarca aproximadamente 2.500 kilómetros y atraviesa 148 municipios, ha sido reconocido como Itinerario Cultural Europeo y fue creado en conmemoración de los 400 años desde la publicación del libro.

La Ruta de Don Quijote ha sido reconocida como Itinerario Cultural Europeo y fue creada en conmemoración de los 400 años del libro

La ruta nos lleva por extensas llanuras doradas con campos de trigo que se extienden hasta donde alcanza la vista; emblemáticos molinos de viento que se confunden con gigantes; lugares de gran valor cultural e histórico como el Castillo de Almonacid de Toledo, el Castillo de Peñas Negras o el encantador pueblo de El Toboso, lugar de nacimiento de la musa de Don Quijote, Dulcinea; y parques y reservas naturales de gran belleza, como el de las Lagunas de Ruidera o el Parque Natural del Alto Tajo.

El Camino del Cid

Esta vez, no son los pasos del Quijote los que nos guían, sino los del legendario Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar. Esta ruta turística y cultural atraviesa cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad Valenciana) y ocho provincias (Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante), cubriendo más de 2.000 kilómetros en total. Dada su amplia extensión, el camino está dividido en rutas tematizadas de entre 50 y 300 kilómetros aproximadamente, a lo largo de los que podrás explorar lugares declarados Patrimonio Mundial y encontrar joyas de la arquitectura románica, mozárabe, mudéjar, islámica y gótica; así como descubrir una gran variedad de paisajes naturales, como los más de 70 espacios protegidos que ofrece el camino.

El viaje, que se inicia en Burgos y finaliza en Alicante, se rige por el poema épico medieval hispánico del Cantar de mío Cid. Todos los parajes y castillos que aparecen en el texto pueden disfrutarse a través de este itinerario, aunque también se recorren parajes que no figuran en el poema, pero que están vinculados a la figura del Cid. A través de toda una serie de rutas tematizadas, este camino se ha convertido en toda una referencia internacional, combinando arte, historia, naturaleza y la diversidad cultural que caracterizaba la España medieval.

La Senda Pirenaica

En este recorrido, que une el mar Cantábrico y el Mediterráneo a través de un camino de 800 kilómetros, existe el ritual entre los caminantes de tomar agua del Mediterráneo en un frasco y verterla en el Cantábrico. Esta ruta serpentea la cordillera de los Pirineos, comenzando en el Cabo de Higuer y finalizando en el Cabo de Creus. No obstante, también existe la opción de realizar el camino a la inversa.

La Senda Pirenaica cuenta con 14 etapas repartidas en 800 kilómetros

A lo largo del trayecto, uno puede disfrutar de mares azules y cristalinos, pueblos donde reina el silencio, bosques de alcornoques y selvas de hayas. Algunas de las maravillas naturales que pueden encontrarse son el Parque Natural de los Valles Occidentales, el Parque Nacional de Ordesa, el Monte Perdido o el Parque Natural Posets-Maladeta. Además, en cada una de sus catorce etapas, se pueden encontrar diferentes albergues y refugios donde poder descansar y reponer fuerzas para el día siguiente.

Conectando lo rural con lo digital

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La tecnología puede ser una gran aliada para frenar la despoblación de muchas áreas rurales de España y darles una nueva vida. Una oportunidad que pasa por la reducción de la brecha digital y por conseguir un tejido empresarial digitalizado que ofrezca opciones laborales de futuro a sus habitantes.

Los ‘ruralfluencers’, un fenómeno que da voz a la España rural

Si bien solemos asociar a los influencers con el glamour y el ajetreo de la ciudad, ha surgido una nueva tendencia que ha captado el interés de miles de personas y medios de comunicación: los ‘ruralfluencers’. Personas anónimas que comparten sus historias y experiencias desde el campo, inspirando a muchos y demostrando que el estilo de vida rural también puede ser fascinante.

Su objetivo es dar a conocer el sector primario, sus retos y oportunidades, así como reivindicar su valor y su dignidad

La actividad en redes sociales de estos nuevos líderes de opinión está contribuyendo a cambiar la percepción del mundo rural, mostrando la importancia del sector primario, esencial para la alimentación, la economía y el medio ambiente. Además, promueven el desarrollo rural, el emprendimiento, así como la innovación y la digitalización en el campo, lo que se traduce en creación de nuevos empleos y oportunidades. Una realidad que llega cada día a más jóvenes a través de las plataformas digitales.

Desde la aparición de Miquel Montoro en 2017, un joven instagramer y youtuber mallorquín que explicaba de manera muy singular las peculiaridades del campo, el entorno rural ha cobrado gran interés por el público. El «¡Ostia pilotes!» de este joven se hizo tan viral que su protagonista acabó sentado en el programa La Resistencia de Movistar+. Montoro, con más de 452.000 seguidores en Instagram, demostró que, a través de redes sociales, se podía hablar sobre el campo, conectar con la naturaleza y transmitir la pasión por la agricultura y la vida rural. Y lo más importante, generaba interés entre la audiencia. Desde ese momento multitud de perfiles tanto en Instagram como en Tik Tok han comenzado a compartir contenido sobre el entorno rural.

Lucía Velasco, por ejemplo, es una vaquera asturiana que lleva 20 años trashumando con sus vacas por el parque natural de Somiedo. A través de redes sociales comparte su trabajo y su pasión por los animales y el paisaje que la rodea. La influencia de esta asturiana, con más de 33.000 seguidores en Instagram, ha sido tal que en 2018 obtuvo el Premio de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales que otorga el Ministerio de Agricultura y Pesca y Alimentación, en su categoría “Excelencia a la innovación en la actividad agraria” por su proyecto “Vaqueira Siglo XXI-Ganaderas Asturianas”.

 

Otra ganadera y agricultora con gran impacto en redes es Miriam Delgado, que con su perfil Jóvenes Agricultoras, visibiliza la vida rural y el trabajo de la gente joven en la ganadería y la agricultura. Una cuenta a través de la que también reivindica el compromiso y el esfuerzo de su generación para alcanzar sus objetivos y desarrollar su trabajo en zonas de la España vaciada.

 

 

Pero los ‘ruralfluencers’ no solo entretienen, sino que también educan e informan. Tras el perfil de Agrijoven se encuentra Adrián, un ​​”Spanish Tractor Driver” como dice su biografía, que muestra, subido a su tractor, todos los entresijos y peculiaridades de la agricultura con el objetivo de ponerla en valor. Sus más de 28.000 seguidores en Instagram demuestran el interés que hay por la vida en el campo, creando además una comunidad de profesionales de la agricultura donde compartir consejos y recomendaciones. Su objetivo es dar a conocer el sector primario, sus retos y oportunidades, así como reivindicar su valor y su dignidad.

 

Los ‘ruralfluencers’ son un ejemplo de que vivir y trabajar en el campo con pasión, creatividad y modernidad es posible, sin dejar de lado las nuevas tecnologías y la innovación.

Wangari Maathai: la mujer que sembró la esperanza en África

Nacida en 1940 en una familia de agricultores kĩkũyũ, el grupo étnico más numeroso de Kenia, Wangari Maathai mostró un gran interés por el aprendizaje y la educación desde muy pequeña, lo que le permitió acceder a una beca para estudiar en Estados Unidos y convertirse en pionera de muchas hazañas. Allí se licenció en Biología y se doctoró en Anatomía Veterinaria. Regresó a Kenia en 1966 y se incorporó a la Universidad de Nairobi como profesora e investigadora.

Fue la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004

En los años 70, Maathai empezó a involucrarse en el activismo social y político, denunciando la corrupción, el autoritarismo y el neocolonialismo del régimen de Daniel Arap Moi, presidente de Kenia entre 1978 y 2002. También se dio cuenta de los graves problemas ambientales que afectaban a su país, como la deforestación, la erosión del suelo y la escasez de agua. Fue entonces cuando tuvo una idea transformadora: plantar árboles.

Un símbolo de resistencia pacífica y empoderamiento femenino

En 1977 fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement), una organización que movilizó a miles de mujeres para reforestar sus comunidades con especies de árboles autóctonas. Los árboles proporcionaban sombra, alimento, leña, medicina y materiales para construir y vender. Además, las mujeres recibían una pequeña compensación económica por cada uno que plantaban. El objetivo era restaurar el ecosistema y mejorar las condiciones de vida de las personas más pobres y marginadas.

El Movimiento Cinturón Verde se convirtió en un símbolo de resistencia pacífica y empoderamiento femenino

Maathai no solo enseñaba a las mujeres a plantar árboles, sino también a participar en la toma de decisiones y defender sus derechos. Trabajó incansablemente para proporcionarles las herramientas necesarias con la que  convertirse en agentes de cambio. Talleres de liderazgo o programas de capacitación en agricultura sostenible ayudaron a que las mujeres africanas se convirtieran en catalizadoras del desarrollo social y ambiental.

En 2002 Maathai fue elegida miembro del Parlamento de Kenia con el 98% de los votos en su circunscripción y ministra adjunta de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Conocida cariñosamente como “Mamá Árbol”, impulsó políticas para promover el desarrollo sostenible, la gestión participativa y el respeto a los derechos humanos. Participó activamente en foros internacionales como Naciones Unidas, donde fue nombrada Mensajera de la Paz en 2009.

Una fuente de inspiración para todos

En 2004, Wangari Maathai recibió el Premio Nobel de la Paz por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz. Fue la primera mujer africana en obtener este galardón, que reconocía su liderazgo y su visión sobre los problemas globales. En su discurso de aceptación, Wangari Maathai habló de la importancia de proteger el medio ambiente, respetar los derechos humanos, así como promover la igualdad de género y fomentar la cultura de la paz. Su mensaje fue un ejemplo de sabiduría, de humildad y de esperanza.

Maathai falleció en 2011 a causa de un cáncer, pero su legado permanece vivo en las personas que siguen su ejemplo y su filosofía. Fue una mujer extraordinaria que demostró al mundo que los árboles son símbolos de vida, de esperanza, de dignidad y de libertad. Se convierten en aliados para combatir el cambio climático, la pobreza y la violencia, porque como decía Wangari: “Cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y las semillas del amor”.

Laia Ribas: “Un asentamiento en Marte sería absolutamente sostenible; eso nos enseña lo mal que lo hacemos en la Tierra”

¿Cómo sería la vida para los humanos si pudiéramos habitar en otro planeta? La respuesta es, sin duda, compleja, pero hay algo incuestionable:  sería absolutamente sostenible y circular.

Al margen de los trajes espaciales y de los vehículos futuristas que pudieran formar la estampa de un asentamiento en otro planeta, si algo sabemos es que el aprovechamiento máximo de los recursos sería la norma en un modus vivendi semejante: vivir con la mitad (o menos) del agua que utilizamos diariamente, consumir a diario las frutas y verduras de un huerto propio, regadas con agua reciclada, comer pescado criado el patio trasero de la propia vivienda… Todo eso es posible, y sin hacer grandes sacrificios. Lo sabemos gracias a las conclusiones de las nueve científicas catalanas que participaron en el proyecto Hypathia 1, un simulador que recreó las condiciones de Marte en el desierto de Utah (Estados Unidos).

Una de ellas, Laia Ribas (Tarrasa, 1979), bióloga especializada en acuicultura e investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar, cuenta cómo ha sido la experiencia de ‘vivir en Marte’ con un modo de vida cien por ciento sostenible durante 15 días. Pero no solo eso, sino que además comparte su opinión sobre la importancia del empoderamiento de las mujeres en la ciencia. Para ella, supone combatir a los fenómenos sociales que impiden a muchas jóvenes desarrollarse exitosamente en carreras STEAM.

 

¿Cuál es la exactitud de las condiciones de la vida en Marte que recrea el proyecto Hypathia 1?

Con este proyecto hemos intentado simular esas condiciones al máximo. Por ejemplo, teníamos restricciones de comida, muchos alimentos eran deshidratados, como la típica comida para los astronautas en el espacio.

Lo único fresco que comíamos era lo del invernadero, del cual yo estaba a cargo. Me refiero a medio tomate cherry por día en promedio, y no a diario. En total, durante los 15 días, comimos tan solo tres pepinos y un poco de lechugas. Yo les decía a mis compañeras “oye, tú come, que no tenemos nada más fresco, no te quejes de las lechugas” (risas).

También teníamos limitaciones de internet. Sin embargo, por las noches trabajamos mucho haciendo los récords, es decir, hacíamos el recuento de cuánta agua necesitamos para regar las plantas, repasamos lo que había pasado durante el día en el invernadero, reportamos los niveles generales de agua, etcétera.

 

De modo que, realmente, era como estar en el planeta rojo. 

Las condiciones eran como las de Marte. Teníamos que pedir permiso para salir fuera. Incluso, un día que lo pedimos, desde ‘la Tierra’ nos dijeron que no era posible. Y todo eso lo teníamos que planear con un día de antelación.

“Queremos que cada vez más niñas crean que pueden formar parte de investigaciones de esta naturaleza, y que no escuchen a las presiones sociales que les impiden lograrlo”

Hago especial hincapié en el tema del agua, porque solo teníamos 2.000 litros y tuvimos que limitar su consumo muchísimo. Al final, lo hicimos muy bien, porque fuimos muy restrictivas. Tan solo utilizamos 12 litros por persona (para beber, aseo, limpieza general…). En pocas palabras, únicamente gastamos la mitad del tanque que teníamos. Con ello demostramos que se puede vivir con mucha menos agua, y que se puede solucionar el tema del desperdicio.

También recalco en que lo que vivimos fue lo más parecido a la realidad, porque utilizábamos el traje de astronauta, que pesa 10 o 12 kilos, y es muy cansado llevarlo, además de que hacía muchísimo calor allí.

 

¿De qué manera estudiar cómo podría ser la vida en Marte nos ayudaría a ser más sostenibles en la Tierra? 

Nos ayudaría al cien por cien.  Yo empecé a trabajar con este proyecto hace tres años. No me refiero solo a Hypatia 1, sino a estudiar cómo podríamos hacer la vida más sostenible en Marte. Entonces, me invitaron al proyecto NÜWA (que es el nombre de una diosa china, asociada al nacimiento de la vida) cuyo objetivo era diseñar una ciudad para un millón de habitantes en ese planeta.

Soy bióloga, y hace más de 20 años que me dedico a la acuicultura, y mi participación en esto fue formar parte de la comisión encargada de controlar la comida y los bienes para ese millón de seres humanos (en especial, la cría de peces en condiciones de otros planetas). Gracias a eso, nos dimos cuenta de que pensar en un asentamiento en Marte, o en la Luna, donde los recursos son muy limitados, requiere que todo deba ser ideado para ser reciclado, reutilizado, y muy bien estudiado, porque no puedes tirar nada. Me refiero a que la forma de vida tiene que ser circular en todo sentido, donde una cosa alimente a otra.

Haciendo estos ejercicios de sostenibilidad nos damos cuenta de lo mal que lo hacemos en la Tierra. Y, sobre todo, de la urgente necesidad de crear sistemas que sean más de aprovechamiento y circulares. Por mencionar un ejemplo, en algunos hoteles de Barcelona, hay datos que indican que una persona puede llegar a utilizar hasta 300 litros de agua, y nosotras, durante esos 15 días, sobrevivimos con muchísimo menos.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de ‘vivir en Marte’ durante dos semanas? 

La experiencia ha sido brutal. Nos ha ido extremadamente bien.  Debo mencionar que, durante el experimento, no estuvimos juntas las nueve científicas. Durante estos dos años hemos trabajado online, porque unas estábamos en Barcelona, otra en Francia, y otras en Estados Unidos. Pero el trabajo ha sido maravilloso, muy cansado, pero hemos ‘regresado’ muy contentas.

“Hemos demostrado que se puede vivir con mucha menos agua, y que se puede solucionar el tema del desperdicio”

Insisto, fueron las limitaciones y la recreación de las condiciones de allí lo que nos hizo sentir en ‘Marte’. Retomo el tema del agua porque una experiencia así despierta la sensibilidad por su uso y cuidado. Por ejemplo, reciclábamos la orina. Neus, nuestra compañera, creó unas baterías que se recargaban con ese residuo nuestro, nos proporcionaban luz led con las que pudimos hacer crecer unas semillas que yo aporté, y la verdad es que crecieron muy bien.

Sobre el número de horas en la estación, pues sí que ha sido cansado, además de que tuvimos que regar las plantas del invernadero tres veces al día. También hicimos salidas extravehiculares, y además nos ayudábamos entre todas a vestirnos y desvestirnos. Dormimos pocas horas, pero todo resultó excelente.

La leche la diluimos al máximo y no comimos nada de yogur, y el alcohol estaba prohibido. Sin embargo, vivimos muy bien.

 

La posibilidad de la vida en otros planetas sigue siendo un tema muy desconocido para mucha gente. ¿Cómo podrían ser los primeros asentamientos humanos en, por ejemplo, el planeta rojo? 

Los primeros asentamientos los imaginamos muy sencillos.  Tendrían que estar excavados en los cañones, entre las grandes grietas. Y tendrían que estar muy bien protegidos, debido a las hostiles condiciones de Marte. Sin embargo, pese a la sencillez, los imagino cada vez más complejos, y, por supuesto, absolutamente sostenibles y basados en sistemas de reciclaje y circularidad.

 

Científicos y expertos en el origen de la vida, como el biólogo Antonio Lazcano, han sostenido que la vida en otros planetas no es posible, pese a la existencia de agua o de elementos orgánicos. “Son elementos necesarios para la vida, pero no suficientes”, han dicho. ¿Podríamos los humanos ser ‘la chispa de la vida’ en otros planetas? 

Bueno, yo no puedo contestar a si hay vida o no en otros planetas. Esa es una de las grandes preguntas que se ha hecho la humanidad desde siempre. Si nosotros hacemos un asentamiento en otro planeta, ¿eso se podría considerar la chispa de la vida? (risas).

Al respecto, con un proyecto relacionado a Hypathia 1 hemos intentado responder a esa pregunta analizando algunas arenas de Marte. Pero no solo se trata de saber si hay vida o no, también queremos conocer qué tipo de vida existe. Y es que, al final, como bien dice Antonio Lazcano, no por encontrar agua significa que ya exista vida compleja en algún planeta. Por otra parte, siento que se trata de una cuestión filosófica. Me refiero a realmente responder a “¿qué es la vida?”. Y eso es, precisamente, lo que vamos a buscar. Estamos investigando si hay ADN en los compuestos encontrados, aunque durante la búsqueda nos encontremos con otros tipos de vida que no conocemos y que no están basados en el genoma.

 

Son nueve científicas las que han participado en este proyecto. ¿Cómo cambia esto la narrativa en cuanto a las referencias en la investigación en España (y en el mundo)? ¿Qué estereotipos intenta romper, sobre todo para las carreras STEAM?

Espero que rompa muchos estereotipos. Eso es también parte de nuestro objetivo. Queremos romper las estadísticas que muestran que solo el 20% de las mujeres estudian carreras STEAM. De hecho, sólo 7% de quienes han estado en el espacio son mujeres.

El proyecto Hypathia 1 promueve las carreras científicas, y lo cierto es que queremos que haya muchas más ediciones. Queremos que cada vez más niñas crean que pueden formar parte de investigaciones de esta naturaleza, y que no escuchen a las presiones sociales que les impiden lograrlo.

Pero no solo eso, sino que también queremos dirigirnos a las científicas, para que rompan la idea de que no pueden empoderarse. A mí, por ejemplo, me ha ayudado muchísimo para empoderarme y para seguir mi carrera hacia delante.

Este tipo de proyectos hacen ciencia muy pionera, y eso es bueno porque permiten más espacios para la investigación. Ejemplo de ello es lo que hago yo con la acuicultura, criando peces en condiciones de otros planetas.  Queremos, sobre todo, romper el efecto tijera, ese que muestra que muchas mujeres comienzan una carrera científica, pero más tarde muchas la han abandonado. Queremos ver más mujeres en puestos directivos y en postdoctorados.

El año de las familias LGTBI+

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"Abrazando la diversidad familiar: iguales en derechos" es el lema elegido este año para la celebración del Orgullo LGTBI+ que tendrá lugar en Madrid el 28 de junio. Un mensaje que busca poner el foco en los diferentes tipos de familia que existen en la actualidad y reivindicar los derechos que todavía quedan por conseguir.

¿España es racista? Radiografía de la discriminación

Se llamaba Lucrecia Pérez. Tenía solo 33 años y cenaba con unos amigos dominicanos en una discoteca de Aravaca, en la periferia de Madrid, cuando recibió dos disparos de un grupo de neonazis que iban buscando “sudacas”. Han pasado ya tres décadas, pero su asesinato marcó un antes y un después en España: fue el primer caso contabilizado de un caso racista.

Además de iniciar una estadística que no ha dejado de crecer desde entonces, supuso la primera vez que la sociedad española se miró a sí misma y se cuestionó si era racista. Una pregunta cuyo eco aún resuena con cada nuevo delito de odio que salta a las noticias. El último, el de Vinicius Jr., el jugador del Real Madrid que ha denunciado los gritos xenófobos que recibió en el estadio de Mestalla por parte de la afición valenciana. “España se conoce como país de racistas”, dijo el jugador brasileño.

Al margen de los encendidos debates que han tenido lugar desde ese partido, lo cierto es que el racismo y la xenofobia representan el primer motivo de delito de odio en España, con un 37% de los casos, por delante de la orientación sexual (27%) y la ideología (18%). Son datos del último ‘Informe sobre la evolución de los delitos de odio’, que realiza cada año el Ministerio de Interior, correspondiente a 2021. En total, ese año se contabilizaron 639 casos de racismo en toda la geografía española, un 68% más que en 2013, cuando hubo 381 hechos conocidos.

 

 

Territorialmente, el número de infracciones penales por xenofobia es muy desigual en función de la comunidad autónoma. En 2021, las regiones donde más hechos de este tipo se constataron fueron Euskadi (149), Comunidad de Madrid (125) y Cataluña (81). Donde menos, Extremadura (2), La Rioja (4) y Cantabria (7). Los altos datos de Euskadi corresponden, según el informe, a la formación específica que la Ertzaintza recibe sobre estos delitos y el avance en los análisis cualitativos, lo que les permite identificar más este tipo de infracciones.

 

 

Denunciar delitos de odio es aún una tarea complicada en España. El estigma, la sensación de impunidad y el miedo a una contradenuncia (especialmente en personas en situación irregular) provoca que solo el 18,2% de las personas que han experimentado una situación discriminatoria por motivos raciales o étnicos haya presentado alguna queja, reclamación o denuncia, según los resultados de una encuesta del Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica (CEDRE).

El racismo representa el primer motivo de delito de odio en España, con un 37% de los casos, por delante de la orientación sexual y la ideología

En los últimos años, se han dado pasos a nivel autonómico, estatal e incluso europeo para corregir o minimizar estos comportamientos discriminatorios y animar a ponerlos en conocimiento de las autoridades. El más importante a nivel nacional ha sido la aprobación de la Ley 15/2022, de 12 de julio, para la igualdad de trato y la no discriminación. Además de reforzar los mecanismos de protección y asistencia a las víctimas, facilitando la denuncia y asegurando la confidencialidad y la protección de su intimidad, establece sanciones y medidas de reparación que amplían los ámbitos de protección más allá del entorno laboral. Desde la aprobación del texto, la educación, la vivienda, los servicios públicos, la sanidad, el acceso a bienes y servicios o la participación política también son considerados ámbitos donde puede darse discriminación.

El entorno laboral ha pasado de ser el primer espacio donde las personas sufren más racismo en 2013, al tercer lugar en 2020, superados por el ámbito de la vivienda y los establecimientos abiertos al público,  según datos del CEDRE.

 

 

El texto, aprobado el verano pasado por las Cortes, también recoge la posibilidad de establecer acciones positivas para promover la igualdad de oportunidades y corregir desigualdades estructurales, así como la creación de un Observatorio de la Igualdad de Trato y la no Discriminación, un órgano independiente encargado de realizar estudios, análisis y evaluaciones sobre la situación de la igualdad y la no discriminación en España.

 

El color de piel, principal motivo

El color de piel es el principal motivo porque el que sufren racismo las personas racializadas, con un 55% de los casos, seguido de sus costumbres (38%) y, por último, sus creencias religiosas (33%), según el estudio de CEDRE. Pero a menudo este fenómeno es interseccional ya que “se mezclan estereotipos específicos sobre ciertos grupos de origen, con características personales como el sexo, el nivel educativo o el nivel de ingresos”.

El color de piel es el principal motivo de racismo entre las personas racializadas, con un 55% de los casos

“Las personas que son víctimas del racismo, no lo son por lo que han hecho, si no por lo que son y representan. Alegan que muchas veces la normalización del racismo lleva a asumir que estos hechos son inevitables, dada la supuesta condición intrínseca de las personas gitanas, migradas y racializadas. De alguna forma, aseguran que representa ‘pagar un precio’ por ‘estar aquí'”, explica la organización SOS Racismo,  en un informe correspondiente a 2022.

En cuanto a las nacionalidades que más lo sufren, destacan las personas de América del Sur -con un gran peso migratorio en España-, en un 34% de los casos, seguido de África subsahariana (22%) y el Magreb (21%). Las personas migrantes señalan además las diferencias en el trato que ven en función de su origen y rasgos físicos ante las mismas condiciones de llegada a España. “Se hace alusión a la bienvenida en España y en la Unión Europea de las personas ucranianas, en detrimento de otras, que también se ven forzadas a abandonar su hogar por guerras y conflictos bélicos”, explican los autores del estudio de la ONG.

 

 

Según SOS Racismo, las entidades públicas son además las que más ejercen la discriminación racista (42%), por delante incluso de particulares (29%) y entidades privadas (26%). Por tipo de discriminación, la denegación de acceso a prestaciones y servicios privados es donde más barreras y dificultades se encuentran las personas que llegan a España. “Experimentan la discriminación dentro de un contexto social, económico y cultural determinado, en donde se construyen y reproducen los privilegios y las desventajas. En ese sentido, son discriminadas no por quiénes son, sino por lo que se piensa que son o representan; es decir, en virtud de la asignación de estereotipos sociales o culturales negativos”, explica la organización.