Autor: Mauricio Hdez. Cervantes

Recuperar el calor del suelo para reducir el consumo energético

Investigadores alemanes y canadienses han descubierto que reciclar el calor del suelo urbano puede ser la solución para satisfacer la demanda de calefacción en muchas zonas del mundo durante los meses más duros del invierno. Además, sería una opción más respecto a las energías limpias en medio de una crisis energética y climática global.

La idea es sencilla: reutilizar todo ese calor que generamos en las ciudades —debido a nuestras múltiples y frenéticas actividades— no solo para calentarnos, sino para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. En pocas palabras, reciclaje, ahorro y cuidado del medio ambiente. 

El calor subterráneo, creado por la actividad humana, puede ser una de las energías limpias del futuro

Esto nace de las conclusiones del reciente estudio de científicos del Instituto de Tecnología Karlsruhe (Alemania) y de la Universidad de Dalhousie (Canadá), publicado en la revista Nature Communications, en el que se explica cómo es posible aprovechar todo el calor que se ha filtrado hacia el suelo. Resulta que toda la actividad humana, en especial en las principales urbes, aquella que se produce en los edificios y avenidas que se han construido sobre la tierra, genera cantidades ingentes de calor hacia el subsuelo. De hecho, se le considera un tipo de contaminación, pues existen investigaciones que sostienen que ese aumento de la temperatura facilita la filtración de sustancias tóxicas (por ejemplo, el arsénico) hacia los mantos acuíferos subterráneos. Es decir, hemos generado un exceso térmico no solo en el aire y el agua, sino también debajo de la tierra. La buena noticia es que, si sabemos aprovecharlo, tendremos una energía limpia que podrá calentar las ciudades durante los meses más duros del invierno sin depender tanto del petróleo o el gas.

¿Por qué es una opción altamente considerable? En la publicación científica antes mencionada hay un dato imprescindible: en 1950, solo el 30% de la población mundial vivía en asentamientos urbanos; en 2018, el porcentaje era del 55% (en América Latina, la región más urbanizada del mundo, dos de cada tres personas viven en grandes urbes), y los pronósticos indican que esa cifra seguirá subiendo.  

¿Cómo funciona?

Las ciudades y los grandes núcleos urbanos están cada vez más poblados y, por lo tanto, generan cada vez más calor. Y de acuerdo con el artículo de Nature Communications, este fenómeno solo irá en aumento.  

En esencia, el aprovechamiento de ese excedente térmico se podría lograr mediante un sistema de captación de esa energía gracias a unas tuberías de agua subterráneas que después lo llevarían hacia unas bombas encargadas de calentar directamente edificios o cualquier otra construcción. Una de las aplicaciones que sugiere el estudio sería para las zonas suburbanas, donde existe más espacio para construir la infraestructura y hay más demanda de sistemas térmicos. 

Otro de los datos más potentes presentados en este trabajo es que solo con el 7% del área europea estudiada se podría satisfacer hasta el 25% de la demanda de calefacción en el continente. Y es que ese porcentaje es lo que determina cuáles serían las áreas en las que implementar este sistema sería más necesario. Son, básicamente, tres: «no factible», o áreas donde no existe una demanda de calefacción o en la que la actividad humana no genera calentamiento subterráneo; «potencialmente factible», que son áreas donde el calor generado al reciclar la entrada anual es del 25% o menos de la demanda anual de calefacción de espacios, y «factible», áreas donde el calor generado al reciclar la entrada anual es de más del 25% de la demanda.

En medio de una crisis energética y climática global, reciclar el calor del subsuelo podría ser una opción económicamente más viable que las energías fósiles

Finalmente, es necesario aclarar que existe una gran diferencia entre la energía geotérmica y este proyecto. La geotérmica es esencialmente el aprovechamiento del calor interno de la tierra, provocado por el propio calentamiento interno del planeta, además de fenómenos como la actividad volcánica, mientras que este proyecto se centra en el aprovechamiento del calor generado por la actividad humana en zonas urbanas. Una de las hipótesis que también sugiere el estudio es que quizá, al aprovechar ese excedente térmico urbano, los impactos del calentamiento global podrían disminuir.  

Mandela, el líder conciliador

Cuando en 1994 Nelson Rolihlahla Mandela llegó al gobierno sudafricano, la historia del mundo cambió. Su irrupción en el poder, en un país aquejado por la segregación racial, supuso un antes y un después en la lucha contra el racismo a nivel internacional. Este hecho sumado a otras causas sociales en las que estuvo involucrado le ha posicionado como uno de los grandes líderes mundiales del siglo XX.

Madiba, nombre con el que sus compatriotas se dirigían a él en honor al clan al que pertenecía, fue hijo del líder de la tribu y su infancia transcurrió en el entorno rural sudafricano, donde conoció de cerca los usos y costumbres de su gente. Muchos rasgos del liderazgo y la enorme valoración de la justicia social los aprendió de su primo Jongintaba, uno de los jefes tribales, que lo tuteló una vez fallecido su padre.

Poco antes de cumplir la mayoría de edad, Mandela ya formaba parte del consejo tribal, en el que sus dotes de líder empezaban a vislumbrarse. Tras su negación a un matrimonio concertado en 1941 se fue a Johannesburgo donde comenzó a trabajar como ayudante para un despacho de abogados. El nombre clave en esos tiempos fue Walter Sisulu, un amigo íntimo que influyó en sus ideas políticas y lo ayudó a terminar sus estudios de Derecho. Tanto Sisulu, como toda la gente que trató directamente con Madiba, relató siempre que el poder de seducción, la confianza en sí mismo y su personalidad aplastante, eran rasgos innegables de la persona que pasó a la historia como la figura que derrocó el Apartheid en Sudáfrica. Sin embargo, su meteórica carrera política se vería dramáticamente interrumpida por su entrada en prisión.  Su fervorosa militancia en el Congreso Nacional Africano (CNA) y en el Partido Comunista de Sudáfrica, pero, sobre todo, la fundación de La Lanza de la Nación, una organización guerrillera y armada en 1961, le llevaron a un proceso judicial que le sentenció a cadena perpetua en 1962. Desde entonces, pasó 27 años privado de libertad. En concreto, su lucha fue contra los bantustanes: un plan del gobierno con el que se pretendía marginar a la población no blanca (el 70%) en Sudáfrica.

«Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada»

Igual que Pepe Mujica (ex presidente de Uruguay), Dilma Rouseff (ex presidenta de Brasil), y Lech Walesa (ex presidente de Polonia), Mandela fue uno de los líderes que excepcionalmente lograron pasar de la prisión a la silla presidencial. Sin embargo, para él el camino fue mucho más largo. Después de décadas luchando desde la sombra, en 1984 el gobierno le ofreció una libertad condicionada a establecerse en uno de los bantustanes, pero él no la aceptó. Durante el mismo tiempo, su esposa Winnie (con quien estaba casado desde 1958), abrazó con fervor la lucha contra el Apartheid así como la causa contra la liberación de Mandela (ya de dimensiones internacionales), y, finalmente, en 1990, tras la legalización del CNA, Madiba fue excarcelado.

Tres años más tarde, igual que le había sucedido a Lech Walesa, Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz, que compartió con Frederik de Klerk, entonces presidente de la República. Ese gesto le convirtió en uno de los líderes más conciliadores de todos los tiempos. No en vano, un año más tarde, cuando se celebraron las elecciones generales de Sudáfrica, Mandela, como candidato del CNA, se convirtió en el primer presidente negro de un país conocido por el constante endurecimiento de su política segregacionista racial.

Hoy es recordado en su país natal como ‘El padre de Sudáfrica’, gracias al plan de reconstrucción y desarrollo con el que pudo mejorar el nivel de vida de la población que vivía en las condiciones más precarias. «Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada», aseguraba Mandela. Una visión que las nuevas generaciones tienen presente gracias a la película Invictus, el filme de Clint Eastwood en el que relata cómo ‘Madiba’, con su apoyo a la selección nacional de rugby durante la copa mundial de 1995, impulsó la inclusión social y la conciliación entre las dos Sudáfricas que habían permanecido segregadas durante décadas.

“El cibermundo abre oportunidades para una educación más accesible”

Hace más de diez años encontró en el metaverso una herramienta complementaria para la formación en las aulas. Francisco Sendra (Málaga, 1958) es médico y docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, y para él la tecnología –y el juego–, resultan elementos excepcionales para ampliar los horizontes de la enseñanza.

La exploración hacia nuevos caminos en la docencia hacia el metaverso, como él mismo comenzó haciendo hace años con el programa ‘Second Life’, puede significar un antes y un después en las formas en las que se relacionan los alumnos y el profesorado dentro y fuera de las aulas; aunque, por el momento, sólo se trate de actividades extracurriculares. Reflexionamos con el experto sobre éstas y otras cuestiones vinculadas con la educación.

¿Es el metaverso un arma de doble filo en materia educativa? ¿Ayuda realmente a tener un proceso de aprendizaje más creativo, o se ha convertido en una limitante para desarrollar habilidades sociales?

No entiendo al metaverso como un arma de doble filo en la educación a ningún nivel (educación primaria, secundaria o superior), siempre que se mantenga como un recurso online complementario a la formación reglada. Creo que participar en actividades en entornos tridimensionales puede aportar mucho a alumnos y profesores. De entrada, supone otra forma de aprendizaje online, con una mayor sensación de “estar ahí” que la que proporcionan los recursos de conferencias 2D. Además, puede proporcionar espacios y situaciones que serían carísimos o imposibles de asumir en la vida real, por ejemplo, disponer de un edificio de varias plantas dedicado 24/7 a las actividades de una asignatura, o montar un aula en un escenario fantástico o exótico, como un asteroide flotante o una playa, por ejemplo.

¿Cuáles son los principales retos, en la España de hoy, respecto a la digitalización de la educación?

Es una pregunta muy amplia y el concepto digitalización de la educación es algo ambiguo, puede referirse tanto al soporte proporcionado por contenidos digitales, evitando o anulando el uso de papel, como a los sistemas de gestión de la educación, del tipo plataformas Moodle o similares, ampliamente utilizados en la actualidad como organizadores de procesos educativos. Incluso puede referirse a recursos de aprendizaje remoto (sincrónico y asíncrono) entre los que se incluyen las plataformas de conferencias online (zoom, meet, teams, …), ampliamente utilizadas durante la pandemia y, por supuesto, también el metaverso, con nuevos conceptos de realidad virtual, realidad aumentada o mundos virtuales sociales. Esta tecnología, sobre todo las últimas, evoluciona muy rápido y, tal vez, un reto sea propiciar un mayor conocimiento de las mismas y favorecer que se usen.

De Second Life a la digitalización de la sociedad en 2022. ¿De qué manera nuestro mundo ha cambiado en torno a su dependencia de las herramientas digitales? 

Ha cambiado mucho y lo está haciendo a gran velocidad, en función del progreso de la tecnología. Solo hay que ver cómo ha cambiado nuestro entorno cotidiano. Por poner un ejemplo, todos llevamos un potente ordenador en nuestro bolsillo, con localización por GPS, conexión casi global a Internet, acceso a redes sociales y al uso de herramientas cada vez más sofisticadas. Además, permite grabar audios, capturar imágenes, hablar por teléfono o hacer videoconferencias. No sólo en nuestra vida privada nos hemos hecho dependientes de la tecnología. Está ocurriendo en la vida profesional y en el ámbito educativo y es importante aceptar y aprovechar todas las ventajas que ofrecen los avances tecnológicos. Poniendo un ejemplo relacionado con el ámbito científico, cualquiera que lleve algunas décadas en ello, sabe lo que costaba encontrar fuentes de información y referencias bibliográficas hace años y la facilidad con que tenemos de acceso global a este tipo de información. Actualmente es algo esencial en el progreso científico. Lo mismo puede extrapolarse a otros ámbitos, culturales, legales, etc.

Hablemos de la importancia del juego en el proceso educativo. ¿De qué manera favorecen los juegos online, las realidades virtuales (como fue Second Life), por ejemplo, el aprendizaje en disciplinas tan estrictas como la medicina? 

El juego es muy importante en el proceso educativo del ser humano durante la infancia. Pero también favorece el aprendizaje del adulto, fundamentalmente proporcionando diversión y entretenimiento como estrategia para reforzar el interés en una materia. Para ello, deben tenerse muy en cuenta los objetivos de aprendizaje que se persiguen. Las realidades virtuales, como Second Life, son un juego en sí mismas. Uno accede a ellas representado por un elemento gráfico de aspecto humano llamado avatar y eso le confiere un toque divertido. Pero dentro de los mundos virtuales pueden desarrollarse actividades muy serias, tanto como las que se realizan habitualmente en un aula: una clase, una conferencia, una exposición de un tema de un grupo de alumnos a sus compañeros, etc.

El uso de elementos y herramientas de juego con fines no lúdicos, incluyendo la educación, se conoce como gamificación. La gamificación no es patrimonio del uso de ordenadores, pues pueden realizarse excelentes estrategias de juegos en el aula, que permiten romper la dinámica habitual de estos escenarios funcionando como un estímulo para el aprendizaje. En los mundos virtuales como Second Life, pueden realizarse estrategias de gamificación imposibles (o muy caras) de realizar en la vida real, como disponer durante seis semanas de una isla de 600 metros de diámetro en la que los alumnos deben revisar contenidos educativos en grandes paneles que desaparecen a los cuatro días y son sustituidos por preguntas y tareas que hay que buscar por la isla. Estoy contando la síntesis del juego educativo League of Rays, realizado ininterrumpidamente desde 2015 con más de 1.000 estudiantes de medicina participantes hasta la fecha.

La pandemia, sin duda, hiperdigitalizó nuestras formas de interactuar y sociabilizar, de comprar y de vender, etcétera. Y, por supuesto, nuestras formas de enseñar y aprender. ¿Estamos frente a una moda o frente a un proceso imparable en el que el ‘cibermundo’ será esencial en todas las áreas de la docencia? 

Estoy convencido de que estamos ante un proceso imparable, la tecnología lo permite y los próximos avances, como la conexión 5G o el desarrollo de dispositivos de interacción (gafas, mandos, guantes, sensores corporales) lo van a potenciar. Una gran parte del desarrollo tecnológico de estos entornos 3D proviene del mundo de los videojuegos masivos online, los cuales tienen una tendencia en desarrollos y número de usuarios ascendente. Si a ello le sumamos el interés de determinadas empresas proveedoras de software o de servicios de redes sociales, este fenómeno va a ser imparable. Aunque no me atrevería a vaticinar escenarios futuros, sí puedo recomendar que estemos preparados para las sorpresas.

Hasta ahora, las actividades académicas que usted ha desarrollado en el ‘cibermundo’ son extracurriculares, ¿considera que el sistema educativo español debería de considerarlas ya como parte fundamental de sus programas educativos?

Algunas de las actividades que hemos desarrollado en Second Life desde 2011 son extracurriculares, con participación voluntaria de estudiantes de pregrado y postgrado. Otras son curriculares, con participación obligatoria, como actividad complementaria de una asignatura. Creo que es pronto para considerar el uso de los mundos virtuales como parte fundamental de los programas formativos. Incluso me atrevería a decir que tal vez nunca sean actividades fundamentales, aunque estoy convencido de que serán muy valiosas. Aún hay que conocer más sobre su aplicabilidad en distintos ámbitos educativos y fomentar la cultura de esta tecnología entre profesores y alumnos, para ir incorporándola como un avance tecnológico más en la mejora de la formación.

¿Abre el cibermundo nuevas oportunidades para alcanzar una educación más inclusiva y accesible? Si es así, ¿de qué manera?

Abre oportunidades para una educación más accesible, sin duda. Es parte de la esencia del metaverso, propiciar un acceso universal a un mundo virtual. También los recursos tridimensionales se pueden compartir y así, estudiantes de Gerona pueden desarrollar actividades de aprendizaje con su profesor en instalaciones virtuales desarrolladas en la universidad de Málaga, o estudiantes de toda España pueden participar en un juego competitivo de aprendizaje en el mismo escenario virtual (por poner ejemplos que ya se han llevado a cabo en nuestra universidad).

Las reglas de inclusión educativa y todos los aspectos éticos relacionados con ellas han de ser los mismos que rigen para el mundo real. Adicionalmente, algunas características de los mundos virtuales responden a la diversidad de los usuarios en cuanto a su cultura, comunidad, autopercepción de género, etc. La representación de sí mismos, su avatar, es confeccionado y puede ser detallado por cada usuario en cuanto a sus características estéticas de género, color de piel, apariencia, etc.

¿De qué manera el metaverso puede ayudar a la consecución de los ODS?

En mi opinión, el metaverso puede contribuir al acceso a información de salud para todos, lo que encuadra con el objetivo 3, y a una educación inclusiva e igualitaria (en relación con el objetivo 4).

La sobrepesca lleva a tiburones y rayas a la extinción

Las voces que alertan sobre el fin del mundo no exageran, cada día hay especies nuevas al borde de la extinción debido a la explotación descontrolada de los recursos, además del cambio climático. Y, ahora mismo, entre las que más padecen la vorágine de las actividades humanas se encuentran los tiburones y las rayas.

Las malas noticias provienen de un reciente estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un organismo que publica su lista roja de las especies más amenazadas del planeta, y entre algunas de sus conclusiones está que más de un tercio de todas las especies de tiburones y rayas están en peligro de extinción. ¿La causa? Principalmente la sobreexplotación humana de los océanos. Actualmente, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, se capturan aproximadamente 800.000 toneladas de tiburones cada año, aunque la cifra real podría ser cuatro veces mayor según otros estudios.

Actualmente, todas las especies de tiburones y rayas ya están en peligro de desaparecer

Desde hace años la UICN viene alertando de la fragilidad de estas especies y señalando que su lamentable situación se incrementa año tras año. La principal razón es la falta de control por parte de las autoridades locales del usufructo de los recursos marinos. Por otra parte, un informe de la ONU ha publicado que la vida marina está llegando a límites catastróficos por la siguiente razón: la imparable acidificación de los océanos, un fenómeno causado por los desechos tóxicos vertidos en ellos y que está llevando hasta el extremo la supervivencia de los arrecifes de coral. De acuerdo con ese documento, pese a que los arrecifes sólo representan el 1% de la vida marina, el 25% de las especies depende de ellos. Ambos contextos son el resultado de que hoy el 32% de los tiburones y las rayas estén frente a la vulnerabilidad máxima y en riesgo de desaparecer.

Siguiendo la misma línea, la organización WWF sostiene que no sólo están amenazadas algunas especies de estos depredadores marinos sino que son todas ellas. También señala que el número de especies amenazadas se ha duplicado y las que están en peligro crítico se han triplicado. Y avisa con preocupación: “La crítica situación de estas especies ha encendido todas las alarmas. Estamos a punto de empezar a perder este antiguo grupo de criaturas, especie por especie, aquí y ahora. A partir de este momento, necesitamos una acción mucho más contundente por parte de los gobiernos para limitar la pesca y hacer que estos animales, indispensables para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos, se alejen del borde del abismo”.

Control y límites a la captura

La problemática nace de que los esfuerzos de los gobiernos regionales se están viendo rebasados por el descontrol que favorece a las embarcaciones procedentes de países que siguen capturando tiburones y rayas sin límite alguno. En pocas palabras, las medidas que van en dirección correcta hacia a la protección de las especies marinas no logran ponerse en marcha, pues aún no hay un control en el número de capturas, como tampoco existen sanciones efectivas correspondientes a esta sobreexplotación de los recursos marinos.

La vulnerabilidad de estas especies se ha triplicado durante la última década.

Otro dato duro incluido en el informe de la UICN es el siguiente: los tiburones y las rayas son el segundo grupo de vertebrados más amenazado del planeta. A este respecto, WWF también remarca que, desafortunadamente, los esfuerzos de los gobiernos siguen siendo insuficientes y “todos los países y organismos regionales de pesca que capturan tiburones deberían de intensificar y asumir su responsabilidad”.

En resumen, todo son llamadas de alerta para proteger a estas especies. Aún estamos a tiempo de evitar su desaparición.

El reciclaje: la clave para reducir el consumo energético

Reducir el consumo energético, en aras de salvar al planeta de los drásticos efectos del calentamiento global, no es una tarea sencilla. Sin embargo, la solución a esa urgencia puede estar en la suma de incontables gestos cotidianos (transformados en hábitos) al alcance de todos, como depositar el plástico y el cartón en los contenedores de reciclaje correspondientes. Sencillamente, porque el hecho de darle una segunda oportunidad a un producto o a un material disminuye drásticamente el impacto de la actividad humana en el medio ambiente. Y por esa misma razón cada 17 de mayo celebramos el Día Mundial del Reciclaje.

En 2020 se reciclaron 900.000 toneladas de vidrio al año, y eso ahorró un consumo de energía equivalente al de todos los hospitales españoles durante dos años

Crear desde cero una bolsa de plástico, unos vaqueros, una botella de vidrio, una lata o una caja de cartón, requiere un esfuerzo energético enorme. Hablamos en términos de electricidad y de agua durante todos los procesos de producción, desde la extracción hasta el transporte de los materiales. Por ejemplo, reciclar una lata de aluminio puede ahorrar hasta el 95% de la energía que se utilizaría para fabricarla, como así lo sostiene la Guía Práctica de la Energía, del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

De no asumir al reciclaje como un hábito indispensable para frenar el daño ecológico, estaremos condenados a ver más casos dramáticos como el cementerio de ropa en el desierto de Atacama (en Chile), donde miles de toneladas de prendas (que han sido usadas  una media de siete veces) ) terminan en un vertedero a cielo abierto. Según Ecoalf, empresa de moda pionera en la utilización de materiales reciclados, el 63% de esas prendas termina transformando un ecosistema en un muladar. No olvidemos que es precisamente esa industria la responsable del 20% de la contaminación y desperdicio de agua en el mundo, y que para fabricar unos vaqueros se necesitan 7.500 litros de agua (la cantidad que bebe una persona a lo largo de siete años). Por eso, en la reutilización y el reciclaje está la clave. De acuerdo con un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña, al reciclar o reutilizar un kilo de ropa, estaremos evitando la emisión de hasta 25 kilos de CO2. Un dato de gran relevancia si tenemos en cuenta que el 80% de la ropa es reciclable, y el 88% reutilizable, según la citada investigación.

La nueva Ley sobre residuos y suelos contaminados plantea una reducción del 70% en el mercado de plásticos para 2030

Al aprovechar un material que ya ha sido producido, los gastos energéticos y el impacto ambiental bajan considerablemente. De tal manera que si todos los eslabones en la cadena del reciclaje funcionan, esta práctica se puede traducir en cifras sumamente optimistas en cuanto al (tan necesario) ahorro energético. Según los últimos datos de Ecoembes, en 2020 se reciclaron 1,5 millones de toneladas de recipientes domésticos, lo que evitó el consumo de 6,37 millones de megavatios hora. Siguiendo la misma línea, Ecovidrio (durante el mismo periodo) recogió en España 900.000 toneladas de vidrio. La mayoría de ellas (hablamos de 843.000 toneladas) fueron recolectadas vía contenedores verdes, y eso equivaldría al consumo energético total de todos los hospitales españoles durante dos años. En definitiva, reciclar, en términos energéticos, es sinónimo de ahorrar.

Por último, sabemos que la circularidad es una de las claves hacia la sostenibilidad, y muestra de ello es la nueva Ley de residuos y suelos contaminados que entró en vigor en España el pasado 10 de abril. Esta disposición plantea varias reformas importantes, pero destacan dos de ellas: la primera es que para 2026 el mercado de los plásticos de un solo uso deberá de reducirse en un 50%; para 2030, la reducción deberá de ser del 70%. La segunda medida se trata de dos impuestos: el primero, grava la importación, fabricación y adquisición intercomunitaria de envases no reutilizables que contenga plástico; el segundo, es un impuesto al depósito de residuos plásticos en vertederos.

Cinco manifestaciones medioambientales que cambiaron la historia

Sin muchas de las manifestaciones que a continuación mencionaremos sería imposible comprender el ambientalismo contemporáneo. Hablamos de activistas y ciudadanos que dieron un paso adelante y alzaron su voz para proteger el planeta. Fue en 1977 cuando la ONU decidió que el 5 de junio sería el Día Mundial del Medio Ambiente. Pero lo cierto es que las luchas ambientalistas comenzaron mucho antes.

Hoy el medio ambiente y la crisis climática son temas que definen la agenda internacional y lo cierto es que muchos cambios han nacido a raíz de las movilizaciones sociales. ¿Cuáles han sido las más importantes? Aquí repasamos algunas de ellas:

Río Tinto, la primera manifestación medioambiental

Todo comenzó como una huelga y terminó en una tragedia. Sucedió en Río Tinto, en Huelva. Corría el año 1888. Cientos de obreros y sus familias decidieron plantarle cara a Río Tinto Limited Company: una empresa minera británica que operaba en la zona y que debido a su actividad generaba gases llenos de ácido sulfúrico que intoxicaban los pulmones de sus trabajadores, envenenaban al ganado y destruían las cosechas. Aquella protesta pacífica, de quienes exigían unas condiciones laborales y sanitarias dignas –que además denunciaban el daño medioambiental que causaban aquellos gases– , fue disuelta por la fuerza por el ejército. ¿El resultado? 200 civiles muertos.

A grandes rasgos, así fue la que según los historiadores fue la primera manifestación medioambiental. Al menos, así es contada por Rafael Moreno (autor del libro ‘1888, el año de los tiros’) en una entrevista hecha por el diario Público.es. Aunque algunos periodistas contaron los hechos, ese episodio fue borrado de los libros hasta los años ochenta. No obstante, la quema de materiales tóxicos al aire libre continuó hasta 1907. Pero lo ocurrido en Río Tinto es un antes y un después en las manifestaciones a favor del medio ambiente.

En defensa de las ballenas

En la década de los setenta, la ONG Greenpeace comenzó con un férreo activismo para lograr la prohibición de la caza de ballenas. Y muy conocidas son las imágenes en las que un grupo de activistas, a bordo de una lancha, se interpusieron entre los barcos cazadores y los cetáceos.

Recordemos que en junio de 1980 uno de los barcos de esta ONG, el Rainbow Warrior I, fue apresado en Ferrol por la Armada Española, después de que éste impidiera las actividades de los balleneros gallegos. No obstante, España no dejó de cazar ballenas hasta 1986, año en el que entró en vigor la moratoria establecida por la Comisión Ballenera Internacional.

Septiembre de 2019: millones a favor del medio ambiente en más de 150 países

Sin lo sucedido entre el 20 y el 27 de septiembre de 2019, sería imposible entender el ambientalismo actual. Hasta hoy, las manifestaciones ocurridas durante esas dos jornadas son las más concurridas de la historia: la prensa internacional calculó que el día 27 se manifestaron dos millones de personas alrededor del mundo; sumando esa cifra a las del día 20, el total sube hasta los seis millones.

Aquella fue la Semana Global para el Futuro. ¿Su objetivo? Manifestarse a lo largo y ancho del planeta para reclamar a los líderes mundiales acciones eficientes contra el calentamiento global. Las movilizaciones sucedieron en, por lo menos, 150 países. Dos meses después se llevó a cabo la COP25 (celebrada en Madrid). A partir de ahí, Greta Thunberg y el movimiento de Fridays for Future se convirtieron en un fenómeno mediático medioambiental sin precedentes. ¿Quién imagina hoy el ambientalismo sin el rostro de la chica sueca que ‘no quiere que tengas esperanza’ sino que ‘entres en pánico’? (que, por cierto, la revista Time la nombró en 2021 como la “lideresa de la próxima generación”).

Una manta en una plataforma marítima

Así es la imagen: una plataforma petrolífera en el Mar del Norte donde unas cuantas personas extendieron una manta que ponía “Save the North Sea. Stop Shell” (Salvad al Mar del Norte. Detened a Shell).

En 1995, Greenpeace –que llevaba años en una campaña contra el abandono de instalaciones derruidas en el fondo del océano– le plantó cara a Shell –la empresa petrolera más grande del mundo–, tras el visto bueno que obtuvo de Reino Unido para hundir la plataforma ‘Brent Spar’ (de 14.500 toneladas) en el Atlántico. Sin embargo, el enfrentamiento fue de tal magnitud que incitó un boicot contra Shell en Alemania que le costó un 50% de sus ganancias. Finalmente, la empresa abandonó la idea del hundimiento y aquella plataforma fue desmantelada en tierra.

Pero lo interesante es que, una semana más tarde de aquello, la OSPAR (la Convención para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico del Nordeste) votó a favor de una moratoria para la eliminación en el mar de instalaciones de petróleo y gas. Esa, sin duda, es una medalla que se cuelga el activismo ambientalista.

10 años de manifestaciones contra el oleoducto Keystone XL 

En este caso no hablamos de una sino de múltiples manifestaciones de diferentes organizaciones civiles, lideradas por la Red Ambiental Indígena, y batallas jurídicas que lograron poner fin en 2021 al proyecto Keystone XL, un oleoducto que pretendía conectar Canadá y Estados Unidos para el envío de crudo.

Entre las manifestaciones realizadas contra el oleoducto destaca la celebrada en 2012 en la ciudad de Washington y que finalizó en la Casa Blanca. Según los medios de comunicación norteamericanos esta fue la mayor manifestación por el clima de la historia del país.

Los medios de comunicación, figuras clave para la sostenibilidad

Hoy, temas como la salud pública, la desigualdad, la pobreza, o la eliminación de emisiones contaminantes, son fundamentales en cualquier debate o proyecto de cara a la próxima década y no pueden quedar relegados a un segundo plano. ¿Por qué? Porque la sostenibilidad es el único camino para que las ciudades sean habitables y que, ante fenómenos como una pandemia, todos podamos ser parte de la recuperación. Por eso mismo, la Agenda 2030 sitúa a los ODS en el centro de la actual recomposición política, económica y social.

En este marco, el papel de los medios de comunicación es clave. Pero ¿cuál es su rol en la hoja de ruta para la consolidación de una sociedad más sostenible hacia 2030? ¿Cuentan con el nivel de sensibilización y de concienciación necesario? El informe titulado ‘El rol de los medios en la difusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible’, elaborado por la consultora CANVAS, trata de dar respuesta a esta pregunta a través del análisis de las 11.892 noticias publicadas en medios españoles entre el 1 de enero de 2019 al 30 de noviembre de 2020. El estudio concluyó con tres grandes tendencias: las noticias analizadas contaban con un marcado tono político; el grueso de las mismas estaban centradas en temas medioambientales; y muchas de ellas estaban impulsadas por empresas con el fin de dar a conocer sus iniciativas en esa materia.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible que más cobertura mediática han tenido      destacan aquellos relacionados con el medio ambiente y la salud

Otra de las conclusiones pone el foco en la concentración de las noticias en torno a fechas señaladas, es decir, en su mayoría las noticias sobre sostenibilidad suelen darse durante los meses en los que suceden (o han sucedido) eventos como la Cumbre del Clima de Naciones Unidas, días mundiales o cuando se debaten planes de reordenamiento nacional como el Plan para ‘la nueva normalidad’, o el Plan de Recuperación Económica.

No todos ODS son (o han sido) abordados en la misma medida

La evolución es positiva. No obstante, y pese a que la Agenda 2030 recoge 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los titulares de los medios no se centran en todos por igual. Cada periódico, radio, web o televisión prioriza los temas en función del peso de la actualidad en sus contenidos, teniendo también en cuenta su línea editorial. Esto puede implicar que, en algunos casos, ciertas temáticas queden relegadas a un segundo plano.

Según el estudio antes citado los cinco objetivos más cubiertos por los medios de comunicación en España son: el medio ambiente, la eficiencia energética, los temas económicos y la tecnología. Cuatro temas principales a los que se suma el tratamiento de noticias vinculadas con la salud y el bienestar. Sin duda alguna, el contexto global, en medio de la pandemia y la reorganización generalizada que este fenómeno ha supuesto alrededor del mundo, ha reforzado las noticias vinculadas con esta materia, con especial foco en el bienestar físico y emocional.

Sin embargo, hay temas que no han gozado de la misma atención. ¿A cuáles nos referimos? Son aquellos de carácter más social que se enfocan en la pobreza, el acceso a la educación y las desigualdades sociales. A diferencia de lo que sucede con los que han gozado de la mayor atención mediática, aquí no existen cifras exactas: la información es difusa y está interrelacionada con otros temas.

El papel de los medios de comunicación es indispensable para que se cumplan los ODS de la Agenda 2030

Lo que es una realidad, según el informe, es que con la llegada de la pandemia las noticias vinculadas con la sostenibilidad se redujeron en general en un 20%, y se focalizaron en temas como modelos de consumo sostenibles; ciudades y espacios urbanos sostenibles; e iniciativas empresariales para frenar el impacto de la pandemia en la economía. Una realidad que nos plantea una reflexión: apenas quedan ocho años para 2030 y aún nos encontramos alejados de los objetivos marcados, ¿podemos permitirnos relegar a un segundo plano la difusión e información vinculada con ellos?

Retos globales y mediáticos

La pandemia no es el origen de todos los problemas actuales. Lo que sí es cierto es que con su llegada, muchos temas, como la vulnerabilidad social (tanto en países desarrollados como en los que están desarrollándose), la falta de políticas públicas para el bienestar, o el colapso de la vida urbana en sociedades hiperpobladas, han quedado expuestos como nunca.

Este es el momento en el que las acciones globales y la transversalidad deben ser la prioridad de toda agenda pública. Y, como lo sostienen las voces expertas que han participado en el informe ‘El rol de los medios en la difusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible’, los medios de comunicación también: “Lo que deben facilitar las instituciones son datos concretos, análisis y/o reflexiones, que puedan ser examinados y evaluados por los periodistas”. ¿El objetivo? En pocas palabras, que los medios puedan tener acceso a la información más adecuada para que el impacto (y el nivel de concienciación) sea mayor; que sus contenidos sean cada vez más profundos y puedan no sólo informar al lector, sino proporcionarle una visión más crítica de los temas que atañen a todo lo que está relacionado con los ODS.

Pueblos indígenas, los necesarios guardianes del Amazonas

“Los pueblos indígenas son una extensión de la naturaleza, y la naturaleza es una extensión de nosotros”. Una frase que revela una realidad incuestionable. ¿La autora? Samela Awiá, uno de los rostros jóvenes del ambientalismo amazónico, y descendiente del pueblo Sateré-Mawé. Esta brasileña de 24 años, comunicadora y artesana además de estudiante de biología,  se ha dedicado como tantos otros activistas a denunciar la deforestación del Amazonas –considerado como el ‘pulmón del planeta’– y ha defendido que los mejores protectores del inmenso tesoro natural que ahí se resguarda son los pueblos originarios. Samela es parte de la generación que puede ser la última con la posibilidad de frenar lo que no pocos científicos han tildado de ‘un cataclismo medioambiental’: sin el Amazonas, la catástrofe será irremediable.

 En 2021 el Amazonas perderá 860.000 hectáreas, superficie similar Puerto Rico

Unas semanas antes de que se celebrara la COP26, el Proyecto de Monitoreo de la Amazonas Andina (MAAP) –una iniciativa de la organización Conservación Amazónica, y apoyada por la Agencia Espacial Europea, y NORAD, la agencia noruega para la cooperación y el desarrollo– publicó un informe con una preocupante predicción: cuando acabe este año  el Amazonashabrá perdido más de 860.000 hectáreas, una superficie equivalente a la de Puerto Rico Estamos hablando de un fenómeno que afecta aparentemente a tres países, Brasil, Perú y Colombia (de los que sólo el primero es responsable del 79% de esa deforestación), pero que en realidad pone en riesgo a toda la población del planeta.

Entonces, ¿quién puede proteger y recuperar esos hábitats naturales? La respuesta es simple: quienes allí han vivido desde tiempos ancestrales, porque, como indica Samela, “ellos dependen de la biodiversidad para sobrevivir; son parte de la naturaleza y ésta es parte de ellos. No están motivados por la codicia que motiva la destrucción ambiental”.

Evidencias de una sostenibilidad milenaria

En junio de este año, una investigación publicada en el diario científico Proceedings of the National Academy of Sciences (Estados Unidos) reveló que los pueblos indígenas amazónicos hicieron un uso sostenible de los recursos naturales del Amazonas durante 5.000 años, antes de la llegada de los europeos. Principalmente, el estudio exponía que no se encontraron evidencias de que los pueblos originarios hubieran talado o quemado sus tierras causando daños irreparables en el medio ambiente como los que vemos en la actualidad. Y concluyó que los primeros habitantes de la Amazonia Occidental de Perú convivían con las selvas de una manera sostenible, formando parte del mismo entorno.

Por otro lado, el informe ‘Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques’ de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), evidenció que los bosques de América Latina y el Caribe, custodiados por comunidades indígenas, “contienen casi el 30% del carbono almacenado en los bosques de América Latina y el 14% del carbono de los bosques tropicales de todo el mundo”. Además de sus bosques, el informe destaca como ejemplo que “los territorios indígenas de Brasil tienen más especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios que todas las áreas protegidas del país fuera de estos territorios”.

Protectores ancestrales en defensa de la naturaleza 

Desde hace décadas, los indígenas han tenido que emigrar a zonas urbanas, debido a la sobreexplotación de los recursos de sus tierras. En la Amazonia brasileña, muchos pueblos originarios aún están presentes en el 13% del territorio, pero la presión por parte de los grandes intereses ganaderos y de la explotación de la selva amenaza su supervivencia.

Durante 5.000 años los pueblos originarios del Amazonas convivieron de manera sostenible con el entorno, hasta la llegada de los europeos

Aunasí, quienes allí resisten el embiste del capitalismo más salvaje, se aferran a la defensa de los ecosistemas y la biodiversidad porque se consideran parte de lo mismo. “La emergencia medioambiental no sólo es para nosotros. Pedimos a los gobiernos del mundo que nos ayuden a proteger nuestro territorio, que es también el territorio de la humanidad. Porque si la selva amazónica desaparece, morirá gente en todas partes, así de simple”, declaró José Gregorio Díaz Mirabal, líder venezolano del pueblo amazónico Kurripako en el congreso mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en Marsella, en septiembre de este año. Él es el coordinador de la COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) que representa a más de dos millones de personas pertenecientes a nueve organizaciones indígenas.  “Esto es riqueza para Estados Unidos, Europa, Rusia y China, pero es pobreza para nosotros”, también dijo Díaz Mirabal, en referencia a la explotación de uranio, oro y petróleo en la zona.

Sin duda, la conservación de los bosques es una piedra angular para la solución a la crisis medioambiental. Y los esfuerzos no sólo pueden quedar a nivel gubernamental. Los grupos indígenas forman parte indiscutible de la solución. Esa es la opinión de Gretel Aguilar, CEO de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Durante las Jornadas de Sostenibilidad 2021 del Grupo Red Eléctrica de Madrid, sostuvo: “hay que hacer un esfuerzo especial para incluir a los grupos marginados y, sobre todo, para que las mujeres, los jóvenes, las comunidades locales y los pueblos indígenas participen en las inversiones que pongan en práctica soluciones basadas en la naturaleza. De esta manera tendremos una verdadera recuperación económica duradera que contribuya al bienestar humano y a reducir la desigualdad y las presiones sobre el planeta”.

¿Cuál es la solución para llegar a 2050 con una perspectiva optimista sobre el futuro de todos en el planeta? La respuesta sigue siendo compleja, pero la participación de quienes, desde tiempos ancestrales, han hecho de las selvas en América Latina un hábitat y un ecosistema resulta imprescindible en la ecuación.