Categoría: Agenda 2030

Cuando la salud y el cambio climático avanzan en la misma dirección

En un momento en el que la preocupación por el cambio climático no deja de crecer y sus efectos secundarios tocan a nuestra puerta, la salud se convierte en protagonista de la agenda climática.


El calentamiento global no tiene fronteras y tiene en alerta a autoridades, agentes económicos y sociales alrededor del mundo. Sus consecuencias, y la necesidad imperiosa de implementar soluciones coordinadas, se han discutido en el último Foro Económico Mundial celebrado en Davos.

Entre los múltiples debates que tuvieron lugar en la ciudad suiza, ha generado especial preocupación el impacto que tienen las alteraciones climáticas en la salud, dado el alarmante aumento de enfermedades y muertes en los que han derivado.

El Foro Económico Mundial pronostica 14,5 millones de muertes en 2050 a causa de la crisis climática

El último informe del organismo internacional clasifica seis tipos de eventos climáticos a tener en cuenta: lluvias extremas e inundaciones, sequías severas, olas de calor, tormentas tropicales, incendios forestales y el aumento del nivel del mar. Este análisis indica que, aunque se logre limitar el calentamiento global a 1,5°C, el impacto será significativo, especialmente en poblaciones vulnerables (ancianos y niños), zonas costeras densamente pobladas y climas cálidos, lo que aumentará su vulnerabilidad ante enfermedades. Además, afectará la equidad de los servicios de salud en las regiones con peores recursos sanitarios.

Según las proyecciones del estudio, para 2050 el calentamiento global podría ocasionar hasta 14,5 millones de muertes y derivar en una carga adicional sobre las infraestructuras y recursos humanos médicos, para los cuales se estima que serán necesarios 1,1 billones de dólares en inversiones.

Es evidente que los eventos climáticos extremos y el desplazamiento forzado afectan físicamente a la población. Sin embargo, ¿cuáles son las consecuencias psicológicas de vivir en un mundo más cálido y transformado? Según los especialistas, el creciente impacto del cambio climático en la salud mental no debe subestimarse: la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático están en aumento y representan un gasto sanitario cuantioso. Por ejemplo, se calcula que el tratamiento de los trastornos de ansiedad desencadenados por las inundaciones puede alcanzar los 198.000 millones de dólares, según el informe del Foro Económico Mundial.

Debemos reconocer y aceptar las emociones relacionadas con el cambio climático para abordarlas de manera constructiva

Afortunadamente, cada vez hay más especialistas dedicados a investigar la relación entre el cambio climático y la salud mental. Britt Wray, científica de Stanford Medicine, autora de Generation Dread: Finding Purpose in an Age of Climate Crisis (que podría traducirse como «Terror generacional: encontrando el propósito en la era de la crisis climática»), ha creado un boletín semanal llamado Gen Dread en el que habla sobre cómo convivir con la ansiedad climática.

En su obra, Wray explica cómo la crisis ambiental afecta a nuestra salud mental y plantea algunas medidas para abordarlo de la mejor manera. Entre ellas, sugiere reconocer y aceptar las emociones relacionadas con el cambio climático, como el miedo y la tristeza, para poder abordarlas de manera constructiva. Además, habla de fortalecer los lazos comunitarios, ya que pueden proporcionar apoyo emocional y ayudar a las personas a sentirse más empoderadas. Además, sugiere participar en acciones individuales y colectivas, como votar por políticas climáticas y presionar a las instituciones y a las empresas para que tomen medidas más significativas.

Policrisis, ¿la palabra para definir nuestra época?

Policrisis

En un mundo cada vez más conectado, una serie de factores como el cambio climático, los conflictos o la crisis de materias primas se interrelacionan y nos obligan a modificar la forma de gestionar los desafíos. 


Para algunos, es el término con el que deberíamos explicar el mundo actual. La policrisis, es decir, la combinación de crisis globales interrelacionadas, fue la palabra utilizada por el Foro Económico Mundial en Davos en 2023 para ilustrar la situación actual del planeta en su Informe de Riesgos Globales

Cuando hablamos de crisis globales nos referimos al cambio climático, el peso creciente de la inflación, la polarización política y social, las tensiones geoeconómicas y la crisis de materias primas, entre otras: factores críticos que, en un mundo cada vez más integrado, se entrelazan entre ellos. 

El Foro Económico Mundial predice que el fracaso de la acción climática marcará la próxima década

Un ejemplo de este efecto dominó lo vimos con la invasión rusa en Ucrania: el conflicto provocó un fuerte aumento en los precios de los alimentos y de la energía que ha sacudido los mercados globales y ha provocado un aumento del hambre en el mundo. Otro ejemplo son los cada vez más visibles efectos del calentamiento global (como las inundaciones o las sequías), que han convertido en refugiadas climáticas a millones de personas

Una mirada a la próxima década

El informe del Foro Económico Mundial hace un análisis de estos desafíos a largo plazo. Entre sus predicciones, señala que el coste de vida dominará los riesgos globales en los próximos dos años, mientras que el fracaso de la acción climática marcará la próxima década. Además, predice que las crisis de alimentos, combustibles y costes exacerbarán las vulnerabilidades sociales y que empeorarán los conflictos y los riesgos asociados a la ciberseguridad. 

¿Y cuál será el colectivo más afectado? La infancia, como advierte el informe Prospects for Children in the Polycrisis de UNICEF. Un ejemplo lo encontramos en el aumento de precios, que impacta dramáticamente en las familias más vulnerables; otro, en el cambio climático, cuyos efectos vivirán más intensamente las generaciones futuras. 

Revertir la policrisis

Sin embargo, aún podemos dar la vuelta a esta década que se presenta sombría, cambiando la forma de gestionar sus desafíos. 

El informe de UNICEF propone, en primer lugar, invertir en la previsión y la gobernanza anticipada de riesgos futuros. En segundo lugar, llevar a cabo cambios sistémicos en la gobernanza de los bienes públicos y las instituciones internacionales, por ejemplo, en la infraestructura sanitaria, los sistemas alimentarios y energéticos, la arquitectura financiera global y la tecnología digital. 

Debemos escuchar las necesidades y propuestas de todos los ciudadanos, incluyendo a la infancia

Finalmente, los autores sugieren una mayor cooperación y coordinación entre las naciones y las distintas generaciones. Para ello, debemos escuchar las necesidades y propuestas de toda la ciudadanía, incluyendo especialmente a la infancia: ya que será quien más sufran los impactos de la policrisis. Los niños, niñas y adolescentes deben ser parte del proceso de búsqueda de un futuro mejor. 

¿Qué es la «conciencia energética»?

conciencia energética

En la búsqueda de soluciones para combatir la emergencia climática, saber cómo emplear los recursos energéticos de manera eficiente se convierte en un punto de partida hacia un futuro neutro en carbono. 


Decía el filósofo estadounidense Peter Singer que «hay una obligación moral muy fuerte de por qué debemos tomar medidas ante el cambio climático». Singer, una de las figuras claves del pensamiento utilitarista, ha manifestado en varias ocasiones que este es uno de los grandes desafíos del presente siglo. «Si no actuamos, estamos poniendo en peligro a todos los que están vivos ahora y también a las generaciones futuras», advierte. Y, pese a que el 85% de los españoles reconoce que el cambio climático es una realidad, la gran mayoría desconoce cuál es su papel —y su importancia— en esta carrera por encontrar una solución.

Conciencia energética: conocer para actuar

Hablamos de conciencia energética como la capacidad para comprender cuán importante es la gestión eficiente de los recursos energéticos. Un factor determinante si se tiene en cuenta que el suministro y consumo de energía representan actualmente el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel europeo, o que un uso eficiente de la energía evitaría la emisión a la atmósfera de una tonelada de CO2 por cada hogar español.

El suministro y consumo de energía representan actualmente el 75% de las emisiones de gas de efecto invernadero

Pero no solo eso: las medidas de eficiencia energética —cuyo objetivo es el uso óptimo de los recursos energéticos en una actividad— permitirían ahorrar a las familias españolas un gran porcentaje de su factura de gas y electricidad. Algunas de estas soluciones pasan por la mejora de los sistemas de aislamiento, la instalación de luces de bajo consumo, los electrodomésticos más eficientes o la inversión en energías renovables, entre otros. 

Así, una mayor sensibilización sobre la importancia de reducir el consumo energético —a nivel individual y colectivo— puede convertirse en un motor de desarrollo sostenible, además de una herramienta para ajustar el gasto. 

Horizonte 2030

A día de hoy, la Unión Europea plantea una serie de objetivos medioambientales, energéticos y climáticos con el horizonte en 2030. Por ejemplo, reducir el consumo de energía en, al menos, un 11,7 % en comparación con las previsiones para 2030, o acelerar la adopción de energías renovables y lograr reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030.

Cerca de 9 de cada 10 encuestados considera importante que la UE tome medidas para mejorar la eficiencia energética

Se trata de una serie de esfuerzos que, de manera casi obligada, deberán ir acompañados del respaldo de la población europea. El panorama es cada vez más optimista ya que, según el Eurobarómetro, «aproximadamente 9 de cada 10 encuestados considera importante que la UE tome medidas para mejorar la eficiencia energética», justificando en un 53% de los casos el gasto en las inversiones necesarias para lograr una transición ecológica.

Salvar la biodiversidad, clave para evitar el colapso ecológico

Biodiversidad

El declive de la biodiversidad es más pronunciado hoy que en cualquier otra época de la historia. Sobrepasar el calentamiento global de 1,5 °C tendrá consecuencias irreversibles y solo la descarbonización puede frenar una potencial catástrofe.


Más de 60 jefes de Estado y unas 1.000 empresas de todo el mundo se congregaron en la edición número 54 del Foro Económico de Davos. Su eje transversal se basó en reconstruir una confianza fragmentada a nivel global y cuyo refuerzo es clave para tejer puentes políticos y sociales que nos ayuden a superar los crecientes desafíos que nos acechan. Uno de ellos es la acelerada pérdida de biodiversidad, clave para el equilibrio ecológico en todo el planeta. Según el informe Global Risk Report, publicado por el Foro Económico Mundial el año pasado, la pérdida acelerada de la biodiversidad es una de las principales preocupaciones mundiales tanto a corto como a largo plazo. 

Durante el Foro Económico de Davos se instó a crear una red para movilizar la inversión en energía limpia en el Sur Global

El declive de la biodiversidad es más pronunciado hoy que en cualquier otra época de la historia. La cadena de reacciones negativas provocadas por la intervención humana ha impactado sobre un equilibrio delicado y perfecto de la naturaleza con preocupantes consecuencias para el futuro. Así, el informe cita la severidad de este problema en la cuarta posición en la última década. «Dado que más de la mitad de la producción económica está estimada a ser entre moderadamente y muy dependiente de la naturaleza, el colapso de los ecosistemas tendrá consecuencias sociales y económicas de alto alcance», sostiene el documento. En ese sentido, las enfermedades zoonóticas, la disminución del resentimiento de los cultivos y su valor nutricional, el creciente estrés hídrico —potencial causa de conflictos violentos—, la pérdida de vidas dependientes de los sistemas alimentarios y los sistemas naturales como la polinización, además de las inundaciones, las subidas del nivel del mar y la erosión y degradación de los sistemas de protección contra inundaciones como praderas marinas y manglares, además de la degradación de los medios marinos, son apenas algunos de los problemas que ya se están desencadenando.

Es crucial comprender la relación directa entre el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. Ahora, más que nunca, es fundamental frenar el colapso ecológico alcanzando las emisiones netas cero. No alcanzar esta meta de sobrepasar el calentamiento global de 1,5 °C tendrá devastadoras consecuencias: el impacto continuado de desastres naturales, los cambios en la temperatura global y los cambios en las precipitaciones se convertirán en la causa dominante de la pérdida de biodiversidad. «Sin medidas políticas significativas o inversiones, las complejas relaciones entre la mitigación del cambio climático, la inseguridad alimentaria y la degradación de la biodiversidad acelerarán el colapso del ecosistema», sentencia el informe. 

Más de 100 empresas se comprometieron a restaurar, conservar y cultivar 12.000 millones de árboles

Así, la reconstrucción de la confianza entre todos los agentes es la base para tomar medidas serias «a tiro hecho». En ese sentido, la élite económica mundial alcanzó algunas conclusiones para el planeta. La plataforma Trillion Trees anunció que más de 100 empresas se comprometieron a restaurar, conservar y cultivar 12.000 millones de árboles. 

También, entre los acuerdos alcanzados se instó a crear una red para movilizar la inversión en energía limpia en el Sur Global, con el fin de desbloquear tres billones de dólares de aquí a 2030 necesarios para la transición energética. Así, la denominada Red para Movilizar Inversiones en Energía Limpia para el Sur Global es una alianza creada en el marco del Foro Económico de Davos, formada por más de 20 directores generales y líderes de los gobiernos de Colombia, Egipto, India, Japón, Malasia, Marruecos, Namibia, Nigeria, Noruega, Kenia y Sudáfrica. La red proporcionará un espacio de colaboración para que sus miembros aceleren las soluciones de capital en energías renovables. 

En esa misma línea, también se anunciaron nuevos compromisos para desbloquear miles de millones de dólares destinados a financiar soluciones para el clima y la naturaleza a través de la iniciativa Giving to Amplify Earth Action (GAEA). GAEA también ha incorporado un nuevo Acelerador de Grandes Apuestas, cuyo fin es amplificar y acelerar las asociaciones público-privadas filantrópicas e innovadoras a nivel mundial para poder alcanzar las emisiones netas cero, revertir la pérdida de biodiversidad y preservar la naturaleza.

Rhoda N. Wainwright: «Una variable importante en la producción de cine debería ser la sostenibilidad medioambiental»

Rhoda N. Wainwright

Rhoda N. Wainwright, figura destacada en la industria del cine con más de 20 años de experiencia en producción, dirección y guion, ha dejado una huella significativa en el mundo cinematográfico. Sus obras premiadas y seleccionadas en numerosos festivales internacionales la han consolidado como una experta en la industria. Además, como cofundadora de Fiction Changing the World, empresa especializada en el desarrollo de contenidos que integran mensajes de sostenibilidad en ficciones audiovisuales y Mrs. GreenFilm, empresa de consultoría enfocada en reducir los impactos medioambientales de las producciones audiovisuales, Rhoda ha demostrado un compromiso notable con la sostenibilidad en el cine. En esta entrevista, exploramos con ella la evolución de la conciencia sostenible en la industria cinematográfica y los desafíos que enfrenta en un panorama audiovisual en constante cambio.

¿Cuándo y cómo surgió tu interés por la sostenibilidad en la producción cinematográfica?

La primera vez que oí hablar de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles) fue a finales de 2017. Había quedado con una de mis mejores amigas, Paloma Andrés Urrutia, que llevaba años trabajando en sostenibilidad, para tomar un café y ponernos al día. Mientras charlábamos me contó lo frustrada que estaba porque apenas nadie conocía los ODS. Yo tampoco sabía lo que eran y cuando me lo explicó casi me explota el cerebro. Resulta que por fin existía un acuerdo global que podría significar que la humanidad no se extinga, y la población en general no lo conocíamos. Paloma me contaba que la información era pública, pero que básicamente solo llegaba a quienes ya trabajaban en sostenibilidad y que además estaba escrita en un lenguaje complejo, técnico y lleno de acrónimos. Para el ciudadano de a pie, leer esos textos era básicamente como enfrentarse a un texto en latín. 

Mi trayectoria profesional siempre ha estado ligada al audiovisual y este es un sector que llega a miles de millones de personas en todo el mundo. Así que decidimos unir nuestro conocimiento y experiencia para transmitir de forma sencilla las metas de la humanidad (ahora mismo reflejadas en los ODS) y diversos mensajes de sostenibilidad a través de contenido de ficción dirigido a audiencias masivas. A partir de ahí fundamos Fiction Changing the World

Cuando estábamos generando la metodología que permitiera integrar con rigor esos mensajes de sostenibilidad en la ficción nos dimos cuenta de que era fundamental que la producción de estos contenidos también fuera sostenible. En España eso no estaba sucediendo, así que decidimos ponernos a trabajar en ello y acabamos creando Mrs. Greenfilm con tres socias más para ayudar a la industria audiovisual española a reducir sus impactos medioambientales y producir de una forma más sostenible. 

Personalmente, amo la industria del cine y haber podido ser parte del grupo de pioneros que está ayudando a su transformación está siendo una experiencia maravillosa.

«Ser parte del grupo de pioneros que está ayudando a la transformación de la industria del cine es una experiencia maravillosa»

En tu experiencia, ¿cuáles consideras que son los mayores descuidos ambientales en la realización de películas y programas de televisión?

En mi opinión, la falta de una planificación estratégica que incluya criterios de sostenibilidad es lo que puede llevar a tener mayores impactos. A la hora de crear el diseño de la producción, una variable importante a tener en cuenta debería ser la sostenibilidad medioambiental. Hasta ahora, el criterio creativo y el económico mandaban. Nosotros proponemos añadir a la balanza el criterio de la sostenibilidad para intentar evitar situaciones como rodar escenas de lluvia torrencial donde se consumen decenas de miles de litros de agua potable cada jornada en una zona afectada por la sequía. La correcta gestión de los residuos también es otro tema que está constando implementar al 100% porque son muchos los residuos generados a diario en un rodaje, además de los derivados de la construcción y desmontaje de decorados.

¿Como cofundadora de Mrs. Greenfilm, ¿puedes compartir algunos proyectos específicos en los que se hayan implementado prácticas sostenibles?

En los últimos dos años hemos trabajado en más de 100 proyectos de series y películas españolas que han incluido criterios de sostenibilidad con mayor o menor intensidad. Algunos de los que ya se han estrenado son La Sociedad de la Nieve, Los Farad, Élite, Operación Triunfo, Saben Aquel, Cerrar los ojos, Las Niñas de Cristal, Maridos, Chinas, Culpa Mía, Montecristo o Zorro.

¿Cómo impacta la sostenibilidad en la toma de decisiones creativas durante el proceso de producción y dirección?

De momento impacta poco. El criterio creativo manda.  Desde sostenibilidad se hacen sugerencias para intentar evitar los impactos, pero en muchas ocasiones esto no es posible por lo que trabajamos en reducir los impactos derivados de las decisiones creativas. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de las ocasiones, cuando nos incorporamos a los proyectos, los guiones ya están cerrados y es muy difícil que se hagan cambios sustanciales en ese momento. Lo ideal sería poder trabajar con los guionistas, directores y productores en la fase de desarrollo del proyecto para así buscar maneras de reducir aún más los impactos. Es polémico pensar en que la sostenibilidad afecte a lo creativo, hay quien se lleva las manos a la cabeza cuando este tema se menciona, sin embargo, nadie pestañea cuando son criterios económicos los que ponen límites a la creatividad. En mi opinión deberíamos ser capaces de trabajar conjuntamente en la fase de desarrollo para que se generen las mejores producciones posibles reduciendo al máximo sus impactos.

Con la proliferación de plataformas de streaming y la creciente demanda de contenido, ¿cómo crees que la industria del cine puede equilibrar la producción masiva con la sostenibilidad?

Para equilibrar la producción masiva sería necesario que se crearan leyes que marcaran criterios claros de sostenibilidad para la industria del cine. Sin embargo, mientras esto no ocurra, son precisamente agentes como las plataformas de streaming y los grandes estudios cinematográficos los que tienen que hacer esfuerzos para reducir los impactos de cada una de sus producciones. Esto ya está ocurriendo en algunas plataformas en las que se dedica una partida presupuestaria para la inclusión de un departamento de sostenibilidad y para la implementación de medidas que reduzcan la huella de carbono de los proyectos. También hay que tener en cuenta que la industria cinematográfica depende de los avances en otros sectores para poder reducir sus impactos, como sucede ahora mismo con el uso de vehículos más eficientes. Por mucho que una productora quiera alquilar los vehículos más eficientes para su rodaje, si las empresas de alquiler de vehículos apenas tienen vehículos de bajas emisiones no podrán tener acceso a esos camiones, furgonetas y coches. Sucede lo mismo con los generadores eléctricos de energía, cuyo uso reduciría significativamente las emisiones directas de las producciones, pero de momento en España solo se están pudiendo utilizar pequeños generadores que no tienen suficiente potencia para alimentar al rodaje entero y es necesario seguir usando generadores de combustible de gran potencia.

«Hasta ahora, el criterio creativo y el económico mandaban, nosotros proponemos añadir a la balanza el criterio de la sostenibilidad»

¿Cuál es tu opinión sobre las medidas que se están tomando a nivel global para promover la sostenibilidad en la industria cinematográfica? 

Las medidas más destacables que estamos viendo a nivel global son la inclusión en presupuestos de partidas para la reducción de impactos y la creación de premios y sellos con cierto prestigio a producciones que implementan medidas de sostenibilidad o que incluyen mensajes de sostenibilidad. Por otro lado, también vemos que tanto productoras, plataformas, estudios y actores están tomando conciencia del riesgo reputacional que puede suponer para todos ellos que en alguno de sus proyectos haya algún impacto medioambiental grave y esto hace que cada vez se alineen más con objetivos de sostenibilidad en sus proyectos. No obstante, todavía nos queda mucho camino por andar, hace falta más formación y concienciación para que la sostenibilidad forme parte de la manera estandarizada de producir.

Dada tu experiencia en festivales internacionales, ¿has notado un aumento en la conciencia sostenible en la selección y premiación de películas? 

En los últimos años estamos viendo ese aumento en la conciencia sostenible a la hora de premiar. Existen ya premios como los EMA Awards en EE.UU, los Sustainable Development Goals Lions en Cannes, los Premios Produ en Latinoamérica, la Espiga Verde en Seminci, el Another Way Film Festival en Madrid, el festival FINCA en Argentina o el FICMA en Barcelona. Sería muy interesante verlo reflejado en más festivales y premios de gran prestigio internacional como los Goya, los Oscar o los Globos de Oro.

¿Qué consejos darías a los y las cineastas emergentes que desean incorporar prácticas sostenibles desde el principio de sus carreras?

Les recomendaría que se formaran para tener un mínimo de nociones básicas de sostenibilidad en rodajes, que cuenten con un departamento de sostenibilidad en sus proyectos y que incluyan los criterios sostenibles desde la fase de desarrollo.

¿Existen barreras significativas para la implementación generalizada de prácticas sostenibles en la industria del cine? ¿Cómo se pueden superar? 

Son varios los retos para conseguirlo. Es necesario que se siga formando personal especializado, pues casi no hay cantera de Eco PA [asistentes de producción] y Eco managers. También es importante que los clientes entiendan bien qué es lo que hacemos, que no basta con separar bien los residuos o con reducir el uso de botellas de plástico. Sigue habiendo bastante desconocimiento sobre lo que significa aplicar criterios de sostenibilidad en rodajes y es importante que la sostenibilidad sea un criterio más a la hora de tomar decisiones. Otra barrera sería la falta de disponibilidad de vehículos y generadores de bajas emisiones, todos los sectores han de transformarse y eso lleva tiempo.

Como parte de Fiction Changing the World, ¿cómo crees que las historias pueden ser agentes de cambio para promover la sostenibilidad y la conciencia ambiental?

El cine es un gran generador de empatía y de referentes, nos muestra otras partes del mundo, otras personas y formas de vida. El ser humano siempre ha utilizado los relatos para transmitir información importante en forma de parábolas o cuentos con moralejas, el cine tiene que seguir haciendo eso. La industria audiovisual llega a millones de personas en todo el planeta y hay que aprovechar su potencial sensibilizador para seguir transmitiendo mensajes tan importantes como las metas de la humanidad para no extinguirse y para hacer una llamada a la acción.

Educación, un derecho básico que no todos tienen

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El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 persigue conseguir una educación de calidad que mejore la vida de las personas y contribuya al desarrollo sostenible. Un desafío no menor ya que muchas personas todavía no tienen asegurado este derecho humano fundamental y la desigualdad educativa sigue presente tanto en los países más ricos como en los menos desarrollados. 

Ecofeminismo: Una reivindicación doble, una doble victoria para el planeta

Ecofeminismo: La relación íntima existente entre naturaleza y mujer

La relación íntima existente entre naturaleza y mujer, tanto en el ámbito de lo simbólico como en las consecuencias de la explotación desmesurada del planeta, ha dado lugar a una lucha que combina el movimiento feminista con el ecologista.


Hoy día es difícil estar al margen de las luchas que una parte de la sociedad está haciendo visibles por necesarias y urgentes. El ecofeminismo es una de ellas y promueve, desde que en los años 70 naciera como corriente de la mano de intelectuales como Françoise d’Eaubonne y de investigaciones como las de Rachel Carson, el poner la vida en el centro. Todas las vidas. Para ello, plantea un cambio radical de sistema económico global, el capitalismo, y del patriarcado que lo sustenta, ya que considera que ambas realidades están en la raíz de la catástrofe ambiental actual y de la desigualdad que la mujer sufre históricamente.

El ecofeminismo pide una reorganización económica y política que promueva la justicia social, la igualdad y la protección de la naturaleza

Los seres vivos somos ecodependientes, nuestra existencia depende de la relación que establecemos con la naturaleza: de ella extraemos los recursos básicos para nuestra supervivencia, siendo éstos limitados y agotables. Derivado de esta idea, el ecofeminismo pide una reorganización social, económica y política con base en la redistribución la riqueza, en la igualdad y en una obtención de los recursos naturales que vele por la conservación de la naturaleza y favorezca su desarrollo, perpetuando así la vida, buscando el bien común. Naciones Unidas apunta que alrededor del 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres. El 70% de las personas pobres, también. 

Como otras propuestas de pensamiento, el ecofeminismo incluye en sí mismo distintas alternativas teóricas. En todas ellas encontramos representantes luchadoras, de gran bagaje cultural desarrollado dentro de la investigación académica o del activismo, que han puesto la vida en el centro hasta el punto de jugarse la propia. 

Un caso paradigmático es el de la hondureña Berta Cáceres. Ambientalista, feminista, defensora de los derechos humanos y líder en la defensa de la comunidad Lenca. Cáceres ganó en abril de 2015 el Premio Medioambiental Goldman, máximo reconocimiento mundial en el ámbito. Un año después fue asesinada a causa de su lucha por la defensa del territorio cultural de esta comunidad indígena.

La ONU apunta que el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres

Otra de las principales representantes es Vandala Shiva, doctora en Ciencias Físicas, filósofa y escritora. Con numerosos libros escritos de repercusión mundial, ha colaborado como asesora del Gobierno de la India y es parte fundamental de la Women’s Environment & Development Organization (WEDO), entre otros proyectos. Famosa por sus acciones contra el monopolio de la venta de semillas transgénicas, de pesticidas y de la agricultura extensiva, para ella, la violencia ejercida contra la tierra tiene consecuencias directas y brutales en la vida de las mujeres. Dañar la tierra es, esencialmente, dañar a las mujeres.

En España la principal referencia es Yayo Herrero, profesora, antropóloga e ingeniera. Su postura parte de la pregunta «¿qué sostiene la vida?». La respuesta es la naturaleza, los cuidados de los cuerpos vulnerables y de los recursos naturales. Con ello, la relación entre feminismo y ecologismo es inevitable. Redefinir la labor de los cuidados (de las personas, de la tierra), que tanto el patriarcado como el capitalismo han otorgado a las mujeres, es base de su planteamiento.

En definitiva, como hemos visto, apostar por una sociedad ecofeminista es buscar el camino para perpetuar la vida de la forma más justa, igualitaria y respetuosa con el planeta.

Desperdicio de alimentos: una prioridad para el 2030

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El consumo excesivo y la falta de conciencia a la hora de alimentarnos se han convertido en las principales causas del desperdicio de alimentos. Una realidad que según datos de la FAO nos deja una dualidad: mientras 783 millones de personas pasan hambre, el resto de la población del planeta desperdicia 74 kg de alimentos al año de media. 

COP28: un punto de inflexión para instar a la acción

En el epicentro de la COP28 se encuentra la evaluación global del Acuerdo de París, adoptado en la COP21 de 2015, un pacto que simboliza el compromiso colectivo de la comunidad internacional para abordar la crisis climática y cumplir el objetivo global de limitar el calentamiento a 1,5ºC.

Ante este desafío climático se reunirán desde líderes gubernamentales y representantes de organizaciones internacionales hasta activistas y expertos en sostenibilidad, entre los que se espera la asistencia de figuras de renombre mundial como el presidente de Estados Unidos, Joe Biden; el primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak; o el papa Francisco, lo que subraya la vital importancia de la colaboración para idear soluciones integrales.

En este contexto, la presidencia de la COP28, según lo expresado en su carta a todos los actores implicados, ha presentado los cuatro ejes principales sobre los que tendrá lugar este encuentro.

El foco está en impulsar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y reducir las emisiones para 2030

En primer lugar, el foco está en impulsar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y reducir las emisiones para 2030. Se busca triplicar la capacidad de las energías renovables, reducir significativamente las emisiones de metano y combustibles fósiles, así como duplicar la eficiencia energética y promover la electrificación. Los últimos datos del IPCC indican que las emisiones deben reducirse un 43% para 2030 en comparación con 2019. Por su parte, organizaciones como Amnistía Internacional, en su informe titulado Combustibles letales, piden «un acuerdo para poner fin a la producción y al uso de combustibles fósiles para evitar una catástrofe climática global y que no se agrave una crisis de derechos humanos sin precedentes».

En segundo lugar, la financiación de los países con una mayor capacidad económica juega un papel crucial para satisfacer las necesidades de los países en desarrollo. Un informe de Oxfam Intermón ya reveló en junio de este año que el compromiso establecido por parte de los países con mayores capacidades económicas está muy lejos de la realidad. «La cifra de 83.300 millones de dólares que declaran haber aportado es una sobreestimación, ya que incluye proyectos en los que se ha exagerado el objetivo climático o los préstamos se han contabilizado según su valor nominal», denuncian desde la oenegé. 

En tercer lugar, en el centro de la acción climática se sitúan la naturaleza, las personas y los medios de vida. Se espera que iniciativas como el Fondo para Pérdidas y Daños, aprobado el año pasado, comiencen a operar, junto con la adopción del marco para el Objetivo Global de Adaptación. Además, como novedad, se celebrará la primera reunión ministerial sobre clima y salud.

En esta edición se celebrará la primera reunión ministerial sobre clima y salud

Finalmente, la COP aspira a promover la inclusión, fomentando una mayor participación de jóvenes, delegaciones con representación equitativa de género y la presencia activa de comunidades indígenas.

En conclusión, la COP28 no se limitará a evaluar logros pasados, sino que se presenta como una urgente llamada a la acción. Según un reciente informe de la ONU Cambio Climático, los planes de acción climática de los países aún no satisfacen plenamente los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, por lo que se demanda una acción más contundente y urgente. Estamos ante una oportunidad única para trazar un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente, donde la colaboración y la determinación colectiva serán las fuerzas impulsoras del cambio.