Categoría: Agenda 2030

Proteger el agua es proteger nuestro futuro

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Vital para el desarrollo de la vida y de los ecosistemas, el agua es un recurso cada vez más demandado, pero limitado. Con el objetivo de proteger su futuro, la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua ha creado un plan de acción compuesto por 689 compromisos que persiguen alcanzar el ODS 6.

Los países que todavía tienen que hacer los deberes para emitir menos C02

Como regla general, si no nos adaptamos, un calentamiento global de 1,5 grados centígrados este siglo pondría a 88 millones de personas al año en riesgo de inundación costera por el aumento del nivel del mar (entre 0,24 y 0,56 metros más). Y zonas del planeta como la India occidental y la región noroeste de África estarían gravemente expuestas a la escasez de agua. En cambio, si se consigue limitar, la seguridad de muchas especies estaría asegurada, incluso la propia del ser humano. Así, la exposición de la población a la malaria y al dengue sería un 10% menor si el calentamiento global se limita a 1,5 °C en vez de a 2 °C, tal y como figura en una investigación elaborada por científicos de la University of East Anglia en el Reino Unido.

A día de hoy, la temperatura mundial ha aumentado en 1,21 grados, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), dependiente de la Comisión Europea, por el uso del carbón y petróleo como principales fuentes de energía a partir de la Revolución Industrial. Los expertos sugieren que es probable que pronto se alcance el límite de los 1,5 grados. Algo que podría ocurrir entre 2030 y principios de la década de 2050 si no se pone remedio cuanto antes. Es más, desde el C3S, lejos de redondear, han dado ya una fecha concreta y han calculado que, para dentro de 12 años, se podría alcanzar ese aumento de la temperatura en todo el planeta.

Las predicciones van a más y apuntan a que, si no cambian las políticas actualmente en vigor, este aumento de la temperatura subirá a 2,8 grados a finales de siglo, tal y como señala el último Informe disponible sobre la Brecha de Emisiones 2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

China y la Unión Europea, a la cabeza de los países que más gases de efecto invernadero emiten

Durante la COP15 que tuvo lugar en París en el año 2015 se recalcó, y mucho, la importancia de los 1,5 grados. En aquel momento se acordó “mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de los dos con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 grados”. Sin embargo, pese a que muchos países se suscribieron a ese acuerdo, lejos de disminuir ese número, los expertos advierten que la cifra no baja. Ya en la COP26, celebrada en Glasgow en 2021, Naciones Unidas advertía que aún “estamos lejos del objetivo del Acuerdo de París”.

Los culpables de este aumento de la temperatura son claros y no son nuevos para nadie: las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de manera masiva están causando ese aumento de la temperatura global. Así lo recalca el en el informe de la PNUMA anteriormente mencionado. Entre estas emisiones se encuentran identificados el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), los hidrofluorocarburos (HFC), los perfluorocarburos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).

Y tras estas emisiones se encuentra la actividad humana. En números absolutos, los países que más gases de efecto invernadero (GEI) emiten son, por este orden, China, los 27 países de la Unión Europea, la India, Indonesia, Brasil, Rusia y Estados Unidos. Si ponemos el foco únicamente en las emisiones de CO2 (uno de los seis gases de efecto invernadero), China es el principal país emisor, seguido de Estados Unidos, la India y Rusia, según señalan desde Global Carbon Project, un organismo que forma parte de Future Earth sobre la sostenibilidad global y que es socio de investigación del Programa Mundial de Investigación Climática. Las cifras, calculadas en millones de toneladas emitidas, les sitúan a la cabeza en el listado de 2021.

Si se analizan las emisiones de C02 con respecto al número de habitantes de cada país, conocidas como emisiones per cápita, el listado de países cambia. Y Catar, en lugar de China, pasa a ser el país que ocupa el primer puesto, seguido de Bahréin. De hecho, varios de estos Estados que figuran en el listado forman parte de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) como Arabia Saudí y Kuwait. Y aunque Catar ya no forma parte de esta organización, si estuvo dentro hasta 2019.

La emisión de este gas, producido por la quema de carbón o petróleo, entre otros, lejos de disminuir, ha aumentado en la última década, según señalan desde Carbon Project. Y tras la pandemia de la covid-19, cuando se produjo un ligero parón, los niveles se han recuperado y han ido a más. El motivo, según explican, es que se han recuperado los vuelos y con ellos las emisiones. Los datos desglosados a lo largo de estas seis últimas décadas permiten ver cómo ha ido en aumento el consumo de todos los combustibles fósiles a nivel mundial. El uso del carbón, el petróleo y el gas licuado, entre otros, no han dejado de aumentar.

Ante estas cifras, desde la PNUMA recalcan que existe una brecha: mientras que la mitad más pobre de la población emite una media de 1,6 toneladas de CO2 por habitante, el 12% del total mundial, el 1% más rico emite una media de 110 toneladas de CO2 per cápita, contribuyendo al 17% del total. Estas cifras también coinciden con los cálculos que han hecho desde Carbon Project según el PIB per Cápita. Unos datos que ponen de manifiesto la inminente necesidad de que los países más desarrollados reduzcan de manera drástica  los gases de efecto invernadero durante los próximos ocho años.

Felicidad y ODS, un tándem que va (cada vez más) de la mano

Según la primera definición de la RAE, la felicidad es «un estado de grata satisfacción espiritual y física». A partir de una acepción tan rematadamente metafísica (y, por tanto, etérea), cuesta comprender que un concepto voluble y subjetivo pueda traducirse en datos estadísticos, gráficas y rankings.

Este fue el reto que se marcó hace una década la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés), una iniciativa de Naciones Unidas que moviliza la experiencia científica y tecnológica mundial para promover soluciones prácticas que encaminen a la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo Climático de París. Básicamente, pretendían determinar cómo (o mejor dicho, cuánto) de felices eran los 150 países consultados. Desde entonces, la SDSN trata de dar una respuesta aproximada, puntualmente cada 20 de marzo, en su Informe Mundial de la Felicidad (World Happiness Report), para el cual se basan en unos cuantos parámetros como el nivel de ingresos per cápita, la esperanza de vida al nacer, la libertad para tomar decisiones en la vida, la generosidad o las percepciones de corrupción.

«Las variables se eligieron originalmente como las mejores medidas disponibles de los factores establecidos en los datos experimentales y de encuestas por tener vínculos significativos con el bienestar subjetivo, y especialmente con las evaluaciones de la vida; el poder explicativo del modelo ha aumentado gradualmente a medida que agregamos más años a la muestra», justifican los responsables del estudio.

El primer puesto del último Informe Mundial de la Felicidad lo ocupa Finlandia por sexto año consecutivo mientras que España está en el puesto 32

Para llevar adelante tamaña empresa, que implica cientos de miles de consultas, el informe cuenta con el respaldo de Fondazione Ernesto Illy, illycaffè, Davines Group, Unilever, Wall's, The Blue Chip Foundation, The William, Jeff and Jennifer Gross Family Foundation, The Happier Way Foundation y The Regeneration Society Foundation. Y ese maremagno de información es después reordenado y convenientemente redactado por un grupo de expertos independientes.

El primer puesto del último Informe Mundial de la Felicidad lo ocupa Finlandia por sexto año consecutivo, con una puntuación significativamente superior a la del resto de países. Dinamarca permanece en el segundo lugar y en el top 5 le siguen Islandia, Israel y Países Bajos. «Sigue existiendo una gran brecha: los países de arriba están más estrechamente agrupados que los de abajo», advierten los redactores del estudio en sus conclusiones.

España queda en el puesto 32, por detrás de Rumanía, Eslovenia o Estonia. Sin embargo, la puntuación es más positiva si nos atenemos a partes concretas del estudio, como la relación entre bienestar subjetivo y generosidad, donde escalamos hasta el puesto 23, por delante de Suecia, Reino Unido o Estados Unidos. Y en cuanto a las brechas de felicidad entre las mitades superior e inferior de la población de cada país, España ocupa el puesto 17, lo que significa que hay menos desigualdad en términos de felicidad que en países como Australia, Reino Unido o Canadá, por ejemplo.

«Cuando evaluamos una sociedad no debemos mirar solo su felicidad, sino especialmente su escala de miseria, y para prevenirla los Gobiernos deberían considerar los ODS en sus políticas»

Tanto el informe (presentado el Día internacional de la Felicidad) como los Objetivos de Desarrollo Sostenible están impulsados por Naciones Unidas, y si bien la organización nunca ha establecido una correlación directa, su vinculación es más que tácita. «Cuando evaluamos una sociedad no debemos mirar solo su felicidad, sino especialmente su escala de miseria, y para prevenirla los Gobiernos y las organizaciones internacionales deberían considerar los ODS en sus políticas ambientales y de bienestar para garantizar la felicidad de las generaciones futuras», expresan los responsables del informe en su introducción. «Estos objetivos son herramientas esenciales para aumentar la felicidad humana y reducir la miseria ahora y en el futuro».

Los 17 ODS persiguen el fin de la pobreza, la erradicación del hambre, la salud y bienestar, la educación de calidad, la energía asequible y no contaminante, el trabajo decente y el crecimiento económico, la reducción de las desigualdades, y la acción por el clima, entre otros.

Hoy en día, es imposible concebir un mundo sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social si quienes lo habitan no tienen una percepción de justicia generalizada, y eso es precisamente lo que evalúa el Informe Mundial de la Felicidad. Valores irrenunciables como un nivel de renta para una vida digna, unos gobernantes éticos, una libertad individual y colectiva y una salud global deben ser el punto de partida para la consecución de los ODS.

Ha pasado más de una década desde que se publicó el primer Informe Mundial de la Felicidad. Y hace exactamente diez años que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 66/281 que proclamó el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad. «Desde entonces, cada vez más personas han llegado a creer que el éxito como país debe ser juzgado por la felicidad de su gente, y este consenso significa que la felicidad nacional puede convertirse ahora en un objetivo prioritario para los Gobiernos», reza el informe. Sin duda, sería el perfecto «Objetivo 18», aglutinador de los otros 17 de Desarrollo Sostenible.

Arturo Menor: “El cine nos muestra la belleza de nuestros ecosistemas”

Aunar la biología con el arte es un desafío al que Arturo Menor se ha enfrentado con éxito en más de una ocasión, lo que le ha llevado a conseguir la merecida fama de ser uno de los mejores cineastas especializados en naturaleza de España.

El biólogo, guionista y director de cine cuenta con un total de diecisiete cortometrajes y dos largometrajes a sus espaldas. ¿Su último reto? Acompañar a un águila real a lo largo y ancho de la península ibérica en la obra Iberia, naturaleza infinita. Reflexionamos con él sobre los retos detrás de la dirección del filme y la pasión que guía su trabajo.

Nos encontramos ante una obra cuyo rodaje ha durado 53 semanas y ha requerido de 70 localizaciones, contando con una protagonista algo impredecible: la naturaleza. ¿Cuáles han sido los mayores retos a la hora de rodar “Iberia, naturaleza infinita”? 

El principal reto fue elaborar un guion, coherente, que permitiese poner en relación tantas localizaciones diversas. En este sentido, fue muy importante encontrar una especie que sirviera de nexo de unión, cuya área de distribución abarcase toda la península ibérica y además tuviese una gran capacidad de desplazamiento que cubriera los 2.000 kilómetros que separan la primera localización de la última. Así fue cómo elegimos al águila real como conductor de esta historia.

Por otro lado, la supuesta impredecibilidad de la naturaleza no es tal. Conocemos perfectamente el ciclo de las estaciones y lo que hacemos es adaptar el plan de producción a ese ciclo.

Las aves tienen un papel clave en la película: el urogallo, el quebrantahuesos, el sisón y, por supuesto, el águila real, la gran estrella de la obra. ¿Por qué estos animales son tan especiales para la península ibérica? 

"Es importante que conozcamos estas especies y que toda la sociedad se implique en su conservación"

Son especies únicas de nuestra fauna. En algunos casos, son de las más emblemáticas, como es el caso del urogallo y el quebrantahuesos. En otros, son de las más desconocidas, como el sisón o el alzacola. Pero todas ellas son especies muy amenazadas. Las poblaciones de alzacola se han reducido un 90% en los últimos años y en el caso del sisón, su censo ha disminuido un 50%. Por ello, es importante que conozcamos estas especies y que toda la sociedad se implique en su conservación.

Aunque cada vez más ciudadanos están comprometidos con el medio ambiente, un gran porcentaje de la población no es consciente de la importancia de nuestros ecosistemas. ¿Cómo puede el cine sensibilizarnos para cuidar de la naturaleza? 

El cine nos muestra la belleza de nuestros ecosistemas, la grandeza de la naturaleza y el carácter único de nuestras especies de fauna y flora. Mi objetivo es que el gran público se enamore del entorno natural que le rodea y que se implique en su conservación.

Asimismo, la película cuenta con una serie de contenidos educativos. Éstos se han desarrollado en una unidad didáctica, que estamos enviando a todos los centros educativos de nuestro país, para que el alumnado trabaje este material.

Son 17 cortometrajes a tus espaldas y, contando con Iberia, naturaleza infinita, tres largometrajes. ¿Qué hace de este rodaje diferente respecto al resto?

Es la primera vez que se aborda el rodaje de una película que engloba el conjunto de la naturaleza ibérica. Hemos retratado los grandes bosques de hoja de caduca del norte, las extensas dehesas del sur, pasando por las planicies del centro peninsular y recorriendo los principales sistemas montañosos: la Cordillera Cantábrica, los Pirineos y las sierras Béticas.

Y, a su vez, hemos filmado a las especies más significativas de estos grandes ecosistemas. Es una película que no dejará a nadie indiferente.

En la actualidad, gran parte de las imágenes que vemos en el cine son generadas por un ordenador, lo que resta realismo, pero a la vez tiene una ventaja: no se altera la naturaleza. ¿Cómo habéis logrado captar las espectaculares imágenes aéreas y planos subacuáticos sin perturbar a las especies animales que habitan dichos ecosistemas? 

"Mantengo la ilusión viva porque siempre hay nuevas cosas que hacer, nuevos retos y nuevas especies a las que filmar"

Para el rodaje de Iberia, naturaleza infinita hemos empleado la tecnología más moderna. Para la realización de los planos aéreos hemos empleado cuatro tipos de herramientas. Por un lado, hemos usado drones de cine y drones mosquito. Este último llega a alcanzar velocidades de 200 kilómetros por hora y ha sido pilotado por el campeón de España de drones de competición: Iván Merino. También hemos utilizado una herramienta denominada cablecam, desarrollada por la empresa Noxon, que nos permite mover la cámara a lo largo de una cuerda de escalada colocada horizontalmente sobre el vacío. La cámara puede desplazarse longitudinalmente por esa cuerda, dando la sensación de estar volando.

Asimismo, le hemos colocado una cámara en la espalda a un águila adiestrada. Esa cámara se fija con un arnés, a modo de pequeña mochila. Nos permite filmar planos subjetivos que reflejan el punto de vista del propio águila.

Para las imágenes subacuáticas, hemos emplazado cámaras en el lecho de los ríos. Estas cámaras estaban conectadas mediante un cable a un monitor exterior, lo que nos permitía saber, en tiempo real, que estaba ocurriendo bajo el agua.

Tu filmografía y numerosas aportaciones te convierten en un referente del cine científico y ambiental en nuestro país. ¿De dónde surge esa pasión por la biología y, más importante aún, cómo has logrado mantenerla durante todos estos años?

Nací en Talavera de la Reina y, con tres meses de edad, me llevaron a vivir a una aldea de doscientos cincuenta habitantes llamada Las Vegas, en Toledo. Allí pasé una infancia maravillosa en pleno contacto con la naturaleza. Eso me marcó para siempre.

Mantengo la ilusión viva porque siempre hay nuevas cosas que hacer, nuevos retos y nuevas especies a las que filmar. La naturaleza es inabarcable.

 

El impacto ambiental de la industria del cine

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Emisiones de gases a la atmósfera, consumo de energía, generación de residuos o daños a la naturaleza son algunos de los impactos ambientales de los rodajes cinematográficos. Una realidad de la que el séptimo arte ya es consciente y que está revirtiendo con rodajes sostenibles.

Kenia, el vertedero de la ropa usada que contamina el mundo

Qué satisfacción salir de compras y encontrar ropa a buen precio y a la última moda. Qué tranquilidad saber que se puede donar o reciclar cuando nos cansemos de ella. Si los consumidores están contentos, las empresas más. Todos ganamos, ¿no?

La Fundación Changing Markets, dedicada a promover cambios en las empresas para avanzar en materia de sostenibilidad, ha publicado recientemente un informe en colaboración con otras entidades donde denuncia que la ropa de segunda mano que se produce en el Norte acaba en muchos casos amontonada en vertederos de países del Sur.

La quema de tejidos realizados con poliéster y nailon genera problemas de salud para los vecinos de la capital keniana y medioambientales en el río Nairobi

El caso de Kenia es especialmente llamativo. La publicación Trashion: The stealth export of waste plastic clothes to Kenya (Trashion: la exportación sigilosa de ropa de plástico de desecho a Kenia), basada en fuentes oficiales, revela que la Comisión Europea estima que en 2021 se exportaron a Kenia más de 900 millones de prendas usadas procedentes de todo el mundo. De estas, se desecharon hasta 458 millones, y es probable que más de 300 millones contuvieran fibras a base de plástico, como poliéster y nailon, materiales que no se pueden reciclar. Los europeos, por su parte, enviaron más de 112 millones de prendas, de las que más de 56 millones se hallaban en mal estado y, por tanto, imposibles de reutilizar.

En un impactante vídeo publicado por la entidad para facilitar la toma de conciencia del problema, se observa cómo la ropa llega envuelta en enormes fardos de plástico sin que se pueda conocer el estado de las prendas. Los investigadores de las ONG implicadas estiman que la calidad es tan baja que no llegan a aprovecharse entre el 20% y el 50% de lo que reciben.

La ropa inservible no se devuelve al Norte, sino que se quema para cocinar o acaba en el vertedero de Dandora, una extensa superficie en medio de la capital keniata rodeada de numerosos centros educativos. Los restos de la quema contaminan el aire, lo que se traduce en problemas de salud; y llegan hasta el río Nairobi y el océano Índico, algo que repercute en la calidad medioambiental global.

Betterman Simidi Musasia, fundador y patrono de Clean Up Kenia, entidad colaboradora en el estudio, asegura que el vertedero de Dandora, la zona cero de la moda rápida, constituye un ejemplo paradigmático del “colonialismo del residuo o del desperdicio” (waste colonialism).

Ghana, India, Nigeria y Pakistán son otros países del Sur que reciben ropa usada imposible de reciclar y reutilizar

No es el único. Ghana, India, Nigeria y Pakistán son otros destinos preferentes de ropa usada. Por otro lado, los países europeos que más exportan son, por este orden, Alemania, Reino Unido, Polonia, Países Bajos, Italia, Bélgica y Francia, según la base de datos Comtrade de la ONU para 2019 y 2020, citada en el estudio.

Entre las posibles soluciones, la ONG valora positivamente algunas iniciativas empresariales, como Fashion for Good, una plataforma global que fomenta la innovación sostenible en el sector de la moda.

Ahora bien, también es preciso avanzar en la regulación. La Convención de Basilea ha logrado que más de 170 países se hayan comprometido a proteger la salud humana y el medio ambiente de los efectos derivados de la generación, gestión y eliminación de desechos peligrosos. Sin embargo, no tiene en cuenta las fibras plásticas que en último término acaban afectando a la cadena alimentaria. Por ello, la entidad sin ánimo de lucro confía en que la inminente directiva sobre el Impacto Medioambiental de la gestión de residuos, prevista para este verano, contribuya a acelerar el cambio hacia un mundo más responsable y sostenible. Ahí sí ganaremos todos.

El impulso de la artesanía frente a la despoblación

En el año 1900, España contaba con aproximadamente 18 millones de habitantes según los censos históricos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística. A día de hoy, somos más del doble. En total, 47.615.034 personas compartimos el gentilicio de ‘españoles’, pero nuestra distribución a lo largo del territorio es completamente heterogénea.

Durante el último siglo, cuatro comunidades autónomas han experimentado una caída demográfica: Castilla y León, Extremadura, Asturias y Galicia, a las que en la última década se han sumado Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y La Rioja. En cifras, este éxodo ha supuesto que el 79% de los municipios de España concentre apenas el 10,4% de la población total. En otras palabras, de los 8.131 municipios que hay en nuestro país, 5.102 han perdido población desde 2001 y 6.232 desde 2010, tal y como señala el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, un fenómeno eminentemente rural.

La consecuencia más extrema de la despoblación es la desaparición de localidades que hace años albergaban vida y cultura, como ha sucedido con Fuente Pedraza (Salamanca), Berrugoso (Asturias) o Loureiro (La Coruña). Sin embargo, antes de llegar al punto de no contar con ningún vecino empadronado, los pueblos ya sufren las secuelas del abandono.

El 79% de los municipios de España concentra apenas el 10,4% de la población española

La vulnerabilidad a los efectos del calentamiento global y la disminución de la biodiversidad y agrodiversidad, son solo algunas de ellas. Sin población que se dedique al pastoreo, los matorrales proliferan en los montes, un fenómeno que, ligado a las sequías fruto del cambio climático, aumenta el riesgo de devastadores incendios como el que asoló 36.000 hectáreas en Losacio y 25.000 en la Sierra de la Culebra, ambos territorios pertenecientes a Zamora, una de las provincias más maltratadas por la despoblación.

Esta pérdida de actividades agrícolas, ganaderas o forestales tradicionales, provoca inevitablemente la pérdida de una herencia cultural tremendamente rica que, en numerosos municipios, no cuenta con relevo generacional. Pero, ¿y si la clave de la revitalización se encontrase en los oficios que se están perdiendo?

Bajo esta premisa, surge una alianza entre la Red Española de Desarrollo Rural y Redeia: el proyecto Oficios en RED, una iniciativa que busca promover la artesanía como aliada para frenar la despoblación, así como incentivar y diversificar la economía en el medio rural.

El proyecto debutó en las comarcas de la Sierra de Gata y Valle del Alagón, ambas en Cáceres. Durante el pasado mes de noviembre se organizó un encuentro entre artesanos, diseñadores e interioristas, para impulsar  la tendencia de moda y decoración sostenibles.

En el evento participaron artesanos de la talla de María José González, la cuarta de una generación dedicada a transformar la paja de centeno en accesorios como la gorra de Montehermoso, elemento típico durante las fiestas de la localidad. Sus diseños, que hacen honor a la tradición, han protagonizado desde la portada de la revista Vogue hasta desfiles en la Fashion Week de Madrid.

En 2019, el sector de la artesanía tuvo un impacto económico de 6.049 millones de euros

La visibilidad de la artesanía rural ha catapultado también los diseños de Alejandro Roso, quinta generación de una saga de zapateros en Torrejoncillo que, desde niño, se escapaba al taller de su abuelo para aprender el oficio. No es el único artesano del pueblo: la familia Moreno León se dedica a la alfarería desde 1783 utilizando barro de Torrejoncillo, Sagrario Alviz es bordadora especializada en el tradicional pañuelo del gajo, y Marcelo Domínguez crea piezas de joyería de oro y plata, tal y como hacían sus ancestros orfebres.

Todos estos ejemplos de modelos de producción artesanal presentan grandes ventajas. A nivel económico, ofrecen oportunidades laborales para quienes siguen al pie del cañón en áreas olvidadas. Según el informe La alta artesanía en España: sello de identidad de la alta gama, el sector artesano alcanzó un impacto de 6.049 millones de euros en 2019, con un total de 64.000 empresas dedicadas –lo que representa un 1,9% del tejido empresarial del país– y 213.000 empleos. Apostar por la artesanía es apostar por los vecinos, talleres y tiendas locales de la España vaciada, pero también por el desarrollo de actividades con un impacto indirecto en la economía nacional como el turismo o la sostenibilidad de tradiciones y cultura.

La producción artesanal requiere solo de materias primas – abundantes en el entorno rural–, y se trata por tanto de un modelo sostenible por su proceso de elaboración, su durabilidad y su escaso impacto ambiental. Una alternativa necesaria ante las tendencias de fast fashion y de ‘decoración perecedera’, ambas fruto de una industria que produce productos en masa en función de tendencias pasajeras, con materiales de baja calidad, y mediante la explotación de trabajadores con condiciones laborales precarias.

La artesanía rural aporta además al consumidor un producto con historia. En un pañuelo bordado a mano, un colgante con un diseño único o una tinaja de barro, se oculta un legado que no todos logran perpetuar.

Clara Campoamor, un ejemplo de lucha por los derechos de las mujeres

En España hubo que esperar hasta el 1 de octubre de 1931 para lograr un cambio en la legislación que permitiera votar a las mujeres. Este derecho se alcanzó gracias a la lucha de sufragistas como la diputada Clara Campoamor.

Una de las figuras históricas más importantes por su aporte al movimiento feminista en el siglo XX

Nacida en Madrid en 1888 en el seno de una familia humilde, tuvo que trabajar desde pequeña para ayudar en casa tras la muerte de su padre. Modista, dependienta o telefonista fueron algunas de sus profesiones hasta que en junio de 1909 aprobó unas oposiciones como auxiliar de telégrafos del Ministerio de la Gobernación. En 1920 retomó sus estudios de bachiller para posteriormente licenciarse en Derecho. Con 36 años se convirtió en la segunda mujer en incorporarse al Colegio de Abogados de Madrid.

Interesada por la política desde muy joven se unió al Partido Radical en 1924. Fue elegida diputada por Madrid en 1931 y una de las pocas mujeres en ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados, desde el que comenzó a luchar por la igualdad de género, centrando su atención en la aprobación del sufragio femenino.

Una lucha incansable por la igualdad

España se encontraba en pleno proceso de transición hacia la democracia, tras la caída de la monarquía en 1931. Las mujeres habían participado activamente en la lucha contra la dictadura de Primo de Rivera, sin embargo, la Constitución no las incluía en el derecho a voto.

Clara Campoamor fue una de las principales impulsoras de esta lucha, y defendió de manera enérgica el derecho al voto igualitario. En un discurso en el Congreso de los Diputados en 1931, afirmó que el sufragio femenino, esto es, que las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres para participar en la vida política del país, era una necesidad política y social.

No fue un camino de rosas. En aquel momento, muchos políticos y miembros de la sociedad española estaban en contra del voto femenino. Para muchos, la mujer representaba “un ser histérico, manipulable e incapaz de razonar o tener independencia de pensamiento”. Sin embargo, Clara Campoamor perseveró en su empeño de conseguir la igualdad, y esto la llevó incluso a un enfrentamiento dialéctico con Victoria Kent, otra diputada, quien a pesar de sus convicciones democráticas y feministas, se oponía a la concesión efectiva del derecho al voto para todos y todas, pues creía que ellas lo emplearían en un sentido conservador. "La libertad se aprende ejerciéndola”, afirmó Clara Campoamor.

Un hecho histórico para España

La Constitución de 1931 reconoció el derecho al voto de las mujeres. Por 160 votos contra 121, la Cámara acordó ayer que los ciudadanos de uno y otro sexo mayores de veintitrés años tendrán los mismos derechos electorales con arreglo a las leyes”. Así titulaba el Diario Ahora el 2 de octubre de ese año la noticia sobre la votación del sufragio femenino.

Clara Campoamor: "La libertad se aprende ejerciéndola

Sin embargo, este logro tuvo un coste personal y político para Campoamor. En las elecciones de 1933, donde las mujeres votaban por primera vez, su candidatura no obtuvo el respaldo suficiente y no consiguió escaño. En 1936 intentó volver a la política de la mano de Izquierda Republicana, partido de Azaña, pero su admisión fue denegada. Con el estallido de la Guerra Civil, se exilió en Ginebra, para posteriormente pasar por Buenos Aires y Lausana, donde falleció en 1972 sin haber podido regresar a España.

El sufragio universal marcó el comienzo de una nueva etapa de igualdad de género, que permitió a las mujeres españolas participar plenamente en la vida política del país. Clara Campoamor dejó un legado duradero en la lucha por la igualdad de género en España.

Videojuegos para la educación

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Los videojuegos ya no son sólo un mero entretenimiento sino que cada vez existen más ejemplos de su uso en la educación. Estas herramientas se han convertido en un gran aliado para que los docentes puedan enseñar historia, geografía, matemáticas, ciencias o incluso el funcionamiento del sistema eléctrico español.